ESCRIBANO MONACAL

ESCRIBANO MONACAL
UNA GRAN OBRA MAESTRA REALIZADA EN MARFIL

sábado, 8 de enero de 2022

LA CURIOSA HISTORIA DE SAN GUINEFORT

 

Hoy le voy a dedicar este artículo a todo un santo. Sin embargo, no es santo cualquiera. Si alguno ha ido a buscarlo al santoral o al martirologio, verá que no aparece por ninguna parte entre los más de 7.000 nombres beatificados o canonizados por la Iglesia. No obstante, durante varios siglos, fue venerado por muchas generaciones como tal.

Esta vez, retrataré a mi personaje de hoy de una forma poco usual, porque no es igual que los demás.

Para conocer su historia, tendremos que retrotraernos a la primera mitad del siglo XIII. Nos la contó un inquisidor francés, llamado Étienne de Bourbon, en la obra “De supersticione”, publicada en 1250.

Por lo visto, Guinefort, era un perro galgo de esos que suelen dedicarse a la caza. Pertenecía a un señor medieval, cuyo castillo estaba en la actual región francesa de Auvernia-Ródano-Alpes. No muy lejos de la frontera con Suiza y relativamente cerca de Lyon.

Un día, el caballero se fue de caza y dejó a su bebé al cuidado de su perro.

Al regresar, se encontró con una escena espeluznante.

Su hijo había desaparecido de la cuna, ésta se hallaba volcada en el suelo y el niño no aparecía. Al rato, llegó el perro con la boca manchada de sangre. Así que el caballero dedujo que el perro habría matado y también, seguramente, se habría comido al niño.

Se encolerizó, desenvainó su espada y decapitó al perro. Acto seguido, lanzó su cadáver a un pozo.

Sin embargo, al poco rato, se oyeron unos llantos, que procedían del fondo de un matorral. El hombre fue hacia allá, junto a su esposa, y se encontraron con que allí estaba su bebé, junto a una serpiente, que había muerto por los mordiscos del perro.

Aunque en esa época no existían los análisis de sangre, ni las pruebas forenses, dedujeron que la sangre, que tenía el perro en la boca, no era del niño, sino de la serpiente.

El hombre se mostró muy arrepentido por haber matado a su fiel perro, así que se le ocurrió darle un entierro digno, rellenando el pozo con piedras y plantando árboles a su alrededor.

Lógicamente, la noticia de estos hechos corrió como la pólvora, aunque entonces todavía no se conociera en Europa ese explosivo.

Como era una época en la que los niños sufrían muchas enfermedades y la mayoría de ellos no llegaban a la edad adulta, sus padres empezaron a peregrinar hasta la tumba de Guinefort, atraídos por su fama de protector de la infancia.


Incluso, llevaban también a niños sanos para que obtuvieran la protección de este animal que se mostró tan fiel.

Evidentemente, esto no le gustó nada a la Iglesia y menos en este caso, que no se trataba de una persona, sino de un perro. Así que enviaron a ese inquisidor dominico francés para que investigase este asunto.

También hubo quien vio todo un negocio en este asunto. Como el caso de una anciana, que aseguraba curar a los niños que le llevaran allí.

Por lo visto, solía recibir ofrendas de sal, algo muy caro en esa época, y a cambio realizaba una serie de ritos.

Parece ser que desnudaba a los bebés y colocaba sus ropas sobre unas zarzas. Luego, los metía, ya desnudos, dentro de unos árboles huecos, donde decía conjurar a los malos espíritus para que no les hicieran daño a los pequeños.

Posteriormente, las madres tenían que encender unas velas alrededor de sus hijos y dejarles así toda la noche. A la mañana siguiente, tenían que bañarlos 9 veces en un río cercano y, supuestamente, ya estarían inmunizados contra todas las enfermedades.

Parece ser que el inquisidor tomó todo esto como una especie de broma y se limitó a intentar convencer a los padres para que no expusieran de esa manera a sus hijos.

No es el único caso de una leyenda de un perro fiel que muere protegiendo a un bebé. En Gales, existe otra parecida, pero el perro se llamaba Gelert.

Curiosamente, esta tradición debió de estar muy extendida, pues parece ser que duró hasta mediados del siglo XX.

Igual, a más de uno, le podría parecer esto muy extraño en un país como Francia, donde presumen de tener una gran cultura. Sin embargo, he de deciros que, en ese mismo país, solía ir la gente a ver al rey, porque creían que sanarían si eran tocados por las manos del monarca de turno y esa costumbre pervivió hasta Luis XVI, que reinó en el XVIII, el denominado “siglo de las luces”.

Por lo visto, los seguidores más fieles de nuestro personaje, festejaban su santo el 22 de agosto. En esa fecha, durante el amanecer, se puede apreciar el brillo de la estrella Sirio, que pertenece a la constelación del Can Mayor. Se ve que también eran aficionados a la astronomía o a la astrología.

En la Edad Media, que era una época muy insegura, la gente le rezaba a todo lo que se le ocurriera, porque estaban expuestos a todo tipo de desgracias, como las guerras o las enfermedades.

Sin embargo, a los clérigos, eso de que la gente venerase a un perro, pues no les gustaba nada, porque la Iglesia defiende que sólo los humanos tenemos un alma inmortal.

De hecho, con el paso del tiempo, la Iglesia tomó cartas en el asunto y se dedicó a multar a todos los que vieran realizando cualquier rito en ese lugar. 

Es más, en este caso, los protestantes llegaron a estar de acuerdo con los católicos y también castigaron a los que vieron rezando en esa zona.

En 1870, las autoridades gubernamentales, dieron la orden de destruir el famoso pozo. Aun así, la gente siguió peregrinando allí hasta mediados del siglo XX.

Incluso, se han llegado a publicar cuentos para niños, donde aparece Guinefort dándoles algunos consejos.

Así que, a pesar de haber transcurrido varios siglos, desde que tuvo lugar este incidente, la historia de este perro sigue siendo muy popular en esa zona de Francia.

Seguro que más de uno habrá oído la célebre frase: “Mientras más conozco a los hombres, más quiero a mi perro”. Una frase que se le suele atribuir al famoso poeta lord Byron. Aunque también hay quien dice que la solía pronunciar Diógenes, aquel filósofo griego del siglo V a. de C., que vivía dentro de un barril acompañado siempre por su perro.

No obstante, el tema de los perros no es ajeno a la simbología cristiana. Seguro que alguno habrá visto una imagen de San Cristóbal con cabeza de perro.

Algunos dicen que fue uno de los llamados cinocéfalos, porque tenían cabeza de perro y habitaban en las zonas próximas al mar de Mármara, donde fue capturado por los legionarios romanos. Tras su conversión, su cabeza se convirtió en humana.

Sin embargo, otros lo explican de una manera que parece más razonable. Parece ser que en la Antigüedad era muy normal definir a los que se habían apartado de la gente como bestias y los dibujaban como animales. Esa idea pasó a formar parte de la iconografía cristiana.

Posteriormente, se le representó siempre llevando al niño Jesús. De hecho, su nombre está compuesto por Christos y phorein. O sea, el portador de Cristo.

 

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martes, 4 de enero de 2022

PETER WARNER Y LOS NÁUFRAGOS DE LA ISLA DE ATA

 

Me ha llegado la noticia de que en abril de 2021 murió en un trágico accidente un marino que fue protagonista de una gesta, que fue titular de muchos periódicos en los años 60.

Nuestro personaje de hoy se llamaba Peter Raymond Warner y nació en 1931, en Melbourne (Australia). Fue el hijo menor de sir Arthur Warner, un rico fabricante de aparatos de radio y televisión.

Parece ser que a Peter no le atraía nada el mundo de los negocios, pero sí el mar. De hecho, con sólo 17 años, escapó de casa para embarcarse. Meses después, regresó y su padre le obligó a terminar la Secundaria y matricularse en la Facultad de Derecho.

Parece ser que eso tampoco era lo suyo, porque se volvió a marchar y estuvo 3 años navegando en barcos suecos y noruegos. Allí obtuvo su título para poder navegar.

A su vuelta, estuvo unos años trabajando con su padre, pero, a la vez, fundó una empresa dedicada a la pesca. Así que, de vez en cuando, navegaba con alguno de los barcos pesqueros que había adquirido para esa empresa.

Al mismo tiempo, se compró un yate, al que llamó Astor, nombre de la marca de los aparatos que fabricaban, con el que ganó varias regatas de veleros.

El 11/09/1966 sucedió el hecho que voy a narrar. Warner se hallaba navegando en uno de sus barcos pesqueros, llamado Just David, cuando, al pasar junto a la isla de Ata, vio algo que le llamó la atención.

Lo que vio es que había zonas de la isla, donde se apreciaba que la hierba había sido quemada. Era algo insólito, pues esa isla estaba deshabitada desde el siglo XIX.

Ciertamente, esa isla había estado habitada. Sin embargo, como, a mediados del XIX, algunos marinos sin escrúpulos vieron más rentable la búsqueda de esclavos que la pesca de ballenas, secuestraron a muchos de los habitantes de esas islas, para llevarlos a trabajar a Perú y el rey de Tonga decidió concentrarlos en unas pocas islas para que los pudiera proteger mejor. Esa fue la razón por la que Ata estaba deshabitada.

Por ello, Warner, decidió desembarcar para ver lo que estaba pasando y, para su sorpresa, se encontró allí 

con unos chicos, que habían naufragado cerca de esa isla.

El grupo se componía de 6 chicos, entre los 13 y los 16 años, que estudiaban en un internado de la capital de Tonga.

Parece ser que no les gustaba nada la vida en el aburrido internado católico de Saint Andrews, en Tongatapu, la capital de Tonga.

Una noche se les ocurrió la feliz idea de robar un pequeño barco de unos 7 metros de eslora y, cuando se cansaron, echaron el ancla y se dispusieron a dormir en alta mar.

De pronto, se formó una tormenta que liberó al barco, el cual fue arrastrado, durante horas, por las fuertes corrientes marinas.

La tempestad también les rompió el timón y la vela. Eso hizo que se alejasen unos 300 km de la costa.

Durante 8 días, permanecieron dentro de la nave, que ya hacía agua por todas partes, hasta que vieron una isla a lo lejos y nadaron como pudieron hasta ella.

Aunque llegaron extenuados, todos consiguieron llegar en buen estado a la playa. Luego, prepararon un sitio para guarecerse, cazaron aves marinas y recogieron huevos para alimentarse.

La isla es bastante plana, con una meseta central de unos 100 metros de altura y unas costas con muchos acantilados. La superficie total de la isla es sólo de unos 1,5 km2.

Parece ser que, a pesar de su corta edad, tuvieron siempre muy claro que cada uno dependía de los demás y hubo mucha colaboración entre todos.

Consiguieron alcanzar una de esas aldeas, donde vivieron aquellos antiguos pobladores de la isla. Lograron arreglar algunas de esas casas y capturar varios pollos, que ahora vivían en estado salvaje.

Resolvieron el problema del agua potable a base de ahuecar troncos, que se llenaban con el agua de lluvia.

Se repartieron muy eficazmente el trabajo. Unos se dedicaban a la huerta, otros a la cocina y otros vigilaban a ver si veían algún barco que los pudiera rescatar. Parece ser que vieron 4 antes del de Warner, pero ninguno se paró a rescatarlos, aunque ellos siempre tuvieron encendidas varias hogueras para que los vieran.

Cuando los rescataron, pudieron comprobar que, aparte del huerto y los árboles para almacenar agua de lluvia, habían construido un gimnasio, una pista de bádminton, una granja de pollos, etc.

Aquello no tuvo nada que ver con los supervivientes de un accidente aéreo, que aparecen en la famosa novela “El señor de las moscas” (William Golding, 1954), donde se retrata la maldad humana.

Hay que decir que, por entonces, las autoridades de Tonga acostumbraban a exiliar en islas desiertas a los que hubieran cometido algún delito grave. Así que Warner, antes de desembarcar, parece ser que consultó por radio con las autoridades de Tonga si habían exiliado a alguien en esa isla.

Curiosamente, Warner, había pedido permiso para pescar en las aguas de Tonga. Sin embargo, las autoridades de ese país se lo denegaron y vio a estos chicos cuando se hallaba en el viaje de regreso a su base.

Cuando Peter se encontró con estos chicos, le dijeron que eran 6 y que calculaban que llevaban unos 15 meses en esa isla. Parece ser que, desde la radio del barco, comunicaron esa noticia y les respondieron que aquello era un auténtico milagro, pues ya los habían dado por muertos y hasta habían celebrado sus funerales.

A su regreso a Tonga, se comprobó que todos estaban bien de salud. Incluso, uno de ellos se había roto una pierna y habían conseguido que se curase satisfactoriamente.

Lamentablemente, el dueño del barco les demandó por robo y fueron arrestados, pero por poco tiempo, porque Warner le pagó para que retirase los cargos.

Parece ser que nuestro personaje se hizo muy amigo del rey de Tonga y éste premió su hazaña con una concesión para que pescara langostas en sus aguas.

Posteriormente, se llegó a grabar un documental sobre las peripecias de estos chicos en esa isla desierta.

Evidentemente, estos hombres ya no son jóvenes, sino que pasan de los 70 y se han trasladado a vivir a otros países, como USA, Australia o Nueva Zelanda.

Posteriormente, Warner, también fue protagonista en el rescate de otros náufragos. En 1974, cuando navegaba por el mar de Tasmania para comprobar las reparaciones que le habían hecho a uno de sus barcos, se topó con unos náufragos que le hacían señales desde un pequeño arrecife.

Se trataba de la tripulación y los pasajeros de un velero, que habían quedado encallados 6 semanas antes y a los que apenas les quedaban ya provisiones.

Curiosamente, el primero que vio las señales que realizaban los náufragos con un espejo, fue uno de los chicos que Peter había rescatado en Ata y que ahora trabajaba como marinero en ese barco.

Parece ser que esta vez les costó más trabajo, porque el estado de la mar era bastante malo y los vientos soplaban muy fuertes. Así que el barco de Warner corría el peligro de chocar también con esos arrecifes. Por ello, decidieron rescatarlos con un bote, que tuvo que realizar dos viajes para llevarlos hasta el pesquero.

En los años 90, Warner, decidió dejar la pesca y dedicarse al cultivo de árboles frutales en Tonga.

Desgraciadamente, el 13/04/2011, los servicios de emergencia, lograron rescatar a dos personas que se encontraban en el agua, en un lugar llamado Lighthouse Parade, en East Ballina, junto a la desembocadura del río Richmond, en el Estado de Nueva Gales del Sur (Australia).

Parece ser que había volcado el barco en el que viajaban. Lograron salvar la vida de uno de los rescatados, que era un niño, pero no la de Peter Warner, que ya tenía 90 años y se ahogó.

 

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viernes, 24 de diciembre de 2021

EL ÁRBOL DE NAVIDAD

 

Como ya estamos en la época navideña, voy a hacer este artículo sobre uno de los objetos más comunes que, seguramente, tenemos ya todos en nuestras casas.

Evidentemente, me refiero al famoso árbol de Navidad, que puede ser un árbol real o hecho en plástico. Este último es el más utilizado, porque suele durar varios años.

Como todos estamos muy influidos por las películas que nos llegan desde USA, muy posiblemente, hayamos pensado que es una costumbre propia de los países anglosajones. ¡Nada más lejos de la realidad!

Empezaremos por hablar de la vida de un clérigo que tuvo mucho que ver en este tema. Me refiero a San Bonifacio de Maguncia.

Realmente, su nombre fue Winfrith o Wynfreth, según cada fuente. Nació alrededor del 672 en un pueblo llamado Crediton, situado en la zona de Devon, al suroeste de Inglaterra.

Parece ser que pertenecía a una rica familia. No obstante, algo le impulsó a ingresar en un monasterio benedictino.

En 716, cuando falleció el abad de su monasterio, fue propuesto para sustituirle. Sin embargo, él prefirió embarcar rumbo a Frisia, al norte de la actual Holanda, con el fin de ejercer de misionero en esas tierras.

Allí se reunió con un misionero llamado Willibrord, que llevaba algunos años intentando convertir al Cristianismo a los habitantes de esa zona y el sur de Alemania.

Sin embargo, parece ser que los misioneros eran vistos, por los
líderes germanos, como unos extranjeros enviados por el Sacro Imperio, con el que se hallaban en guerra, para debilitar la resistencia de esos pueblos.

Es posible que llevaran parte de razón, porque estos misioneros, entre los que se hallaba nuestro personaje, siempre gozaron de la protección de los reyes carolingios.

Por ello, viendo Bonifacio que no eran bien recibidos, tuvo que regresar a su monasterio del que fue elegido abad.

No obstante, en 718, parece ser que se lo pensó mejor y decidió volver para predicar entre los germanos.

Peregrinó hasta Roma, donde fue recibido por el propio Papa Gregorio II. Éste le nombró obispo y le encargó la misión de evangelizar a los pueblos germanos. Como lo hizo el día de San Bonifacio de Tarso, cambió su nombre por el de Bonifacio, en honor a ese mártir romano.

Como ya he dicho, también gozó de la protección de Carlos Martel, líder militar que fundó la dinastía carolingia. El mismo que derrotó y expulsó a los musulmanes de Francia, tras la batalla de Poitiers.

Por lo visto, este líder militar veía a la Iglesia como una institución muy importante para mantener unido el Imperio. De hecho, se ocupó, personalmente, de nombrar como obispos a gente en la que tenía plena confianza a pesar de que nadie le hubiera dado atribuciones para ello.

Lo cierto es que Bonifacio estuvo unos 12 años predicando el Evangelio y convirtiendo a los habitantes de los actuales Estados de Hesse, Turingia y Baviera. Así como fundando iglesias y conventos en esa zona.

Parece ser que, en 723, tuvo lugar una anécdota que se suele contar mucho de este santo y tiene relación con el título de este artículo.

Por lo visto, se enteró de que los habitantes de un pueblo llamado Geismar, situado en la Baja Sajonia, pretendían hacer un sacrificio humano, en la persona de un niño.

Según cuentan, esos germanos acostumbraban a hacer esos sacrificios bajo un árbol al que llamaban el “roble del trueno”.

Bonifacio llegó al lugar acompañado por un grupo de sus feligreses. Era la víspera de la Navidad y había mucha gente alrededor de ese árbol.

Afortunadamente, llegaron justo a tiempo de que se consumara ese infanticidio. Bonifacio se dirigió a los presentes y les dijo que su báculo “romperá el martillo del falso dios, Thor”.

Así fue, cuando el verdugo levantó su martillo de piedra para matar al niño, éste chocó con el báculo y se partió.

Aprovechó la ocasión para enseñarles que aquella noche se conmemoraba el nacimiento de Jesucristo, el cual era más poderoso que sus dioses Thor, Baldur, Odín o Freya.

Así que dijo que, desde ese momento, se habían acabado los sacrificios humanos y que iba a talar ese árbol tan sangriento.

Por lo visto, Bonifacio era un hombre muy corpulento y medía alrededor de 1,90m. Así que, según cuentan, tras darle el primer hachazo al árbol, comenzó una tempestad que lo arrancó con raíces y todo.

Más tarde, con la madera del mismo edificaron un altar en un oratorio dedicado a San Pedro en una localidad cercana a Geismar.

Tras haber sido derribado ese roble, San Bonifacio, vio más allá un pequeño abeto y dijo: “Este pequeño árbol. Este pequeño hijo del bosque, será su árbol esta noche. Esta es la madera de la paz. Es el signo de la vida sin fin, porque sus hojas siempre están verdes”.

“Miren cómo las puntas de sus hojas están dirigidas hacia el
Cielo. Hay que llamarlo el árbol del Niño Jesús. Reúnanse en torno a él. En sus casas y no el bosque. Allí no habrá actos sangrientos, sino regalos amorosos y ritos de bondad”.

Ese fue el comienzo de la tradición alemana de talar un abeto y llevarlo a casa para adornarlo durante la Navidad.

En el 754, cuando ya tenía 80 años, comenzó una nueva predicación entre los frisones. Él y los que lo acompañaban fueron sorprendidos por unos bandidos que los asesinaron. Así llegó a ser un mártir y el santo patrón de Alemania.

Hay que decir que, antes de su conversión al Cristianismo, los germanos estaban muy influidos por la mitología nórdica.

Creían en la existencia de un árbol, al que llamaban Yggdrasil, del que decían que sostenía al mundo. Parece ser que era un fresno, aunque en otros textos afirman que era un tejo.

La copa del árbol era la llamada Asgard, donde moraban los dioses y estaba gobernada por Odín. En el tronco estaba el llamado Midgard, que era donde vivían los hombres, los gigantes y los elfos. Por último, en las raíces está el mundo helado y el Helheimr, el mundo de los muertos.

Así que ya conocemos el origen de la tradición del árbol de Navidad. Ahora veremos cómo llegó a expandirse por todo el mundo.

Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha nació en 1819 en Baviera. Fue el segundo hijo de Ernesto III duque de Sajonia-Coburgo. Parece ser que muy pronto dominó el inglés al mismo nivel que su lengua materna, el alemán.

Como todos sabemos, los miembros de las casas reales europeas suelen estar emparentados. Así que la madre de la reina Victoria de Inglaterra era hermana del padre de Alberto y del rey Leopoldo I de Bélgica. Fue este último el que propuso a la madre de Victoria, que invitase a Ernesto III y sus dos hijos para que les hicieran una visita en Inglaterra. La visita tuvo lugar en mayo de 1836.

En 1837, con sólo 18 años, Victoria fue coronada como nueva reina del Reino Unido. Ya que el anterior monarca, que era su tío, había muerto sin descendencia.

Posteriormente, la pareja decidió casarse. La boda tuvo lugar en febrero de 1840 en la capilla real del palacio de Saint James, en Londres.

Hoy en día, después de las dos guerras mundiales, nos puede extrañar que hubiera una relación tan directa entre las casas reinantes en Inglaterra y algunos territorios de la actual Alemania. Sin embargo, es preciso recordar que siempre tuvieron una relación muy cercana.

En 1688, los británicos expulsaron de Gran Bretaña a su rey Jacobo II, acusándole de que quería restaurar el Catolicismo en ese reino. En su lugar colocaron en el trono a su hija María y a su esposo, Guillermo III, príncipe de Orange-Nassau.

A la muerte de estos, les sucedió la reina Ana, hermana de María y a ésta, Jorge I. Se trataba del duque de Hannover. Un territorio que, tras las guerras napoleónicas, fue convertido en reino. Por tanto, los reyes del Reino Unido fueron también reyes de Hannover hasta la llegada de la reina Victoria, la cual no pudo reinar, porque en ese territorio alemán estaba vigente la Ley Sálica.

Esa es la razón por la que los soberanos británicos proceden de Alemania y muchos de sus nobles tuvieron títulos alemanes hasta la I Guerra Mundial, en que el rey Jorge V ordenó que renunciasen a ellos.

Volviendo al tema de nuestro artículo, parece ser que los primeros que decoraron el Palacio Real británico con un árbol de Navidad fueron el rey Jorge III y su esposa Charlotte, que era de origen alemán. Curiosamente, esa es la reina que dicen que descendía de una mujer de raza negra.

Sin embargo, no fue hasta el reinado de la reina Victoria cuando se popularizó esa costumbre, que trajo su esposo Alberto de Sajonia-Coburgo.

Las familias aprovechaban las horas en que sus hijos dormían para colocar juguetes alrededor del árbol.

También los decoraban como el árbol que sostenía el mundo, siguiendo las costumbres germanas.

Por ello, le colocaban luces en sus ramas, simulando al Sol, la Luna y las estrellas. Además, ese abeto simbolizaba la vida, pues, aunque en invierno la mayoría de los árboles están sin hojas, los abetos siguen teniéndolas.

Por lo visto, la reina Victoria decía que aceptaba esas costumbres alemanas para hacer sentir a su esposo como “en su casa”.

De hecho, tras la muerte de su marido, la reina dijo: “Sin él, estas fiestas resultarán absolutamente distintas”.

Parece ser que la costumbre del árbol de Navidad se popularizó en el Reino Unido, porque la reina Victoria y su marido colocaron el suyo en uno de los salones a donde accedían los personajes de la Corte.

Como era costumbre imitar todo lo que hacían los monarcas, sus cortesanos colocaron también árboles de Navidad en sus casas.

Por otra parte, los monarcas acostumbraron montar árboles de Navidad en la calle para los niños que vivían cerca de su palacio de Windsor. Colgando en ellos infinidad de dulces y regalos.

A partir de 1845, varios periódicos británicos, solían comentar los detalles del árbol de Navidad, que habían instalado la reina Victoria y su marido en el palacio. Eso hizo que estos árboles se hicieran muy populares entre sus súbditos.

Evidentemente, la costumbre pasó a USA, un territorio donde la mayoría de sus colonizadores eran anglosajones y, posteriormente, desde ese país, fueron difundiendo esa costumbre por todo el mundo.

Para terminar, os deseo a todos ¡¡UNAS FELICES NAVIDADES Y UN FELIZ AÑO 2022!!

 

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domingo, 19 de diciembre de 2021

EL PLAN MORGENTHAU

 

Hoy voy a hablar de un plan, que me atrevería a calificar como diabólico, ideado por un político USA contra Alemania. Empezaremos por ver quién fue el tipo al que se le ocurrió este disparate.

Su nombre fue Henry Morgenthau jr. Nació en Nueva York, en 1891. En el seno de una rica familia de un empresario inmobiliario judío de origen alemán.

Estudió Arquitectura y Agricultura en la famosa Universidad de Cornell. Una de las más prestigiosas de USA.

Curiosamente, compró unan granja para explotación frutícola y tuvo como vecinos al futuro presidente Franklin D. Roosevelt y su esposa. Así que ahí fue cuando comenzaron a ser amigos.

Me parece que, si hubieran sido españoles no se hubieran hecho amigos, porque los españoles no suelen ser muy amigos de sus vecinos. Más bien, es al contrario.

Así que, en 1929, cuando Roosevelt fue elegido gobernador de Nueva York, fichó a nuestro personaje como presidente del Comité Asesor Agrícola de ese Estado.

En 1933, Roosevelt ganó las elecciones para presidente de los USA. Esta vez, se llevó a su amigo a presidir la Junta Federal de Agricultura. Un organismo que controlaba los precios agrícolas.

Posteriormente, en 1934, cuando el secretario del Tesoro dimitió, debido a problemas de salud, Roosevelt se acordó de nuestro personaje para adjudicarle ese importante Ministerio.

Como el país intentaba salir de la dura Crisis de 1929, el Gobierno mantuvo muy bajas las tasas de interés a fin de reactivar la economía. También, como ya veían en el horizonte la posibilidad de una nueva guerra, empezaron a rearmarse.

Parece ser que, como buen lacayo, obedeció a su presidente para encontrar algún resquicio en el pago de los impuestos de W. R. Hearst (el protagonista de Ciudadano Keane), ya que le habían llegado informes de que este empresario se proponía criticar e intentar destruir las reformas llevadas a cabo por el presidente.

También se dedicó a investigar la corrupción y el crimen organizado. Para ello, aprovechó las 5 agencias de investigación que había en el Tesoro. Evidentemente, eso no le gustó absolutamente nada al FBI.

Durante varios años, Roosevelt y Morgenthau, discutieron sobre temas presupuestarios. El primero quería, como fuera, aumentar el presupuesto, mientras que el segundo siempre fue partidario de no endeudarse demasiado.

Algunos le culpan de una nueva recesión, que tuvo lugar en 1937, por querer recortar excesivamente el gasto público.  

Él creía firmemente que el aumento del gasto no había hecho recuperar la economía, sino que había generado un mayor número de parados. Al aumentar también los impuestos. Sin embargo, también fue partidario de aumentar los impuestos a las grandes fortunas.

En 1943, apoyó los acuerdos tomados por el Congreso Judío Mundial, relativos a la evacuación de los judíos de Alemania y otros países. Por ello, el Gobierno USA creó la Junta de Refugiados de guerra, que también apoyó las iniciativas del famoso Raoul Wallenberg y, de esa manera, se calcula que consiguieron salvar la vida de unos 200.000 judíos.

Evidentemente, Morgenthau, también propuso que mataran a todos los nazis criminales de guerra que fueran capturados. Posteriormente, parece ser que se lo pensó más y ya fue partidario de hacerles un juicio previo, antes de ahorcarlos.

En 1944, propuso el Plan Morgenthau, al que me voy a referir, posteriormente, en este artículo. De momento, voy a terminar con su biografía para que tengamos una idea mejor de este personaje.

Ese mismo año, tuvo lugar la famosa Conferencia de Bretton Woods, donde se decidió el nuevo sistema de intercambio comercial entre países. También decidieron fundar el Fondo Monetario Internacional y el actual Banco Mundial.  

En 1945, comenzó a dejar de brillar su estrella. Tras el fallecimiento, en plena II Guerra Mundial, de su amigo, el presidente Franklin Delano Roosevelt, Harry S. Truman, que era su vicepresidente, pasó a ser el nuevo presidente de USA.

Parece que a éste no le debía caer nada bien, porque le obligó a renunciar. Así que pasó el resto de su vida ayudando a organizaciones judías y también como asesor financiero del nuevo Estado de Israel.

Falleció en 1967 en un pequeño pueblo del Estado de Nueva York.

Volviendo al tema de este artículo, en 1944, Morgenthau, presentó un informe denominado “Programa de post-entrega sugerido para Alemania”.

A grandes rasgos, lo que sugería era eliminar casi todas las fábricas de Alemania. Sobre todo, las que pudieran tener un aprovechamiento bélico y hacer de ese país un Estado agropecuario. Más o menos, hacerle regresar al siglo XVIII.

Como es lógico, un plan tan descabellado para Alemania le hizo granjearse muchas enemistades, no sólo entre los alemanes, sino también entre sus propios conciudadanos.

No hay que olvidar que en USA hay muchos ciudadanos, cuyos ancestros eran alemanes.

Por otro lado, también es preciso decir que la primera intención de los militares USA fue lanzar la primera bomba atómica sobre Alemania y no sobre Japón. Sin embargo, no lo llegaron a hacer, porque Alemania se rindió antes de que la tuvieran preparada.

Dado que este plan se presentó antes del final de la II Guerra Mundial, el Gobierno alemán tuvo conocimiento de ello, y lo publicó en la prensa.

Eso le sirvió al ministro nazi Goebbels para azuzar al pueblo alemán con el objetivo organizar una resistencia mucho mayor contra los Aliados. Una de sus frases fue: “El judío Morgenthau quiere convertir Alemania en una parcela gigante de patatas”. Otra de ellas fue: “¡Roosevelt y Churchill están de acuerdo con el plan de asesinato judío!”

Incluso, el propio Herbert Hoover, fundador del FBI, se la tenía guardada desde que le quitó el protagonismo, cuando Morgenthau utilizó las agencias del Tesoro para investigar el crimen organizado, sin contar con su agencia federal. Así que afirmó que ese plan llevaría a Alemania a la miseria y podría provocar una hambruna que mataría a unos 25.000.000 de alemanes.

Supongo que esa afirmación le haría meditar mucho a Roosevelt. Evidentemente, no pudo saltar del susto, porque el pobre hombre llevaba muchos años en una silla de ruedas.

El informe en cuestión desarrollaba varias áreas de trabajo. Una de ellas era la desmilitarización completa de Alemania. No sólo de su Ejército, Armada y Aviación, sino también la destrucción de todo su arsenal militar y de las industrias relacionadas con ese tema. Lo que ahora se denomina tecnología de doble uso.

Otra de las propuestas era la partición de Alemania, cediendo Silesia y Prusia Oriental a Polonia. El Sarre y sus zonas anexas a Francia. El resto se dividiría en dos países. Uno al sur, que lo formarían Baviera, Baden-Württemberg y otros Estados menos relevantes. El otro estaría al norte y lo formarían Prusia, Sajonia y otros Estados de menor importancia.

En el área del Ruhr serían desmanteladas o destruidas todas las fábricas y se convertiría en una zona bajo administración internacional de la ONU.

Curiosamente, esta vez, los vencedores no pretendían pedir indemnizaciones en ese informe. Por el contrario, las naciones que hubieran salido muy perjudicadas en ese conflicto, serían compensadas con el traspaso de toda esa maquinaria desmantelada en Alemania. Incluso, les compensarían cobrando patentes alemanas y también con la confiscación de activos alemanes en el extranjero.

A partir de la segunda conferencia de Quebec, Churchill y Roosevelt, acordaron que Alemania pasara a ser un país agropecuario, pero ya no decidieron dividirlo.

Por el contrario, los planes del Departamento de Estado USA consistían en hacer que Alemania se recuperase cuanto antes a fin de pagar indemnizaciones de guerra. Ante ello, Morgenthau, argumentó que era una invitación para que se rearmara y organizase pronto su revancha.

Así que nuestro personaje siguió presionando a fin de intentar conseguir que su propuesta fuera la aceptada por el presidente.

Uno de sus logros fue conseguir que se crease una comisión, formada por los secretarios del Tesoro, Estado y Guerra, con el fin de acordar cómo iba a ser el futuro de Alemania.

Paradójicamente, las mayores objeciones para el Plan Morgenthau vinieron de los empresarios USA. Es preciso decir que estos habían hecho fuertes inversiones en Alemania, desde antes de la llegada al poder de los nazis.

Como la compra de Opel por General Motors, realizada en 1928. Así que estos estaban muy interesados en que, cuanto antes, volviera a ponerse en marcha la industria alemana.

Así que la comisión no pudo lograr ningún acuerdo, ya que Morgenthau, secretario del Tesoro, y Corder Hull, secretario de Estado, tenían intereses contrapuestos.

Este último argumentó que, como ya he dicho, el Plan Morgenthau, aumentaría la resistencia de los alemanes contra las tropas aliadas y eso costaría muchas bajas. Esas duras discusiones llevaron a Hull a dimitir por razones de salud.

Parece ser que esa dimisión fue la que aprovechó Roosevelt para invitar a Morgenthau a la Conferencia de Quebec a fin de presentar su proyecto ante los grandes líderes mundiales.

Por lo visto, en principio, Churchill no fue partidario de castigar de esa manera tan dura a Alemania. Sin embargo, la cosa cambió cuando dejaron esa discusión a los ayudantes de ambos. O sea, Morgenthau y lord Cherwell. Este último odiaba a los alemanes mucho más de lo que lo hacía el primero.

Así que los consejos de lord Cherwell a Churchill y la necesidad del Reino Unido de obtener pronto unos préstamos procedentes de USA, hicieron cambiar de opinión al premier británico. No obstante, el Gobierno USA, le presionó al británico para que firmara el acuerdo sobre el Plan Morgenthau, antes de recibir esos préstamos.

Parece ser que Anthony Eden, ministro británico de Asuntos Exteriores, fue el primero que se opuso a ese plan y se movió mucho en el Parlamento para que no fuera aprobado.

Más tarde, Corder Hull, hizo otras declaraciones en las que dijo que esas explotaciones agropecuarias en Alemania sólo servirían para dar de comer al 60% de los alemanes. Lo cual llevaría a que el 40% restante se murieran de hambre. Más o menos, lo mismo que había dicho Hoover.

El famoso general Marshall le dijo a Morgenthau que sus tropas habían notado que los alemanes combatían más ferozmente, desde que se había publicado el contenido de su plan. Incluso, el yerno del presidente Roosevelt, que era el teniente coronel Boettiger, le dijo que el efecto de la publicación de su plan es como si les hubieran dado 30 nuevas divisiones a los alemanes.

Incluso, uno de los jefes de la OSS, el antecesor de la CIA, le comunicó a su Gobierno que, incluso, muchos destacados miembros de la oposición al nazismo, están luchando ahora contra las tropas aliadas, después de conocer las intenciones que tenían los Aliados para el futuro de Alemania.

El propio secretario de Guerra, Stimson, se mostró muy afectado por las posibles consecuencias que podría traer ese plan y le dijo al presidente que no lo había meditado bien antes de firmarlo.

No obstante, en mayo de 1945 el nuevo presidente Truman, firmó una directiva, la denominada JCS 1067, por la que sus fuerzas armadas de ocupación no tomarían ninguna iniciativa para reactivar la economía alemana. Incluso, enviaron a varios funcionarios del Departamento del Tesoro a fin de controlar, con ayuda de los militares, que la economía alemana no se estaba desarrollando por encima de lo ordenado por el Gobierno USA.

En agosto de 1945, la Conferencia de Potsdam acordó que el nivel de vida de los alemanes nunca podría superar el nivel medio de los países a los que hubieran invadido. Por lo visto, esa fue una exigencia de Francia. Esos que fueron invadidos, porque apenas opusieron resistencia.

En 1946, el Consejo de Control Aliado, puso un límite a la producción de acero en Alemania, que se cifraba en el 25% de la misma, en los años anteriores a la II Guerra Mundial.

No obstante, todos esos planes fracasaron, porque Alemania había sido, durante muchos años, el principal proveedor de productos industriales al resto de Europa.

Por otro lado, el resto de los Aliados, miraban de reojo a la URSS y, sobre todo, cuando comenzó la Guerra Fría. Por ello, cambiaron su política para prevenir que los alemanes cayeron en manos de los comunistas.

Como dijo el general Clay, jefe de las tropas de ocupación en Alemania: “No hay elección entre ser un comunista con 1.500 calorías al día o un creyente en la democracia, sólo con 1.000”. Posteriormente, este general se haría famoso por ordenar el Puente Aéreo sobre Berlín.

Lewis Douglas, uno de los asesores del general Clay, dijo: “Esta cosa fue montada por economistas idiotas. No tiene sentido prohibir a los trabajadores más calificados de Europa, producir tanto como puedan en un continente que está escaso de todo”.

Así que el Plan Marshall, aprobado en 1948, fue ampliado para que también favoreciera la recuperación de Alemania, que siempre había sido el motor económico de Europa.

Parece ser que no todos los funcionarios del Gobierno USA estuvieron de acuerdo en ayudar a Alemania. Antes de regresar a su país, los funcionarios del Tesoro, impusieron una serie de normas para limitar las operaciones entre Bancos alemanes. Así que, hasta finales de 1948, no se pudo empezar a recuperar la economía alemana.

Por lo visto, el propio Eisenhower, fue uno de los que cambió rápidamente de chaqueta, porque se cree que fue uno de los que les dieron una serie de ideas a Morgenthau, sobre cómo habría que tratar a los alemanes en la posguerra. Sin embargo, luego fue un ferviente partidario del plan de su jefe: el general Marshall.

No obstante, unos 4 millones de prisioneros de guerra alemanes fueron destinados a trabajos forzados en países aliados. Obviamente, la mayoría, unos 3 millones, fueron a la antigua URSS.

Incluso, las autoridades aliadas, obligaron a talar una gran cantidad de árboles de los bosques de Alemania a fin de que luego, la repoblación forestal, les diera mucho trabajo a los alemanes y no se dedicasen a la industria.

Aparte de ello, como es bien sabido, los aliados se llevaron, de grado o por fuerza, a miles de científicos alemanes para que trabajasen en sus países.

A partir de 1950, le permitieron a Alemania reconstruir algunas instalaciones, como astilleros a fin de poder disponer de una marina mercante para exportar sus productos.

De hecho, poco antes, el canciller Adenauer, había pedido que cesaran esas medidas contra Alemania, porque eran contradictorias. Mientras que unas daban ayudas al desarrollo, en cambio, otras seguían destruyendo o desmantelando instalaciones industriales.

Para finalizar, hay algunos que opinan que en el Plan Morgenthau tuvo mucha influencia un consejero de nuestro personaje, llamado Harry Dexter White, al que luego se ha acusado de que podría ser un espía soviético. O sea, que podría haber sido una idea diseñada en Moscú para intentar que los alemanes se rebelasen contra las fuerzas USA de ocupación y le dejasen toda Alemania a la URSS. Nunca lo sabremos, porque, en 1948, White fue llamado a declarar ante el Comité de Actividades Antiamericanas. A la salida, le dio un infarto, que le provocó, dos días después, la muerte.

 

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