ESCRIBANO MONACAL

ESCRIBANO MONACAL
UNA GRAN OBRA MAESTRA REALIZADA EN MARFIL

sábado, 15 de diciembre de 2012

CHRISTINE GRANVILLE, OTRA DESCONOCIDA HEROÍNA


Nuestra siguiente heroína nació un 1/05/1915 en una granja a unos 50 Km. de la capital polaca, Varsovia. Su nombre era Krystyna Skarbek.

            Su padre pertenecía a la nobleza, aunque su situación económica nunca fue muy boyante, y su madre era hija de un banquero judío.

            Desde pequeña  siempre tuvo muy buena aptitud para el aprendizaje de los idiomas, llegando a hablar con fluidez inglés, francés y alemán, además del polaco, lógicamente.

            Otras de sus preferencias fueron los caballos, donde coincidía con su padre, y la práctica del esquí.

            La crisis del 29 afectó de lleno a su familia. Tuvieron que vender su casa de campo y mudarse a Varsovia. En 1930 murió su padre y, poco después, el imperio financiero de la familia de su madre también se hundió. Con lo cual, sólo les quedaron los recursos suficientes para sobrevivir.

            Krystyna encontró trabajo en un concesionario de Fiat, pero tuvo que dejarlo a causa de verse muy afectada por los humos de los automóviles. Para curarse, le mandaron que diera frecuentes paseos por las montañas.

            Se casó por primera vez con un joven hombre de negocios, pero el matrimonio vio muy pronto que eran dos seres incompatibles. Así que se divorciaron de mutuo acuerdo.

            En una de sus jornadas practicando el esquí tuvo un accidente, pues se salió de una pista y cuando iba a caer por un precipicio, en el último instante, un hombre bastante corpulento se interpuso y se salvó.

            El nombre de este joven era Jerzy Gizycki. Procedía de una familia ucraniana y había escapado a los 14 años de casa, a causa de las malas relaciones con su padre, buscándose la vida durante varios años en USA, donde realizó trabajos de todo tipo. Más tarde, se convirtió en escritor y gozó de cierta fama. Ahora se dedicaba a recorrer el mundo para buscar temas para sus nuevas obras.

            El encuentro entre estas dos personas acabó en boda un 02/11/1938. Más tarde, se mudaron a Etiopía, pues el gobierno polaco le nombró cónsul general en Etiopía, durándole el cargo hasta septiembre de 1939. Creo que no hará falta que explique por qué acabó en esa fecha.

            Al iniciarse la II GM, el matrimonio se dirigió a Kenia, para ir desde allí hasta el Reino Unido.

            Al llegar, ella se ofreció inmediatamente a los británicos para ser destinada a su país y luchar a favor de los aliados contra el invasor nazi. Parece ser que fue recomendada por el periodista Frederick Voigt para su ingreso en el SIS británico.

            Ya, como agente, viajó hasta Hungría, donde al final de 1939, con la ayuda de un esquiador olímpico amigo suyo, pudo traspasar la frontera de Polonia.

            Consiguió llegar a Varsovia, donde se encontró con su madre a la que le rogó que se fuera del país, pero no aceptó. Fue una decisión poco acertada, pues su madre fue posteriormente arrestada por la GESTAPO y asesinada.

            En los meses siguientes, se dedicó a organizar el servicio de mensajeros de la resistencia polaca para llevar sus informes hasta Budapest. Incluso, llevaron armas, como el ultrasecreto fusil polaco modelo 35, el cual podía disparar balas de tungsteno y atravesar el blindaje de los vehículos blindados.  Este sacrificio no sirvió de mucho, porque sus inventores habían sido asesinados por los nazis y los científicos aliados no supieron fabricar esta arma.

            En Polonia, donde, durante una temporada, se hizo pasar por corresponsal de un periódico nazi, se reencontró con algunos amigos de la infancia, como Andrzej Kowersky, el cual llegó a ser oficial del ejército polaco hasta que perdió una pierna en un accidente de caza, antes de la guerra. No obstante, fue muy activo en la Resistencia polaca.

            En los inicios de 1941 ambos, mientras vivían en Budapest, fueron arrestados por indicación de la GESTAPO. Consiguieron ser puestos en libertad, pues un pariente de ella se había casado con una pariente del dictador de Hungría, el almirante Mikos Horthy. Tuvieron que escapar de Hungría hacia Turquía.

            De vuelta a Polonia, ella contactó con una organización de la Resistencia llamada “los mosqueteros”, los cuales habían conseguido averiguar que los alemanes estaban concentrando sus tropas al este de Polonia para la futura invasión de la URSS. Hoy en día se cree que los británicos conocieron esta información mucho antes, gracias a la interceptación y descodificación de los mensajes de los alemanes. Pero no olvidemos que, en ese momento, la URSS pertenecía al Eje y aún no se había pasado al bando de los aliados.

             A la llegada de ambos a El Cairo, se dieron cuenta de que sus compatriotas sospechaban de ellos a causa de la facilidad con que habían conseguido unos visados en el consulado del gobierno francés de Vichy. No hay que olvidar que los polacos en el exilio siempre se mostraron muy desunidos y a menudo desconfiaron unos de otros.

            El gobierno británico avaló su trabajo ante los polacos y pudieron volver a sus actividades.

            Él retomó sus actividades como agente tras las líneas enemigas y ella se quedó una temporada en la retaguardia.

            Tuvo un reencuentro con su marido, al cual le explicó que se había enamorado de Andrzej y que no podía seguir con su matrimonio. Él lo entendió y se alejó de ella. Más tarde, él dejó de ser agente y emigró a Canadá.

            Había pasado por alto que en 1940 el SOE se desgajó del SIS y ella ahora pertenecía al primero. Empezó a utilizar el nuevo alias de Christine Granville, el cual usó también después de la conflagración bélica.

            En 1944, los aliados estaban preparando el famoso Desembarco de Normandía y necesitaban agentes con gran experiencia en territorio enemigo. Ella tenía mucha experiencia, pero, aunque dominaba bien el francés, nunca había trabajado en Francia.

            Fue asignada como enlace entre los aliados y un grupo de la Resistencia francesa conocido como “Jockey”. Al mando del mismo se encontraba un joven de nacionalidad belga y británica llamado Francis Cammaerts. Me referiré a él en otra ocasión.

            Ella saltó en paracaídas en el sur de Francia con la misión de poner en contacto a los partisanos franceses e italianos y combatir a los alemanes en los Alpes. También intentaron que desertaran los soldados no alemanes que estaban encuadrados en el bando nazi.

            En agosto del 44 Cammaerts fue detenido por los alemanes, junto con otros dos mandos de la Resistencia, en un control de carretera. Se dice que, cuando ella se enteró, fue a negociar con el oficial francés de enlace con la GESTAPO. Allí se presentó como la esposa de Francis y sobrina del mariscal Montgomery. Evidentemente, ambas cosas eran falsas.

            Como los alemanes tenían intención de fusilar a esos presos, ella le amenazó al oficial con informar a los aliados, para que no tuvieran piedad con sus captores y, al mismo tiempo, ofreció una abultada cantidad de dinero si los dejaban en libertad.

            El oficial francés la presentó a un oficial belga de la GESTAPO llamado Waem. Allí le dijo lo mismo que al otro, utilizando los faroles, como si fuera un jugador de cartas.

            Así, según se dice, consiguió que los alemanes los pusieran en libertad. A mi, esta historia me parece poco menos que inventada.

            Al final de la guerra, cuando el ejército soviético avanzaba por el territorio de Polonia, fue destinada por el SOE a su país, a fin de informar a los británicos sobre las actividades de los rusos en Polonia.

            Dado que la primera oleada de espías británicos fue capturada, la operación se suspendió y no se trasladó a Polonia.

            Al final de la II GM era ya la más veterana de las agentes del SOE y fue licenciada con el grado de capitán, el más alto conseguido por una mujer en el SOE.

            Entre las condecoraciones, obtuvo la George Medal, la Croix de guerre de Francia y fue nombrada Oficial de la Orden del Imperio Británico.

            En la posguerra no le fue muy bien, pues fue despedida del SOE con una indemnización muy pequeña y tampoco podía regresar a su país, donde se había instalado un Gobierno de tipo comunista. Además ella era muy conocida por su colaboración con el Gobierno polaco en el exilio. Ni siquiera le dieron un pasaporte británico.

            Se fue a vivir en El Cairo, donde pasó estrecheces económicas y tuvo que vivir de un modesto empleo como dependienta en una tienda. Después trabajó como azafata en un trasatlántico. Este fue su último trabajo.

            A mediados de 1952 sufrió el acoso de uno de sus compañeros de trabajo en el barco. Como ella lo rechazó en varias ocasiones, este individuó la apuñaló en el vestíbulo de un hotel, provocando su muerte. El asesino fue condenado y ahorcado unos meses después. Algunos periódicos intentaron buscar otras explicaciones para este asunto, como insinuar que el asesino estaba a sueldo de los soviéticos o de los nazis.

            Hay quien dice que Ian Fleming se inspiró en sus actividades para dar vida a uno de sus personajes, Vesper Lynd,  en la novela Casino Royale

viernes, 14 de diciembre de 2012

HEROÍNAS DESCONOCIDAS (II). VIOLETTE SZABO


Hoy traigo a este blog a una hermosa mujer que dio su vida para que hoy todos podamos vivir gozando de una gran libertad. Desde luego, si hubieran triunfado los nazis, eso no hubiera sido posible.

            Violette Szabo, de soltera Bushell, nació en París en 1921, siendo su padre inglés y su madre francesa. No obstante, se mudaron muy pronto a Londres, donde se crió ella.

            Siempre fue muy inquieta y parece ser que destacó mucho en los deportes, a pesar de medir sólo 1,65 de altura.

            A los 14 años acabó sus estudios y empezó trabajando como asistenta de peluquería y luego como vendedora en un gran almacén.

            En 1940 conoció a un oficial francés de origen húngaro, llamado Etienne Szabo, perteneciente a la famosa Legión Extranjera, con el que, tras un corto noviazgo, se casó.

            Poco después, él fue enviado con su unidad al norte de África y ella se enroló en el Servicio auxiliar de transporte.

            Al quedar embarazada tuvo que dejar el servicio, pues era camillera de ambulancia. Su hija Tania nació en junio de 1942, pero su marido no pudo conocerla, porque murió en octubre de ese año en la famosa Batalla del Alamein.

            Los jefes del SOE vieron en ella a una posible candidata por ser franco-británica. La entrevistaron y enseguida aceptó.

            Fue entrenada a conciencia en el manejo de armas y explosivos, lucha y técnicas de sabotaje. Incluso hizo saltos paracaidistas.

            En abril del 44 le dieron el seudónimo de Louise, aunque los guerrilleros la llamaron Corinne, y fue lanzada en paracaídas en la zona de Rouen.

            Fue arrestada un par de veces, pero consiguió que la pusieran en libertad. Así que le ordenaron volver al Reino Unido.

            Como faltaba poco para el famoso Desembarco de Normandía, los aliados enviaron cantidad de pertrechos a la Resistencia para que les abriera el camino a base de sabotajes, al objeto de contener a las fuerzas alemanas.

            La organización de los maquis dejaba mucho que desear y su nueva misión fue coordinar y servir de enlace entre los diferentes grupos. Para ello, la volvieron a lanzar en paracaídas en junio de ese año.

            En una ocasión, le encomendaron ir hacia una zona en compañía de un individuo apodado “Anastasie”. Por el camino, montaron en el coche a un niño de 12 años amigo de él.

            No se tiene muy claro qué fue lo que sucedió, pues se toparon inesperadamente con una patrulla alemana y, según parece, le hicieron frente. Tanto el niño como el adulto pudieron huir, pero no ella.

            Una vez capturada, fue llevada a Limoges para su interrogatorio. Parece ser que admitió ser ciudadana británica y haber sido lanzada en paracaídas.

            Hay mucha controversia sobre lo que ocurrió después, pero sabemos que la Policía de seguridad alemana la envió al campo de Ravensbrück. Allí fue acusada de espionaje, condenada a muerte y ejecutada con otras tres compañeras del SOE, Lillian Rolfe, Cecily Lefort y Denise Bloch. Parece ser que la ejecución tuvo lugar en enero del 45, cuando ella tenía 23 años.

            Tras la guerra, fue condecorada a título póstumo con la George Cross y la Croix de guerre.

            Su hija Tania recopiló todos los datos sobre las peripecias de su madre en un libro titulado “Joven valiente y hermosa: las misiones de la agente del SOE, teniente Violette Szabo”.

            La famosa agente del SOE Odette Churchill dijo que “ella era la más valiente de todos nosotros”.

 

           

           

 

HEROÍNAS DESCONOCIDAS (I) NOOR INAYAT KHAN


Siguiendo con la labor de dar a conocer personas y hechos casi desconocidos, hoy traigo al blog a toda una princesa hindú, cuya labor fue muy importante para la victoria aliada en la II GM.

            Noor Inayat Khan nació en 1914 en Moscú en el mismísimo Kremlin. Sus padres fueron Pir Inayat Khan y la Begum Sharada Ameera. Esta última  era de origen americano y su nombre de soltera era Ora Ray Baker, natural de Alburquerque, en Nuevo México. También fue sobrina de Mary Baker Eddy, fundadora de Ciencia cristiana.

            Además, era descendiente directa del sultán Tipu, el último de los reyes musulmanes del sur de la India.

            Parece ser que el lugar de nacimiento se debió a una invitación personal del zar Nicolás II de Rusia. Dicen que el famoso Rasputín  aconsejó al zar que  llamase a Moscú al padre de la princesa, que era un conocido maestro del Sufismo musulmán, para que le diera a conocer sus doctrinas sobre la paz y el amor.

            Con el tiempo, su padre se dio cuenta que la familia no estaba segura en Rusia, a causa de la situación prerrevolucionaria que había en este país y decidieron irse justo antes de la Revolución de 1917.

            Tras múltiples peripecias llegaron a París, que era entonces el lugar favorito para los exiliados de todo el mundo.

            Allí estudió en la Escuela Normal de Música y también se ganó la vida escribiendo cuentos para niños, que luego eran emitidos a través de Radio París. Este trabajo se le dio bastante bien, pues había estudiado psicología infantil en la Sorbona de París.

            Al comenzar la II GM, la familia decidió irse a Londres, donde, como muchos jóvenes, ofreció sus servicios a las Fuerzas Armadas británicas, llegando a enrolarse en la RAF, como auxiliar femenino de transporte.

            Su gran conocimiento del francés posibilitó que fuera destinada, más tarde, al Servicio de Operaciones Especiales, siendo entrenada y enviada en 1943 a prestar servicio en la Francia ocupada.

            Durante varios meses eludió a las fuerzas de la GESTAPO, que habían arrestado y asesinado a muchos de sus compañeros. Su sistema era huir de una casa segura a otra mediante una bici y cargada con una emisora de radio.

            Madeleine, que ese era su nombre dentro de la organización, tuvo la oportunidad de regresar al Reino Unido, pero no quiso dejar solos a sus compañeros, pues su emisora de radio llegó a ser uno de los pocos vínculos que quedaban entre Londres y la Resistencia francesa.

            La GESTAPO llevaba varios meses tras ella y, después de una delación, consiguió capturarla.

            Fue llevada a la sede central de la GESTAPO en París, situada en la avenida Foch, donde se le ofreció que colaborara y les diera datos de la organización y de sus compañeros. Como ella rechazó el trato, la torturaron y la dejaron allí encerrada y encadenada durante varias semanas.

            Según parece, su emisora de radio, junto con las claves que no había destruido sirvieron a la GESTAPO para atrapar de ese modo a varios de sus compañeros.

            Intentó varias veces la fuga, pero fracasó. Incluso, intentaron que firmara un documento, donde se comprometería a no fugarse, pero se negó.

            Tras esta situación, la enviaron a Alemania, pasando por varias prisiones, donde la recluyeron en celdas especiales para reclusos peligrosos.

            El 12/09/1944 fue enviada a Dachau y al día siguiente fue fusilada en el mismo campo. Sólo tenía 30 años.
            Fue la única mujer condecorada póstumamente con la Cruz Jorge y la Croix de guerre.

martes, 11 de diciembre de 2012

EINSATZGRUPPEN, ESTOS ASESINOS NO ERAN NAZIS


Aunque estemos en época de Navidades, donde, según parece, deben de prevalecer los mensajes de amor y paz, no me resisto a contar esta Historia, porque considero que se lo debemos a la gente que cayó en las manos de estos asesinos y es mi forma de rendir homenaje a unas personas que acabaron sus días de una forma violenta, inesperada y sin saber por qué. Reconozco que es un poco desagradable, pero creo que es mi deber que se sepa lo que ocurrió.

            Confieso que me ha llamado la atención esta historia, porque, en nuestros días, donde se sigue echando la culpa al Nazismo de todo lo divino y humano que ocurrió durante la II GM, prácticamente ninguno de los componentes de esta unidad era nazi.

            Por supuesto, no voy a decir que los nazis no fueran unos asesinos, que, por supuesto, lo fueron, pero me gustaría que la gente supiera que hubo muchos más que nunca han sido castigados por  sus horrendos crímenes.

            En esta ocasión voy a referirme a una simple unidad de policía. Escribo el nombre con minúsculas adrede, porque considero que eran de todo menos policías.

            Durante la II GM también se reclutó a gente un poco mayor para ir al frente, pero con posibilidad de realizar otras tareas. Esto fue lo que le ocurrió a un grupo de unos 500 hombres que formaron el Batallón 101 de una llamada “policía del orden”, que no está muy claro que perteneciera a la SS.

            Fueron utilizados dentro de la retaguardia como un instrumento para eliminar a los partisanos y participar en la limpieza étnica.

            La mayoría de ellos eran cuarentones y, hacia el año 1942, aún no eran necesarios para luchar en el Ejército alemán.

            Se calcula que un 63% eran obreros y un 35% de la clase media, con empleos consolidados, o sea, que no se les podía llamar aventureros, como la mayor parte de los que formaban las tropas SS.

            Además, la inmensa mayoría era de Hamburgo o alrededores, lugares donde nunca se asentó el nazismo. De hecho, perdieron en todas las elecciones.

            Incluso, muchos de ellos votaban habitualmente a las candidaturas socialistas y comunistas. O sea, que no había nazis racistas por ninguna parte.

            Este grupo de gente, donde abundaban los tenderos, pero donde también había docentes y farmacéuticos, fue enviado en el verano de 1942 a una zona de Polonia que no había sido anexionada al territorio del Reich.

            El autor Christopher Browning (“Aquellos hombres grises) nos dice: “A mediados de marzo de 1942, alrededor del 75 o del 80 por ciento de todas las víctimas del Holocausto seguían aún con vida, mientras que del 20 al 25 por ciento habían muerto. Apenas once meses después, a mediados de febrero de 1943, los porcentajes se invirtieron. En el corazón del Holocausto hubo una breve e intensa oleada de asesinatos en masa”. No hará falta decir que esta gente tuvo mucho que ver en ello.

            Podemos leer informes de esta unidad, escritos en septiembre del 42, donde se mencionan de manera rutinaria  los traslados de los judíos a los campos de exterminio y las matanzas de los que no podrían trabajar allí. Incluso, buscaron la forma de asesinar a más gente utilizando la menor cantidad posible de munición.

            Al principio, se dedicaban a ir casa por casa expulsando a sus moradores. Luego vieron que se tardaba mucho y se dedicaron a asesinar sin pestañear a los que no les servían para trabajar, o sea, a ancianos, enfermos y niños.

            Parece ser que su “estreno” fue en julio de 1942, cuando los llevaron al pueblo de Josefow, lleno de judíos, donde se dedicaron a separar a los hombres útiles para el trabajo y fusilar a los que no les interesaban, como los ancianos, mujeres, niños, etc.

            Se sabe del caso del teniente Buchmann, que se negó a participar en los asesinatos y se le destinó a la labor de llevar a los judíos a los campos. Por ello, el coronel formó al resto de la tropa y les dijo que dieran un paso al frente los que también se negaran. Muy pocos lo dieron, menos de una docena.

            El doctor de la unidad les recomendó una forma rápida de matar. Consistía en acostar a la víctima, apoyar la bayoneta en la base del cráneo y disparar. Así sólo gastarían una bala.

            De esa manera mataron a miles de judíos, los cuales mostraron más entereza al morir que sus asesinos. Estos sólo se molestaron por haberles dejado sus uniformes llenos de sangre y trozos de cráneos.

            Posteriormente, cuando fueron interrogados, dijeron que casi nadie pidió retirarse para no ser calificado de débil o flojo.

            Habían estado asesinando judíos durante 17 horas, con breves descansos para fumar.

            Luego, dejaron los cadáveres para que los enterraran los campesinos polacos, a los que tampoco les habían gustado nunca los judíos.

            Por si alguien alberga dudas de lo que digo sobre los polacos, sólo tienen que leer el libro “Vecinos”, de Jan T. Gross (ED. Crítica, 2002), donde se informa de un programo realizado en julio del 41 por los vecinos polacos de Jedwadne contra sus convecinos judíos. Así, en un pueblo de unos 3.000 habitantes, donde la mitad eran judíos, asesinaron a todos los que cayeron en sus manos. No necesitaron a los alemanes para nada

            Los informes posteriores de esta unidad ya indican que sus componentes se consideraban muy orgullosos de realizar perfectamente su trabajo y además ya ni siquiera se manchaban  sus uniformes.

            Algunos incluso se dedicaron a matar a ciertos judíos que conocían por haber habitado en Hamburgo. Ni siquiera se echaron para atrás, a pesar de oírles pedir clemencia en su propio idioma.

            Se cree que a finales del 43 esta unidad había asesinado a unos 38.000 judíos y llevado a otros 45.200 a los campos de exterminio.

            Parece ser que lo veían como la cosa más corriente del mundo y se sabe de algún caso en que uno de ellos se llevó allí a su familia para mostrarle lo que hacían. Otro de ellos, recién casado, se llevó a su mujer a pasar allí su luna de miel.

            Más adelante, se sabe que utilizaron a prisioneros rusos para las labores desagradables, como sacar a la gente de sus casas para obligarles a montar en los trenes.

            Tras la guerra, casi todos volvieron tranquilamente a sus anteriores actividades, sin ser molestados por nadie. Pudieron pasar desapercibidos porque ninguno era miembro del partido nazi y, además, no solían dejar testigos de sus matanzas.

            El descubrimiento de las actividades de esta gentuza se realizó de manera absolutamente fortuita. Parece ser que uno de ellos le fue infiel a su mujer y ésta, despechada, le denunció a las autoridades.

            En Polonia también se abrió una investigación y se encarceló a unos cuantos. Tras el juicio, dos de ellos fueron condenados y ejecutados, y los demás sólo lo fueron a penas de prisión. Increíblemente, la pena no fue por el asesinato de los judíos, sino por el de 78 polacos durante la guerra.

            En los años sesenta, cuando se procedió al interrogatorio de los miembros de esta unidad, por parte de la policía alemana, se vio que ninguno de ellos se mostraba arrepentido de lo que habían hecho. Según Browning, esto sólo significa que el antisemitismo está muy asentado en Alemania y no es propio sólo de los nazis.

            Se demostró que ninguno de ellos había tenido antecedentes por enfermedades mentales.

            Algunos dijeron que no les importó matar a los niños, porque antes habían asesinado a las madres y así “los liberaban” de tener que vivir solos.

            Aquellos que se negaron a matar judíos confesaron que lo habían hecho por diversos motivos, como estar en contra de las normas antisemitas, ser miembro de partidos de izquierdas, ser ya empresarios con cierto éxito, los cuales no necesitaban hacer carrera en la policía, etc.

            El mencionado teniente Buchmann, que se negó a disparar contra los judíos, argumentó que era un oficial de la reserva ya con cierta edad y no ambicionaba ascender. Parece ser que tenía una empresa importante y no necesitaba para nada ascender en la policía.

Sin embargo, los oficiales eran gente joven y policías profesionales con muchas ganas de obtener méritos para ganar ascensos.
En fin, como dije al principio, se trataba de una banda de auténticos criminales, cuyos actos han quedado, por desgracia, impunes.

           


           

jueves, 6 de diciembre de 2012

LA UNIDAD MÁS CONDECORADA DEL EJÉRCITO USA.


Si alguien nos hiciera en este momento esa pregunta, lo más normal es que pensáramos en cualquier unidad de Marines compuesta, con toda seguridad, por jóvenes del Medio Oeste de USA. Pues no habríamos acertado, porque se trata del 442 regimiento de Infantería, compuesto completamente por soldados americanos de origen japonés.

            Tras el ataque japonés a Pearl Harbor hubo una ola de racismo por parte de los ciudadanos USA de Hawai contra los de origen japonés, que llevaban algunas generaciones viviendo en esa isla. Así, a los pocos días, quizás para lavar esa imagen, unos 12.500 de ellos se presentaron voluntarios en las oficinas de alistamiento. Incluso, muchos de ellos ya formaban parte de la Guardia Nacional.

            Ellos deseaban ser encuadrados en unidades para luchar contra Japón, pero el Alto Mando se lo pensó mejor y creó con ellos una unidad que sirviera en la retaguardia de las fuerzas USA que actuaban en Europa.

            El 05/06/1942 se creó el primer Batallón Provisional Hawaiano, formado exclusivamente por soldados USA de origen japonés. Se dio prioridad a los que habían pertenecido a la Guardia Nacional, porque tenían experiencia con armas.

            Fueron embarcados hacia San Diego (California) donde se reunieron con otro grupo de japoneses que vivían en ese Estado, cambiando su nombre por el de 100 Batallón de Infantería.

            Tras un largo período de instrucción, donde observaron muy de cerca cualquier atisbo de deslealtad hacia los USA, el 01/02/1943 el batallón fue activado bajo el mando de un coronel USA de origen europeo, pero con los demás oficiales de origen japonés.

            A estos 1.432 soldados, poco a poco se les fueron uniendo otros grupos, también de origen japonés, que habían sido entrenados para luchar en Artillería o en Ingenieros. El lema de este regimiento fue “Go for broke” (a por todas).

            En principio fueron enviados a Argelia para realizar tareas simples en territorios ya conquistados. Sin embargo, su coronel tenía otros planes e hizo múltiples gestiones hasta que consiguió que los llevaran a Europa para combatir en primera línea.

            Así, el 26/09/1943, desembarcaron en Salerno (Italia) y fueron agregados a la 34 División de Infantería (Red Bull), entrando al día siguiente en contacto con el enemigo.

            Participaron, con gran heroísmo, en los diversos cruces del río Volturno y en el ataque a Montecassino, donde tuvieron muchas bajas y tuvieron que recibir refuerzos para seguir en el frente.

            Entre los meses de marzo y mayo lucharon en las playas de Anzio, hasta la evacuación alemana.

            Tras varios combates más, se les abrió el camino hacia Roma, aunque, de repente, les ordenaron parar.

            De manera injusta, a los miembros de esa División no les dejaron participar en el desfile triunfal por las calles de la Ciudad Eterna. Sin embargo, pudieron verla a bordo de unos camiones, donde les montaron de noche para trasladarlos al puerto de Civitavecchia.

            Se ha dicho que el general Clark, que estaba al mando del ejército USA en Italia, quería gozar de su momento de gloria y no quería ver en el desfile a una serie de soldados bajitos y de origen japonés enarbolando unas banderas USA.

            A mediados de junio el 100 Batallón de Infantería abandonó la 34 División para incorporarse al resto de las unidades de japoneses y formar el 442 regimiento, con unidades de Infantería, Artillería e Ingenieros.

            En la campaña de Italia obtuvieron diversas condecoraciones y citaciones presidenciales. Posteriormente, pasaron a Francia, donde lucharon en la zona de los Vosgos.

            Su participación más conocida en la guerra se dio con el rescate del primer Batallón del 141 regimiento de Infantería (antiguamente, Guardia Nacional de Texas), que había quedado rodeado en una zona muy boscosa.

            Los intentos de otras unidades por levantar el asedio fueron continuos fracasos. Dicen algunos que el propio Hitler se había interesado por este asunto y, para ganar publicidad, había dado órdenes expresas de que se impidieran esos intentos por cualquier medio.

            A finales de octubre le dieron esa misión al 442. El avance no pudo ser muy rápido, porque el terreno era muy boscoso y estaba lleno de francotiradores.

             A los dos días llegaron a una posición alemana muy bien fortificada en lo alto de una meseta, que no dejaba acceder al valle donde estaban las otras tropas USA, cuya situación era cada vez más desesperada.

            No había tiempo de traer la Artillería ni los tanques, así que se tomó la decisión de calar la bayoneta y atacar esa posición a la antigua usanza.

            Las bajas de los atacantes fueron enormes, pero el ánimo nunca decayó, así que los alemanes, cuando se vieron derrotados, no les quedó otra que salir huyendo.

            Tristemente, esta operación de rescate tuvo un costo de vidas muy alto. Para salvar a 221 soldados, el 442 regimiento soportó más de 800 bajas de valerosos soldados japoneses.

            Después de esta acción, fueron destinados de nuevo a Italia, donde ya no participaron en otros combates de importancia.

            Estadísticamente, podemos comprobar que su tasa de bajas fue espeluznante, un 314%.

            En el apartado de condecoraciones, sus miembros recibieron unas 18.000 a nivel individual, además de 8 citaciones presidenciales recibidas por la unidad. Se puede decir que ha sido la unidad más condecorada en la historia del ejército USA.

            Como muestra, los miembros de uno de sus batallones recibieron una Medalla de Honor del Congreso, 52 cruces por servicios distinguidos, 560 estrellas de plata, 4.000 estrellas de bronce y 9.486 corazones púrpura.

            A pesar de su heroicidad dentro del Ejército USA, muchos, al regresar a sus casas, se encontraron con tiendas donde no se atendía a los japoneses, parientes encerrados en campos de concentración e, incluso, algunos hallaron sus casas saqueadas y, en algunos casos, hasta quemadas.

            A pesar de que en 1946, el propio presidente Truman en un acto público colocó una banda sobre la divisa de este regimiento, el clima hostil de los americanos hacia los japoneses tardó décadas en desaparecer y casi nadie quiso recordar las hazañas de este grupo de japoneses encuadrados en el ejército de su país, los USA.