ESCRIBANO MONACAL

ESCRIBANO MONACAL
UNA GRAN OBRA MAESTRA REALIZADA EN MARFIL

viernes, 2 de noviembre de 2012

TRAIDORES EN LA II GUERRA MUNDIAL: WILLIAM JOYCE


Hoy voy a empezar un nuevo ciclo sobre personajes que traicionaron a su país durante la II Guerra Mundial. Algunos son muy conocidos hoy en día. Otros, no tanto.

            Me gustaría empezar por William Joyce. Nació en Nueva York en 1906, hijo de padre irlandés y de madre inglesa. Hay que tener en cuenta que todavía no existía Irlanda como nación independiente.

            En plena infancia, su familia se mudó a Irlanda, donde estudió en uno de los mejores colegios de Galway. Nunca fue un buen estudiante y menudearon sus peleas con otros alumnos. En una de esas peleas, le rompieron la nariz y, como no dijo nada, le duró esa lesión toda su vida, haciendo que su voz tuviera un tono nasal muy marcado.

            Como su familia estaba a favor de que Irlanda continuara junto al Reino Unido, las insurrecciones en la isla hicieron que su familia decidiera mudarse a Inglaterra, pues el negocio de su padre sufrió varios ataques violentos.

            Así que, cuando llegó en 1921 la independencia de Irlanda, se mudaron definitivamente a Inglaterra.

            Allí, el joven William practicó varios deportes y eso le mantuvo en buena forma física para sus actividades cotidianas como camorrista.

            En 1923 se afilió a un partido fascista británico. En sus mítines, era frecuente que se presentaran miembros de otros partidos con el único objetivo de organizar una buena pelea. En una de ellas, fue golpeado en la cara, lo que le dejó para siempre una gran cicatriz.

            En 1925 abandonó ese partido y probó suerte en el Partido Conservador, pero lo dejó enseguida, porque no era lo que iba buscando.

            En 1932 se afilió al partido fascista de sir Oswald Mosley, donde destacó por su trabajo a tiempo completo, sus discursos y sus escritos. Eso hizo que le ascendieran hasta ser el director de propaganda del partido.

            En la Conferencia de Olympia, de 1934, se montó una gran algarada, la cual aumentó tras el enardecido discurso de Joyce. Eso hizo que Mosley se lo pensara y echó a Joyce del partido en 1937.

            Hizo otros intentos de montar un gran partido fascista, pero fracasó. Así que una semana antes de comenzar la II Guerra Mundial, se mudó con su familia a Berlín. Allí, sus amigos alemanes le presentaron al Dr. Erich Hetzler, secretario privado del ministro de Exteriores, Von Ribbentrop. Fruto de esta relación fue su nombramiento inmediato como editor y locutor de las emisiones alemanas para Europa. Transmitió desde Berlín, Hamburgo, Bremen, etc.

            Sus emisiones fueron muy populares en Inglaterra, aunque era ilegal escucharlas, y, a causa de su acento nasal, un periodista británico le apodó Lord Haw Haw. Allí pudo denunciar públicamente las corruptelas de muchos políticos de la isla. La BBC se vio obligada a cambiar su programación a fin de contrarrestar el efecto de sus discursos.

            Siempre empezaba sus programas con la frase “Alemania llamando, Alemania llamando”. Además, solía ser muy escuchado, porque daba una noticias muy precisas, que solían haber sido censuradas a los británicos.

            Tras la Batalla de Inglaterra su programa tuvo menos audiencia. No obstante, él siguió dirigiéndose por radio al público inglés hasta el final de la guerra.

            Disfrutó de una vida muy confortable en Alemania e, incluso, fue condecorado por el mismo Hitler.

            Al final de la guerra, se mudó a Hamburgo, no sin antes, advertir a los ingleses, en su última transmisión, en 1945, que, tras la guerra, vivirían en la pobreza y que los rusos serían los nuevos amos de Europa.

            Al terminar la guerra, fue capturado huyendo por un bosque y herido en una pierna a causa de un disparo.

            A partir de ahí, la prensa británica comenzó una verdadera “cruzada” contra él y así consiguió que lo devolvieran a Inglaterra.

            Aunque Joyce había nacido en USA, crecido en Irlanda y nacionalizado alemán el 26/09/1939, el fiscal lo acusó de traición.

            Estuvo a punto de salir absuelto, por no ser inglés, pero tuvo un error fatal. Como vivió en Irlanda tenía pasaporte británico, el cual caducó en 1940. Eso hizo que fuera condenado a la horca por un delito de traición, aunque para ello tuvieron que apelar a una ley medieval que continuaba vigente entonces en ese país.

            Fue ejecutado el 03/01/1946, cuando no había cumplido aún los 40 años. Parece ser que su última frase fue: "en la vida como en la muerte, desafío a los judíos, que causaron la guerra y desafío a las fuerzas de la oscuridad que ellos representan."

sábado, 20 de octubre de 2012

EL BOMBARDEO DE POMPEYA


 
Todos hemos oído hablar más de una vez de Pompeya, esa ciudad romana que un día de agosto del año 79 DC despareció del mapa bajo varios metros de tierra y, casualmente, fue encontrada en el siglo XVIII por unos ingenieros militares españoles, cuando estaban realizando unas obras para construir unas fortificaciones junto a Nápoles.

Evidentemente, estos ingenieros españoles no estaban allí de visita, como las tropas que se envían de vez en cuando a Afganistán o a cualquier otra zona en conflicto. Simplemente, estaban ahí, porque, en aquella época, el sur de Italia pertenecía a España.

Como todos sabemos, durante la II Guerra Mundial, tanto los aliados como las potencias del Eje, se dedicaron a bombardear donde les dio la gana, por el simple placer de hacer el mayor daño posible al enemigo. De lo contrario, nadie podría explicar esas 800.000 víctimas civiles que provocaron los bombardeos aliados sobre la población civil alemana, que no participaron nunca en la guerra.

Parece ser que hubo un error, pero nadie se dio cuenta de ello hasta que pasaron 8 angustiosos días. En las dos fotos que he insertado, podemos ver una casa romana antes de ser bombardeada y cómo está en la actualidad.

Aunque parezca mentira, las dos destrucciones, la del volcán y la de los bombardeos, se iniciaron un 24 de agosto.

Concretamente, fue en 1943 cuando se produjo este hecho a cargo de bombarderos británicos y americanos. Esto hizo que se perdieran para siempre casi 2.000 objetos de gran valor arqueológico.

Se cree que las zonas más afectadas fueron la Casa de las Venus, donde había, aparte de una exposición de objetos, varios moldes de cuerpos, y el fresco más grande que se había desenterrado. También fue muy afectada la llamada Casa del quirurgo.

Aparte de éstas, también resultaron afectadas la Casa de Triptolemo, la de Rómulo y Remo, los arcos del Foro, etc.

Además, las bombas revolvieron el terreno, causando en fechas posteriores el derrumbe de algunos edificios más. También, a veces, se siguen encontrando bombas sin explotar.

Como los aliados siempre supieron manejar muy bien los resortes de la prensa y la publicidad, esta noticia prácticamente no se dio a conocer.

Tampoco pudieron expresar sus quejas los responsables de estos monumentos, porque habían sido nombrados por el Gobierno fascista y las autoridades de ocupación no les hicieron ningún caso.

Todos los responsables hicieron lo posible por tapar esta historia. Laurentino García y García, autor del libro «Danni di Guerra a Pompei», publicado en Italia, con gran abundancia de fotos, dice al respecto que fue «un desastre que hubiera sido divulgado a los cuatro vientos si lo hubiesen cometido los nazis».

El superintendente de Pompeya en ese momento, Amedeo Maiuri, hizo un llamamiento a los países neutrales para que cesara el castigo sobre la ciudad, pero no le hicieron caso. Ni siquiera le mandó el Gobierno el suficiente material para documentar fotográficamente el destrozo.

Mejor suerte tuvieron algunas estatuas y joyas de Pompeya, sacadas del Museo Arqueológico de Nápoles, que se llevaron, en un principio, a la abadía de Montecassino, por considerarlo un sitio seguro, y que luego, por decisión del general alemán Frido von Senger se trasladaron al Vaticano.

Al final de la guerra, la Comisión americana de protección de obras de arte dictaminó que el sitio más seguro durante la guerra había sido el Vaticano y el peor, Pompeya.

Actualmente, existe un gran debate sobre estos restos arqueológicos. Está ocurriendo que muchos muros se van cayendo poco a poco, todo ello debido a la falta de mantenimiento.

Por otra parte, se rumorea que el Gobierno italiano tiene interés en hacer con estas ruinas algo parecido a un parque temático y así privatizar un monumento que siempre ha sido público.

En fin, ya veremos cómo acaba esta historia.

TODAS LAS IMÁGENES PROCEDEN DE WWW.GOOGLE.ES

sábado, 13 de octubre de 2012

LA CAPTURA DEL DOBLE CONVOY INGLÉS


A pesar de la comedura de coco a que nos someten los anglosajones, con sus películas, en las que nos muestran a los españoles del siglo XVIII absolutamente decadentes y a merced de la marina británica y de los piratas del Caribe, me gustaría contar un hecho real que desmiente buena parte de todas esas “historias”.
 
            Como todos sabemos, tras el Motín del té, los cabecillas de la independencia de USA se declararon independientes de la metrópoli y ésta les “obsequió” con toda una guerra
 
            En aquel entonces, reinaba en España Carlos III. Como Francia tomó partido a favor de los rebeldes de USA, pues, a causa de los famosos Pactos de Familia, nuestro rey se vio obligado a declarar también la guerra a los británicos.
 
            En 1780, llevando ya varios años con las hostilidades, los servicios de inteligencia españoles informaron a nuestro Gobierno que una doble flota británica iba a llevar armas y refuerzos a las tropas que combatían en USA y en la India.
 
            Pronto, la flota combinada hispano-francesa, al mando de D. Luis de Córdova, consiguió avistar y capturar estos dos convoyes.
 
            Las pérdidas por esta captura supusieron para el Reino Unido el mayor desastre de toda su Historia naval.
 
            Fueron capturados 52 buques, 1350 marinos, 1357 oficiales y soldados de infantería y algunos civiles, 80.000 mosquetes, 3000 barriles de pólvora y la equitación para 12 regimientos de infantería. Además de gran cantidad de víveres y de 1.000.000 de libras en oro. Esto provocó una bajada enorme en la Bolsa de Londres y una dificultad añadida para las finanzas británicas.
 
            Aparte de este éxito, nuestros desmemoriados amigos británicos parecen no recordar que en 1779 otra flota combinada hispano-francesa, esta vez al mando del francés Louis Guillouet, consiguió atemorizar a los habitantes de las costas británicas, tras haber derrotado a la flota inglesa del Canal de la Mancha, apresar un navío y estudiar el terreno para una futura invasión aliada de esas islas.
 
            No hará falta decir que el litoral inglés quedó prácticamente desierto, aparte de que su comercio naval y las actividades de la Bolsa de Londres cesaron. Esto hizo que, a partir de entonces, la Armada británica se obsesionara con la protección de sus costas.
 
            Volviendo a nuestro tema, el hecho fue que nuestros agentes se enteraron de que 2 flotas iban a partir inmediatamente de sus puertos, con destinos hacia USA y hacia la India. Debido a la exigencia de protección de sus costas, sólo irían escoltados hasta la altira de Galicia, volviéndose entonces los navíos militares a sus puertos y dejando a los convoyes prácticamente desguarnecidos, aunque fueran armados.
 
            Nuestra flota, al mando de D. Luis de Córdova, se hallaba vigilando el Estrecho de Gibraltar. A ella se unió otra flota francesa con 10 navíos más. Los franceses nunca estuvieron de acuerdo en darle el mando a Córdova, pues ya tenía una edad avanzada.
 
            Tras navegar varios días por el Atlántico, enviando por delante varias fragatas para averiguar dónde se encontraban los británicos, la madrugada del 09/08/1780, una de ellas pudo ver el gran contingente de barcos enemigos, navegando a la altura del cabo San Vicente.
 
            Tras dar los aliados la orden de ataque, los navíos militares ingleses que iban de escolta recibieron la orden de huir. Eso provocó una desbandada general, que aprovecharon los aliados para capturar todos los barcos que quisieron, aunque iban armados.
 
            Durante todo el día se dedicaron a capturar los barcos de los convoyes enemigos y, posteriormente, pudieron darse cuenta del daño que les habían inferido.
 
            Es curioso que nada de esto aparezca en las películas a las que nos tiene acostumbrados Hollywood. Seguro que, si hubiera sido al revés, tanto los ingleses como los USA hubieran realizado no una película, sino toda una serie.
 
            Otro día hablaré del famoso Desastre de San Juan, donde participó el mismísimo Nelson, al cual conocemos todos, pues ha sido muy mimado por la Historia.
 
            Con esto, espero haberle dado gusto a una de mis lectoras, la cual me dice siempre que sólo elijo temas tristes para mi blog.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

PERSONAJES POCO CONOCIDOS DE LA II G. M.: EL SACERDOTE JOSEF TISO



Nuestro personaje de hoy nació en un pequeño pueblo de Eslovaquia, en 1887, cuando esta zona aún pertenecía al Imperio Austro-Húngaro. Su padre era de origen húngaro y su madre, eslovaca.
            Más tarde, se fue a Viena a estudiar para sacerdote, ordenándose en 1910.
            Durante su servicio como sacerdote, aparte de cumplir las obligaciones de su cargo, se dedicó a fomentar la enseñanza de la lengua y la cultura eslovacas.
            Al inicio de la I Guerra Mundial ejerció como capellán militar, pero luego fue nombrado, en 1915, director del seminario de Nitra.
            Otro sacerdote, Andrej Hlinka, fundó en 1913 el Partido del Pueblo eslovaco, el cual intentó que Eslovaquia gozara de una autonomía tras la creación de Checoslovaquia. En 1923 ya fue el partido más importante de este territorio.
            Tiso se afilió a este partido y fue desde 1930 su diputado-líder, llegando, en 1938, a la muerte de Hlinka, a ser el líder absoluto del partido.
            No obstante, siguió atendiendo a su parroquia y a sus obligaciones como diputado, entre 1925 y 1939.
            Entre 1927 y 1929 fue ministro para la salud y los deportes del gobierno checoslovaco. Desde 1938, fue ministro para los asuntos eslovacos en Praga.
            Ese mismo año, tras la invasión alemana de los Sudetes, el Gobierno se disolvió y Eslovaquia proclamó su autonomía dentro de Checoslovaquia, nombrándose a Tiso como su primer ministro.
            Tras las presiones de varios países para quedarse con partes de Checoslovaquia, se fundó en Eslovaquia el partido de la unidad nacional eslovaca, formado por todos los anteriores partidos, menos el comunista. Así se inició el régimen autoritario de este país.
            Hitler ya tenía pensado ocupar toda Checoslovaquia, así que presiona a Tiso para que proclame la independencia de Eslovaquia. El 09/03/1939 el gobierno de Praga ocupa Eslovaquia y depone a Tiso de su cargo.
            El 13 de marzo fue a Berlín, invitado por Hitler. Este le presiona para que proclame la independencia de Eslovaquia, bajo el amparo de Alemania y, si no lo hace, dejará que Polonia y Hungría se repartan su territorio.
            El 14 de marzo el parlamento eslovaco proclamó la independencia del país y el 15, Alemania ocupó el resto del territorio checo, dejando independiente el territorio eslovaco.
            Tiso fue nombrado primer ministro de la nueva Eslovaquia y ejerció como tal hasta el 26/10/1939, fecha en la que es nombrado presidente de la república y presidente del partido del pueblo eslovaco.
            Desde 1942, adopta las formas propias de un régimen fascista o nazi y se autodenomina “vodca”, o sea, líder.
            Su país siempre fue un estado títere de Alemania, la cual se aprovechó de él en todo momento, como para enviar desde allí tropas para la invasión de Polonia o para reclamar tropas eslovacas para apoyar el ataque alemán a la URSS. Incluso, tuvo que declarar la guerra a USA y al Reino Unido. También tuvo que firmar el Pacto Tripartito, con el resto de las potencias del Eje.
            En el seno de su partido, pronto se dio una división entre los conservadores, que lo apoyaban a él, y los jóvenes más radicales, admiradores de Hitler. Esto lo supieron aprovechar los alemanes para descompensar continuamente el Gobierno de ese país.
            Los ideales del Gobierno de Tiso fueron siempre el desprecio a la democracia, nacionalismo a ultranza, orden social basado en el catolicismo, etc.
            Su partido adoptó las tesis nazis sobre los judíos, pues su lema era “Eslovaquia para los eslovacos”. Para ello, decretaron un “Código judío”, el cual estaba lleno de prohibiciones para esta gente.
            Se discute si aprobó las deportaciones de los judíos hacia Alemania, pero lo cierto es que miles de ellos fueron obligados a dejar este país.
            Los nazis, en un principio, presentaron un plan para obligarles a emigrar a Madagascar, el cual fue rechazado por la Comunidad Internacional.
            Desde 1940, los judíos fueron obligados a asentarse en ghetos en las ciudades. En principio, se negaron a enviarles a Alemania, por considerar que sus campos no reunían buenas condiciones e hicieron planes para construir otros en Eslovaquia.
            Sin embargo,  en 1942, Alemania solicitó a Eslovaquia 20.000 trabajadores judíos y, salvo una pequeña oposición de algunos miembros del Gobierno, los demás aceptaron de buen grado.
            Las peticiones en contra de algunos obispos católicos y rabinos judíos, fueron desoídas por el propio Tiso.
            En marzo de 1942 comenzaron estas deportaciones y el propio Tiso mostró claramente sus intenciones declarando: La expulsión de los judíos es un acto cristiano porque se hace por el bien del pueblo, que se libra así de sus plagas.”
            Las deportaciones fueron detenidas en octubre de ese año, una vez que se demostró que Alemania no sólo obligaba a trabajar a los judíos, sino también los asesinaba. No obstante, a esas alturas, un 75% de la población judía, unas 59.000 personas, ya habían sido expulsadas a Alemania. De ellos sobrevivieron muy pocos. Se calcula que de los 70.000 judíos que había en Eslovaquia murieron 65.000 durante la guerra.
            Entre esa fecha y octubre del 44, Eslovaquia fue un refugio seguro para los judíos perseguidos en los países conquistados por los nazis.
            En octubre del 44 las deportaciones fueron reanudadas por orden de los ocupantes nazis, como resultado de la sublevación nacional eslovaca.
            En abril del 45 Tiso fue depuesto tras la conquista de Eslovaquia por el ejército soviético. Todo el Gobierno huyó hacia Austria para ponerse bajo la protección de las tropas USA.
            Fue entregado por los americanos al nuevo Gobierno checoslovaco. Luego fue encarcelado y acusado de traición a Eslovaquia y a su sublevación y por colaboración con los nazis.
            El 15/04/1947 la Corte Nacional lo condenó a muerte. A pesar de múltiples gestiones a todos los niveles e, incluso, de la opinión favorable de muchos miembros del Gobierno para que le fuera conmutada la pena de muerte, el presidente Benes se negó a perdonarle y fue ahorcado el 18/04/1947.

sábado, 15 de septiembre de 2012

VÍCTIMAS POCO CONOCIDAS DE LA GUERRA CIVIL. EL GENERAL CAMPINS (10)




Aunque en nuestra pasada Guerra Civil se asesinó mucha gente, la muerte de este nuevo personaje está muy relacionada con la de la entrada anterior, el general Batet.
            El personaje de esta entrada se llamaba Miguel Campins y Aura y nació en Alcoy (Alicante) el 18/03/1880.
            Esta vez no he puesto la foto del personaje, porque, de momento, no he podido encontrar ninguna.
            Su padre también fue militar y, tanto su madre como su hermano menor, murieron cuando él sólo tenía 5 años, a causa de una de las típicas epidemias de cólera que, por esa época, llenaban España de cadáveres.
            Su padre pidió volver a prestar servicio en Cuba y, al volver, se quedó en casa de sus tíos, para preparar su ingreso en la academia de Infantería, de Toledo, a la que accede con muy buena puntuación, en 1898.
            Con la guerra, hubo mucha demanda de oficiales y él fue destinado prematuramente a un regimiento en Figueras.
            En 1903 ascendió y lo trasladaron a otro regimiento en Barcelona.
            Posteriormente, estuvo destinado dos años en Canarias, de donde volvió a la Península para realizar las pruebas de ingreso para la Escuela Superior de Guerra.
            Estuvo haciendo sus prácticas en un regimiento de caballería en Ceuta y de ahí le dieron, en 1911, el mando del 1º Escuadrón del regimiento de Caballería de Alcántara.
            Entre 1911 y 1915 estuvo en la guerra del Rif, donde es condecorado en varias ocasiones. Luego pasó a la Capitanía general de Melilla, donde se ocupó de trabajos burocráticos.
            En 1915 asciende a comandante y es destinado a su villa natal de Alcoy, donde se casa.
            En 1918 es destinado a Oviedo y es donde conoce al también comandante Franco, con el que tendrá mucha amistad.
            Con la llegada de los nuevos ascensos, se aceleran los traslados. En 1921, ya teniente coronel, es destinado a Lérida y en agosto del mismo año, se le envía a un regimiento en Almería.
            Tras las noticias del Desastre de Annual, se ordena que su unidad mande un batallón a Melilla. El jefe de este batallón fallece y Campins se presenta voluntario para ir en su lugar.
            En 1922, al mando de su batallón y a las órdenes del general González de Lara, consigue varias victorias, reconquistando algunas plazas. Recibe muchas felicitaciones y, de vuelta en Almería, le espera un enviado del rey, que le llevará a presencia de éste en Madrid.
En diciembre del mismo año, el regimiento de Campins, la Legión de Millán Astray y Franco y el grupo de Regulares nº 3 de Ceuta, mandado por González Tablas y Mola, reciben una medalla militar colectiva de manos del rey.
            Es elegido para hacer un curso de Aeronáutica, en Cuatro Vientos, junto con Mola. No llega a tener el título de piloto, pero sí el de observador aéreo. Realmente, lo que estaban buscando eran mandos de reconocido prestigio en el Ejército para gobernar las bases aéreas, pues no consideraban a los pilotos como adecuados para esas tareas.
Luego es trasladado al batallón de montaña de Ronda, siendo nombrado comandante militar de esa ciudad.
            Entre 1924 y 1926 participa en varias acciones en la guerra de África, incluido el desembarco de Alhucemas y, en ese último año, es ascendido a coronel.
            Acabada la guerra es nombrado para la comisión encargada de organizar la academia general militar, que preside su amigo, Francisco Franco. También recibe la Legión de honor francesa, por su participación en el desembarco.
            La Academia arranca en 1927, siendo Franco su primer director y Campins, su subdirector y jefe de estudios.
            En 1930, con motivo de la Sublevación de Jaca, Campins desplegó sus cadetes para oponer resistencia a los sublevados. No tuvieron que entrar en acción, pero fueron felicitados por la maniobra.
            En 1931, con la llegada de la II República, se disuelve la Academia y es destinado a la Brigada de Montaña, en Gerona, y allí empieza a escribir su libro sobre la Academia.
            La Ley de Azaña de 1933 le afecta, pues no tiene en cuenta muchos ascensos ganados por méritos de guerra. Poco más tarde, se le respeta su puesto en el escalafón y se le destina en un regimiento de Infantería en Zaragoza.
            En 1936, a pesar del triunfo del Frente Popular y la vuelta de Azaña, es ascendido a general de brigada, concediéndole el mando de la 3ª brigada de Infantería, en Granada, y nombrándole comandante militar de esa plaza.
            Con la llegada del 18/07/1936 duda entre un bando y otro. Se decide por los sublevados, pero no está muy convencido. Proclama, con fecha 20/07 el bando de guerra, destituyendo al gobernador civil y poniendo en su lugar al tristemente famoso comandante Valdés. Este mantiene, desde un principio agrias discusiones con nuestro personaje, por lo que se decide a denunciarlo a Queipo de Llano, el cual aprovecha para detenerle, pues ya le tenía en el “punto de mira” desde que se negó al principio a obedecer sus órdenes sobre declarar el estado de guerra.
            Campins esta vez obedeció la orden de arresto y dejó el mando a su subordinado, el coronel Basilio León Maestre.
            El 04/08 es traslado por vía aérea a Sevilla, donde se le forma un Consejo de Guerra sumarísimo, para acelerar la sentencia, y es condenado a muerte el 14/08. Ciertos autores dicen que preparó él mismo su defensa, pues ya había sido juez militar en alguno de sus destinos.
            Aquí podemos ver claramente su relación con la entrada anterior. Franco pidió personalmente a Queipo clemencia para su amigo Campins, pero “el virrey de Andalucía” no quiso escucharle. Por eso, luego se vengó Franco no atendiendo a la petición que le hizo Queipo en el caso del general Batet.
            El 16/08 a las 06,30 de la mañana, el general Campins fue fusilado públicamente junto a las murallas del barrio de la Macarena, justo enfrente del actual Parlamento andaluz.
            Se dice que algunos obreros que se dirigían en tranvía a esa hora a su trabajo, fueron testigos del hecho.