ESCRIBANO MONACAL

ESCRIBANO MONACAL
UNA GRAN OBRA MAESTRA REALIZADA EN MARFIL

domingo, 30 de diciembre de 2012

LOS DESGRACIADOS NÁUFRAGOS DEL USS INDIANÁPOLIS


Es muy posible que el nombre de este barco no le diga nada a nadie, pero si digo que se menciona su nombre en la famosa película “Tiburón”, pues, a lo mejor, alguien va haciendo  memoria.

             El 16/07/1945 era un simple crucero más de la inmensa Armada de los USA que triunfó en la II GM. Había sido el buque insignia de la 5ª Flota USA y ahora estaba atracado en un muelle de los astilleros de San Francisco, sometido a una reparación. Hacía pocos meses que uno de esos pilotos kamikazes estrelló su aparato contra el casco del buque.

            Ese mismo día acabó sus reparaciones y, de pronto, empezaron a meter en el buque varios contenedores de plomo. Se rodeó todo del mas absoluto secreto y se apostaron a su alrededor bastantes agentes de la policía naval, con órdenes muy estrictas de disparar a cualquiera que entrara en el hangar sin preguntar antes.

            Ningún tripulante, ni siquiera el capitán McVay, fueron informados de lo que había en esos contenedores. Nadie supo que eran los elementos para montar dos bombas atómicas. El Alto Mando había decidido que los disparadores y demás elementos para detonarlas se transportarían por vía aérea.

            Sus órdenes eran transportar esa carga a una base aérea en Tinián, muy cerca de Japón, a la máxima velocidad posible y sin escolta. No se debían hacer preguntas sobre la carga, ni acercarse al hangar, pues los guardias podrían disparar en el acto.

            También se le dijo al capitán que la carga era prioritaria sobre la tripulación. En caso de naufragar en aguas seguras, tendría que salvar primero la carga. Si, por el contrario, lo hacía en aguas profundas, tendría que lanzar la carga al fondo, antes de botar las lanchas salvavidas.

            Como le dieron esas órdenes tan concretas, el buque rompió un récord de velocidad con ese tipo de navío y cubrió las 5.300 millas náuticas en menos de 10 días, con sólo una parada técnica en Pearl Harbor para repostar.

            El 26/07/1945 entregó su carga y estuvo allí lo justo para repostar para el viaje de retorno. Como la operación fue tan discreta, ni siquiera se comunicó al Estado Mayor que este buque estaba navegando por esa zona.

            El día 29 el barco se dirigió hacia Guam, unas 100 millas al sur y de ahí partió el 30 por haber recibido órdenes de unirse en Filipinas al USS Idaho.

            Como esas aguas solían ser transitadas por submarinos japoneses, el capitán pidió una escolta, pero se la denegaron argumentando que ya estaban controladas.

            Hacia el atardecer del día 30 dejó de hacer las consabidas maniobras en zigzag para no ser un objetivo fácil de los submarinos, pero, para ahorrar combustible, dio la orden de navegar en línea recta.

            Así a medianoche, fue detectado por el submarino japonés I-58 al mando del capitán Hashimoto. Este esperó hasta asegurar el disparo y le mandó 2 torpedos.

            Los dos torpedos dieron en el blanco y el barco se escoró hacia estribor, con lo cual, los náufragos apenas tuvieron tiempo de soltar las balsas, pues se hundió en unos 12 minutos. Con las explosiones ya murieron unos 300 marineros.

            La tripulación constaba de 1196 hombres, incluyendo los oficiales, de los cuales sólo unos 800 lograron saltar del barco.

            Al amanecer del día 31 se vieron ya rodeados de tiburones. Durante 5 días tuvieron que luchar con estos animales que los fueron devorando uno a uno, porque la mayoría dse los hombres sólo flotaba con un chaleco salvavidas.

            Aparte de ellos, como nadie sabía dónde estaban, aguantaron el hambre, la sed, la insolación, las alucinaciones, etc.

            Como nadie los buscaba, pues fueron descubiertos de una manera casual por un avión que realizaba una patrulla anti-submarina y dio la posición por radio.

            Un hidroavión se acercó posteriormente y al ver que estaban siendo atacados por los tiburones amerizó y se llevó a unos cuantos supervivientes.

            Ya de noche llegó un barco, pero sólo pudo rescatar a 316 supervivientes en diferentes grupos.

            El Alto Mando se buscó un chivo expiatorio en la persona del capitán MacVay. Le acusó de ser responsable de estos hechos y le formó un consejo de guerra. Se basaron en que no había mantenido la navegación en zig-zag. Incluso, llevaron a declarar al capitán del submarino, que había sido apresado, y declaró que fue un simple acto de guerra y que si hubiera navegado en zig-zag lo hubiera hundido igualmente.

            Fue declarado culpable y expulsado de la Armada. Quizás, por ello, se suicidó en 1968.

            Su caso fue revisado y, a propuesta del Parlamento USA, en presidente Clinton, en 2000, firmó una ley que le exoneraba al capitán MacVay de la responsabilidad por estos hechos.
 
¡¡ OS DESEO A TODOS UN MUY FELIZ AÑO 2013!!

jueves, 27 de diciembre de 2012

LA OTRA MAFALDA


Confieso que siempre me han gustado las historietas de Mafalda y de vez en cuando me gusta releerlas, porque parece que te levantan el ánimo, sobre todo en una época de crisis como la que vivimos ahora.

De todas formas, he de decir que, en cuestión de cómics, mi héroe siempre ha sido y será Tintín, a pesar de que vaya por ahí diciendo que es periodista y nunca se le haya visto escribir ningún artículo.

El personaje que traigo hoy al blog es una princesa italiana con el mismo nombre que el personaje de cómic. No sé si Quino la conocería antes de realizar sus viñetas. De todas formas, se conocen otras princesas que tuvieron este nombre durante la Edad Media.

Mafalda de Saboya nació en 1902 y fue la segunda hija del rey Víctor Manuel III y de su esposa, Elena de Montenegro. Por tanto, también fue hermana del futuro rey Humberto II de Italia.

De pequeña la solían llamar “Muti” y, como era habitual entre las gentes de su posición social, recibió clases de diversas artes y de varios idiomas modernos.

La familia real primero residió en el famoso Palacio del Quirinal y, más tarde, en Villa Ada, un palacete más tranquilo en las afueras de Roma.

En 1923 conoció a un príncipe alemán que, más tarde, se convertiría en su esposa. Su nombre era Felipe de Hesse-Kassel y era nada menos que sobrino del exilio Kaiser Guillermo II de Alemania. Además, tenía un hermano gemelo llamado Wolfgang.

La boda se llevó a cabo en septiembre de 1925 y, tras la luna de miel por la Riviera, se fueron a vivir a Villa Polissena, la cual se hallaba dentro del complejo real de la antigua Villa Ada, ahora denominada Villa Saboya. La pareja tuvo allí sus cuatro hijos entre 1926 y 1940.

Felipe era un gran admirador de Mussolini y soñaba con llevar sus ideas a Alemania. Como muchos otros nobles, se afilió al partido nazi y a las SA.

Con estas credenciales fue nombrado en 1934 gobernador de Hesse-Nassau, pero Mafalda no quiso seguirle, porque no le gustaba el cargo de su marido ni su ideología.

En 1943, como Italia siempre tiene que terminar victoriosa en todas las guerras donde se ha metido, pues el propio Víctor Manuel III le da la “vuelta a la sartén”. Organiza un golpe de Estado, aprovechando que se están acercando los aliados, tras su desembarco en Sicilia, y encarcela a Mussolini.

Este acontecimiento hace que se enfurezca Hitler, su colega de infortunios, y pone en marcha la Operación Abeba, la cual consistía en detener a todos los miembros de la familia real italiana.

Ella no sabía nada, pues se hallaba en Bulgaria en el entierro de su cuñado Boris III, esposo de su hermana Juana.

Cuando se enteró de todo esto, pensó que podría estar más o menos segura por la pertenencia de su marido al partido nazi, pero se equivocaba, porque Hitler lo había encarcelado, acusándole de haberle traicionado por no haber informado con antelación del golpe de Estado que pensaba dar el rey de Italia.

Inmediatamente, se fue al Vaticano con sus hijos y los dejó allí bajo la custodia de un personaje muy conocido que llegaría a ser Papa con el nombre de Pablo VI.

No sabemos por qué razón abandonó su refugio en el Vaticano para ir a su casa, donde fue arrestada. Es un poco raro, porque ella sabía que el resto de la familia real se había desplazado hacia el sur, huyendo de los fascistas y los nazis.

La GESTAPO le dijo que la iban a llevar a Alemania para reunirse con su marido. Al llegar, vio que no era cierto, pues la acusaron de traición y la enviaron al campo de Büchenwald. Allí, la encerraron en un barracón de aislamiento, donde estaba con algunas otras personas y rodeada por un jardín y un muro muy alto. Se la registró con un nombre falso y no se dejó que nadie conociera su verdadera identidad.

Realmente, era una zona para “visitantes ilustres”, como Edouard Daladier, el general Gamelin, Paul Reynaud, Georges Mandel, León Blum, la familia del coronel Von Stauffenberg, responsable del intento de atentado contra Hitler, etc.

Allí compartió su habitación con María Ruhnau, nombrada ayudante de la princesa, y con otro matrimonio más. No podía quejarse mucho, porque el trato era algo mejor que el que recibían el resto de los presos de ese campo, a los cuales no podían ver, pues estaban apartados de los demás.

Parece ser que en agosto de 1944, el campo fue bombardeado por la aviación aliada. A consecuencia de este ataque algunos de los prisioneros murieron, pero Mafalda sólo fue herida en un hombro.

El problema es que la herida dejaba ver el hueso y, seguramente, se le infectó a causa de la escasez de medicinas que padecían en Alemania en esa época. No sabemos el motivo, lo cierto es que fue atendida por uno de los doctores del campo, un tal Gerhardt Schiedlausky, que, posteriormente, fue condenado como criminal de guerra, y éste le amputó el brazo.

Dicen que luego la dejaron en una habitación, sin cuidados médicos, y eso hizo que empeorara y que falleciera desangrada.

Cuando unos prisioneros italianos la llevaban para incinerarla en los famosos hornos crematorios del campo, la reconocieron y se lo dijeron al sacerdote que pronunciaba unas palabras antes de quemar los cuerpos. Entre todos consiguieron convencer al jefe del campo para que no la quemaran y fue enterrada en una fosa como “mujer desconocida”.  

La familia real italiana, que se encontraba exiliada en Alejandría (Egipto), no se enteró de la noticia hasta abril de 1945, cuando informó de ello la BBC.

El príncipe Felipe tuvo que esperar hasta 1951, pues el cadáver se hallaba enterrado en la antigua RDA, y necesitaba el permiso de las autoridades soviéticas, para poder trasladarlo al mausoleo de su familia en el castillo de Kronberg (Hesse), donde se halla ahora.

Podemos ver un busto de la princesa, el cual fue realizado hace varios años por uno de sus hijos.

También, en los años 20, fue botado un crucero de pasajeros con el nombre de esta princesa, el cual naufragó llevándose, desgraciadamente, al fondo muchas vidas humanas.
Parece ser que el fenómeno llamado “Sebastianismo” también ha llegado hasta aquí, pues hay por ahí un individuo que asegura que nuestro personaje consiguió escaparse del campo de concentración y llegar hasta Egipto, donde vivió un romance con el rey Faruk y él es fruto de ese idilio. Esa historia podría colar si no fuera porque este individuo dice que nació en 1957 y se olvida de que nuestra princesa nació en 1902. Así que, con 55 años, como todo el mundo sabe, es prácticamente imposible dar a luz.

domingo, 23 de diciembre de 2012

UNA HISTORIA NAVIDEÑA EN MEDIO DE LA I GM


Hay varios dichos sobre las guerras, como el de “las guerras las declaran las gentes que sí se conocen para que luchen en ellas los que no se conocen” o también “las guerras las hacen los viejos para que mueran en ellas los jóvenes”.

            No obstante, como estamos en plena Navidad 2012, me gustaría contar un suceso que ocurrió en la Navidad de 1914, al comienzo de la I GM.

            Este hecho se recuerda como la llamada “Tregua de Navidad”. Empezó un día de Nochebuena de 1914. Ese día, las tropas alemanas atrincheradas cerca de Ypres empezaron a decorar sus trincheras con árboles de Navidad y a cantar villancicos. Uno de ellos fue el muy conocido “Noche de paz”. Dicen que en algunos sitios había un árbol iluminado cada 5 metros.

            Las tropas británicas, que estaban atrincheradas justo enfrente, les contestaron cantando, a su vez, villancicos en inglés.

            Poco después, se gritaron deseándose mutuamente Feliz Navidad y, mas adelante, se citaron en la llamada “tierra de nadie”, la cual se sitúa en medio de las dos líneas de trincheras, para tomar una copa y fumar juntos.

            La artillería que se situaba a retaguardia también cesó el bombardeo y los camilleros pudieron retirar los cuerpos de los heridos y muertos situados en esa zona.

            Incluso, se realizaron ceremonias de enterramiento, donde asistieron soldados de ambos bandos y se dieron el pésame. Además, leyeron conjuntamente fragmentos del Salmo 23 para adornar los entierros.

            Algunos autores dicen que la noticia llegó a otras zonas y que, incluso, hubo un partido de fútbol, donde los alemanes ganaron, como siempre, a los ingleses.

            En algunos sectores, la tregua sólo duró esa noche y en otros, que fueron más afortunados se amplió unos días más.

            A todo esto, los mandos que suelen ser en todos los trabajos bastante menos humanos que sus subordinados, condenaron esta práctica, aunque el mismo Papa Benedicto XV había pedido unos días antes una tregua de este tipo a los países beligerantes.

            Para que no se volvieran a dar “estos escándalos” se dio la orden de bombardear las posiciones del enemigo unos días antes de estas festividades y rotar las unidades para que no se repitieran estas “familiaridades” con el enemigo. También repartieron a los soldados que estaban allí ese día en otras unidades.

            También se dice que confiscaron todas las fotos que se habían tomado del evento y destruyeron las cartas donde los soldados contaban el acontecimiento a sus familiares.

            Aún así, se dice que en la Pascua de 1916, se produjo otra situación parecida en el Frente Oriental.

            Como las bajas en esta guerra habían llegado a unas cifras inadmisibles, se dice que, oficialmente, las baterías de artillería disparaban sobre otros lugares que no fueran las trincheras del otro bando.

            Esta Tregua de Navidad de 1914 ha sido retratada en libros y películas e, incluso, Paul McCartney la incluye en uno de sus vídeos.

            También se ha mencionado que fue el último vestigio de las guerras del XIX, cuando se trataba al enemigo con caballerosidad y respeto.  

            Desde aquí, este modesto bloguero os desea a todos

 

¡¡FELICES NAVIDADES Y UN BUEN AÑO 2013!!



sábado, 22 de diciembre de 2012

LA VUELTA DE UNA ANTIGUA COLONIA A SU METRÓPOLI


Como en este país cada vez sabemos menos y, según parece, en las tertulias televisivas se le da la razón al que da más voces, pues así nos va.

Traigo hoy este tema al blog, porque acabo de oír decir a una conocida política independentista muy catalana que nunca un territorio independiente de España ha vuelto a pertenecer a España. Como veremos en esta entrada, esa afirmación es falsa.

En 1861 la República Dominicana vivía una situación muy agitada, agravada por una política muy represiva del presidente Pedro Santana y por las luchas internas del partido en el poder.

Esta inestabilidad política hizo que también se diera una inestabilidad económica, la cual hacía que el país no levantara cabeza.

Presionado por algunos grupos poderosos nacionales, Santana, tuvo que elegir una potencia que ejerciera un protectorado sobre el país para salir de esa situación.

Parece ser que tuvo que elegir entre Francia, USA y España y eligió nuestro país, porque le pareció que sería mejor aceptado por sus ciudadanos.

Para esta misión, se nombró a Felipe Alfau para firmar los acuerdos con España, donde por entonces reinaba Isabel II.

Las bases del acerado de anexión fueron:

·         No establecimiento de la esclavitud

·         Considerarla como otra provincia española

·         Utilizar el mayor número de dominicanos para el servicio a la Patria

·         Reconocimiento de todos los actos de la República Dominicana desde 1844 hasta 1861

·         Amortización de su moneda dominicana.

Enseguida empezaron las protestas, debidas a organizaciones de carácter nacionalista, las cuales alegaron que los acuerdos no se estaban cumpliendo. Sus quejas se argumentaron de la siguiente manera:

·         El control del tabaco por parte de España

·         El cambio de billetes por monedas de poco valor

·         Aranceles a favor de los productos españoles

·         No amortización de la Deuda

·         Imposición parea alojar las tropas

·         Cierre de las logias de la Masonería

·         Matrimonio religioso obligatorio

·         Burocracia española con altos sueldos

·         Impuestos muy elevados a los barcos y mercancías no españolas.

También hubo muchas protestas por parte de antiguos territorios hispanos, como Chile, Perú, etc. Al presidente Santana le dejaron al mando del país con el cargo de capitán general.

Los nacionalistas intentaron invadir el país desde Haití, pero no lo consiguieron, siendo su líder detenido y fusilado.

La anexión no solucionó el problema económico, pues se intentó arreglar a base de emitir demasiado papel moneda, pero como la producción no aumentó, el problema se agravó. Los productores de café, tabaco y cacao fueron los más castigados con esta crisis.

El temor a la implantación del monopolio sobre sus productos hizo que los comerciantes dominicanos estuvieran en contra de la anexión.

A mediados de agosto de 1863 un grupo de patriotas cruzaron la frontera, iniciando una guerra que restauraría la soberanía dominicana.

Los combates se iniciaron en Santiago, donde el general español Buceta se defendió como pudo de las tropas nacionalistas.

Intentó llegar a un acuerdo para rendirse, pero le exigieron que entregaran sus armas. Como se negó, intentaron una retirada hasta Puerto Plata, pero les costó muchas bajas.

En 1876, el general La Gándara, gobernador español, se encontraba desesperado por los múltiples ataques que tenían que repeler y porque no le enviaban refuerzos. Pidió permiso a España para mantener unas conversaciones de paz.

Estas se iniciaron en el mes de diciembre de 1864 en la Quinta del Carmelo. Parece ser que llegaron rápidamente a un acuerdo, pues con fecha 03/03/1865 las autoridades españolas le dieron permiso al general para abandonar la isla.

La salida de las tropas españolas se realizó a partir del 10/07/1865, con lo que este país volvió a ser soberano e independiente.

 

 

LOS JUDÍOS EN JAPÓN.


Confieso que desconocía totalmente este tema, pero, al ir a preparar otra entrada, me he encontrado con esta historia y me gustaría comentarla en el blog.

            Parece ser que los primeros judíos llegaron a Japón en busca de negocio junto con los primeros viajeros, en el siglo XVI, los cuales procedían principalmente de Portugal y de Holanda.

            En 1853, tras la brutal llegada del famoso comodoro Perry, Japón no tuvo más remedio que abrir sus fronteras al exterior. Esto hizo que muchos extranjeros se asentaran en ese país. Entre ellos había muchos judíos.

            Se tiene constancia que la primera emigración judía en masa, unas 50 familias, llegó a Yokohama en 1861 y fundaron allí la primera sinagoga de Japón. Posteriormente, la mayor parte de ellos se trasladó a Kobe.

            Hacia 1880 había otra comunidad en Nagasaki con unas 100 familias. Allí edificaron la sinagoga de Beth Israel.

            Tras la guerra ruso-japonesa esta comunidad empezó a decrecer y entregaron sus libros sagrados a la de Kobe.

            En Kobe se constituyó una gran comunidad formada por prisioneros y emigrados rusos, que venían huyendo de la guerra y de la revolución de 1905.

            También se agruparon en esa comunidad judíos procedentes de todas las partes del globo. Los procedentes de Europa solían venir de Alemania.

            Formaron una serie de comunidades a las que dieron los valores constitucionales, que habían conocido en sus países de procedencia, y le otorgaron una estructura comunal.

            En los años 30, el Gobierno japonés ideó atraer a los judíos europeos para asentarlos en los territorios invadidos por su ejército en Manchuria.

            Como la propaganda decía que los judíos eran muy hábiles comerciantes y financieros, suponían que serían muy beneficiosos para Japón y, además, mejorarían sus relaciones diplomáticas con USA, por tener contenta a la comunidad judía de ese país.

            El plan no cumplió las expectativas, porque no consiguieron atraer a una gran población judía que se quisiera asentar de manera estable en esa zona.

            Aunque Japón fue aliado de Alemania no tuvo la misma política que utilizaban los alemanes contra los judíos.

            Muchos judíos que quisieron escapar de Polonia, durante la II GM, sólo pudieron hacerlo a través de la neutral Lituania, antes de ser ocupada.

            Allí, el cónsul japonés a riesgo de perder su trabajo, se dedicó a emitir visados de entrada en Japón, a través de las Indias Holandesas. De esta forma, se calcula que salvó unas 10.000 vidas. Muchos de ellos fueron luego invitados a asentarse en Shangai, ciudad china ocupada por Japón.

            Al final de la II GM, sus aliados nazis intentaron convencer a los japoneses para que asesinaran a la colonia judía de Shangai, pero se negaron a hacerlo.

            Es llamativo el contraste entre el maltrato dado por los japoneses, en esa época, a los chinos y el buen trato dado a los judíos.

            Tras la II GM, la mayoría de los judíos allí asentados emigró hacia Canadá, USA y, sobre todo, a Israel.

            Hoy día quedan muy pocos judíos en Japón. Sólo unos cientos de familias en Tokio y unas cuantas en Kobe.

            También hay bastantes sinagogas en Japón, pero suelen utilizarlas los miembros judíos de las bases del Ejército USA. Hay también templos para judíos más ortodoxos.

Aparte de todo esto, sería interesante hacer referencia a una secta japonesa llamada Makuya. Es muy extraña, porque entremezcla la doctrina cristiana con la judía. Tiene sólo unos 60.000 adeptos en Japón, lo cual es muy poco para un país tan poblado.

Fue fundada en 1948 por Ikuro Teshima, que era un cristiano muy devoto. El nombre de la secta se refiere al Tabernáculo judío. Intentan volver a la raíces del cristianismo, relacionado con el pueblo judío.

Su símbolo no es la cruz, sino el candelabro judío de 7 brazos y sólo adoran a Dios y a Cristo, prescindiendo de todo lo demás. Su fundador cambió su nombre japonés por el de Abraham. Otro de sus símbolos es la Estrella de David.

Suelen añadir a sus nombres  otros bíblicos y tienen fuertes relaciones con Israel, haciendo todos los años una peregrinación a Tierra Santa.

Durante la Guerra de los 6 días apoyaron a Israel. También durante la Crisis del 73. Tienen diferentes ramas en Corea del Sur, USA, Taiwán y Hawai. También patrocinan algunas comunas de Israel.

Rechazan todo lo relacionado con iglesias, liturgia y clero. Suelen realizar sus oraciones en sus casas.

Suelen vestirse con pañuelos atados alrededor de la cabeza, comno los kamikazes, y túnicas blancas, aunque pregonan la paz y no la guerra.

Todos los años desfilan por Jerusalén, comenzando su marcha  con el sonido de un gong.