ESCRIBANO MONACAL

ESCRIBANO MONACAL
UNA GRAN OBRA MAESTRA REALIZADA EN MARFIL

sábado, 15 de diciembre de 2012

HEROÍNAS DESCONOCIDAS (III)


Nuestra siguiente heroína nació un 1/05/1915 en una granja a unos 50 Km. de la capital polaca, Varsovia. Su nombre era Krystyna Skarbek.

            Su padre pertenecía a la nobleza, aunque su situación económica nunca fue muy boyante, y su madre era hija de un banquero judío.

            Desde pequeña  siempre tuvo muy buena aptitud para el aprendizaje de los idiomas, llegando a hablar con fluidez inglés, francés y alemán, además del polaco, lógicamente.

            Otras de sus preferencias fueron los caballos, donde coincidía con su padre, y la práctica del esquí.

            La crisis del 29 afectó de lleno a su familia. Tuvieron que vender su casa de campo y mudarse a Varsovia. En 1930 murió su padre y, poco después, el imperio financiero de la familia de su madre también se hundió. Con lo cual, sólo les quedaron los recursos suficientes para sobrevivir.

            Krystyna encontró trabajo en un concesionario de Fiat, pero tuvo que dejarlo a causa de verse muy afectada por los humos de los automóviles. Para curarse, le mandaron que diera frecuentes paseos por las montañas.

            Se casó por primera vez con un joven hombre de negocios, pero el matrimonio vio muy pronto que eran dos seres incompatibles. Así que se divorciaron de mutuo acuerdo.

            En una de sus jornadas practicando el esquí tuvo un accidente, pues se salió de una pista y cuando iba a caer por un precipicio, en el último instante, un hombre bastante corpulento se interpuso y se salvó.

            El nombre de este joven era Jerzy Gizycki. Procedía de una familia ucraniana y había escapado a los 14 años de casa, a causa de las malas relaciones con su padre, buscándose la vida durante varios años en USA, donde realizó trabajos de todo tipo. Más tarde, se convirtió en escritor y gozó de cierta fama. Ahora se dedicaba a recorrer el mundo para buscar temas para sus nuevas obras.

            El encuentro entre estas dos personas acabó en boda un 02/11/1938. Más tarde, se mudaron a Etiopía, pues el gobierno polaco le nombró cónsul general en Etiopía, durándole el cargo hasta septiembre de 1939. Creo que no hará falta que explique por qué acabó en esa fecha.

            Al iniciarse la II GM, el matrimonio se dirigió a Kenia, para ir desde allí hasta el Reino Unido.

            Al llegar, ella se ofreció inmediatamente a los británicos para ser destinada a su país y luchar a favor de los aliados contra el invasor nazi. Parece ser que fue recomendada por el periodista Frederick Voigt para su ingreso en el SIS británico.

            Ya, como agente, viajó hasta Hungría, donde al final de 1939, con la ayuda de un esquiador olímpico amigo suyo, pudo traspasar la frontera de Polonia.

            Consiguió llegar a Varsovia, donde se encontró con su madre a la que le rogó que se fuera del país, pero no aceptó. Fue una decisión poco acertada, pues su madre fue posteriormente arrestada por la GESTAPO y asesinada.

            En los meses siguientes, se dedicó a organizar el servicio de mensajeros de la resistencia polaca para llevar sus informes hasta Budapest. Incluso, llevaron armas, como el ultrasecreto fusil polaco modelo 35, el cual podía disparar balas de tungsteno y atravesar el blindaje de los vehículos blindados.  Este sacrificio no sirvió de mucho, porque sus inventores habían sido asesinados por los nazis y los científicos aliados no supieron fabricar esta arma.

            En Polonia, donde, durante una temporada, se hizo pasar por corresponsal de un periódico nazi, se reencontró con algunos amigos de la infancia, como Andrzej Kowersky, el cual llegó a ser oficial del ejército polaco hasta que perdió una pierna en un accidente de caza, antes de la guerra. No obstante, fue muy activo en la Resistencia polaca.

            En los inicios de 1941 ambos, mientras vivían en Budapest, fueron arrestados por indicación de la GESTAPO. Consiguieron ser puestos en libertad, pues un pariente de ella se había casado con una pariente del dictador de Hungría, el almirante Mikos Horthy. Tuvieron que escapar de Hungría hacia Turquía.

            De vuelta a Polonia, ella contactó con una organización de la Resistencia llamada “los mosqueteros”, los cuales habían conseguido averiguar que los alemanes estaban concentrando sus tropas al este de Polonia para la futura invasión de la URSS. Hoy en día se cree que los británicos conocieron esta información mucho antes, gracias a la interceptación y descodificación de los mensajes de los alemanes. Pero no olvidemos que, en ese momento, la URSS pertenecía al Eje y aún no se había pasado al bando de los aliados.

             A la llegada de ambos a El Cairo, se dieron cuenta de que sus compatriotas sospechaban de ellos a causa de la facilidad con que habían conseguido unos visados en el consulado del gobierno francés de Vichy. No hay que olvidar que los polacos en el exilio siempre se mostraron muy desunidos y a menudo desconfiaron unos de otros.

            El gobierno británico avaló su trabajo ante los polacos y pudieron volver a sus actividades.

            Él retomó sus actividades como agente tras las líneas enemigas y ella se quedó una temporada en la retaguardia.

            Tuvo un reencuentro con su marido, al cual le explicó que se había enamorado de Andrzej y que no podía seguir con su matrimonio. Él lo entendió y se alejó de ella. Más tarde, él dejó de ser agente y emigró a Canadá.

            Había pasado por alto que en 1940 el SOE se desgajó del SIS y ella ahora pertenecía al primero. Empezó a utilizar el nuevo alias de Christine Granville, el cual usó también después de la conflagración bélica.

            En 1944, los aliados estaban preparando el famoso Desembarco de Normandía y necesitaban agentes con gran experiencia en territorio enemigo. Ella tenía mucha experiencia, pero, aunque dominaba bien el francés, nunca había trabajado en Francia.

            Fue asignada como enlace entre los aliados y un grupo de la Resistencia francesa conocido como “Jockey”. Al mando del mismo se encontraba un joven de nacionalidad belga y británica llamado Francis Cammaerts. Me referiré a él en otra ocasión.

            Ella saltó en paracaídas en el sur de Francia con la misión de poner en contacto a los partisanos franceses e italianos y combatir a los alemanes en los Alpes. También intentaron que desertaran los soldados no alemanes que estaban encuadrados en el bando nazi.

            En agosto del 44 Cammaerts fue detenido por los alemanes, junto con otros dos mandos de la Resistencia, en un control de carretera. Se dice que, cuando ella se enteró, fue a negociar con el oficial francés de enlace con la GESTAPO. Allí se presentó como la esposa de Francis y sobrina del mariscal Montgomery. Evidentemente, ambas cosas eran falsas.

            Como los alemanes tenían intención de fusilar a esos presos, ella le amenazó al oficial con informar a los aliados, para que no tuvieran piedad con sus captores y, al mismo tiempo, ofreció una abultada cantidad de dinero si los dejaban en libertad.

            El oficial francés la presentó a un oficial belga de la GESTAPO llamado Waem. Allí le dijo lo mismo que al otro, utilizando los faroles, como si fuera un jugador de cartas.

            Así, según se dice, consiguió que los alemanes los pusieran en libertad. A mi, esta historia me parece poco menos que inventada.

            Al final de la guerra, cuando el ejército soviético avanzaba por el territorio de Polonia, fue destinada por el SOE a su país, a fin de informar a los británicos sobre las actividades de los rusos en Polonia.

            Dado que la primera oleada de espías británicos fue capturada, la operación se suspendió y no se trasladó a Polonia.

            Al final de la II GM era ya la más veterana de las agentes del SOE y fue licenciada con el grado de capitán, el más alto conseguido por una mujer en el SOE.

            Entre las condecoraciones, obtuvo la George Medal, la Croix de guerre de Francia y fue nombrada Oficial de la Orden del Imperio Británico.

            En la posguerra no le fue muy bien, pues fue despedida del SOE con una indemnización muy pequeña y tampoco podía regresar a su país, donde se había instalado un Gobierno de tipo comunista. Además ella era muy conocida por su colaboración con el Gobierno polaco en el exilio. Ni siquiera le dieron un pasaporte británico.

            Se fue a vivir en El Cairo, donde pasó estrecheces económicas y tuvo que vivir de un modesto empleo como dependienta en una tienda. Después trabajó como azafata en un trasatlántico. Este fue su último trabajo.

            A mediados de 1952 sufrió el acoso de uno de sus compañeros de trabajo en el barco. Como ella lo rechazó en varias ocasiones, este individuó la apuñaló en el vestíbulo de un hotel, provocando su muerte. El asesino fue condenado y ahorcado unos meses después. Algunos periódicos intentaron buscar otras explicaciones para este asunto, como insinuar que el asesino estaba a sueldo de los soviéticos o de los nazis.

            Hay quien dice que Ian Fleming se inspiró en sus actividades para dar vida a uno de sus personajes, Vesper Lynd,  en la novela Casino Royale

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