ESCRIBANO MONACAL

ESCRIBANO MONACAL
UNA GRAN OBRA MAESTRA REALIZADA EN MARFIL

martes, 13 de noviembre de 2018

LAS FUNCIONARIAS DE PRISIONES DURANTE LA II REPÚBLICA ESPAÑOLA


Es curioso que, hoy en día, se suele hablar de muchos colectivos, que quedaron afectados por el final de la Guerra Civil, pero he encontrado muy poca información sobre éste. Parece como si alguien lo quisiera esconder y me parece que no debería de ser así, porque muchas de estas funcionarias realizaron un gran trabajo, que nunca les fue reconocido.
Confieso que, hasta hace muy poco, no conocía nada de lo que le había ocurrido a este grupo de mujeres y ahora me estoy empezando a enterar.
Un día, no hace mucho, no sé por qué me llamó la atención un nombre y una foto que encontré, casualmente, como siempre, en Internet. Luego me enteré que se trataba de una mujer llamada Teresa Matilde Revaque Garea, natural de una pequeña localidad de Valladolid. No voy a desvelar nada más, porque ya lo veréis al final de este artículo.
Como todos sabemos, el 14/04/1931, fue proclamada la II República. Poco después, Victoria Kent, fue nombrada directora general de Prisiones.
Se trataba de una conocida abogada malagueña especializada en Derecho Penal. Aparte de ello, era una famosa feminista y estaba afiliada al Partido Radical Socialista, con el que había obtenido un escaño en el Parlamento.

Curiosamente, aunque siempre fue muy feminista, votó en las Cortes en contra del proyecto de Ley para que las mujeres pudieran votar en las elecciones, porque así se lo exigió su partido. Aunque ahora nos pueda parecer mentira, esa Ley fue aprobada mediante los votos de los partidos de derecha, porque todos los de izquierda votaron en contra.
Por lo visto, argumentaban que, en aquella época, las mujeres españolas, estaban demasiado influidas por la Iglesia católica y votarían de acuerdo con lo que les dijeran sus párrocos.
Precisamente, por eso mismo, dicen que en las elecciones de 1933 ganó la derecha. Lo cual es una tontería, porque en las elecciones de 1936, donde votaron las mismas mujeres, ganó la izquierda.
No obstante, desde un primer momento, Kent, quiso humanizar las cárceles. Aunque sólo duró un año en ese cargo, su labor fue muy efectiva.
Cerró un montón de prisiones, cuyo estado era ruinoso. Suprimió las celdas de castigo y las cadenas con las que ataban a algunos presos. Aumentó y mejoró las raciones alimenticias de los encarcelados. También fundó la Cárcel de Ventas, inaugurada en 1933.
Aparte de ello, creó un nuevo cuerpo de funcionarias de prisiones, para cuidar de las presas. Hasta ese momento, esa labor la habían realizado las monjas de la congregación de las Hijas de la Caridad. Yo no sé si las monjas lo harían bien o mal, pero, según parece, había muchas críticas contra la forma en que ejercían su labor.
También es verdad que lo primero que hizo Azaña fue cargarse las tradicionales fuentes de recursos de la Iglesia española. Como fue el caso de los colegios. Así que de dedicó a cerrar algunos colegios religiosos y abrir colegios públicos por toda España. Por tanto, no sería extraño que aquí pretendiera hacer lo mismo.
Sin embargo, según dicen algunos autores la decisión de nombrar a Victoria Kent para ese puesto no procedió de Azaña, que entonces era el presidente del Gobierno, sino del propio presidente de la II República, Niceto Alcalá-Zamora.
En fin, el pensamiento de Kent no iba por el camino de encerrar y castigar al reo, sino de intentar reeducarlo y hacerlo más útil a la sociedad.
Parece ser que estuvo muy influida por uno de sus antiguos profesores, Luis Jiménez de Asúa, considerado por muchos como uno de los mayores expertos en Derecho Penal de todo el mundo.
Volviendo al tema de hoy, el 11/05/1932, ingresaron las nuevas funcionarias en la recién creada Sección Auxiliar Femenina del Cuerpo de Prisiones.
Todo ello, se hizo mediante un concurso-oposición, convocado en octubre de 1931. Las aspirantes debían tener una edad entre 27 y 45 años. Se valoró que tuvieran algún 
título y muchas de ellas eran maestras. Así se cubrieron las 5 plazas para jefas de servicio y las 29 para auxiliares. Posteriormente, se hicieron nuevas oposiciones para cubrir más plazas de este tipo.
Se creó una Escuela de Criminología, sita en la antigua Cárcel Modelo de Madrid. En ella, las nuevas funcionarias recibieron un cursillo impartido por un grupo de profesores universitarios. Entre los que se hallaba Jiménez de Asúa. El curso comenzó en enero de 1932 y las funcionarias se incorporaron, en septiembre del mismo año, a sus respectivos destinos.
Parece ser que Kent decía que la situación de las presas era especialmente mala y por eso se decidió por crear urgentemente un cuerpo de funcionarias de prisiones.
Por lo visto, tras la llegada de las funcionarias, la opinión general entre las presas, es que la situación había mejorado mucho, pues les habían dado una serie de libertades que antes no tenían y, desde luego, la disciplina ya no era tan rígida. Sin embargo, más de una vez tuvieron que luchar las funcionarias con los directores, pues tenían unas ideas radicalmente contrarias a las que les habían inculcado a ellas.
Todo cambió, tras el comienzo de la Guerra Civil. En principio, el Gobierno decidió evacuar la nueva Cárcel de Ventas, dejándola en exclusiva para varones, y trasladar a las presas y a las funcionarias a un edificio habilitado como prisión en la calle de Toreno, también en Madrid.

Por lo visto, salieron perdiendo, porque la Cárcel de Ventas era un local nuevo, que había sido muy bien organizado para que hubiera una buena proporción entre presas y funcionarias. Sin embargo, cuando llegaron a Toreno, se encontraron con un lugar que no era adecuado para un establecimiento de este tipo. Por otra parte, también ocurrió que la cárcel de Ventas se llenó de presos desafectos al régimen republicano y se produjo el consiguiente hacinamiento.
Posteriormente, fueron trasladadas al antiguo Asilo y hoy Hospital de San Rafael, para alejarlas del frente de Madrid. Parece ser que, al final de la guerra, volvieron a la Cárcel de Ventas.
Lamentablemente, esta situación bélica dio lugar a profundas desavenencias entre algunas funcionarias. Se sabe que una de ellas se ocupó de depurar a los miembros del Cuerpo de Prisiones, para estudiar si eran desafectos al régimen republicano.
Sin embargo, en la posguerra, algunas de ellas, tras ser llevadas ante los tribunales franquistas, se buscaron avales por todas partes con el fin de salvar el pellejo. Según ellas, durante toda la guerra, habían estado colaborando, sigilosamente, con el bando nacional.
No sería de extrañar que, más de una, viendo que la II República tenía perdida la guerra, hiciera algunos méritos con las presas encerradas por desafección a ese régimen a fin de que se acordaran de ellas una vez llegado el final de la guerra. Como así pasó en muchos casos.
Parece ser que, entre las presas, había algunas de singular importancia. De hecho, un cierto número de ellas, fue elegido para su traslado a la prisión de Alacuás, cerca de Valencia. Se trataba de un centro que no parecía una prisión y donde las reclusas gozaban de una mayor libertad que en otros centros, porque el Gobierno pensaba utilizarlas para realizar canjes de prisioneros con el otro bando.
Una de estas importantes presas fue María Millán Astray, hermana del fundador de la Legión española, que había sido condenada a una pena de dos años de prisión. Parece ser que esta mujer sabía hablar inglés y, en cierta ocasión, cuando aún se hallaba recluida en Madrid, recibió la visita de un diplomático de USA.

Como la conversación se realizaba en inglés, la funcionaria que estaba presente denunció el hecho ante su jefa, que era Matilde Revaque. Así que, como esto era contrario al Reglamento de Prisiones, Revaque, prohibió que continuara esa entrevista, porque la funcionaria no se enteraba de lo que estaban hablando. De esa forma, se buscó una enemistad que le trajo muchos disgustos en la posguerra.
Sin embargo, el caso de Carmen Castro fue diferente. Parece ser que se pasó a la zona nacional y pudo demostrar su adhesión a esa causa. De esa forma, tras el final de la guerra, regresó a Madrid, siendo nombrada nueva directora de la Cárcel de Ventas. Según dicen, allí se dedicó a depurar y a encarcelar a algunas de sus antiguas compañeras.
Parece ser que otras de esas funcionarias, que afirmaron ser afectas a la causa nacional, se dedicaron a colocar a sus amigas en las cocinas, desde donde servían mejores comidas a ciertas presas e, incluso, enviaban paquetes de comida a los familiares de las mismas. Hay que recordar que, en esa época, Madrid era una ciudad sitiada, donde faltaba casi de todo.
Parece ser que Matilde Revaque tenía fama de incorruptible y de cumplir el Reglamento a rajatabla. Así que muchas de esas presas tan importantes no la podían ni ver y eso se demostró en la posguerra. Esta funcionaria también fue trasladada, junto con esas presas, a la cárcel de Alacuás y, posteriormente, a la de Cehegín (Murcia), donde le sorprendió el final de la guerra.
Esa prisión de Alacuás fue llamada la de “las Damas de España”. En ella coincidieron personas tan conocidas como Rosario Queipo de Llano, Pilar Millán Astray, Carmen Primo de Rivera, Pilar Jaraiz Franco, etc. Todas ellas, familiares de militares de alta graduación del bando nacional. Entre otras, porque allí fueron ingresadas más de 600 mujeres durante la guerra, pero la mayoría de ellas eran gente más normal.
Ya sabemos que el final de la guerra coincidió con el inicio de la represión franquista. Algo que ya se había mostrado en las zonas que habían ido conquistando las tropas nacionales.
Sin embargo, parece ser que esa represión se cebó con este colectivo de funcionarias de prisiones, las cuales, ahora pasaron a estar presas en las mismas cárceles donde habían estado cumpliendo sus funciones.
En el caso de Matilde Revaque, fue encarcelada el 18/04/1939, en la misma Cárcel de Ventas, que ahora estaba repleta de presas afectas al régimen republicano. Lo mismo ocurrió con otra funcionaria llamada Isabel Huelgas de Pablo. Las dos tenían en común haberse enfrentado, cuando ejercían sus funciones, con la presa María Millán Astray.

En noviembre de 1940, tras la llegada del franquismo, fue disuelto ese cuerpo de funcionarias de prisiones. En su lugar, se creó otro donde existían tres categorías: la directiva, la auxiliar y la de simples guardianas. Es preciso decir que algunas de esas antiguas funcionarias pasaron a prestar sus servicios en este nuevo cuerpo, previa aprobación de su correspondiente expediente de depuración. Sin embargo, también admitieron para este nuevo cuerpo a antiguas cautivas del bando nacional o a mujeres que habían quedado viudas durante ese conflicto. Por supuesto, sin exigirles ningún tipo de formación previa. Incluso, volvieron a admitir a las monjas.
Parece ser que, durante la posguerra, se produjo una gran escasez de personal con la adecuada formación para la jefatura de las múltiples prisiones que se crearon por toda España. Esto dio lugar a que algunas de esas antiguas funcionarias, que habían conseguido pasar su expediente de depuración, fueran ascendidas a puestos superiores. Mientras que otras pasaron a estar en excedencia, durante el tiempo en que eran depuradas. Algunos autores afirman que eso se pudo deber a delaciones entre ellas para ganarse la simpatía del nuevo régimen.
Lo cierto es que Matilde Revaque e Isabel Huelgas, tuvieron que comparecer, en 1940, ante un consejo de guerra, el cual las condenó a muerte y fueron fusiladas a mediados de ese año. No sé si ello se debió a su afán por cumplir a rajatabla el Reglamento o por haber molestado a ciertas presas importantes.
Es posible que ese fuera el motivo que explicaría estas dos condenas a muerte, pues, por lo visto, tras la guerra, Matilde, tuvo un día que aguantar la visita de Pilar Millán Astray, que aprovechó el momento para reírse, públicamente, de ella.
Desde luego, fueron a por Matilde Revaque, pues le incoaron nada menos que tres sumarios ante los respectivos consejos de guerra, por si se escapaba con vida de alguno de ellos.
Por lo visto, a nuestro personaje la tenían en mucha estima, tanto las presas como muchas de las funcionarias y, durante su encarcelamiento en Ventas, hizo muchas gestiones para intentar mejorar las condiciones de vida de las allí presas. Dado el hacinamiento y el caos que se vivió en ese centro durante los primeros meses de la posguerra.
La condena y ejecución de Matilde provocó un sentimiento general de consternación en el resto de las presas, pues siempre las había tratado con el máximo respeto.
Parece ser que, cuando una guardiana, llamada Victoria Úbeda, que era una de esas nuevas funcionarias nombradas por el régimen franquista, la llamó para llevarla hasta el pelotón de ejecución, le dijo: “No olvides, Victoria, que muero por haber llevado esto con dignidad”. Señalando el escudo del Cuerpo de Prisiones que llevaba la funcionaria cosido en su uniforme. Matilde no llegó a cumplir los 43 años. Estaba casada, pero no tenía hijos.
Por lo visto, la represión franquista, se cebó con las jefas de sección de estas funcionarias. Pocas fueron las que escaparon a la depuración. Sin embargo, no conozco más casos en que otras funcionarias de prisiones fueran condenadas a muerte.
No obstante, muchas de las funcionarias de menor rango pudieron continuar en sus puestos, tras haber sido, previamente, depuradas por un comité nombrado al efecto.
No hará falta decir que, con el nuevo régimen, se eliminó ese buen ambiente que había pretendido crear Victoria Kent con su reforma, en el ámbito de las prisiones. Durante muchos años, en España se multiplicaron las prisiones repletas de encarcelados, viviendo en situaciones inhumanas.
Concretamente, en la Cárcel de Ventas, que sólo estaba diseñada para unos 500 presos, llegó a haber 5.000. Con eso, nos podemos hacer una idea sobre el hacinamiento y la falta de condiciones sanitarias que había en esos centros.
Para terminar, me gustaría mencionar el caso de una de las presas, llamada Josefina Villa. Lo único que había hecho, durante la guerra, fue trabajar como enfermera militar para el bando republicano. Por otra parte, como otros muchos estudiantes, antes de la guerra, había militado en la FUE y parece ser que tuvo un pequeño enfrentamiento en Salamanca con un falangista, el cual la denunció. La detuvieron y la torturaron en tres ocasiones y no consiguió quedar en libertad hasta 1950.
Decía que, en 1939, cuando la ingresaron en la Cárcel de Ventas, había allí unas 3.000 presas. En algunas celdas, que habían sido concebidas para que hubiera una sola presa, ahora había 11.
Los pasillos estaban llenos de mujeres y niños. Con lo cual, no se podían cerrar las puertas de las celdas y sólo cerraban la puerta principal.
Para colmo, estas mujeres tuvieron que soportar un constante maltrato carcelario, provocado por las nuevas autoridades, que se hicieron cargo de esos centros.
Por lo visto, una de esas nuevas funcionarias, procedente de una conocida familia de militares, llegó a ser directora de la cárcel de Ventas. Según los testimonios de algunas presas, todo su afán fue siempre separar a las madres de sus hijos, lo que provocó que muchos de ellos enfermaran y murieran. Con eso nos podremos hacer una idea de cómo era el ambiente en esos centros de reclusión.

TODAS LAS ILUSTRACIONES DE ESTE ARTÍCULO PROCEDEN DE WWW.GOOGLE.ES

martes, 6 de noviembre de 2018

EL TRÁGICO DESTINO DEL GENERAL ARANGUREN


El personaje que traigo hoy al blog me pareció que dio a todos un ejemplo de honor y lealtad   a la palabra dada.
Vayamos por partes. Comenzando con la estructura habitual de mis artículos, he de decir que nació en la localidad coruñesa de Ferrol en 1875.
Es una cosa que me ha llamado mucho la atención. Suelo escribir artículos sobre personajes famosos y, para mi sorpresa, veo que muchos de ellos han nacido en esa misma localidad.
Ejemplos de ello son Pablo Iglesias (fundador del PSOE y la UGT), el político Canalejas, el general Martínez Anido, los hermanos Franco, la escritora Concepción Arenal, el escritor Torrente Ballester, el historiador Santos Juliá, etc.
Supongo que muchos de esos famosos han sido militares, porque Ferrol siempre ha sido una plaza donde han estado destinados muchos militares. Sobre todo, de la Armada. Ya se saben que muchos hijos de militares suelen elegir también la carrera militar.
El caso es que nuestro personaje de hoy, que se llamaba José Aranguren Roldán, nació en esa localidad, donde estaba destinado su padre, José Aranguren Pérez de la Quintana, que llegó a ser comandante de Artillería. Desgraciadamente, tuvo que retirarse anticipadamente, debido a una grave enfermedad, que le llevó a la muerte cuando nuestro personaje tenía tan sólo 8 años.
A partir de ahí, la pensión de su padre sería muy escasa, porque dejó a su familia, compuesta por su mujer y sus cuatro hijos, sumida en la pobreza. Así que, nuestro personaje, se decidió muy pronto por seguir también la carrera militar.
Con sólo 16 años, ingresó en la Academia de Infantería, sita en Toledo. Nada más acabar sus estudios, solicitó su ingreso en la Guardia Civil. Algo un tanto extraño para un joven teniente,
porque, a esa edad, lo único que se pretende es ascender cuanto antes. Sin embargo, en la Guardia Civil, se ascendía muy lentamente, porque había una menor cantidad de plazas.
Lo cierto es que estuvo destinado en varias localidades de su Galicia natal. Ello fue así hasta 1924, en que fue destinado a la infame Guerra de África, donde combatió junto a alguno de esos famosos militares, que he mencionado anteriormente.
Había olvidado mencionar que, en 1901, se casó con María de la O de Ponte y de la Peña, natural de Puerto Rico.
Ese matrimonio tuvo seis hijos, tres de ellos varones: José, Juan y Carlos. El primero coincidió con su padre, durante la Guerra de África y murió en ese conflicto a causa de las heridas recibidas en un combate, cuando mandaba tropas de Regulares. De los otros dos, hablaré más adelante.
En 1931, la proclamación de la II República, le pilló, ya siendo coronel, como director del Colegio de Guardias Jóvenes “Duque de Ahumada”, situado en Valdemoro (Madrid).
Allí fue donde conoció a los principales dirigentes del Gobierno, durante una visita de estos a ese centro de enseñanza. Parece ser que vieron en él a un militar del que se podrían fiar.
No obstante, en 1932, coincidió en La Coruña con Franco. En ese momento, éste ya era general de brigada y mandaba una brigada de Infantería, mientras que Aranguren era el coronel jefe de las tropas de la Guardia Civil en esa región. Parece ser que coincidieron en muchos actos, pero no llegaron a tener una cierta amistad.
Precisamente, ese mismo año, tuvo lugar otro intento de golpe de Estado y a la cabeza del mismo se hallaba el general Sanjurjo, un militar que fue compañero de promoción de Aranguren en la Academia de Toledo y que también fue director general de la Guardia Civil.
Curiosamente, la actuación de Sanjurjo había sido clave para la llegada de la II República, porque Alfonso XIII contaba con que la Guardia Civil intervendría a su favor. Sin embargo, Sanjurjo, que era su jefe, se puso del lado de los republicanos.
Volviendo a nuestro personaje, en 1936, el Gobierno lo ascendió a general de brigada. Hasta entonces, los generales de la Guardia Civil, procedían de otras ramas del Ejército, pero no de ese cuerpo.
Ya sabemos que los gobiernos republicanos siempre tuvieron problemas con los militares. Así que buscaron poner en los sitios clave a gente de su máxima confianza.
Por ese motivo fue destinado como jefe de la Guardia Civil en Cataluña y, por ello, le pilló la sublevación del 18 de julio en Barcelona.
Parece ser que los que estaban implicados en ese complot, previamente, le habían sondeado para que se uniera a ellos, porque siempre había tenido fama de ser una persona conservadora y muy católica. Sin embargo, siempre se negó a sublevarse.
Por lo visto, mantuvo una conversación telefónica con el general Goded, donde éste le amenazó con fusilarle, en el caso de que vencieran los sublevados. Aranguren le contestó: “Si mañana me fusilaran, fusilarán a un general que ha hecho honor a su palabra y a sus juramentos militares. Pero si mañana le fusilaran a Vd., fusilarían a un general que ha faltado a su palabra y a su honor”. En fin, toda una lección de valentía y de lealtad militar y más cuando Goded tenía un grado más que él.
Incluso, el mismo Goded, le echó en cara que Aranguren se pusiera del lado de los “rebeldes del pueblo”. A lo que el otro le contestó: “Aquí no hay más rebeldes que Vds.”.
Así que, como ocurrió en otras localidades donde la Guardia Civil defendió a la II República, el golpe fracasó. En el caso de Barcelona y otras localidades cercanas, los que consiguieron vencer a los sublevados fueron nuestro personaje y el entonces coronel Escobar.
Posteriormente, todos los militares sublevados fueron detenidos. Los cabecillas tuvieron que rendir cuentas ante diversos consejos de guerra.
Los principales cabecillas, que fueron los generales Goded y Burriel, estuvieron encarcelados en el barco militar Uruguay. De allí, el 11/08/1936, fueron llevados ante un consejo de guerra, acusados de traición a la Patria. Ambos fueron condenados a muerte y fusilados, al día siguiente, en los fosos del Castillo de Montjuich.
Como muchos militares españoles, la Guerra Civil, dividió a sus familias. Así que los otros dos hijos de Aranguren, que también fueron militares decidieron apoyar al bando nacional.
Desgraciadamente, ambos murieron a causa de ese conflicto. Juan, que era oficial de la Guardia Civil, murió, en abril de 1938, durante unos combates en la zona de Guadalajara.
Por su parte, Carlos, que combatió como alférez provisional, fue herido en diversas ocasiones, finalizando la guerra con el grado de capitán. Murió poco después a causa de esas heridas.
Supongo que todo esto llenaría de amargura a nuestro personaje. Padre e hijos combatiendo en bandos opuestos.
Casualmente, me viene a la memoria el caso del general Pozas, que también optó por el bando republicano y además fue inspector general de la Guardia Civil. Sin embargo, su hermano Gabriel, se decantó por el bando nacional. Fue ayudante del general Mola y ambos murieron en un famoso accidente aéreo.
Esto creo que es algo que debería de hacer reflexionar a esos que ahora apoyan tanto la llamada “Memoria Histórica”.
Regresando a nuestro personaje de hoy, tras el comienzo de la Guerra Civil, fue nombrado jefe de la IV División Orgánica y de las fuerzas de la Guardia Civil, ambas radicadas en Cataluña.
Posteriormente, ya no tuvo tanto éxito, pues no pudo aplacar los graves sucesos que se dieron en mayo de 1937 en Barcelona. Durante esos días, hubo una especie de pequeña guerra civil entre los comunistas, apoyados por la Generalitat, y los anarquistas. Eso dio lugar a su cese.
Esta vez, su nuevo destino estaría en Valencia, como jefe de la III División Orgánica. Allí le pilló el final de la Guerra Civil.
Parece ser que se negó a abandonar la ciudad, pues tenía muy claro que él no había hecho otra cosa que cumplir con su deber. No obstante, unos amigos le convencieron para que se refugiara en el Consulado de Panamá en esa ciudad.
Allí fueron  fuerzas de la Guardia Civil a detenerle , las cuales le condujeron hasta Barcelona. En esa ciudad, sería juzgado ante un consejo de guerra.
Como a otros muchos militares, le aplicaron esa especie de comodín, que se inventaron en el bando franquista, culpándole de “rebelión militar”.
Algunos me dirán que les puede parecer increíble, pues los que se rebelaron fueron los otros. Sin embargo, al comienzo de la guerra, el bando franquista publicó un decreto en el que decía ser el verdadero Ejército español y que todos los que se enfrentaran con ellos serían culpados de rebelión militar.
Curiosamente, nada más comenzada la Guerra Civil, el general Fanjul, cabecilla de la sublevación en Madrid y encerrado en el Cuartel de la Montaña, tras su detención, fue llevado ante un consejo de guerra, acusado de rebelión militar. Por este motivo, fue condenado a muerte y ejecutado. Con este ejemplo, se puede apreciar que ese delito fue utilizado por ambos bandos, aunque más profusamente por el nacional.
Volviendo al general Aranguren, parece ser que su estado de salud no era muy bueno, pues ya tenía 64 años y, unos días antes, había sufrido una caída de un caballo. Lo que le impedía estar de pie.
Curiosamente, fue defendido por un abogado gallego y falangista. No obstante, Aranguren también fue condenado a muerte.
Ni siquiera valieron para salvar su vida las muchas misivas que le llegaron a Franco. Incluso, de la Nunciatura Apostólica en España.
Parece ser que Franco estaba especialmente empeñado en que lo fusilaran, aunque estuviera en una camilla.
Así fue. El 21/04/1939, fue llevado al Campo de la Bota, en Barcelona, y fusilado sentado y atado a una silla.
También su antiguo subordinado, el general Escobar, aquel que el 18 de julio mandó las tropas de la Guardia Civil y consiguió hacerse con el control de la situación, derrotando a los sublevados en las calles de Barcelona, tuvo el mismo final.
Al final de la guerra, se rindió en el frente de Ciudad Real ante el general Yagüe. Fue detenido y llevado hasta Barcelona donde fue juzgado por un consejo de guerra. Como tampoco sabían de qué culparle, pues le acusaron de “rebelión militar”. Como ya dije anteriormente, el comodín legal que se solía utilizar en esa época. Lo cierto es que fue condenado a muerte y fusilado en el foso del castillo de Montjuich en febrero de 1940.
Como ya mencioné, anteriormente, muchas de las familias de militares quedaron divididas por la guerra. En este caso, uno de sus hijos, el teniente José Escobar, se decantó por el bando nacional, muriendo en la batalla de Belchite.
Curiosamente, tras la muerte de ambos, siguen estando separados. Parece ser que otro de sus hijos pidió que enterraran a ambos en el Valle de los Caídos. Sin embargo, sólo se aceptó enterrar allí al hijo, pero no al padre, que sigue enterrado en Barcelona.
También es preciso decir que, de los 59 generales de brigada, que estaban en activo cuando comenzó la Guerra Civil, 42 de ellos fueron fieles a la II República y sólo 17 militaron en el bando nacional. Esta proporción se invirtió entre los oficiales más jóvenes del Ejército.

sábado, 20 de octubre de 2018

LAS IMPOSTORAS DE SANTA JUANA DE ARCO



En mi anterior artículo, narré la vida y las aventuras bélicas de una santa muy peculiar. Se trataba de una joven llegada de la región de Lorena, que por entonces no era francesa. 
Trataba de ver al futuro rey Carlos VII de Francia para convencerle de que le dejara parte de sus tropas con el fin de vencer a los ingleses y sus aliados, los borgoñones.
Así fue, Juana, logró vencer en todas sus batallas y consiguió que el rey fuera coronado en la catedral de Reims, tal y como lo habían sido sus antecesores en el trono de Francia.
Posteriormente, el rey prestó oídos a los miembros de su corte, que envidiaban los éxitos de Juana. Así que la dejó sin sus tropas, cuando ésta se disponía a asediar París.
Por ello, fue capturada por sus enemigos borgoñones, que la vendieron a los ingleses. Estos la encerraron y le encargaron al obispo Cauchon que la procesara por varios cargos, entre ellos, el de brujería.
Precisamente, ese cargo nunca lo pudieron probar. En cambio, la sentenciaron por otros y la condenaron a muerte en la hoguera.
Su ejecución tuvo lugar el 30 de mayo de 1431 en la plaza del mercado viejo de Ruán, delante de unas 10.000 personas, que presenciaron ese acto.
Hay que aclarar que a Juana le gustaba que la llamaran Juana la Doncella. Lo de Juana de Arco vino después, cuando el Papa Calixto III, que era de origen español, ordenó que se revisara su juicio, castigando, posteriormente, a los culpables de esa iniquidad.
Dado que los anteriores Papas se habían negado a revisar la condena de Juana, no sé si Calixto III accedería a ello con el fin de intentar atraerse a su causa al rey Carlos VII de Francia. En esa época, el Pontífice, estaba intentando crear una especie de Santa Liga para combatir el avance de los turcos hacia Europa.
Sin embargo, sólo 5 años después de su ejecución, apareció por la ciudad de Metz una mujer, que, en principio, decía llamarse Claude. No obstante, todos notaron que era muy notable su parecido físico con la santa.
Así que dijo que se trataba de la verdadera Juana de Arco y que, en su lugar, habían quemado a una mujer acusada de bruja. También que un militar la había ayudado a escapar y que había estado durante esos años luchando en Italia junto a las tropas del Papa.
¿No os recuerda un poco a la historia que contaba Anastasia, la que decía ser una de las hijas del zar Nicolás II de Rusia?
Hay que reconocer que, a pesar de que fue quemada ante miles de personas, parece ser que fue llevada a la hoguera con un velo negro. Lo cual es un obstáculo para saber si se trataba de la verdadera o de otra persona.
Incluso, los hermanos de ésta, Jean y Pierre, fueron a esa ciudad a verla y la reconocieron como a su propia hermana. Parece ser que había mucho dinero de por medio.
Posteriormente, le “llovieron” los regalos procedentes de diversos nobles de la zona, que habían combatido con ella en la guerra.
Curiosamente, muchos de los habitantes de Metz, que habían conocido a la santa, no dudaron que se encontraban ante ella y le ofrecieron un espléndido banquete.
Incluso, hablaba mediante parábolas y movía los brazos tal y como lo hacía la otra. Es más, tenía las cicatrices en los mismos sitios donde había recibido la santa sus heridas de guerra.
Muy pronto, se conoció esa noticia en Orleans. Han sido muchos los que la han divulgado, entre ellos, los hermanos de la santa. Sin embargo, no regresará a esa ciudad hasta 1439.
El 2 de septiembre de 1436, la falsa Juana se atreve a enviar una carta al propio Carlos VII de Francia. Se la lleva un antiguo compañero de armas de la santa. Por lo visto, el monarca, casi se desmaya al leerla.
Hasta el mismo Gilles de Rais, que la acompañó en sus batallas y llegó a ser mariscal de Francia, la reconoció como la verdadera Juana.
El 15 de julio de 1440, Claude, es recibida por Carlos VII y su corte. Habían pasado muchos años, pero lo cierto es que esta mujer se parecía mucho a la auténtica Juana. Incluso, tenía una edad muy parecida. Así que el rey tuvo serias dudas sobre la identidad de la persona que acudía a su corte.
No obstante, el monarca, habló con ella y, cuando sólo se hallaba presente el secretario del monarca, le hizo una pregunta clave. 
Parece ser que le preguntó cuál era el secreto que compartían Juana de Arco y él. Ante eso, ella no supo qué contestar. Se puso muy nerviosa y empezó a llorar.
El rey se mostró benévolo y la perdonó a condición de que se presentara ante un tribunal de Justicia para decir la verdad y eso fue lo que hizo.
Incluso, creo que la dejó usar los honores, que había otorgado a la verdadera Juana. A lo mejor, lo hizo el monarca para lavar su mala conciencia por no haber hecho ningún intento por rescatar a Juana.
Después de todo eso, Claude, la falsa Juana, que, en 1436, se había casado en Luxemburgo con un noble de la Lorena, llamado Robert des Armoises, el cual le llevaba unos 20 años, regresó con su marido. Posteriormente, se mudaron a Metz, donde nacieron sus dos hijos.
Parece ser que este noble era pariente de aquel gobernador militar, que fue convencido por la verdadera Juana para que la enviara a ver al rey a la corte.
Cada verano, la pareja residía en su castillo de Jaulny, donde todavía se pueden ver las caras de ambos, en forma de retratos de perfil, junto al escudo otorgado por el rey a la verdadera Juana.
Más tarde, construyeron una iglesia cerca de su castillo, donde expresaron su deseo de ser enterrados.
Al morir, los cuerpos de Claude y de su marido fueron enterrados en la iglesia fundada por ellos y cercana a su castillo.
Hasta los primeros años del siglo XX se podía leer un epitafio sobre su tumba. Sin embargo, parece ser que, antes de la canonización de Juana, éste fue borrado por orden de la Iglesia católica. Incluso, sus restos fueron profanados y escondidos en un lugar secreto.
Curiosamente, en su momento, se dijo de esta mujer que había sido fruto de las relaciones adúlteras entre Isabel de Baviera, reina de Francia, con su cuñado, Luis de
Orleans.
Posteriormente, había sido entregada a unos campesinos, que la criaron en Domremy. Así que, teóricamente, se podría considerar hermanastra de Carlos VII. Quizás, por eso, el rey le cambió el apellido a la verdadera Juana de Arco, llamándola Jeanne de Lys.
Como ya dije en mi anterior artículo. Juana de Arco fue un personaje, que, prácticamente, había sido olvidado por los franceses. Sin embargo, volvió a ser recordada, tras la derrota francesa en la guerra franco-prusiana, que, entre otras cosas, les hizo volver a perder Alsacia y Lorena.
En aquellos momentos, Francia, se hallaba metida en una especie de guerra civil entre católicos y anticlericales. Como la cosa tenía que resolverse cuanto antes, la Iglesia y el estado de Francia, se unieron para buscar algo que tuvieran en común
No sé si esto sería idea del obispo de Orleans, Félix Dupanloup. Lo cierto es que fue el que solicitó al Papa su beatificación y, posterior, canonización. Lograda por 5 milagros que se le atribuyen gracias a su intercesión.
Por otra parte, ya antes de ser canonizada, en 1920, el Estado francés, la nombró patrona nacional de Francia y puso su nombre a multitud de calles de todo el país.
Incluso, se escriben miles de libros, películas, series, etc. Todo sobre ella. Desde luego, me parece que es una de las santas más populares del mundo. Por lo menos, como mujer, porque me da la impresión de que mucha gente no sabe que es una santa.
Curiosamente, se trata de una santa, que fue ejecutada por orden de la propia Iglesia católica.
Casualmente, la Guerra de los Cien Años, donde combatió Santa Juana de Arco, acabó en 1453. El mismo año en que los turcos se apoderaron de Constantinopla.
En 2007, la Dra. Úrsula Wittwer-Backofen hizo lo que podría ser una reconstrucción de la cara de Santa Juana de Arco. Para ello, se basó en el retrato de perfil de Claude, que se puede ver en su castillo y en una figura de la santa, que está en el Museo de Orleans. La verdad es que yo no le encuentro un gran parecido con la figura retratada en el Castillo de Jaulny.
Sin embargo, existe una imagen de la santa, procedente de una miniat
ura, donde se puede verla junto al rey, recibiendo las llaves de la ciudad de Troyes.
Esta imagen coincide con las facciones y la vestimenta de esta otra, donde se la ve dirigiendo a las tropas francesas en el asalto a una ciudad.

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