Como todos sabemos, la economía
alemana atravesaba por una mala época. La inflación había castigado muy
duramente al pueblo alemán. Una barra de pan costaba millones de marcos. En fin,
un desastre.
En cambio, ahora había una
deflación, que dio lugar a 6.000.000 de parados.
La BVG era la empresa de
transportes públicos de Berlín. Siguiendo las directrices de la cancillería,
decidió rebajar el sueldo de sus empleados a razón de 2 pfennigs por hora. El pfennig
era el céntimo del antiguo marco alemán.
El sindicato mayoritario (ADGB) pertenecía al SPD. Como pretendía que el empresariado los viera como moderados, optaron por no apoyar la huelga. Supongo que tampoco se sumaron a la huelga, porque varios miembros del SPD ocupaban cargos directivos en BVG.
Sin embargo, el Partido Comunista
(KPD), por medio de su sindicato, el RGO, aprovechó para intentar tomar el
lugar que había dejado libre el ADGB.
Contra todo pronóstico, el sagaz
Goebbels vio en esto una oportunidad para atraerse a las masas obreras, ya que
la huelga comenzaba el 3 de noviembre y las elecciones generales eran 3 días
después. Así que movilizaron a su sindicato, el NSBO.
Por ello, ambas organizaciones firmaron
un pacto de no agresión, durante los días que durase la huelga, porque lo normal
era que se pelearan muy a menudo por las calles berlinesas.
Curiosamente, los dirigentes
comunistas, liderados por Ernst Thälmann, dijeron que prefirieron unirse a los
nazis para luchar contra los capitalistas y contra el SPD.
Seguramente, a algunos les sonará
el nombre de Ernst Thälmann o Thaelmann. Es posible que sea, porque, durante la
guerra civil española, existió una unidad, compuesta por comunistas alemanes de
la XI Brigada Internacional, que llevaba ese nombre.
Thälmann fue detenido en 1933 y
enviado al campo de exterminio de Buchenwald, donde fue asesinado en 1944.
Curiosamente, Hitler no se pudo presentar antes a las elecciones, porque no le otorgaron la nacionalidad alemana hasta 1932. No olvidemos que había nacido en Austria, aunque combatió en el Ejército alemán, durante la I Guerra Mundial. Renunció a su nacionalidad austriaca en 1925, pero no le dieron la alemana hasta 1932.
Ciertamente, esta colaboración entre comunistas y nazis nunca fue algo amigable, sino lo más parecido a una UTE (unión temporal de empresas), ya que los dos partidos se disputaban el apoyo de los obreros en las urnas.
Por ello, Goebbels se manifestó
como un firme partidario de que no se hicieran recortes de salarios a los
trabajadores.
Ambos partidos querían demostrar
al gobierno que, sin su apoyo, Alemania era ingobernable. En el caso de Hitler,
lo que pretendía era que von Papen fracasara para que Hindenburg le nombrara
canciller a él.
La huelga fue duramente reprimida
por la Policía, la cual llegó a disparar armas de fuego y eso dio lugar a que
se produjeran 4 muertos.
Seguro que algunos querrán saber
cómo llegaron estos dos grupos a un acuerdo para iniciar esta increíble huelga.
Por parte de los comunistas, se sentaron a la mesa Walter Ulbricht y Paul
Becker. El primero quizás os suena, porque llegó a ser presidente de la antigua
RDA. El segundo es menos conocido, pero fue jefe de la Policía y luego alto
directivo del deporte. Ambos cargos en la RDA.
Por parte nazi asistieron
Goebbels, que era el jefe del partido nazi en Berlín y luego fue ministro de
Propaganda con Hitler, y Reinhold Muchow, fundador del sindicato NSBO.
Curiosamente, los nazis tuvieron
que elegir entre el apoyo financiero que estaban teniendo, por parte de los empresarios
alemanes, aunque todavía no les apoyaban los grandes magnates de la industria, y
el apoyo de los obreros.
Así que eso de que los grandes
industriales vieran que, sólo por unos días, los nazis habían colaborado con
los comunistas, seguro que a más de uno le puso los pelos de punta. Ello dio
lugar a la quiebra del Partido nazi a finales de 1932, ya que les
retiraron casi todo el apoyo empresarial.
Tampoco fue la primera vez en la
que los alemanes colaboraron con los comunistas. Como los alemanes habían sido
derrotados en la I Guerra Mundial y los comunistas rusos se habían rendido sin
contar con los aliados, los trataron mal a ambos y no les dejaron participar en
las reuniones del Tratado de Versalles.
Así que Alemania y la URSS se
reunieron y firmaron, en 1922, el Tratado de Rapallo. Al que ya dediqué otro de
mis artículos.
Evidentemente, el otro momento en
que ambos colaboraron fue tras el Pacto Ribbentrop-Molotov, firmado en 1939.
A pesar de que muchos industriales abominaban
de los métodos violentos practicados por las SA, les importaba más que hubiera
estabilidad en el país y, por eso, algunos de ellos fueron a hablar con Hindenburg
para que nombrara canciller a Hitler, con la condición de que von Papen fuera
el vicecanciller para que lo vigilara muy de cerca.
Su idea fue utilizar a los nazis
como a una especie de Policía con poderes excepcionales para enfrentarse a las
organizaciones de izquierda, aunque siguieran gobernando los políticos de
siempre.
También es cierto que Hitler sacó
partido de la crisis económica en la que estaba sumida Alemania.
Tras la firma del Tratado de
Versalles, les exigieron unas indemnizaciones muy exageradas a Alemania, que no podían
pagar. Así que los aliados redujeron esas indemnizaciones y les dieron más facilidades
de pago.
A partir de entonces, Alemania
empezó a funcionar de nuevo, porque muchas empresas, sobre todo, del Reino
Unido y de USA, invirtieron grandes cantidades de dinero en ese país.
En cuanto a esta huelga de 1932,
hay que decir que no lograron sus objetivos. La empresa, BVG, rebajó los
salarios y despidió a unos 4.000 de sus 28.000 empleados.
Así que la huelga acabó el día 6
de noviembre, cuando se celebraron las elecciones generales. A partir de esa fecha,
volvieron a combatir en las calles los comunistas contra las SA nazis.
Por lo que respecta al Partido
Nazi, parece ser que a los alemanes no les gustó nada que se unieran a los
comunistas en esta huelga. Así que en esas elecciones perdieron nada menos que
34 escaños, desde los 230 obtenidos en las elecciones de julio de 1932. No
obstante, siguió siendo el partido más votado. El siguiente más votado fue el
SPD y luego el KPD.
Los comunistas del KPD lograron
un pequeño aumento de escaños, pero no lograron desbancar al sindicato ADGB del
apoyo de la mayoría de los obreros alemanes.
Como ya he dicho, los políticos e
industriales de Alemania tuvieron que ir a hablar con Hindenburg para intentar
convencerle de que le encargase el gobierno a Hitler. Un tipo que nunca gustó
al viejo militar. Buscaron una solución a la situación desesperada en la que vivía
Alemania. Se dieron cuenta muy tarde de que se habían equivocado.
En resumen, un acontecimiento muy banal, como fue una huelga de transporte, fue lo que precipitó la llegada al poder de Hitler.
TODAS LAS IMÁGENES PROCEDEN
DE WWW.GOOGLE.ES










No hay comentarios:
Publicar un comentario