ESCRIBANO MONACAL

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UNA GRAN OBRA MAESTRA REALIZADA EN MARFIL

martes, 1 de septiembre de 2026

KIM PHILBY, UN ESPÍA BRITÁNICO AL SERVICIO DE LA URSS

 

Hoy voy a narrar la historia de un hombre muy singular, que tuvo la virtud de saber cabalgar entre dos mundos, sin levantar sospechas. Tampoco sé si aquella sociedad británica tan desigual se negó a aceptar que tenía a un traidor entre los suyos. Por lo visto, hubo quien dijo que no podía ser un traidor, porque era “uno de los nuestros”.


Nuestro personaje de hoy se llamaba Harold Adrian Russell Philby. Nació en 1912 en una ciudad de la India, cuando ese territorio era una colonia británica.

Su padre fue un conocido explorador y alto funcionario británico en la India. Incluso, fue asesor del futuro primer monarca de Arabia Saudí.

Como era normal en aquella época, no estudió en la India, sino en el Reino Unido. Parece ser que fue un buen estudiante. Por ello, le dieron una beca para estudiar en el prestigioso Trinity College de Cambridge. En 1933, se graduó en Historia y Economía.

Fue el mismo año en el que Hitler llegó al poder en Alemania. Así que muchos movimientos de izquierdas se movilizaron para contrarrestar la influencia de los nazis.

Ya sabemos que los años 30 se caracterizaron por el surgimiento de partidos ultras en ambos lados. Esto suele ocurrir cuando los respectivos gobiernos destruyen la clase media y la gente vota a la desesperada. Algo similar a lo que está ocurriendo ahora, sólo que entonces venían empujados por el Crac de 1929.

Supongo que, por ese motivo, durante sus años universitarios, Philby
empezó a tomar contacto con organizaciones como la Sociedad Socialista de la Universidad de Cambridge. Al principio, no participó mucho en sus deliberaciones. Sin embargo, acabó siendo el tesorero de esa organización.

Allí tomó contacto con un profesor de ideología marxista, llamado Maurice Dobb, el cual se dedicaba a atraer jóvenes para ingresar en el Partido Comunista y se cree que reunió al llamado grupo de los Cinco de Cambridge, al que perteneció Philby.

Así que es raro que este grupo no levantara sospechas, porque se sabe que Dobb estaba siendo vigilado muy de cerca por el MI5, el servicio británico de contraespionaje.

Posteriormente, Philby se afilió a la Federación mundial para el socorro de las víctimas del fascismo alemán. Una de las muchas organizaciones fundadas por el propagandista comunista alemán, Willi Münzenberg, al que ya dediqué otro de mis artículos.

Cuando nuestro personaje estuvo residiendo en Viena, dedicándose a ayudar a los refugiados alemanes del nazismo, conoció a una joven austriaca, llamada Litzi Friedmann, que fue su primera esposa. Parece ser que ella ya trabajaba como espía para la URSS.

Cuando llegó al poder el canciller austriaco Dollfuss, decretó la persecución de los elementos de extrema izquierda. Por eso, Philby y su esposa ayudaron a muchos a escapar de Viena a través de las alcantarillas de la ciudad.

Por lo visto, Litzi tenía una amiga en Londres, la fotógrafa austriaca y comunista, Edith Tudor-Hart, la cual también era una agente soviética y fue la que recomendó fichar a Philby para la NKVD. La organización que luego fue conocida como KGB.

Hay quien dice que ellos se separaron por orden de sus jefes en Moscú, ya que no les interesaba que Philby atrajera la atención, al reunirse con comunistas ya conocidos. No obstante, siguieron teniendo muy buenas relaciones, aunque obligaron a Litzi a divorciarse y casarse con otro. De hecho, en 1940, cuando los alemanes invadieron Francia, Philby ayudó a Litzi a salir de allí y huir al Reino Unido.

Parece ser que la persona que captó a Philby para el espionaje soviético fue el austriaco Arnold Deutsch. Lo primero que le dijo fue que abandonase a sus amistades de izquierdas para poder infiltrarse como si fuera un simpatizante entre las organizaciones fascistas y nazis.

Le formó para que se convirtiera en un buen espía y, para empezar,

le obligaron a espiar a su propio padre, porque pensaban que custodiaba documentos de gran importancia.

Deutsch también fue el que captó a casi todos los miembros de los Cinco de Cambridge.

Este grupo lo formaron cinco personas, aunque algunos sospechan que fueron algunos más.

El que más destacó fue nuestro personaje, el cual, a pesar de su conocido pasado comunista, fue admitido en el MI6 y llegó a ser el jefe del contraespionaje durante la Guerra Fría.

Guy Burgess trabajó en el MI5 y envió a Moscú centenares de informes sobre la seguridad nacional en el Reino Unido.

Donald Maclean fue un conocido diplomático, que también colaboró activamente con el KGB. Philby le avisó de que iban a detenerlo y consiguió huir, junto con Burgess, a la URSS.

Anthony Blunt, era un famoso historiador del arte y conservador de las colecciones reales. Era un poco mayor que los demás. Incluso, fue profesor de alguno de ellos. Curiosamente, solía estar muy cerca de la reina Isabel II. Ésta fue advertida de su militancia en la KGB. Sin embargo, tanto ella como el premier Douglas-Home, no le dieron mucha importancia y lo taparon. 


El caso salió a la luz, cuando Thatcher fue elegida premier y ésta lo expulsó del palacio real.

El último en ser descubierto fue John Cairncross, el cual trabajó en el Ministerio de Asuntos Exteriores británico. Durante la II Guerra Mundial estuvo destinado en el MI6 y, concretamente, en Bletchley Park, el lugar donde se descifraban todas las comunicaciones, que los alemanes hacían con sus máquinas Enigma.

Así que él obtenía las comunicaciones descifradas y se las pasaba a su contacto de la KGB para que las enviara a Moscú. Parece ser que esto fue crucial para que los soviéticos consiguieran vencer a los alemanes en la famosa batalla de Kursk.

Por lo visto, allí también interceptaron los mensajes entre el líder comunista yugoslavo Tito y el Gobierno soviético. Así que Cairncross también transmitió esos mensajes descifrados a Moscú.

Durante la posguerra, trabajó para la OTAN y desde allí envió información a Moscú sobre el despliegue de las armas nucleares en Alemania.

Curiosamente, aunque fue interrogado en varias ocasiones, nunca fue procesado. No obstante, en los años 60, perdió su trabajo, pero fue contratado como traductor por la FAO. Parece ser que era un superdotado para el aprendizaje de idiomas.

Él nunca reconoció haber sido uno de los Cinco. Sin embargo, su trabajo en la KGB fue reconocido por algunos espías de esa organización, que habían huido de la URSS.

Curiosamente, su controlador, Yuri Modim, dijo en cierta ocasión que muchos de los informes de estos agentes no resultaban creíbles en la URSS, porque sospechaban que los hubieran obtenido con tanta facilidad y pensaron que pudiera ser un caso de desinformación por parte de la Inteligencia occidental.


Parece ser que Cairncross llegó a temer que hubiera miembros de la Inteligencia nazi en el KGB y se dieran cuenta de que los británicos estaban captando y descifrando sus mensajes. Pero no parece que eso ocurriera, aunque es verdad que el general alemán Gehlen, al que dediqué otro de mis artículos, siempre tuvo muchos agentes en la antigua URSS. Tantos que luego se los ofreció, durante la posguerra, a la CIA.

En 1936, Philby empezó a dedicarse al periodismo. Incluso, se afilió a una organización dedicada a mejorar las relaciones entre el Reino Unido y Alemania y viajó en varias ocasiones a Berlín.

A comienzos de 1937 viajó a España, en calidad de reportero independiente, aunque luego lo contrataron en The Times. A la vez, trabajó para la NKVD soviética y para el MI6 británico.

Curiosamente, estuvo ejerciendo su labor periodística muy cerca del Estado Mayor del bando nacional y habló en varias ocasiones con Franco.

Parece ser que, tanto la Inteligencia soviética como la británica, estaban interesadas en conocer el rendimiento de las nuevas armas alemanas. Concretamente, los blindados y los aviones de caza.

Sus controladores de la URSS también le preguntaron por la posibilidad de realizar un atentado para asesinar a Franco, pero nunca se decidieron a hacerlo.

Durante la batalla de Teruel, Philby viajaba en un coche por un lugar cercano a ese frente, acompañado de tres periodistas más. Un proyectil lanzado por la artillería republicana impactó en el vehículo y dio lugar a la muerte de sus compañeros, mientras que Philby recibió una herida de metralla en la cabeza.

Para más recochineo, el comunista Philby fue condecorado, personalmente, por Franco con la Cruz del Mérito militar con distintivo rojo. Evidentemente, eso hizo que los combatientes del bando nacional lo vieran como uno de los suyos.

En 1938, Walter Krivitsky, un antiguo jefe del GRU, la Inteligencia militar soviética, huyó a Francia, escapando de las infames purgas de Stalin. En los interrogatorios, afirmó que había varios británicos trabajando para ellos. Incluso, dijo que uno de ellos trabajaba como periodista, pero no se publicaron sus nombres. Poco después, alguien lo asesinó.

Parece ser que Philby intentó fichar a Flora Solomon, que realizaba una importante labor en los almacenes Mark & Spencer, en la Inteligencia soviética, pero ella se negó.


No obstante, fue la misma que le presentó a su compañera Aileen Furse, la cual se convirtió en la segunda esposa de Philby.

En cierta ocasión, Solomon fue interrogada por el MI5. Entre otras cosas, declaró que sospechaba que Philby y Tomas Harris eran agentes soviéticos. El segundo de estos era un marchante de arte, que había trabajado para el MI5, durante la II Guerra Mundial. En los años 60 residía en Mallorca. Casualmente, pocos días antes de ser también interrogado, se mató en un accidente de tráfico en esa isla. Algunos afirman que fue asesinado por los soviéticos para que no hablara.

Cuando empezó la II Guerra Mundial, Philby se desplazó hasta Francia para seguir trabajando como reportero para The Times. Consiguió huir de Francia poco antes de la rendición del Ejército francés.

Durante esta guerra, se dedicó a formar a los agentes de la famosa SOE para realizar labores de sabotaje tras las líneas enemigas.


Philby también avisó a Moscú sobre la invasión alemana del territorio de la URSS, pero se ve que no le hicieron caso.

A partir de 1941 consiguió un puesto muy apetecido por la Inteligencia soviética. Se trataba de jefe de una sección de un departamento de contrainteligencia del MI6. Como tenía un buen conocimiento de España, consiguió estropear algunos planes de la Inteligencia alemana en nuestro país. Eso hizo que fuera ascendiendo poco a poco.

Sin embargo, su comportamiento ya levantó las sospechas de algunos de los agentes de la Inteligencia británica y de USA. Al mismo tiempo, ciertos descuidos de Philby también levantaron sospechas entre la Inteligencia soviética.

Así que, como Philby nunca informaba de la infiltración de los agentes británicos en la Inteligencia soviética, empezaron a pensar que los Cinco eran agentes dobles y que daban la información a Moscú con cuentagotas.

En el verano de 1945, un vicecónsul y agente soviético en Estambul, llamado Volkov, se puso en contacto con los aliados para indicarles su decisión de desertar. Como precio, les indicó que les podría dar los nombres de varios británicos, que trabajaban para la URSS.

El MI6 envió a Philby a Estambul para hablar con Voskov. Lógicamente, después de 3 semanas, cuando llegó, los soviéticos ya se lo habían llevado secuestrado a Moscú, porque es muy posible que Philby les hubiera avisado, ya que él iba a ser uno de los denunciados por Volkov.


A pesar de que muchos seguían desconfiando de la lealtad de Philby, en 1946, fue nombrado oficial de la prestigiosa Orden del Imperio Británico.

En 1947, fue nombrado jefe de la Inteligencia británica en Turquía. No sé si eso sería una trampa para probar su lealtad. No obstante, su cargo oficial era el de vicecónsul en el Consulado británico en Estambul.

Desde allí, la Inteligencia británica tenía planeadas varias operaciones para desestabilizar algunos países comunistas.

Sin embargo, tanto unos comandos enviados a la Georgia soviética, como otros a Albania, fracasaron rotundamente. Quedó claro que hubo una filtración, porque los estaban esperando al otro lado de la frontera.

Al año siguiente, parece ser que la esposa de Philby padeció alguna enfermedad mental, que le incitaba a autolesionarse. Así que su departamento los trasladó primero a Suiza

para intentar curarla y luego le dieron a Philby un puesto en Washington DC, consistente en coordinar las actividades de los servicios de Inteligencia de USA y del Reino Unido. Supongo que en Moscú lo celebrarían por todo lo alto, porque les envió mucha información desde su nuevo puesto.

En 1949, la Inteligencia USA creó el Proyecto Venona, con el que consiguieron interceptar muchas comunicaciones soviéticas. De esa manera, comprobaron que había un agente, que enviaba transmisiones desde Nueva York a Moscú. Enseguida, Philby supo que era su viejo amigo Maclean y facilitó su huida. Burgess también trabajaba en USA, pero le resultaba algo molesto a Philby, porque solía beber mucho y entonces hablaba más de lo debido. Así que consiguió que ambos se fueran al Reino Unido para poder escapar a la URSS.

No obstante, en 1951, cuando Philby regresó a Gran Bretaña, fue interrogado por miembros del MI5 sobre la posibilidad de que él fuera otro agente soviético. Evidentemente, lo negó todo, pero dimitió del MI6, antes de que lo echaran. Ya se sabe que a esta gente les gusta hacer sus cosas de puertas para adentro.

Sin embargo, en 1955, un diputado laborista llegó a preguntarle al primer ministro en el propio Parlamento británico, si iban a seguir encubriendo las dudosas actividades de nuestro personaje. Este diputado tuvo que echarse atrás, cuando Philby le amenazó con demandarle, ya que no tenía suficientes pruebas para acusarle.

Unos días más tarde, el propio Philby dio una rueda de prensa en una casa de su familia, en la que dijo: “Nunca he sido comunista”.

Aún así, en 1956, fue enviado al Líbano como reportero de varios periódicos británicos. Eso le sirvió como tapadera para seguir trabajando para el MI6.

Allí conoció a la esposa del corresponsal del New York Times, con la que se casó tras haberse divorciado ella de su esposo. Philby se había quedado viudo un año antes.

En 1961 desertó un alto cargo del espionaje soviético y aportó los nombres de cientos de agentes occidentales que trabajaban para la URSS. Uno de ellos era Philby.

Así que en Londres se les ocurrió una idea un tanto absurda. Enviaron a un íntimo amigo de Philby, llamado Nicholas Elliott, para interrogarle.

Parece ser que Philby cada vez sufría más depresiones y se refugió en el alcohol, algo que también le ocasionó algún accidente doméstico.

Por lo visto, lo confesó todo, pero no quiso firmar su confesión en el momento, sino que lo haría más adelante.

En la noche del 23/01/1963, cuando él y su esposa habían quedado para cenar con el primer secretario de la embajada británica en Beirut y su esposa, Kim desapareció. Por lo visto, se montó en el carguero soviético Dolmatova, que estaba atracado en ese puerto y así huyó hasta Odessa.

En julio de 1963, el Gobierno soviético reconoció que había concedido asilo político a Philby y luego la nacionalidad soviética. Hay quien dice que la Inteligencia británica le dejó huir para no tener que afrontar un juicio público, en el que se vieran las debilidades de ese servicio.

Por lo visto, los soviéticos no lo trataron tan bien como esperaba. No le dieron el cargo, al que aspiraba, dentro del KGB y lo tuvieron retenido e incomunicado en un apartamento. Así que no pudo llevarse a su familia, porque sus ingresos eran muy bajos.

En 1967, concedió una entrevista a un periodista británico de The Times, en la que afirmó haber trabajado, durante muchos años para la KGB, porque quería “destruir al imperialismo”. Igual no se dio cuenta de que los rusos siempre han sido muy imperialistas.

En 1968, Philby publicó sus memorias, a las que puso por título “Mi guerra silenciosa”. En este libro reconoció que él siempre fue leal al comunismo.

Durante su estancia en la URSS, se divorció de su esposa y se casó con una escritora soviética. Según dijo ella, vio que Philby se decepcionó mucho al ver la vida de los ciudadanos soviéticos. Sin embargo, nunca cambió de ideas y siempre le echó la culpa a la mala administración de sus dirigentes. Supongo que eso no se atrevería a decirlo en público.

En la década de los años 70, la KGB le dio un trabajo en una sección dedicada a la falsificación de documentos y tarjetas de identidad británicas y USA.

Philby murió en 1988, al parecer, a causa de una insuficiencia cardiaca. Por lo visto, en sus últimos años estuvo muy decepcionado con el comunismo y volvió al alcoholismo.

Fue enterrado en un cementerio de Moscú y se le rindieron los honores propios de un general del KGB.

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