ESCRIBANO MONACAL

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UNA GRAN OBRA MAESTRA REALIZADA EN MARFIL

martes, 18 de agosto de 2026

UN ESPÍA LLAMADO HUGH POLLARD

 


Seguro que, a estas alturas, todo el mundo sabrá que Franco viajó de Canarias al antiguo Marruecos español a bordo de un modelo de avión llamado Dragón Rapide.

Me parece lógico que todo el mundo conozca este dato, porque lo han repetido hasta la saciedad. Sin embargo, han ocultado que, al final de la guerra, Pasionaria, Alberti, María Teresa León y otros dirigentes comunistas, huyeron a la antigua Argelia francesa en dos aviones de ese mismo modelo.

Precisamente, dicen que, cuando estos sobrevolaban una sierra valenciana, le preguntaron al piloto cómo se llamaba esa sierra. Éste les respondió que era la Sierra de Aitana. Así que, como María Teresa estaba embarazada, decidió, junto a su marido, ponerle el nombre de Aitana a su futura hija.

Nuestro personaje de hoy se llamaba Hugh Bertie Campbell Pollard, pero siempre fue conocido por Hugh Pollard.

Nació en Londres en 1888. Supongo que su familia sería acomodada, ya que su padre era médico.

Parece ser que le gustaba mucho ir a la finca que poseía su abuelo. Allí aprendió el manejo de las armas de fuego y se aficionó a la caza.

Por lo visto, nunca fue un buen estudiante. Así que pronto se puso a trabajar y a vivir múltiples aventuras.

En 1908, fue testigo de una sublevación en Marruecos, en la que el sultán fue depuesto y sustituido por su hermano.

En 1911, viajó a México, donde aprendió a hablar español y donde aprovechó para cazar todo tipo de animales salvajes.

Por lo visto, escribió un libro sobre sus aventuras en México y tuvo cierto éxito. Así que ya decidió dedicarse a escribir y fue fichado como corresponsal del Daily Express.

Al comienzo de la I Guerra Mundial, fue movilizado y destinado en calidad de oficial de mensajería del Estado Mayor. Eso dio lugar a que participase en las dos batallas de Ypres.

Desgraciadamente, cuando conducía su motocicleta, llevando mensajes por el frente, fue herido de gravedad a causa de los gases y la metralla que le afectó una pierna.

Eso supuso su repatriación y un permiso de 5 meses para poder recuperarse de sus heridas. Él aprovechó una parte de ese permiso para trabajar para su suegro en la administración de su fábrica de granadas de mano. También escribió la historia de la batalla de Ypres, que fue todo un éxito y todavía se sigue publicando.

Posteriormente, fue trasladado al MI7, un servicio de Inteligencia dedicado a la propaganda y la censura de guerra. Su sede se llamaba Wellington House.

Allí inventó historias como la de un supuesto ejército ruso, que había llegado a Gran Bretaña para incorporarse al frente occidental.

Otra de sus invenciones fue publicar un folleto en el que aseguraba que, como los alemanes eran deficitarios en grasas, aprovechaban los cadáveres de sus soldados para quitárselas e introducirlas en productos alimenticios.

Siempre fue un gran especialista en armas de fuego. Por ello, escribió varios libros dedicados a estos temas y parece que tuvo mucho éxito.

Posteriormente, fue destinado a Irlanda, durante la guerra de la independencia de ese país.

Su trabajo consistió en labores de desinformación, como la falsificación de boletines de los independentistas con datos falsos o la información de batallas que nunca se produjeron.

A principios de julio de 1936, se reunieron para comer en un restaurante Douglas Jerrold, editor de un periódico católico británico, con Luis Bolín, corresponsal del diario español ABC en Londres.

Allí decidieron que habría que transportar al general Franco desde Canarias hasta el Marruecos español para que tomase el mando de las tropas españolas en África.

Habría que alquilar un avión, que no fuera español. Dentro iría, aparte del piloto, alguien al mando y dos chicas rubias con aspecto de turistas británicas.

Jerrold, que aparte de ser periodista, había trabajado en los servicios de Inteligencia, enseguida pensó en su amigo Pollard, que era otro ferviente católico. Así que aprovechó para llamarle desde el restaurante. Éste no puso ninguna objeción y decidieron que el vuelo se realizaría al día siguiente.

Siempre me ha llamado la atención que contratasen un avión, como el Dragón Rapide, que tenía una autonomía inferior a los 800 km. Lo suyo es que hubieran elegido un avión con una autonomía mayor para no tener que hacer escalas, donde los pudieran estar vigilando.

Este avión y todos los gastos del vuelo fueron pagados por el millonario español Juan March.

La tripulación estaba compuesta por el piloto Cecil Bebb y el mecánico Walter Shepherd. Mientras que los pasajeros fueron Hugh Pollard, la hija de éste, Diana, y una amiga de ella, llamada Dorothy Watson. Luis Bolín embarcó en la escala que hicieron en Burdeos.

El avión despegó la mañana del 11/07/1936 desde el aeródromo londinense de Croydon. La primera escala fue Burdeos. Posteriormente, hicieron otra escala cerca de Oporto para luego viajar a Sintra, donde se reunieron con otros implicados en la trama.

El 14/07/1936 hicieron escala en Casablanca para repostar y luego ya fueron al aeropuerto de Gando, en Las Palmas de Gran Canaria. Allí bajaron las dos mujeres, pero Pollard se quedó esperando ¿Acaso sabía lo que iba a ocurrir?

El 16/07 tiene lugar la muerte del general Balmes en Gran Canaria. Nunca se ha sabido si fue una negligencia o un asesinato.

Lo cierto es que Franco, que estaba en Tenerife, el día 17/07, viajó en un cañonero de la Armada española para asistir al entierro de Balmes. Parece ser que esto le sirvió para eludir la vigilancia que había ordenado el Gobierno republicano sobre él.

El día 18/07, Franco, vestido de civil, embarca en el Dragon Rapide, junto a su primo y ayudante militar, al que llamaban Pacón, porque era muy alto, Luis Bolín y Martínez Fuset, que era su asesor jurídico.

Hacen una escala en Casablanca y el día 19/07 por la mañana llegan a Tetuán, donde Franco se pone al frente del Ejército de África.

Mientras tanto, Hugh, su hija y Dorothy estuvieron unos días visitando Canarias. No olvidemos que, aunque ya había empezado la guerra, allí no hubo combates de ningún tipo.

Estuvieron de turismo hasta que el 24/07 embarcaron en el crucero británico RMS Highland Brigade, que hacía la ruta entre Brasil y Argentina hasta el Reino Unido, haciendo escala en Las Palmas de Gran Canaria. Llegaron a Londres el 30/07.

Por otro lado, Franco no se fue a la guerra sin antes haber organizado la huida de su esposa y su hija, por si fallaba el golpe, que dio lugar a la guerra civil.

En principio, navegaron en un guardacostas de la Armada, acompañadas de Martínez Fuset, hasta el crucero alemán Waldi, que permanecía anclado fuera del puerto.

Teóricamente, ellas iban a ir hasta el puerto francés de Le Havre, donde les esperarían unos amigos. Sin embargo, se lo pensaron mejor y abandonaron el barco, cuando hizo escala en Lisboa.

No sé si calcularon que serían mejor recibidas en Portugal, donde gobernaba un partido con una ideología parecida a los del bando nacional. Sin embargo, en Francia gobernaba el Frente Popular. Así que podrían tener problemas con las autoridades francesas.

Ya en la posguerra española, Franco condecoró a Pollard, su hija, la amiga y el piloto del Dragon Rapide.

Como podemos adivinar, no se estuvo quieto, cuando estalló la II Guerra Mundial. Trabajó en España para el MI6, dentro de un departamento dedicado a realizar sabotajes y otras operaciones especiales.

En una de sus andanzas, fue a Portugal y logró interceptar un envío de ametralladoras Vickers, con destino al Ejército republicano. Las cuales mandó de vuelta al Reino Unido.

Incluso, participó en una especie de complot, cuyo fin era restablecer a Alfonso XIII en el trono de España, para reducir la influencia alemana sobre el Gobierno español.

Posteriormente, fue destinado a una unidad, que acompañaba a las tropas aliadas por Europa. Se dedicaban a incautar y estudiar las armas que iban encontrando.

Tras la guerra mundial, se retiró para llevar una vida tranquila en su finca situada en una localidad de West Sussex.

Le gustaba mucho disparar con todo tipo de pistolas. Dicen que un día le preguntó un amigo si había matado alguna vez a alguien. Él respondió: “nunca por accidente”.

Falleció en 1966 y siguió definiéndose como anticomunista hasta su muerte. Se cree que tuvo un papel más importante durante la II Guerra Mundial, sin embargo, todos esos documentos siguen estando clasificados como secretos.

 

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