ESCRIBANO MONACAL

ESCRIBANO MONACAL
UNA GRAN OBRA MAESTRA REALIZADA EN MARFIL

martes, 11 de septiembre de 2012

VÍCTIMAS POCO CONOCIDAS DE LA GUERRA CIVIL (5)


Hoy traigo a este blog la historia de una persona que siempre le echó mucho valor a la vida. Me refiero a María Domínguez Remón. El nombre, seguramente, no le sonará a casi nadie, pero si digo que fue la primera mujer alcaldesa de este país, muy posiblemente que a más de uno le interesará leer algo sobre su vida.

            Nació en un pueblo pequeño de la provincia de Zaragoza llamado Pozuelo de Aragón, en 1882.

            Casó muy joven, a los 18 años, pero su matrimonio no fue bien y se separó también pronto. Parece ser que fue a consecuencia de los malos tratos. Por ello, ya entonces, fue tachada de libertina por algunos de sus vecinos. De todas formas, se trató de un matrimonio concertado por sus padres, algo muy habitual en esa época.

            Aún sin tener el título, ejerció como maestra en el Valle de Baztán (Navarra). No obstante, compatibilizó su trabajo con sus estudios en la Escuela Normal de Pamplona.

            El clima de esa zona no le fue bien, así que los médicos le aconsejaron que se mudase a otra zona menos fría y se trasladó a Zaragoza, donde realizó estudios en la Escuela de artes y oficios y trabajó cosiendo medias a máquina.

            Ya en 1916 empezó escribiendo artículos para el Ideal de Aragón, pero su salud de nuevo se resintió y tuvo que cambiar de trabajo.

            En los años 20 evoluciona del republicanismo al socialismo y se traslada a Gallur, donde es muy querida por su labor a favor de los más humildes. Ahora escribe para el periódico socialista Vida Nueva.

            El ayuntamiento elegido en ese pueblo en abril del 31 dimitió en pleno, debido a la presión popular. El gobernador civil nombró mientras tanto una Comisión Gestora que se hiciera cargo de ese Consistorio y se nombró a ella como presidenta. Ostentó este cargo entre el 29/07/1932 hasta el 06/02/1933 y salió bastante desilusionada de ese puesto. No es de extrañar conociendo a este país.

            Dio varias conferencias. Algunas de ellas fueron publicadas por la editorial Castro en un  libro llamado “Opiniones de mujeres”. El prólogo de este libro fue escrito por la famosa escritora y política Hildegart Rodríguez, a la cual le dedicaré otra entrada.

            Siempre tuvo muy claro que la vida la había hecho pobre, pero la cultura le salvaría de ser humillada. Así que aprendió por su cuenta todo lo que pudo.

            Luchó por una enseñanza pública que fuera digna. Atacó a la Iglesia, porque, para ella, despreciaba a la mujer.

            Al mismo tiempo, siempre defendió a la II República, porque la veía como un régimen garante de las libertades y como un instrumento positivo para la transformación de la sociedad española. Seguramente, con esta forma de pensar se ganó muchas enemistades y no se lo perdonaron nunca.

            Durante su trabajo como alcaldesa de Gallur aprendió muy claramente dos lecciones. Una de ellas era la falta de formación democrática de la sociedad española, incluso entre los miembros de su partido, que era el PSOE. Otra, que quienes siempre habían tenido el poder sólo estuvieron todo ese tiempo esperando para volver a tomarlo de cualquier forma.

El 07/09/1936 por la noche llamaron violentamente  a la puerta de su casa en Fuendejalón. No le extrañó esta visita, pues Arturo, su segundo marido, había sido fusilado unos días antes en Tabuenca.

Se trataba de una partida de falangistas que se dedicaban a recorrer los pueblos de la comarca para “ajustar cuentas”.

Sin mediar palabra alguna, le hicieron un gesto para que montara en una camioneta que estaba fuera con el motor encendido. Incluso, le resultó conocida la cara de algunos de ellos, aunque no la miraron directamente.

Subió a la parte de atrás de la camioneta y se encontró con otros hombres que, igual que ella,  presentían su triste final.

Seguramente, en esos momentos pasó por su mente lo que había sido su vida. Una niña hija de campesinos pobres, que siempre había ayudado en todas las labores del campo. Sólo que ella siempre que pudo se dedicó a leer todo lo que caía en sus manos y formarse.

Más adelante, como ya se ha mencionado, sustituyeron la autoridad de sus padres, por la de un marido de un matrimonio concertado.

Recordaría sus años de maestra en Nuevo Baztán. Su posterior traslado a la gran ciudad, sin apenas equipaje. Allí llegó a conocer a mucha gente y tomó cierta fama como escritora.

Sus años en Gallur, donde se esforzó por hacer llegar la educación a la mayor cantidad de gente posible y que se dieran las clases en un lugar digno.

Al llegar a la altura del cementerio, les hicieron bajarse y les asesinaron vilmente junto a las tapias del recinto. Su tumba se halla junto a árbol, en una esquina del cementerio de Fuendejalón.

 

           

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