ESCRIBANO MONACAL

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UNA GRAN OBRA MAESTRA REALIZADA EN MARFIL

sábado, 8 de septiembre de 2012

EL FAMOSO COMANDANTE BAYO



Después de las vacaciones veraniegas, retomo el blog y os prometo unas entradas de lo más interesantes.

En primer lugar, quisiera hablaros de algunos personajes de la Guerra Civil que no son excesivamente conocidos. Hoy traigo aquí a un militar que fue conocido en esa contienda como el comandante Bayo, alguien que quizás os haya llamado la atención, pues se puede ver en muchas fotos curiosamente vestido de militar de Aviación, dirigiendo un desembarco naval.

Había nacido en Cuba, en 1892, unos años antes de la independencia de esa isla. Estudió unos años en USA, pero luego se decidió por formar parte del Ejército español.

Estudió en la academia de Toledo, pero en 1916 ya consiguió sus “alas” como piloto. Hay que aclarar que, en esos años, no existía aún el Ejército del Aire y la Aviación era una parte del Ejército de Tierra.

Lástima que, en 1924, tras haber participado en un duelo, fuera expulsado del Cuerpo y trasladado forzoso a la Legión española. Es posible que ese duelo influyera negativamente en su vida militar, porque su contrincante fue el capitán González Gallarza, por entonces profesor de vuelo en Cuatro Vientos y héroe de la Aviación española por haber sido pionero en varios vuelos transatlánticos.

Un destino muy diferente el de estos dos personajes, pues el citado héroe siempre gozó del favor del Gobierno de turno. Laureada de San Fernando en 1925. Posteriormente, fue nombrado ayudante del rey e, incluso, acompañó al monarca en su viaje al exilio, y, una vez acabada la guerra, fue ministro del Aire con Franco.

Volviendo a nuestro personaje, se sabe que en 1925 fue herido gravemente en un combate de la Guerra de África, donde estuvo combatiendo a las órdenes del teniente coronel Francisco Franco y del general Queipo de Llano,  y tardó mucho tiempo en recuperarse.

Posteriormente, tras ser condecorado en varias ocasiones, volvió a Marruecos, donde fue asignado a las tropas del teniente coronel Capaz, el mismo que, en 1934, ocupó el territorio de Ifni, que había sido asignado por las potencias coloniales a España.

No puedo olvidar mencionar otras importantes actividades de este personaje, como fueron la creación, en 1920, de una academia para pilotos civiles en Madrid y la colaboración en varios diarios con el seudónimo de “coronel Bayoneta”.

Estas actividades también le trajeron problemas, pues intentó crear otra academia para pilotos civiles en Sevilla y fue procesado por dar clases sin haber logrado aún la pertinente autorización. Afortunadamente, salió absuelto.

Una vez llegada la II República, consiguió su reingreso en la Aviación, pero le tuvieron apartado del servicio, destinado exclusivamente a puestos burocráticos y en una base de segunda categoría, como era la del Prat de Llobregat (Barcelona).

Al comienzo de la Guerra Civil lucha en Barcelona a favor de la República al mando de diversas tropas y participa en el asedio al cuartel de las Atarazanas.

Es entonces cuando brilla su estrella por vez primera, pues convence a su antiguo jefe, el teniente coronel Díaz Sandino, que ahora es el consejero de Defensa de la Generalitat, de la importancia estratégica de conquistar las Baleares, para que no las utilice el enemigo como base para sus ataques a Cataluña. Así que se le nombra jefe de las tropas que ocuparon Ibiza y Formentera, pero, desgraciadamente, fracasó en el intento de ocupar Mallorca el 16/08/1936, hasta el punto que tuvieron que reembarcar hacia la Península.

Este hecho fue muy conocido y discutido en su época y sus antiguos enemigos nunca se lo perdonaron. Así que fue procesado por ello, pero consiguió salir absuelto. Es preciso decir que para esta ofensiva consiguió la aprobación del presidente Giral y del ministro Castelló, pero estos en la práctica no quisieron apoyarle.

La verdad es que la expedición nunca tuvo mucho futuro, pues la mayoría de sus tropas obedecían más al Comité de Milicias que a Bayo. Aparte de ello, la prensa republicana  había aireado unos días antes la posibilidad de ocupar las islas. Además, casi la mitad de los soldados había embarcado sin fusil, con la promesa de que tendrían suficientes armas con las que confiscaran en las islas.

No obstante, a fin de hacerle fracasar, le dieron la orden de acelerar el desembarco en Mallorca, aunque le siguieron negando el armamento necesario. Aparte de ello, algunas tropas, con sus mandos, procedentes de Valencia, se volvieron allí tras agrias discusiones con Bayo. Es preciso mencionar que Bayo simpatizaba con los comunistas del PSUC, sin embargo, el Comité de Milicias estaba dominado por sus enemigos de la CNT

El bando nacional apostó por estas islas y les enviaron refuerzos. Incluso, barcos italianos con tropas y aviones para bombardear a las tropas de Bayo. No olvidemos que éste ni siquiera disponía de artillería para repeler estos ataques.

De todas formas, acertó de lleno en su planteamiento estratégico, pues los nacionales e, incluso, los italianos, utilizaron durante toda la guerra estas islas como una gran base para atacar todo el Levante peninsular.

En septiembre del 36 promovió la guerra de guerrillas a fin de parar el avance del ejército nacional en la zona de Talavera de la Reina y la sierra de Gredos. Esta idea le pareció muy interesante al Alto Mando, pues los militares republicanos sabían muy bien que no podían hacer frente en las mismas condiciones a las tropas de Franco. Así que se crearon grupos de guerrilleros, incluso aéreos, para ir minando la retaguardia enemiga y conseguir información a base de capturar prisioneros.

El problema es que Prieto conoció que Bayo era comunista y, posiblemente, por ello, dio contraorden y no se volvieron a utilizar esas unidades en la guerra.

Posteriormente, estuvo en varios destinos poco importantes hasta que terminó la Guerra Civil, donde perdió un ojo, y luego consiguió exiliarse en México. Allí fue profesor de vuelo en una escuela de aviación y escribió la obra “Mi desembarco en Mallorca”, donde expuso las razones por las que fracasó el citado desembarco.

Todo esto es más o menos sabido por los aficionados a la Historia, pero seguramente no sabrán que fue contratado en 1955, por los guerrilleros encabezados por Fidel Castro y Che Guevara para entrenarlos a fin de tomar el poder en Cuba.

Ellos le contrataron, porque, seguramente, se habían enterado de que Bayo había sido  anteriormente instructor de guerrilleros en Nicaragua y Guatemala.

Incluso, se dice que en 1958 estuvo entrenando guerrilleros republicanos por si pudiera darse en algún momento la posibilidad de reconquistar España.

Fue asesor de este movimiento durante todo el período revolucionario y le premiaron con el rango de general del Ejército Cubano.

Murió en Cuba en 1968, llevando siempre consigo las insignias de piloto de la II República Española.

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