ESCRIBANO MONACAL

ESCRIBANO MONACAL
UNA GRAN OBRA MAESTRA REALIZADA EN MARFIL

sábado, 23 de febrero de 2013

SOBRE LA GENTE RÁCANA (1)


Seguramente, todos hayamos leído alguna vez una obra muy famosa de Dickens, llamada “Cuento de Navidad”. Si no lo hemos hecho, da igual, porque nos la ponen de manera inmisericorde, en sus diferentes versiones, todas las Navidades por las diferentes cadenas de TV. Dicha obra tiene un personaje central al que lo más seguro es que todos hayamos odiado alguna vez. Su nombre es Ebanezer Scrooge. La verdad es que es un nombre muy rebuscado, a lo mejor se lo puso así su autor para que no coincidiera con el de la gente más corriente.

            Muchos dicen que se inspiró en un personaje real, unos cuantos años anteriores a su época. Su nombre fue John Elwes (1714-1789).

            En un principio no se llamaba así, sino que su apellido era Meggot y fue hijo de un rico cervecero londinense, aunque quedó huérfano de padre y madre a muy tierna edad. A pesar de ello, le dejaron una importante herencia.

            Fue educado en un importante y exclusivo colegio propiedad de la famosa Abadía de Westminster, en Londres. Después, estuvo unos años viviendo en Suiza hasta su definitivo retorno al Reino Unido.

            De joven, era todo un dandy, vestía bien, gastaba a manos llenas, se relacionaba con los círculos más exclusivos londinenses, bebía vinos franceses, iba a los mejores restaurantes, jugaba y perdía sin cesar…

            Parece que la tacañería era una forma de vivir en su familia, pues, aparte de su madre que lo era y mucho, su tío Harvey, aunque poseía grandes riquezas, permitió que su casa se viniera abajo por negarse a repararla. Ni siquiera permitía que se cambiaran los cristales rotos de las ventanas.

            Ni se le ocurría comprarse ropa nueva y siempre vestía con andrajos. Tampoco compraba alimentos y se dedicaba a cazar perdices y otros animales por sus tierras. En modo alguno se le ocurría encender el fuego para calentarse y se dedicaba a pasear por su mansión heredada.

            Como su tío no tenía descendencia, John pensaba que iba a heredar su fortuna. No obstante, para asegurarse la voluntad de su tío, le visitaba de vez en cuando. Incluso, se cambió su apellido Meggot por el de Elwes, que era el de su madre y su tío.

            Evidentemente, antes de realizar esas visitas, cambiaba sus ricos ropajes por otros más propios de mendigos, para no desentonar con la forma de vestir de su tío. Luego, durante las veladas, la daba continuamente la razón a su tío en su forma de pensar sobre la gente que malgastaba su dinero.

            Obviamente, cuando su tío murió, en 1763, él fue su único heredero, aunque, no sé si esto se transmitirá por contagio, también empezó a tener las mismas manías que su tío. Así que se empezó a vestir con harapos, tenía las fincas casi abandonadas. No se compró un carro, porque era más barato ir a caballo y procuraba cabalgar por tierras blandas para no desgastar las herraduras. Si viajaba por la noche,  buscaba un sitio bajo un árbol para ahorrarse la posada y que tuviera suficiente hierba para que comiera su caballo.

            También tuvo dos hijos, pero, naturalmente, se negó a pagar un céntimo por su educación.

            En 1774 fue elegido para la Cámara de los Comunes y, durante sus 12 años en el cargo, siguió viviendo tan pobremente que hasta hacía sus traslados caminando para ahorrar el gasto de compartir un coche con otros parlamentarios.

            Cuanto más viejo, se hizo aún más tacaño. Se dice que las pocas veces que compró en una carnicería, se llevaba el animal entero, porque era más barato. El problema es que en esa época, como no había frigoríficos ni nada por el estilo, seguramente comería la carne en malas condiciones.

            Se cuenta que había llegado a poseer, entre las heredadas y las adquiridas posteriormente, más de cien casas en Londres. Como su afán era tenerlas alquiladas, pues sólo pernoctaba en ellas el tiempo que estuvieran sin inquilino y luego se mudaba a otra. No hará falta decir que su mobiliario era realmente peor que el de un convento de clausura.

            A causa de sus constantes mudanzas entre las casas de su propiedad, surgió en una ocasión que cayeron enfermos él y su criada. Un sobrino suyo fue a visitarlo, sin saber dónde estaban. Al cabo de unos días, un chiquillo le dijo que lo había visto entrar en una de sus casas. Cuando llegó su sobrino, aún pudo ver a su tío vivo, sin embargo la doncella ya llevaba un par de días muerta.

            No murió, pero su estado mental se deterioró mucho. Atemorizado por morir pobre, envolvía monedas en papeles y las escondía por la casa, para prevenir, según él, que algún ladrón se las robase.

            En noviembre de 1789 enfermó y tuvo que guardar cama, muriendo una semana después. Cada uno de sus hijos heredó unas 500.000 libras, pero, según parece, ninguno fue contagiado por esa avaricia enfermiza.

            En 1790, Edward Topham escribió un libro sobre la peculiar vida de este hombre. Tuvo un gran éxito e, incluso, el apellido Elwes pasó a ser un sinónimo de un ser tacaño.

            Seguramente, Dickens leyó esta obra y mencionó a Elwes en su novela “Nuestro común amigo”, editada en 1865.

            Dickens nunca quiso reconocer que se había inspirado en Elwes para su personaje de Scrooges, pero lo cierto es que los ilustradores, que trabajaban conjuntamente con él, dibujaron un rostro muy parecido al de Elwes, en su primera edición, publicada en 1843.

viernes, 22 de febrero de 2013

UNA EXTRAÑA COINCIDENCIA

Esta vez traigo al blog una historia que me he encontrado por ahí y que tiene cierto tufillo de leyenda urbana. No sé si creérmela, pero lo cierto es que la he visto publicada en unos cuantos sitios. Así que la publico yo también y que cada uno opine lo que quiera al respecto.
El 14/04/1865 es una fecha histórica en USA, pues en ella se dio un magnicidio que, todavía hoy, hacer correr ríos de tinta y rollos de película. Se trata del asesinato del presidente Abraham Lincoln, mientras se hallaba en un palco del Teatro Ford, de Washington DC.
Pues bien, varios meses antes algunos dicen que se dio un encuentro casual entre el hijo del presidente, Robert Todd, y el hermano de su asesino, Edwin Booth.
Parece ser que Todd se hallaba en la estación de ferrocarril de Jersey City para tomar un tren hacia Washington DC.
El jefe de la estación se puso a vender los billetes para ese tren en el andén y se formó allí una cola enorme. Uno de los que estaban esperando en la cola era Todd. La gente se impacientaba y no hacía más que empujar, porque pensaban que no habría suficientes billetes para todos.
Parece ser que había un hueco entre el andén y el tren. Este último comenzó a moverse lentamente para situarse unos metros más allá, dentro de la propia estación.
La gente se puso más nerviosa al ver moverse el tren y aumentaron los empujones. Uno de ellos hizo que Todd fuera empujado hacia la vía y perdiera el equilibrio, justo cuando iba a llegar el tren a donde estaba él.
En el último momento, sintió que alguien le agarraba por el cuello de su abrigo y tiraba para arriba de él, salvándole la vida.
Al girarse, para agradecer este gesto, se dio cuenta que la cara de su salvador le era muy conocida. Se trataba de un actor, por entonces ya con cierta fama, llamado Edwin Booth, especializado en las obras de Shakespeare.
Desgraciadamente, su hermano, John Wilkes Booth, asesinó a Lincoln unos meses más tarde, como ya he dicho antes, y la carrera de este actor se vio truncada durante un tiempo por su parentesco con el asesino.
Lo cierto es que los dos hermanos eran completamente diferentes. Mientras Edwin era votante de Lincoln, unionista y defensor de los derechos civiles, su hermano John era justo todo lo contrario

LOS BARCOS DEL LAGO NEMI




Estas naves son el fruto de una visión más propia de un nuevo rico, pero que se dio abundantemente entre los tiranos megalómanos de la Antigüedad.

            Calígula fue uno de los emperadores romanos que llevó a cabo más proyectos de construcción. Dentro de ellos, podemos destacar la ampliación de varios puertos, lo cual hizo posible aumentar el volumen de los cereales que llegaban de Egipto.

            Aparte de la construcción de varios templos, se erigieron varios acueductos, calificados como maravillas de la técnica.

            El actual obelisco del Vaticano figuraba dentro de un gran circo, también construido en esta época.

            Otros proyectos suyos fueron la restauración del palacio de Polícrates de Samos, acabar un templo dedicado a Apolo en Éfeso, fundar una ciudad en la cima de los Alpes y realizar un canal a través del istmo de Corinto.

            También dicen que construyó un puente realizado a base de barcas en Baiae, con el cual atravesó a lomos de su caballo, Incitato, la bahía de este nombre. Es posible que fuera por haber leído la profecía de Tiberio Claudio Trasilo, en la que decía que nadie tenía más posibilidades de lograr ser un buen emperador si, previamente, no había atravesado esta bahía.

            Volviendo a nuestro tema de hoy, podemos decir que construyó también 2 barcos. Uno de ellos era un templo consagrado a Diana, al igual que los bosques que rodean el lago, y el mayor era un templo imperial con su propio suelo de mármol y su sistema de cañerías. El historiador Suetonio nos habla ampliamente de este tema.

            Estos barcos fueron usados por el emperador durante muy poco tiempo, pues éste sólo reinó entre los años 37 y 41 DC, y luego fueron hundidos en donde estaban navegando, o sea, el lago Nemi, a unos 30 Km. al sur de Roma y a unos 500 m sobre el nivel del mar.

            Todo el mundo conocía su existencia, pues muchas veces se quedaron los objetos del pecio atrapados en las redes de los pescadores. Por ello, desde siempre, todo tipo de aventureros intentaron llegar a los barcos hundidos, en busca de riquezas.

            En 1446, en pleno Renacimiento, al cardenal Colonna, señor de esas tierras, se le ocurrió la idea de poder recuperar los restos de estos barcos. Contrató al célebre ingeniero Alberti, el cual llevó nadadores expertos de Génova y se intentaron recuperar los restos, pero no se consiguió nada, salvo algunos fragmentos que fueron muy admirados por la Corte de Roma.

            En 1535 se hizo un nuevo intento, realizado por Francesco De Marchi, en el que él participó personalmente, dotado con algo que, según los comentarios, podría ser algo parecido a un traje de buceo, pero tampoco consiguió nada. 

            En 1827 hubo otro intento, que tampoco dio mucho resultado, pero que siguieron causando daños en los barcos, al intentar extraer un botín de ellos. Esta vez se utilizó una campana de buceo diseñada por Halley.

            En 1895 se volvió a intentar, haciendo una investigación más sistemática. Así localizaron el primer barco y luego, por indicaciones de un pescador, el segundo. Se extrajeron varias figuras en bronce, cañerías de plomo, tejas de cobre, etc.

            Ahora, el director de Antigüedades del Gobierno Italiano solicitó para las excavaciones para no hacer más daño a los barcos. Así lo ordenó el Gobierno y le encargó a la Marina hacer un informe de los restos.

            Se vio que los restos de los barcos se hallaban dañados, pero se pudo comprobar que el primero medía 64mx20m, a unos 12 m de profundidad y el segundo estaba separado unos 200 m del primero, teniendo unas medidas de 71mx24m y estaba a unos 20 metros de profundidad.

            El plan del ingeniero naval Malfatti era rescatar los barcos a base de hacer un túnel que drenara parcialmente el lago, llevando el agua al lago Albano. En 1926, una comisión reunida al efecto aprobó ese plan.

            En 1928 se comenzó a bombear el agua hacia el exterior, utilizando las galerías de un antiguo acueducto pre-romano.

A finales de marzo de 1929 se vieron algunas zonas de la primera nave que asomaban fuera del agua. En septiembre del mismo año se podía ver ya el casco completamente fuera del agua. Muchos ingenieros navales se dieron allí cita para admirar ante estos restos.

En agosto del 31 hubo un pequeño movimiento de tierra que causó una subida de nivel del agua, pero eso no fue un obstáculo para conseguir que saliera a la vista el casco del segundo barco, el cual estaba muy bien conservado a causa de haber quedado bajo los sedimentos. Esto también fue un problema, pues, al darle el aire, se descomponía, y tuvieron que pedir consejo al Museo de Oslo, donde tenían conservados varios barcos vikingos.

Así se pudo apreciar la técnica con que fueron construidos, aunque nunca fueron diseñados para navegar libremente.

Si los comparamos con otros barcos, se puede decir que eran excesivamente grandes. Así la nao Victoria, con la que Elcano dio la vuelta al mundo, tenía 25 m. de eslora. Los grandes buques del XVIII solían tener unos 60 m. y el Santísima Trinidad, nave española hundida en Trafalgar, tenía 70m.

El ancla era parecida a la que introdujeron los ingleses en el XVIII y desde entonces la llamaron “ancla romana”.

Fueron estudiados con detalle los metales y las aleaciones utilizadas y podía considerarse que todos se adaptaban a la norma alemana DIN.

Para  evitar que la madera se pudriera, sus planchas estaban recubiertas de una capa de lana impregnada con alquitrán y cubiertas con una capa de plomo. Las dos capas estaban unidas a la madera mediante clavos de cobre de gran pureza.

También se hallaron muchos materiales ornamentales, como leones, leopardos o zorros de bronce, que estaban colocados en los extremos de los maderos.

En cuanto a las teorías, hay gente que piensa que eran barcos de placer, otros que se usaban para batallas navales, otros decían que estaban relacionados con el cercano templo de Diana, incluso algunos dicen que se usaban para el culto a Isis, del que Calígula era muy devoto. Parece ser que había que acudir 2 veces al año para hacer un viaje por el lago como los que hacían los antiguos egipcios, con una imagen de Isis a bordo. Esos poderes religiosos le conferían al emperador mayor poder político. Así, tras su asesinato, probablemente los barcos fueron hundidos para borrar todo rastro de él.

En el verano de 1931 se recuperó del todo el primer barco y el segundo salió en otoño del 32. Sus restos fueron a parar a un museo inaugurado en el 36.

Los barcos fueron colocados sobre tierra y encima de ellos se hicieron unos hangares para protegerlos del clima. El agua del lago se envió mientras a un pantano artificial y, tras sacar los barcos, se devolvió el agua al lago.

El 31/05/1944 unos aviones alemanes que protegían la retirada de sus tropas bombardearon esta zona, causando un incendio en los hangares y la pérdida total de estos barcos.

El museo que destruyeron los alemanes fue reconstruido en la posguerra y es donde se muestran ahora los restos que nos han quedado de estos barcos.

jueves, 21 de febrero de 2013

LOS CENCI: UNA HISTORIA DE VIOLENCIA FAMILIAR


UNA HISTORIA DE VIOLENCIA FAMILIAR

 

Hoy traigo al blog una aterradora historia que, por lo que se ve, en su momento, e incluso no hace muchos años,  fue conocida, pues sobre ella han realizado algunas de sus obras genios como Guido Renni, Caravaggio o, más tarde, en películas italianas o en una ópera canadiense.

Como lo más normal es que a los ciudadanos del siglo XXI nos suene poco, pues me voy a atrever a contarla.

A mediados del siglo XVI, Francesco Cenci y su familia vivían en su palacio de Roma, pues eran de la clase noble, el cual estaba situado en las cercanías del ghetto judío.

La familia se componía de varios miembros: la hija mayor, Beatrice, Giacomo, ambos del primer matrimonio del padre, Lucrezia Petronia, segunda esposa, y Bernardo, hijo del segundo matrimonio.

Según la tradición era de todos conocidos que el marido acostumbraba a pegar al resto de la familia y que cometió incesto con Beatrice, por lo que fue denunciado en varias ocasiones. Lo que ocurre es que, en esa época, y quizás también en ésta, a los nobles se les trataba de una forma más benigna que a los demás y solía ser puesto en libertad en poco tiempo.

A pesar de ello, Beatrice lo denunció repetidas veces, pero las autoridades no le hicieron caso para no tener problemas con su padre.

Al enterarse su padre de estas denuncias, obligó a toda la familia a trasladarse a un castillo, también propiedad de la familia, situado en una localidad al norte de Roma.

El padre no vivía en el castillo y sólo aparecía por allí de vez en cuando. Así, en una de sus visitas, en 1598, decidieron asesinarlo.

El primer intento partió de dos vasallos, uno de ellos, por entonces, amante de Beatrice. Fracasaron al querer envenenarlo.

Cuando el resto de la familia se enteró no se les ocurrió otra cosa que golpearle con martillos hasta matarlo. Luego lo lanzaron desde un balcón para que pareciera un accidente, aunque esa explicación nadie se la creyó.

La policía vaticana se puso a investigar y torturó al vasallo amante de Beatrice, el cual murió sin decir nada. El otro vasallo fue asesinado por orden de un amigo de la familia para prevenir que hablara.

Aún así, la Justicia descubrió el complot y los miembros de la familia fueron enjuiciados y sentenciados a muerte.

El pueblo de Roma protestó por la condena, pues, en cierta manera consideraba justificado este asesinato. Sólo lograron retrasar un poco de tiempo la ejecución.

Sin embargo, el Papa Clemente VIII no tuvo ninguna clemencia y el 11/09/1599 toda la familia fue llevada al puente del Castillo de Sant’ Ángelo, donde se procedió a realizar las ejecuciones.

En primer lugar, Giacomo fue descuartizado y luego sus extremidades fueron colgadas en lugares públicos, como era habitual en esa época. Lucrezia y Beatrice fueron decapitadas a espada. El hermano menor no fue ejecutado, pero le llevaron a ver la muerte de su familia y fue condenado a remo perpetuo y le fueron confiscadas todas sus propiedades.

Tras sus muertes, este suceso fue considerado como una página de la lucha contra la nobleza, y surgieron de ella varias leyendas.

Algunos autores, como Stendhal, dicen que retrata a una sociedad injusta que persigue a los más débiles y a una Iglesia que sólo vela por sus intereses y no se preocupa por los demás

miércoles, 20 de febrero de 2013

EL FINAL DE LA II GM EN JAPÓN


LA OPERACIÓN DOWNFALL

 

Los USA, como siempre, nos han enseñado lo que han querido y se han callado lo que no les ha interesado mostrar. En este caso, veremos cómo habían confeccionado otro plan para el caso de que los japoneses no se hubieran rendido tras las dos primeras explosiones atómicas en su territorio y primeras en la Historia Mundial.

El planeamiento de esta operación le fue encargado a  los Estados Mayores de los siguientes militares: el almirante Chester Nimitz, el general McArthur, el general George Marshall y el general Arnold, jefe de la 20ª Fuerza Aérea USA, con sus bombarderos estratégicos de gran alcance.

De momento, se le dio estricta prioridad al proyecto Manhattan y este otro plan fue madurando muy lentamente.

En ese momento, había una lucha interna entre el Ejército y la Armada USA para ver quién sería el jefe máximo de todas las fuerzas del Pacífico. Al final, la Armada tuvo que ceder y le dejó el mando supremo a McArthur.

En 1943 llegaron a la conclusión de que Japón podría caer justo detrás de Alemania, pero, de lo contrario, tendrían que seguir, como mínimo, hasta 1947, lo cual haría bajar mucho la moral USA. 

Por ello, la Armada propuso hacerse con unas bases aéreas en China y Corea, desde las que los bombarderos podrían bombardear fácilmente el territorio de Japón. El Ejército se opuso y planteó una invasión a gran escala para no prolongar la guerra. (¡Cómo se nota que los generales no suelen respirar el mismo aire que los soldados!). Misteriosamente, el Ejército se salió con la suya.

Además, la costa japonesa tiene la particularidad de tener muy pocas playas aptas para una invasión, con lo que es muy posible que les estuvieran esperando.

Se establecieron dos etapas. Una era la Operación Olympic, cuyo fin era el ataque al sur de la isla de Kyushu. Cuando se hubiera conquistado ese territorio, se construirían bases aéreas para apoyar la Operación Coronet, cuyo objetivo era el ataque a la bahía de Tokio. Para estas operaciones tenían reservados unos 4,5 millones de soldados. Mientras que se calculaba que los japoneses tendrían unos 1,5 millones de soldados y 28 millones de hombres de todo tipo movilizados para la defensa del archipiélago.

Se calcularon las bajas aliadas en unos 400-800 mil muertos y las de los japoneses en unos 5-10 millones, por la resistencia civil, y por el posible uso de más bombas atómicas. También pensaron contar los USA con el apoyo de las tropas soviéticas, que le acababan de declarar la guerra a Japón. No olvidemos que entonces eran aliados.

El plan previsto para la invasión consistía en un primer ataque a la isla de Kyutshu. Se comenzaría a primeros de noviembre del 45 y acabarían a mediados del 46. Para esa operación, los aliados destinarían 767.000 hombres, aunque los japoneses tenían 900.000 para defenderla, con lo cual, ya esperaban gran cantidad de bajas propias. Se esperaba mayor resistencia nipona en esta fase que en la segunda.

También se pensó como alternativa a Kyushu, hacer el desembarco en la isla de Hokkaido, que es la que está situada más al norte y estaba menos defendida, pero el viaje hubiera sido más largo.

La siguiente etapa comenzaría en marzo del 46, con un ataque a Tokio para dividir la isla en dos mitades.

El resto del territorio nipón esperaban conquistarlo a lo largo de 1947-48.

Se cree que los USA tenían previsto tener en funcionamiento otra bomba atómica para finales de agosto de 1945 y ser utilizada en esa fecha. Tres más para el mes de septiembre y tres más para el de octubre.

No hubo que realizar estas operaciones, pues, tras el lanzamiento de las dos bombas atómicas sobre Japón y la declaración de guerra de la URSS, se rindieron enseguida.