Hoy traigo al blog la biografía
de un tipo bastante siniestro. De hecho, fue uno de los responsables técnicos
del terror nazi.
Luchó en el Ejército alemán al
final de la I Guerra Mundial. Posteriormente, se unió a esos grupos de matones,
llamados Freikorps, que iniciaron una especie de guerra civil contra los comunistas
alemanes.
Después estuvo estudiando
ingeniería civil, terminando la carrera en 1923 y trabajando varios años en diversos
tipos de construcciones.
En 1931 se afilió al partido Nazi
y luego ocupó diversos cargos públicos, tras la llegada al poder de este
partido en 1933. Empezó siendo el jefe de construcción de aeronaves en el
Ministerio de la Aviación.
A partir de 1933 se afilió a las
temibles SS. Era un tipo muy fanático y el mismo ministro Albert Speer llegó a
temerle.
Posteriormente, fue destinado a un departamento en el que se le encargó la responsabilidad de construir los campos de exterminio. Incluidos, los hornos crematorios. Se dice que era un tipo muy competente a la vez que muy fanático.
También fue el encargado de destruir
Varsovia, después de la sublevación de su gueto judío.
Tras el bombardeo de la base de
los cohetes V-1 y V-2 en Peenemünde, decidieron construir una gran fábrica de
armamento en un túnel subterráneo, en Turingia y lo pusieron al frente de la
misma. Estuvo a cargo de miles de prisioneros procedentes de los campos de
concentración cercanos.
Esos miles de presos fueron los
que construyeron tanto los cohetes V-2 como los aviones a reacción Me-262.
Murieron más construyendo las V-2,
que las víctimas provocadas por haberlas lanzado sobre Londres.
De hecho, estaban tan satisfechos
con su trabajo que, en abril de 1944, lo pusieron al mando de la construcción
de todos los aviones a reacción.
Mientras tanto, su amigo Himmler convenció a Hitler para que pusiera toda la responsabilidad de la construcción de las V-2 en manos de las SS y nombraron a Kammler como jefe de ese proyecto.
Éste consiguió ponerlo en marcha y llegó a disparar muchos V-2 desde una base holandesa hacia Londres.
Llegó a tener tal prestigio, que
el propio Hitler cesó a Göring en el puesto de responsable de la fabricación de
aviones y lo sustituyó por Kammler.
En marzo de 1945, el coche de Kammler
tuvo que parar, ya que coincidió con miles de prisioneros, que bloqueaban la
carretera. Él mandó que los mataran a todos.
Al final de la guerra, empezaron dándole órdenes a la desesperada.
Así que él también dio sus propias órdenes. Una de ellas fue la evacuación de unos 500 técnicos de misiles hacia una fortaleza alpina. Un reducto donde también pensaban esconderse muchos líderes nazis.
A pesar de tener una gran rivalidad
con von Braun, que era un subordinado suyo, parece ser que contactó con él, ya
que había sido informado de que éste había mantenido contacto con los aliados.
Fue huyendo hasta Austria, junto con su personal de confianza. Sin embargo, parece ser que fue detenido en Linz, a primeros de mayo de 1945, por fuerzas USA. Sin embargo, no sabemos si fue puesto en libertad, porque algunos afirman haberse reunido con él en esa misma zona.
Por el contrario, a finales de
1945, el general jefe de los servicios de inteligencia USA en Europa, dijo que
lo había estado interrogando. O sea, que estaría a disposición de las tropas
USA.
Sin embargo, hay varios testigos
que dicen que se fue hacia Praga y allí fue donde murió a principios de mayo de
1945. Unos dicen que fue durante un enfrentamiento con la resistencia checa y
otros que se suicidó con una cápsula de cianuro.
Sin embargo, la Inteligencia USA
dijo que, en esa misma fecha, había detenido a Kammler y a otro, pero lograron
escapar rumbo a Austria o a Italia.
Por el contrario, un agente de la
antigua OSS (hoy CIA), dijo que le habían encargado llevar a Kammler a USA y
supervisarle. No sé si se negaría a cooperar por lo que, según dijo este
agente, lo encerraron en una celda, donde estaba solo, hasta que encontraron ahorcado a este general de las SS.
Sin embargo, nunca se encontró su cuerpo.
Como todos sabemos, existió la Operación Paperclip, por la que cientos de técnicos y científicos alemanes fueron trasladados a América a fin de enseñar a sus colegas USA sus descubrimientos en el área de los cohetes y de las bombas atómicas.
Así que llevarse a Kammler era el
plato fuerte, porque era el jefe de todos ellos y estaba al corriente de todos
los secretos nazis. De hecho, se dice que quiso negociar con las tropas USA.
También he mencionado que
mantenía cierta rivalidad con Werner von Braun. Parece ser que a éste le oyeron
decir que su prioridad era lograr viajar a la Luna, en lugar de enfocarse en
construir nuevo armamento. Por ello, fue arrestado en 1944 por la Gestapo, pero
pronto fue puesto en libertad.
Como ya he dicho, al final de la
guerra, Kammler, ordenó la evacuación de unos 500 científicos y técnicos, que
estaban bajo su mando, hacia una fortaleza en los Alpes. No se sabe si sus
intenciones era la de asesinarlos para que no difundieran sus conocimientos o
negociar su rendición a cambio de la entrega de estos evacuados.
También estuvo involucrado en las
investigaciones para obtener una bomba atómica.
Sin embargo, hubo otro, liderado
por Kurt Diebner, bajo control de la SS, que se dedicaron a investigar lo que
ahora se llaman “bombas sucias”.
En marzo de 1945 tuvo lugar una
extraña explosión cerca de una localidad de Turingia. Se sabe que cientos de
prisioneros de los campos murieron o sufrieron unas heridas muy similares a las
producidas por la radiación nuclear.
Los aliados llegaron a encontrar
el reactor nuclear experimental de Heisenberg, el cual estaba escondido en una
cueva, situada debajo de una iglesia.
Cuando los aliados detuvieron a Heisenberg, Hahn, Diebner y otros los encerraron en un palacete británico lleno de micrófonos. Allí pudieron oír lo que dijeron sobre sus experimentos y sobre el lanzamiento de las dos bombas atómicas sobre Japón.
Por lo visto, hablaban de Kammler
como el ingeniero que siempre conseguía hacer que se construyera lo imposible,
aunque tuviera que sacrificar miles de vidas para lograrlo.
Los planos y archivos de Kammler
nunca aparecieron. Los aliados estuvieron siempre muy interesados en hallarlos,
porque ahí era donde se explicaba cómo podrían introducir ojivas nucleares en
los cohetes.
La operación Alsos fue una carrera
entre los USA y los soviéticos para ver quién se hacía antes con esos archivos
y quien se llevaba a la mayor cantidad de técnicos.
Para terminar, hay que decir que Hans
Kammler nunca fue juzgado por sus crímenes, como sí lo fueron algunos de sus
colegas en Nuremberg. Como ya he dicho, sus archivos nunca aparecieron, ni
tampoco su cadáver.
TODAS LAS IMÁGENES PROCEDEN
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