Hoy voy a narrar la historia de
otro de esos personajes, que han quedado, injustamente, casi sepultados por la
Historia.
Su madre fue María Spencer
Babell. Curiosamente, su padre, primero contrajo matrimonio con Elena Spencer,
hermana mayor de María, y luego con ésta, cuando enviudó de la primera.
Por ello, Bernabé tuvo dos hijos
en cada uno de sus dos matrimonios. Como es de suponer, Alejandro fue fruto del
segundo matrimonio. Desgraciadamente, su padre murió cuando él sólo tenía 12
años
Quizás alguno se estará preguntando
cómo es que tenían este apellido británico. Parece ser que un antepasado suyo,
llamado José Duffel Spencer, nacido en 1786 en Leicester (Reino Unido), emigró
hacia España y en 1825 fue nombrado cónsul de USA en Almería, la ciudad donde
residía.
Por lo visto, Alejandro siempre
quiso ser militar de Caballería, igual que su hermano mayor Gustavo. Éste no
sólo fue un oficial de Caballería, sino que también fue un consumado jinete en
los concursos hípicos. Incluso, llegó a participar, durante la guerra de África,
en la famosa batalla de Taxdirt, donde obtuvo la corbata de la Orden de San
Fernando.
Desgraciadamente, en 1917, cuando
participaba en un concurso de saltos en Burgos, su yegua se asustó, al ver una
culebra por la pista y lo tiró al suelo, cayendo encima de él. Gustavo murió en
el acto.
Alejandro tomó el relevo, ingresando
en 1911 en la Academia de Caballería, sita en Valladolid.
Tres años más tarde, fue
destinado al regimiento de Dragones de Santiago de guarnición en Barcelona.
En 1917 fue destinado a un
regimiento con sede en Larache, con el que participó en varias operaciones de
la guerra de África. Posteriormente, fue destinado a la Policía Indígena en Ceuta
y luego regresó a la Península para hacer el curso de profesor de hípica.
Sin embargo, su suerte cambió en
1920. Ese año, el general Francisco Echagüe, procedente del arma de Ingenieros,
que había sido ayudante de Alfonso XIII, fue nombrado director de la Aeronáutica
militar, que entonces dependía del arma de Ingenieros.
No se si sería por su relación
tan cercana con el rey, lo cierto es que consiguió que se le diera una mayor importancia
a la aviación militar y logró que el Gobierno comprara bastantes aviones y ampliara
la plantilla para apoyar a las tropas que luchaban en África
Alejandro se apuntó a ese curso y
logró una de esas plazas. Parece ser que, aunque tuvo algún accidente, se le
dio muy bien. Incluso, llegó a batir la marca nacional de altura, al superar
los 7.000 m sobre la base de Getafe. También fue un gran experto en acrobacia
aérea. Allí se hizo muy amigo de Hidalgo de Cisneros, que llegó a ser el jefe
de la Aviación republicana.
En 1922 fue trasladado a la base murciana
de Los Alcázares para realizar el curso de tiro y bombardeo aéreo. También realizó
el primer curso que se hizo en España para pilotos de caza. Incluso, fue
enviado a Francia y al Reino Unido para conocer las nuevas tendencias en la aviación
militar.
En 1923 colaboró con Juan de la
Cierva en las pruebas de vuelo del autogiro modelo C4, consiguiendo que esta
aeronave fuera homologada internacionalmente. Fue el primer piloto que navegó en
una aeronave de ala rotatoria.
En 1926 ascendió a comandante y
fue destinado como jefe de grupo a la base madrileña de Cuatro Vientos.
Recibió varias condecoraciones. Incluso,
la medalla de la Legión de Honor, otorgada por la República Francesa, que le
sería muy útil en el futuro.
No obstante, en 1928, solicitó
pasar a la reserva, porque había sido contratado, como piloto de pruebas, por
la firma española CASA. También se dedicó a promocionar la aviación entre el
público en general.
Parece ser que, en uno de esos
vuelos como piloto de pruebas, a los mandos de una avioneta CASA III, que utilizaban
para realizar acrobacias, ésta tuvo una avería y empezó a caer en barrena. Así que
no le quedó más remedio que saltar en paracaídas, cayendo junto a un campo de
fútbol, en Getafe.
Tampoco participó en la intentona
golpista de 1930, en la que estuvo implicado Ramón Franco. Estos fracasaron y
huyeron a Portugal. En 1931, cuando se proclamó la II República, fueron
readmitidos en el Ejército.
A finales de 1931 regresó a la
vida militar, siendo destinado a un puesto meramente burocrático.
Dos años más tarde, ganó por
oposición la plaza de jefe de estudios del Arma de la Aviación y fue destinado
como jefe de la Escuela de Observación en la base de Cuatro Vientos.
Allí fue donde le sorprendió el
intento de golpe de Estado del 18/07/1936. Así que, obedeciendo las órdenes del
Alto Mando, permanecieron varios días acuartelados.
Posteriormente, fue enviado a la
base aérea de Alcalá de Henares (Madrid), donde logró que no se sublevara la
guarnición. Dado que el jefe de esa base, el comandante Rafael Gómez Jordana,
era afecto al bando nacional.
No obstante, como no tenían nada
contra Alejandro, y también gracias a las buenas gestiones de su amigo, el
coronel Pastor, subsecretario de Aeronáutica, lo pusieron muy pronto en
libertad.
Aunque nuestro personaje siempre
fue un gran piloto, supongo que se vería afectado por la desconfianza del
Gobierno republicano hacia sus militares. Por eso, permaneció casi toda la
guerra como profesor en la Escuela de vuelo de La Ribera (Murcia) y no
participó en ninguna acción bélica.
No obstante, tanto él como su esposa fueron detenidos otra vez en noviembre de 1937 e ingresados en la cárcel de Murcia. Posteriormente, trasladaron a Alejandro a la cárcel de Barcelona.
No sé si él tendría amistad con Indalecio Prieto, que era el ministro de Defensa. Lo cierto es que éste dio la orden de que los pusieran en libertad.En enero de 1938 fue nombrado jefe
del servicio de combustible para las aeronaves, aunque también hay quien dice
que fue nombrado director general de armamento.
Desgraciadamente, tuvo que
exiliarse, como tantos otros, cuando se enteró de la caída de Cataluña en manos
de las tropas nacionales.
Como todos sabemos, allí no
fueron acogidos con los brazos abiertos. Por el contrario, fueron encerrados,
como si fueran enemigos, en varios campos de concentración.
Posteriormente, estuvo ganándose
la vida con la cría de aves de corral, hasta el comienzo de la II Guerra
Mundial.
Cuando se produjo la invasión de
Francia, huyó a Tánger, donde residía su hermana Elena, que era médico, y donde
fue detenido por las tropas españolas, cuando invadieron esa ciudad en 1940.
Fue trasladado a la Península,
juzgado y condenado a 30 años de cárcel. Pasó por varias cárceles de la zona de
Levante, hasta que, en 1944, fue indultado.
Para terminar, me gustaría
mencionar que el Gobierno republicano no quiso aprovechar a uno de los mejores
pilotos de España. El cual les podría haber dado muchas victorias aéreas.
También es posible que no le
quisieran entregar un avión de combate, porque igual temían que se podría haber
pasado con él al bando nacional y entonces sí que habrían tenido un problema
muy grave.
TODAS LAS IMÁGENES PROCEDEN
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