ESCRIBANO MONACAL

ESCRIBANO MONACAL
UNA GRAN OBRA MAESTRA REALIZADA EN MARFIL

viernes, 28 de noviembre de 2025

UNA FOTÓGRAFA LLAMADA TINA MODOTTI

 

Hoy voy a dedicar este artículo a la vida de una mujer llamada Tina Modotti, que tuvo muchas facetas, pero seguro que ella quería que la recordaran como la gran fotógrafa que fue a lo largo de toda su vida. De hecho, ella dijo de sí misma: “Me considero una fotógrafa y nada más y si mis fotografías se diferencian de lo generalmente producido en este campo, es que yo precisamente trato de producir no arte, sino fotografías honradas...".

En otra ocasión dijo: "No puedo resolver el problema de la vida perdiéndome en el problema del arte."

Tina Modotti nació en 1896 en la ciudad italiana de Udine, situada muy cerca de la frontera con Eslovenia.

Su familia era muy modesta. Su padre era albañil y su madre, costurera. Así que, antes de la I Guerra Mundial, la familia emigró a Austria, pero no sé si regresaron a Udine porque les fue mal o porque ya se olía en el ambiente la llegada de la guerra.

Posteriormente, parece ser que su padre y una de sus hermanas habían emigrado y se habían establecido en San Francisco (USA). Así que le enviaron algo de dinero y Tina, con sólo 16 años, viajó sola en un barco desde Génova hasta Nueva York. Después siguió su viaje hasta San Francisco, donde le estaban esperando sus familiares.

Por lo visto, en un principio, le atrajo mucho el mundo de la interpretación. Por ello, actuó en algunas de aquellas películas de cine mudo, también en obras de teatro y hasta fue modelo de algunos artistas.

Todo ello le sirvió para conocer a muchos artistas e intelectuales del momento. De hecho, en Los Ángeles conoció a Edward Weston, que ya era un famoso fotógrafo, y a su socia, Margrethe Mather.

Tina empezó siendo modelo en algunas fotografías de Weston y después pasó a ser su ayudante.

A Tina no le era extraño el mundo de la fotografía, porque un tío suyo ya tuvo un estudio fotográfico en Italia y ella solía ir mucho por allí para aprender esas técnicas.

Así que Tina le propuso administrar su estudio fotográfico a cambio de que él le enseñara esa profesión.

En 1921 se hicieron amantes a pesar de que Weston ya estaba casado y tenía varios hijos.

Posteriormente, se fueron a México, donde abrieron un estudio en la capital y donde conocieron a muchos de los artistas e intelectuales mexicanos de aquella época. Entre ellos, la archifamosa Frida Kahlo y su marido, el pintor Diego Rivera o su colega David Alfaro Siqueiros.

En México, Weston decidió realizar obras de tipo abstracto, inspiradas en el folklore de ese país, mientras que Tina optó por captar con su cámara la realidad social y la miseria en la que vivían los mexicanos.

En 1926, les encargaron hacer un viaje por todo México, donde hicieron miles de fotos y muchas de ellas aparecieron en su libro “Ídolos tras los altares”.

Aunque tuvieron mucho éxito con la publicación de ese libro, parece que no se llevaban muy bien. No sé si sería, porque Modotti había conocido a varios comunistas y se había afiliado al Socorro Rojo Internacional. Lo cierto fue que Weston regresó a USA, mientras que ella permaneció en México.

Fue entonces cuando conoció a dos personajes, que influyeron mucho en su vida. Uno de ellos fue el cubano Julio Antonio Mella, fundador del Partido comunista de Cuba, y el otro fue un comunista italiano, llamado Vittorio Vidali.

Eso dio lugar a que ella se afiliara al Partido Comunista de México y a que sus fotografías tuvieran un tono más reivindicativo y fueran publicadas en periódicos de varios países. Unos medios, que estaban controlados por los comunistas, como el periódico El Machete, considerado el órgano oficial del PC de México.

Incluso, participó en varias manifestaciones, como una para exigir que USA se fuera de Nicaragua y otra para pedir la libertad de los anarquistas Saco y Vanzetti.

De hecho, en 1929, realizó una exposición en México DF a la que tituló “La primera exposición fotográfica revolucionaria en México”.

Ese mismo año, una noche del mes de enero, mientras Mella, que ahora era amante de Tina, paseaba junto a ella por las calles de la capital, fue asesinado por dos disparos de un revólver.

Tina fue arrestada como cómplice de ese asesinato. Parece ser que dos testigos vieron de lejos a 3 personas, que discutían acaloradamente y, de pronto, una de ellas, sacó un revólver y disparó sobre Mella. Se cree que el asesino era Vidali. Sin embargo, Tina nunca quiso reconocerlo. Por ello, fue puesta en libertad por falta de pruebas.

Sin embargo, algunos dijeron que esa arma era la preferida por Vidali, al que muchos calificaban, simplemente, como un matón a las órdenes de los dirigentes de su partido.

No obstante, supongo que ya seguiría vigilada por la Policía. Unos meses más tarde, un tipo disparó contra Pascual Ortiz Rubio, presidente de México. Éste resultó herido, pero el agresor fue detenido.

Así que eso dio lugar a una campaña anticomunista, que consiguió expulsar a todos los afiliados a ese partido que no fueran mexicanos. Uno de los expulsados fue Tina Modotti.

En un principio, Vidali y ella llegaron a Rotterdam, para luego viajar hasta Berlín, ciudad en la que residieron durante algunos meses. Posteriormente, continuaron su viaje hasta Moscú. Evidentemente, para ello, obtuvieron la ayuda del Socorro Rojo Internacional.

Estuvo tentada para regresar a Italia, pero le dijeron que era muy peligroso, porque allí ya estaba gobernando Mussolini y se dedicaba a perseguir a los comunistas.

Al comienzo de la guerra civil española, Tina y Vittorio Vidali viajaron a España. Ambos se alistaron en el famoso Quinto Regimiento de milicias.

Sin embargo, ella fue destinada en una unidad sanitara canadiense, como enfermera y cuidadora de los niños, que habían quedado huérfanos. Mientras que él participó en algunos combates. Al igual que su colega, David Alfaro Siqueiros, que alcanzó el grado de coronel.

Aparte de esto, ella tuvo otras actividades como ayudar en la organización del Congreso Internacional de Intelectuales contra el fascismo, que se celebró en Valencia.

También colaboró con el poeta Miguel Hernández en la publicación de su libro “Viento de pueblo”.

Al mismo tiempo, aprovechó para hacer muchas amistades como Robert Capa, Gerda Taro, Hemingway, Antonio Machado, la Pasionaria, Alberti, Malraux, etc.

Afortunadamente, al final de la guerra, tuvo más suerte que otros, porque consiguió llegar hasta Francia.

Pudo regresar a México, gracias a que le dieron un pasaporte español con el nombre falso de María del Carmen Ruiz Sánchez. Allí se ganó la vida realizando traducciones.

También conoció a otras exiliadas como la escritora alemana Anna Seghers o la española Constancia de la Mora, esposa del jefe de la Aviación republicana española, el general Ignacio Hidalgo Cisneros.

Desgraciadamente, Tina Modotti murió en 1942, cuando regresaba a su casa en un taxi, después de haber cenado en la casa de unos amigos. La versión oficial fue que la causa de su muerte fue debida a un ataque al corazón.


Lo cierto es que los resultados de la autopsia no fueron concluyentes. Así que muy pronto surgieron opiniones de todo tipo. La mayoría de ellas afirmaban que había sido envenenada.

Incluso, su amigo, el pintor Diego Rivera, llegó a decir que podría haber sido envenenada, porque “sabía demasiado de la vida de Vidali”.

De hecho, en cierta ocasión, Tina llegó a decir sobre Vidali: “Lo odio con toda mi alma, pero tengo que seguirlo hasta la muerte… No es más que un asesino y me ha arrastrado a un crimen monstruoso”.

Es posible que Tina se hubiera dado cuenta de que el partido en el que ella militaba, en lugar de liberar a las masas, utilizaba unos métodos violentos semejantes a los de los gobiernos contra los que siempre habían luchado.

Sin embargo, el famoso Pablo Neruda, que también era comunista, defendió la inocencia de su amigo Vidali.

Realmente, Vidali siempre fue un agente del Komintern. Parece ser que, cuando estuvo en la guerra civil española, donde utilizó los seudónimos de comandante Carlos o también Carlos Contreras, se encargó de varias checas y se cree que mató a unas 400 personas. Incluso, hay quien dice que estuvo involucrado en el asesinato de Andreu Nin.

No obstante, tras la II Guerra Mundial, Vidali regresó a Italia, donde llegó a ser senador por el PCI y murió en 1983.

 

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