ESCRIBANO MONACAL

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UNA GRAN OBRA MAESTRA REALIZADA EN MARFIL

sábado, 29 de abril de 2023

EL ARCEDIANO DE ÉCIJA

 

Hace poco, una de mis lectoras, me preguntó sobre uno de los artículos, que escribí hace algunos años. Concretamente, se refería al del obispo Pablo de Santa María, un rabino burgalés, que se convirtió al catolicismo y, posteriormente, llegó a ser obispo.

Realmente, el siglo XIV, creo que ha sido muy poco estudiado en España, porque fue una época en la que se produjeron muchos cambios, que siguen estando en vigor, hoy en día.

Para explicar mejor lo ocurrido voy a tener que remontarme al reinado de Enrique II de Castilla. Seguro que todo el mundo recuerda que Enrique II llegó al trono, después de haber vencido y asesinado a su hermanastro Pedro I el cruel.

Este conflicto fue contemplado de reojo por Francia e Inglaterra, que entonces se hallaban enfrascadas en la Guerra de los cien años. No obstante, ambos países enviaron tropas para luchar en cada bando de esa guerra civil, que estaba teniendo lugar en Castilla.

Sin embargo, hay un tema del que se habla poco y es el de la amistad entre Pedro I y los judíos. Este monarca siempre tuvo mucha amistad con los judíos y a algunos les dio cargos importantes en el reino. Como fue el caso de Samuel Halevy, al que nombró tesorero real.

También los médicos de Pedro I y su familia eran judíos. Así que se le llegó a apodar como “el rey de los judíos”.

Realmente, fue una decisión muy arriesgada, por parte del rey, pues, pocos años antes, se habían producido algunos asaltos a las juderías, ya que había llegado la infame peste de 1348, que provocó una gran mortandad en todos los países y también le echaron la culpa de ella a los judíos.

Como ya he dicho, entre 1367 y 1369, se produjo la guerra civil entre Pedro I y el futuro Enrique II. Lógicamente, como Pedro I les había beneficiado en muchas cosas, los judíos le financiaron para intentar ganar la guerra. Sin embargo, esta vez, esa inversión les resultó fallida.

Como era de esperar, cuando Enrique II llegó al trono, dictó severas normas contra los judíos. La primera de todas fue que ellos tendrían que pagar a los mercenarios franceses, que había contratado Enrique para ganar la guerra.

Aparte de ello, se apropió del tesoro real, que, como era costumbre en aquella época, se hallaba depositado en la casa del tesorero, la cual estaba situada en el lugar donde ahora se halla la Casa del Greco, en Toledo.

Posteriormente, se incautó de todos los bienes de los judíos de Toledo y los vendió

en pública subasta.

En este ambiente de antisemitismo, auspiciado por el propio monarca, comenzaron a destacar algunos clérigos, cuyas predicaciones antisemitas hicieron mucho daño a las comunidades judías.

De nuestro personaje de hoy sólo sabemos que se llamaba Ferrán o Fernando Martínez y que era un clérigo, que llegó a ser arcediano de Écija y provisor del arzobispado de Sevilla, o sea, el segundo tras el arzobispo. Ni siquiera sabemos cuándo, ni dónde nació.

Sin embargo, se conoce que fue en 1377, cuando comenzó  con sus predicaciones antisemitas. Dos años antes de la muerte de Enrique II.

Incluso, le llegó una amonestación, por escrito, de este monarca. No obstante, él no le hizo caso, alegando que contaba con el beneplácito del propio Papa.

Parece ser que el nuevo soberano, Juan I, apoyaba los intentos de convertir a los judíos al Cristianismo. Así que esto le dio nuevos ánimos a Ferrán para multiplicar sus ataques contra los judíos. A pesar de ello, también le llegó otra amonestación, firmada por Juan I, a la que tampoco hizo ningún caso.

Por lo visto, Juan I siempre se rodeó de consejeros, procedentes del clero. Su idea era construir una monarquía católica, para lo cual era imprescindible que los judíos y los musulmanes se convirtieran al Catolicismo. Sin embargo, el rey y sus consejeros eran partidarios de hacerlo por la vía de la predicación, mientras que Ferrán y sus fieles eran más partidarios de utilizar la violencia contra los que se negaran a convertirse.

Por eso, algunos piensan que el rey le dejó hacer, como si no supiera lo que estaba ocurriendo, ya que las cartas con las que le amonestaba eran demasiado suaves.

No obstante, el mayor opositor al arcediano no fue un judío, sino otro clérigo, concretamente, Pedro Gómez Barroso, arzobispo de Sevilla.

Parece ser que este arzobispo era muy amigo del futuro Papa, Pedro de Luna, y estaba muy bien relacionado con la corte papal de Aviñón. Por tanto, era partidario de la predicación pacífica para convertir a los judíos. Mientras que el arcediano, con sus métodos violentos le podía estropear su ascenso al cardenalato y hasta un posible nombramiento como Papa.

Parece ser que no le caía en gracia. Así que el arzobispo acusó al arcediano de sospechoso de herejía y le prohibió que predicara desde los púlpitos y que juzgase a los judíos. Incluso, le procesó por desobediencia, lo cual podría acarrearle la expulsión del clero.

Por lo visto, el arzobispo lo denunció, alegando que, cuando se construyó la nueva sinagoga de Sevilla, costeada por los judíos, tenían el permiso del Papa, mientras que el arcediano predicaba que el Pontífice no tenía competencias para ello.

Sin embargo, en 1390, ocurrieron dos cosas que le favorecieron. En julio se produjo el fallecimiento de este arzobispo y en octubre del mismo año también falleció el joven rey a causa de una desafortunada caída de un caballo, dejando a un niño de 10 años como heredero.

Eso dio lugar a un vacío de poder, que fue aprovechado por el arcediano para atacar a los judíos. Por ello, a partir de 1391, se dieron lugar las mayores persecuciones contra los judíos, que realizaron sus esbirros, que se autodenominaban los "matadores de judíos".

Parece ser que el arcediano basó sus actos en una bula papal de 1375, en la que se exhortaba a Enrique II de Castilla a segregar a los judíos. Tal y cómo se había decidido en anteriores concilios.

También hay que decir que los judíos ya habían sido expulsados de Inglaterra y de Francia y en Castilla quisieron hacer lo mismo con todos aquellos que no quisieran convertirse.

Sus sermones produjeron un número cada vez mayor de seguidores, tanto en Sevilla como en otras ciudades de Castilla. De hecho, prometía la salvación eterna a los que matasen a los judíos.

Destruyeron sinagogas, quedándose con todo lo que había en ellas. Asaltaron las viviendas de los judíos, matando a muchos de ellos. No se conoce el número exacto de víctimas, pero se cree que fueron unos 4.000 muertos.


Curiosamente, los corregidores de Sevilla y el conde de Niebla lograron detener a los primeros cabecillas de esos asaltos y fueron condenados a la horca. Después, parece que este asunto se les fue de las manos. Por lo visto, fueron muchos los que se apuntaron a asaltar las aljamas, pensando en las grandes riquezas que podrían obtener en esos barrios.

Así que no es de extrañar que se produjeran muchas conversiones de judíos al Catolicismo. Precisamente, fue entonces cuando se produjo la del mencionado Pablo de Santa María, junto con varios de sus familiares y sus antiguos fieles judíos.

De hecho, llegó a atemorizar tanto a los judíos, que, cuando alguien gritaba ¡que viene el arcediano! todos los judíos corrían a esconderse o a convertirse.

Incluso, algunos autores afirman que el arcediano envió a algunos de sus seguidores a otros reinos peninsulares para que fomentasen los asaltos contra las juderías.

No obstante, las mayores y más importantes aljamas de la Península Ibérica se encontraban en Castilla. Concretamente, en Toledo, Burgos, Sevilla y Murcia. En esas ciudades comerciales, la incipiente burguesía veía a los judíos como a unos rivales que había que eliminar cuanto antes.

Increíblemente, aunque el nuevo monarca y su madre no eran partidarios de estos ataques, en principio, no se opusieron a ellos. Algunos autores creen que los reyes no querían amenazar fuertemente a estos matones, porque les hacían el trabajo sucio con los judíos.

Los judíos se dieron cuenta de que no iban a estar seguros en los lugares de realengo, o sea, los administrados por el rey, y se mudaron a los señoríos, donde algunos nobles les ofrecieron la debida protección. Eso hizo que muchas aljamas se quedaran, prácticamente, vacías.

Sin embargo, en 1395, cuando el nuevo monarca, Enrique III, ya llevaba 2 años reinando, al arcediano, se le prohibió pronunciar sermones y hasta le detuvieron durante unos meses.

Recordemos que Enrique III fue el primer heredero del trono de Castilla, que fue nombrado príncipe de Asturias, por exigencia de los ingleses, y que casó con Catalina de Lancaster. De esa manera, volvieron a unirse los herederos de Enrique II y los de Pedro I, pues una hija de este último, se había casado con un heredero al trono de Inglaterra.

También Juan I fue el último rey que fue coronado. A partir de entonces, todos los reyes de España han sido proclamados, pero no coronados.

Curiosamente, en aquella época, el título de príncipe de Asturias, llevaba consigo la propiedad de ciertos territorios de esa comunidad. Precisamente, esos territorios les habían sido incautados por Juan I a su hermanastro Alfonso, conde de Noreña, el cual siempre había apoyado la causa de los descendientes de Pedro I el cruel.

Catalina de Lancaster, esposa de Enrique III, siempre fue una mujer muy cercana al clero, pero supongo que no le gustaría nada la forma de actuar del arcediano e influiría sobre su marido para intentar bloquearle. Así que no sería de extrañar que esa decisión hubiera venido por esa vía.

Por tanto, unos años después, ya sin el apoyo del trono, ni de la propia Iglesia, vemos que el arcediano dejó de lanzar sermones contra los judíos.

Lo último que sabemos de él fue que dotó de mejores medios al Hospital de Santa Marta de Sevilla. Edificio ocupado, actualmente, por el Convento de la Encarnación. Poniéndolo, en 1404, bajo el patronazgo del Arzobispado de Sevilla.

Aunque muchos de los que lo conocieron lo calificaban de hombre muy piadoso y hasta de un santo, lo cierto es que, a partir de esas persecuciones casi dejó de existir la convivencia, que siempre había existido, entre los cristianos y los judíos.

No fue el primero, que recurrió a la violencia contra las comunidades judías. En 1328, un franciscano navarro, llamado Pedro de Ollogoyen, también se dedicó a incitar a la gente a asaltar los barrios judíos.

El asalto que tuvo las más graves consecuencias se produjo en la aljama de Estella. Sin embargo, en ese caso, las autoridades navarras intervinieron para imponer el orden. Por ello, detuvieron a todos los implicados y, posteriormente, los liberaron a todos, salvo a Ollogoyen. Éste fue juzgado y condenado a muerte. Sin embargo, los miembros de su Orden, le rogaron al rey de Navarra que les permitiera custodiarlo. El monarca aceptó y este clérigo terminó sus días en un convento de clausura en Olite.

Llegados a este punto, no puedo indicar la fecha de la muerte de Ferrán Martínez, ni su lugar de enterramiento porque no se conocen.

Espero que os haya gustado esta historia. No he podido aportar más datos, porque, sencillamente, no los conocemos.

 

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jueves, 27 de abril de 2023

LA INCREÍBLE VIDA DE NELLIE BLY

 

A veces, surgen algunas personas con una mentalidad muy abierta y una capacidad para cambiar muchas cosas. No voy a decir que siempre lo consigan, pero sí que lo pueden conseguir a pesar de las frecuentes críticas de los que las rodean.

Después de esta pequeña introducción, voy a presentar a nuestro personaje de hoy.

Se llamaba Elizabeth Jane Cochran y nació en 1864 en una pequeña localidad del Estado de Pensilvania (USA).

Su padre era un modesto trabajador de un molino, que fue progresando hasta llegar a ser propietario de ese molino, de las tierras que lo rodeaban y hasta fue elegido juez de ese condado.

Tenía 10 hijos de su primer matrimonio y luego tuvo otros 5 del segundo. Precisamente, Nellie fue la decimotercera de esos 15 hijos.

Desgraciadamente, su padre se murió cuando ella sólo tenía 6 años. Eso dio lugar a que la familia tuviera que trasladarse, frecuentemente, a otras ciudades.

En 1879, se matriculó en la Escuela de Magisterio de Indiana, que se había inaugurado sólo 4 años antes. Desafortunadamente, no pudo completar esa carrera a causa de los problemas económicos que arrastraba su familia desde la muerte de su padre. 

En 1885, parece ser que se indignó al leer un artículo en el periódico Pittsburgh Dispatch, titulado “Para qué sirven las niñas”. En él se decía que sólo servían para tener hijos y cuidar la casa. Así que escribió una carta a ese periódico, contestando a ese artículo y firmándolo como “Una niña huérfana solitaria”.

Por lo visto, consiguió llamar la atención de George Madden, editor de ese periódico, el cual la llamó a su despacho y le ofreció trabajar en su empresa.

Su primer artículo, que firmó bajo el mismo seudónimo, se tituló algo así como El puzzle de las chicas. En él, defendía que se deberían de crear más puestos de trabajo para las mujeres, porque muchas de ellas suelen quedarse solteras.

Su segundo artículo se tituló Malos matrimonios. Éste lo firmó bajo el seudónimo de Nellie Bly. Parece ser que, en aquella época, las mujeres periodistas no solían firmar sus artículos con su propio nombre. Por eso, su director le sugirió éste, que era parecido al nombre de una canción muy popular en aquel momento.

En este segundo artículo mostraba los efectos de los divorcios en la vida de las mujeres y pedía que se modificara esa ley para que las mujeres no resultasen tan perjudicadas.

Parece ser que sus artículos, donde describía la mala vida de las mujeres, que trabajaban en las fábricas, levantó muchas ampollas entre los empresarios. Por ello, se quejaron a su director y éste la destinó a la sección de modas, sociedad, etc.

Con sólo 21 años, pidió ser enviada como corresponsal a México y, desde allí, fue relatando las míseras condiciones de vida de ese país.

Sin embargo, parece que chocó con el presidente Porfirio Díaz, al protestar por el encarcelamiento de un colega suyo, que había criticado al Gobierno mexicano.

Tras haber publicado su informe en su periódico, tuvo que salir huyendo, antes de la capturasen las autoridades mexicanas.

A su regreso, su director se empeñó en que volviera a las páginas de sociedad a lo que ella se negó. Así que, en 1887, abandonó su periódico.

Por lo visto, se trasladó para probar fortuna en Nueva York, pero allí lo pasó muy mal, porque no le daban trabajo en ningún periódico.

La necesidad le hizo acudir a las oficinas del New York World, un periódico dirigido por el famoso Joseph Pulitzer. Parece ser que le gustó su estilo, pero le encargó una misión bastante peligrosa. Se trataba de que la ingresaran en un manicomio para poder espiar lo que allí les hacían a los enfermos mentales. La verdad es que se asemeja a un ejercicio de supervivencia.

Parece ser que se fue a una pensión, donde no durmió en toda la noche y se dedicó a asustar a los demás huéspedes. Así que llamaron a la Policía y el juez ordenó su ingreso en un manicomio.

Allí estuvo durante 10 días, durante los cuales pudo comprobar lo mal que trataban a los enfermos y escribió un largo informe, que luego se convirtió en un libro.

Incluso, la sometieron a malos tratos y a duchas frías en mitad del invierno. Es más, contó que había varios internos que no tenían ninguna enfermedad. Su único problema es que eran unos inmigrantes, que no sabían hablar en inglés.

Al término de ese plazo, el director de su periódico consiguió 

sacarla del manicomio. Mientras que su informe sirvió a las autoridades para exigir amplias reformas en esos centros sanitarios.

Parece ser que le llamó mucho la atención el famoso libro “La vuelta al mundo en 80 días”, publicado en 1873 y cuyo autor es Julio Verne.

Así que, desde 1888, le estuvo dando la lata a su director para que le dejase hacer algo parecido e, incluso, en menos tiempo.

Por fin, consiguió convencerle y el 14/11/1889 embarcó en el puerto de Hoboken, en Nueva Jersey. A pesar de que muchos de sus colegas creían que todas las mujeres viajaban con mucho equipaje, ella sólo llevó el vestido que llevaba puesto, un abrigo, varias mudas de ropa interior, artículos de cosmética y algo de dinero.

Por otra parte, su periódico montó un concurso en el que sus lectores tenían que adivinar en qué fecha llegaría a cada etapa de ese viaje. Todo ello, para mantener el interés del público y aumentar sus ventas.

Su barco la dejó en el Reino Unido. Desde allí viajó a Francia. Estaba tan segura de batir el récord de la famosa novela, que se desvió hacia Amiens para entrevistarse con Julio Verne.

Desde allí, fue a Italia. Luego cruzó el canal de Suez, hasta su siguiente etapa en Colombo (actual Sri Lanka). Recalando posteriormente en Singapur, Hong Kong y Japón. Menos el último, todos esos territorios pertenecían al Imperio Británico.


Mientras tanto, el Cosmopolitan de Nueva York, un diario rival del suyo, les copió la idea y le encargó hacer ese viaje a su reportera, Elizabeth Bisland. Con la diferencia de que lo hizo en sentido contrario, o sea, hacia el oeste.

Por el contrario, Nellie, embarcó en Yokohama con destino a San Francisco. Su editor, el famoso Pulitzer, también colaboró. Alquiló un tren privado con el único objetivo de llevarla cuanto antes a Nueva York.  De esa forma, completó su viaje de unos 40.000 km alrededor del mundo en 72 días, 6 horas y 11 minutos. Sin embargo, su rival, Bisland, llegó 4 días más tarde.

Aunque también es cierto que ese récord fue batido, sólo unos meses después, por George Francis Train, dejándolo en 67 días, a Bly le sirvió para alcanzar fama mundial y fue todo un ejemplo para muchas mujeres.

Posteriormente, se dedicó a escribir novelas por entregas, que fueron publicadas en otro periódico.

En 1895, se casó con un multimillonario y empresario USA llamado Robert Seaman, que era mucho mayor que ella. Parece ser que él no tenía muy buena salud y falleció en 1904. Así que Bly no tuvo más remedio que hacerse cargo de su empresa, cuyo objeto era la fabricación de recipientes metálicos, como los bidones para el combustible.


Parece ser que obró con muy buena voluntad, haciendo grandes reformas para que el trabajo fuera más llevadero. Sin embargo, las cosas no salieron como suponía y tuvo que cerrar la empresa.

Por lo visto, quedó arruinada. Así que se volvió a dedicar al periodismo, trabajando para varios periódicos.

Fue una convencida sufragista y, al comenzar la I Guerra Mundial, trabajó como reportera de guerra en el frente oriental. Incluso, fue arrestada en Austria, al confundirla con una espía británica. Afortunadamente, todo se aclaró pronto y enseguida la dejaron en libertad.

Sus reportajes se caracterizaban por el énfasis que ponía en el sufrimiento de las viudas y de los huérfanos, provocados por ese conflicto bélico.

Parece ser que les gustó este tema, porque, unos años después, la ficharon para otro periódico, donde escribía una columna dedicada a buscar un hogar para los niños huérfanos.

Sabía llegar a la gente a través de sus artículos periodísticos y supongo que eso sería una especie de imán para que muchas mujeres también decidieran dedicarse al periodismo.

Incluso, muchos directores de periódicos, como Pulitzer, decidieron contratar a más mujeres periodistas, porque comprobaron que así vendían más periódicos.

Desgraciadamente, Nellie Bly, falleció el 27/01/1922, a causa de una neumonía, a la temprana edad de 58 años. Curiosamente, fue enterrada en el mismo cementerio que su competidora, Elizabeth Bisland.

 

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viernes, 31 de marzo de 2023

LA APASIONANTE VIDA DE JESÚS MONZÓN

 

Hoy voy a narrar la vida de un personaje, que tuvo una biografía casi increíble, pero cierta. Así que os animo a leerla hasta el final.

Nuestro personaje de hoy se llamaba Jesús Monzón Reparaz. Nació en Pamplona, en el año 1910 y en el seno de una familia muy acomodada. Siendo su padre un conocido médico de esa ciudad.

Esa buena posición económica le permitió realizar sus estudios en el colegio de los jesuitas en Tudela (Navarra) y luego realizar la carrera de Derecho en la antigua Universidad Central, en Madrid.

Por lo visto, ahí fue dónde empezó a interesarse por la ideología marxista y fue entonces cuando ingresó en el PCE.

De hecho, cuando regresó a su tierra, fundó la agrupación navarra del PCE, que, supongo que no tendría muchos afiliados, porque siempre ha sido una región bastante conservadora.

También es cierto que, a partir de 1920, se empiezan a fundar fábricas en Navarra y eso da lugar a que emigrasen muchos obreros hacia esa región, provocando que ya no fuera tan conservadora. No obstante, la Iglesia siempre ha tenido mucho poder en Navarra.

Así que, cuando regresó a Pamplona, una vez acabados sus estudios universitarios, se le veía como una especie de bicho raro, ya que era una persona perteneciente a una familia muy conservadora y de misa diaria y, sin embargo, había optado por el comunismo.

No por ello, dejó de tener y cultivar amistades en todos los ambientes. Tanto de derechas como de izquierdas. Algo que le fue muy útil a lo largo de su vida.

En febrero de 1936, se casó con otra joven navarra, militante de Izquierda Republicana. Su nombre era Aurora Gómez Urrutia. Una persona, que siempre fue muy importante en su vida, como comprobaremos más adelante.

Parece ser que esa boda llamó mucho la atención, pues ellos fueron las primeras personas, que se casaron por lo civil en Pamplona. Seguro que muchos de sus conciudadanos se echaron las manos a la cabeza.

En marzo de 1936 a Monzón no se le ocurrió otra cosa que, junto con otros militantes de izquierdas, asaltar la sede de la Diputación Foral de Navarra, con el fin de sustituir a los diputados de ese organismo por otros de partidos del Frente Popular. Fracasaron, pero eso le dio cierta popularidad. Curiosamente, él ya era funcionario de esa Diputación.

Poco después, quiso avisar al Gobierno de que los carlistas se estaban armando para intentar dar un golpe de estado. Sin embargo, le recibió el inoperante de Casares Quiroga, el cual le dijo que exageraba y no le hizo caso.

Como ya he mencionado en otros de mis artículos, Casares y Azaña sabían perfectamente lo que iba a ocurrir, pero no quisieron hacer nada para impedirlo.

Parece ser que, antes de que comenzase la guerra, se reunió con los otros 4 miembros de su pandilla de siempre, donde había gente de todas las tendencias políticas. En esa reunión, se comprometieron a que siempre se ayudarían entre ellos, aunque lucharan en el bando contrario.

Lógicamente, el golpe de estado del 18/07/1936 triunfó sin ningún problema en Navarra. Así que Monzón tenía que huir de allí como fuera, porque su vida estaba en peligro.

Parece ser que algunos lo vieron, pero no lo denunciaron. Sin embargo, otros, de ideología carlista, como Francisco Lizarza, incluso, le escondió en su casa y consiguió que huyera a Francia, disfrazado de fraile. Esto dio lugar a que Lizarza fuera fusilado unos meses después.

Por otra parte, Monzón decidió trasladarse al territorio republicano. Las autoridades vascas le nombraron fiscal en Bilbao.

Sin embargo, Aurora seguía viviendo en Pamplona, pero él consiguió que la canjearan por otros presos y se la llevó a Bilbao. Allí fue donde nació su hijo Sergio.

Tras la caída del País Vasco en manos nacionales, se trasladaron a Levante, siendo nombrado gobernador civil de Alicante y luego de Cuenca.

Parece ser que, en los últimos días de la guerra, el Gobierno le nombró secretario general del Ministerio de Defensa. Sin embargo, el golpe de estado del coronel Segismundo Casado, le impidió ocupar ese importante cargo público.

Así que no les quedaba otra que huir cuanto antes de allí. Como ya era un alto cargo del PCE, le permitieron tomar el mismo vuelo que la Pasionaria, rumbo a la Argelia francesa. La aeronave partió del antiguo aeródromo de Monóvar (Alicante). Una localidad cercana al cuartel general republicano, llamado Posición Yuste, que estaba situado en una finca entre Petrer y Elda.

Curiosamente, ese avión también fue un Dragón Rapide, igual que el que utilizó Franco para viajar desde Canarias al continente africano a fin de ponerse al frente de las tropas destinadas allí.

Casualmente, Alberti y su mujer, María Teresa León, que estaba embarazada, también volaron en otro avión del mismo modelo. Dicen que, cuando la aeronave sobrevolaba la sierra valenciana de Aitana, decidieron ponerle ese nombre a su hija.

Como es normal, los gerifaltes del PCE fueron los primeros en largarse y dejaron aquí tirados a miles de sus seguidores, que no pudieron escapar de España.

Cuando comenzó la II Guerra Mundial, Monzón, su mujer y su hijo se hallaban exiliados en Francia. No sé por qué lo hizo, lo cierto es que envió a su pequeño a la URSS. Parece ser que, durante el viaje, hubo un brote de escarlatina, que causó la muerte de varios niños y, entre ellos, el suyo. Parece ser que nunca quisieron aceptar que esa historia fuera cierta, pero no pudieron hacer nada.

Eso provocó que el matrimonio se divorciase. Aurora decidió exiliarse en México, mientras que Monzón, que ahora tenía como pareja a la militante comunista Carmen de Pedro, decidió permanecer en Francia.

A pesar de que el PCE, dirigido desde Moscú, había dado la orden de no oponerse a los invasores alemanes en Francia, Monzón no pierde el tiempo. Reúne a todos los exiliados republicanos con ganas de luchar y los entrena en el sur de Francia, para combatir contra los alemanes. Tiene claro que así podría hacer desaparecer uno de los mejores apoyos del franquismo.

Otra de sus ideas fue crear la Unión Nacional, donde pretendía reunir a todos los que estuvieran exiliados o, aunque vivieran en España, estuvieran descontentos con el franquismo. Sólo dejaron fuera a los falangistas.

Las principales ideas de este movimiento eran que había que tener respeto a la religión, promover una profunda reconciliación nacional y, por último, que la forma de gobierno fuera decidida por todos los españoles.

Como ya he mencionado, desde el principio de la invasión de Francia, Monzón y sus guerrilleros, estuvieron luchando contra los alemanes.

No fue hasta que se produjo la invasión de la URSS, cuando la dirección del PCE dio autorización a sus militantes para que ingresaran en la Resistencia francesa. Hasta entonces, soviéticos y alemanes habían sido aliados.

En 1943, regresó a España con una identidad falsa. Por una parte, quería reconstruir el PCE y, por otra, se estuvo reuniendo con miembros de otros partidos y sindicatos, como la CNT o ERC. Incluso se entrevistó con Juan March, que era aliadófilo y no le gustaba nada que Franco se aliara con el Eje. Éste le prometió muchos fondos.

El 18/10/1944 varios miles de guerrilleros republicanos españoles invadieron el Valle de Arán para intentar la reconquista de España.

Realmente, sólo eran unos 10.000 guerrilleros, pero con ello quisieron llamar la atención de los aliados para que se pusieran de su parte a fin de derrocar a Franco.

Sin embargo, Santiago Carrillo aprovecha la ausencia de Monzón para condenar esa invasión, calificándola como “una aventura” o una quimera.

Curiosamente, fue lo mismo que opinaron, aparte de la dirección del PCE, el alto mando aliado, Franco y Stalin.

Por si acaso, Franco dio la orden de que se trasladasen unos 100.000 efectivos a la frontera con Francia para repeler esta invasión.

Una vez fracasada esa operación cada uno huyó como pudo. En el caso de Monzón, se fue, junto con Gabriel León Trilla, a Barcelona. Allí recibieron un mensaje del comité central del PCE para que fueran a Toulouse a fin de rendir cuentas de lo sucedido.

Como veteranos militantes comunistas sabían que en su partido existía una disciplina férrea. Incluso, más dura que la de los militares. Así que eso de realizar una operación de ese tipo sin la previa aprobación del comité les iba a suponer la muerte.

Casualmente, un día hicieron en Barcelona una redada para atrapar comunistas y lo detuvieron en casa de uno de ellos. Como poseía una documentación falsa, muy pronto, lo pusieron en libertad. Sin embargo, al salir, se cruzó con un comisario especializado en perseguir comunistas. Lo reconoció y lo volvieron a detener.

A partir de ahí, tiene que utilizar sus muchas amistades, incluidas las de los miembros de su pandilla de Pamplona, para conseguir que no lo condenasen a muerte. Por ello, en 1948, cuando tiene lugar su consejo de guerra, sólo le condenan a 30 años de prisión.

En cambio, Gabriel León Trilla, que decidió ir a Madrid, fue localizado por miembros del PCE y, como el comité había decretado su muerte, dos comunistas lo llevaron hasta un solar, donde había habido un antiguo cementerio, en la actual calle José Abascal, y allí lo mataron por apuñalamiento.

Como en el comité central del PCE seguían queriendo asesinar a Monzón, porque le echaban la culpa del fracaso de esa operación, mandaron llamar a todos sus colaboradores y los interrogaron a fondo.

A partir de ahí, le acusan de todo lo imaginable. ¡Hasta llegan a decir que es un homosexual y un agente franquista! Como era de esperar, lo expulsan del PCE.

Curiosamente, aunque Monzón y Aurora se habían divorciado y ella se había vuelto a casar, se entera de la situación de Monzón y empiezan a cartearse.

Esto da lugar a que Aurora se divorcie de su marido e intente retomar su relación con Monzón.

Consigue salir en libertad en enero de 1959 y, unos meses después, se vuelve a casar por poderes con Aurora, que seguía residiendo en México. Un poco más tarde, él también emigrará a México, donde trabajará como directivo de una gran empresa.

En 1967, el Opus Dei fundó un Instituto de empresas en México y lo contrataron como profesor de marketing.

Curiosamente, sus ideas fueron muy copiadas en las escuelas de negocio en USA. También fue muy respetado por los empresarios. No conozco otro caso donde un comunista fuera tan respetado por los empresarios.

A finales de los años 60, quiso regresar a España para negociar con los directivos del IESE a fin de fundar una sucursal de su instituto en Madrid.

Parece ser que tuvo algún problema para entrar en España. Sin embargo, una oportuna llamada a alguno de los miembros de su pandilla resolvió el problema. No obstante, le siguieron poniendo trabas en sus posteriores visitas a España.

Ya en los años 70 les dejaron volver para residir en España y consiguió fundar en Mallorca un Instituto de empresa. Por lo visto, allí no sólo hablaba de economía y marketing, sino también de la situación política que podría darse tras la muerte de Franco. Incluso, llevó a sus clases a futuros líderes políticos, de todas las tendencias, que influyeron durante la transición española. Como el propio Ramón Tamames, que se hizo muy amigo suyo.

Desgraciadamente, murió en 1973 a causa de un cáncer. Aurora murió 2 años después.

 

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miércoles, 29 de marzo de 2023

JOHANNA VAN GOGH-BONGER

 

Seguro que, más de uno, al leer el título de este artículo, le habrá llamado la atención el famoso apellido Van Gogh y es posible que hayáis pensado que se trataba de una hermana del famoso pintor. Sin embargo, no lo era. Así que os invito a leerlo para descubrir quién fue.

El nombre completo de soltera de nuestro personaje de hoy era Johanna Gezina Bonger y nació en Amsterdam en 1862. Su padre fue un corredor de seguros y su madre ama de casa. La pareja tuvo 7 hijos, siendo Johanna la quinta de ellos.

Parece ser que se trataba de una familia muy aficionada a la música y solían invitar a músicos a tocar en su casa. Posiblemente, de ahí le vino a Johanna su interés por aprender a tocar el piano.

Por lo visto, siempre tuvo inquietudes intelectuales. Así que su familia la animó para que aprendiera idiomas y obtuviera un título similar a lo que es un grado universitario.

Ciertamente, aunque se sabe que, ya en el siglo XVII, una mujer holandesa consiguió un título universitario, todavía no era muy habitual que estudiasen en esos centros.

Parece ser que ella siempre estuvo muy unida a Andries, su hermano mayor, el cual se trasladó a París para trabajar en una empresa de comercio exterior, y solían escribirse muy a menudo.

Johanna consiguió un trabajo en el Museo Británico, donde consiguió perfeccionar su dominio del inglés. Después regresó a su país, donde ejerció como profesora de inglés en varios centros educativos.

Parece ser que su hermano Andries había conocido a Theo van Gogh en París. Concretamente, en un club donde solían reunirse ciudadanos holandeses, residentes en esa capital.

Por lo visto, ambos trabaron amistad, porque Theo era un marchante de obras de arte y Andries era un coleccionista. Aquel fue el que le presentó a su hermano mayor, Vincent.

En 1888, Theo y Andries hicieron un viaje a Amsterdam y allí fue dónde le presentó a su hermana Johanna, que trabajaba como profesora en un instituto de esa ciudad.

Parece ser que a Theo le gustó mucho y, poco después, regresó a Amsterdam para pedirle que se casaran, pero ella le rechazó, argumentando que apenas se conocían. No obstante, tras mantenerse en contacto por vía postal, al año siguiente, aceptó casarse con él y se fueron a vivir a París.

Por otra parte, Theo, que era marchante de arte, siempre estuvo muy unido a su hermano Vincent, al que apoyó de muchas maneras, a pesar de que, aunque parezca mentira, nunca consiguió vender ninguno de sus cuadros.

Por lo visto, Johanna siempre tuvo muy buenas relaciones con su familia política. De hecho, una hermana menor de su marido estuvo ayudándola, mientras estuvo embarazada y después de dar a luz a su bebé, Vincent Willen, en enero de 1890.

Desgraciadamente, esta visión de una familia muy feliz se rompió, en julio de 1890, tras el suicidio de Vincent.

Hay que decir que fue un pobre hombre al que nunca le salió nada bien. Fracasó cuando quiso ser pastor protestante, como su padre. También cuando trabajó como contable, con su tío. Tampoco tuvo éxito como pintor.

Lógicamente, esto afectó mucho a su hermano Theo, que siempre estuvo muy unido a él. De todas formas, la salud de Theo nunca fue muy buena, pues, desde que estaba soltero, estaba afectado por la sífilis a causa de su afición por ir de prostitutas.


Por lo visto, lo que ahora se denomina neurosífilis fue lo que, unido a un estado depresivo, le causó la muerte, sólo 6 meses después de la muerte de Vincent.

Parece ser que Theo fue quien había introducido a su hermano Vincent en el mundillo artístico de París y le presentó a los pintores más famosos del momento, como Gauguin, Cezanne, Toulouse-Lautrec, Pisarro, etc.

Siempre hubo mucha relación epistolar entre ambos hermanos. Theo fue quien consiguió que admitieran los cuadros de Vincent en algunas exposiciones importantes y le animó para que fuera venciendo su depresión, pero no lo consiguió.

Como ya he mencionado, Theo murió en enero de 1891 y eso dejó a su viuda en la pobreza, con un hijo al que cuidar y unos 200 cuadros de Vincent, que todavía no tenían ningún valor.

Por ello, regresó a Holanda, abriendo una pensión en una pequeña localidad cercana a Amsterdam, donde también se dedicó a traducir cuentos de otros países al holandés.

También volvió a hacer anotaciones en su diario. Algo que 

siempre había hecho, pero que lo interrumpió, mientras estuvo casada. Ese diario y las cartas entre los dos hermanos Van Gogh sirvieron a los investigadores para poder conocer a fondo la vida del famoso pintor.

En 1901, Johanna se casó con otro pintor, llamado John Cohen Gosschalk, unos 10 años más joven que ella.

Así que dejó la pensión y se mudó con su marido a otra casa en la misma localidad. Por lo visto, tampoco le fue muy bien, porque él también sufría de depresión y era un ser muy solitario.

Por aquella época, también aquella hermana de Theo, que le había ayudado con el parto de su hijo, empezó a sufrir problemas mentales y tuvo que ser ingresada, de por vida, en un psiquiátrico.

A partir de entonces, Johanna, tomó contacto con organizaciones 

feministas y también se dedicó a traducir obras de ese tipo escritas en francés o inglés.

Por otro lado, a base de mucho empeño, consiguió que los expertos en el mundo del arte llegasen a valorar los cuadros de Van Gogh. Parece ser que, a algunos, que tenían una mayor influencia, les regaló obras menores para que las fueran popularizando.

Curiosamente, su hermano Andries, al que ya he mencionado, también le ayudó con la venta de algunos de esos cuadros.

Tampoco perdió el contacto con algunos amigos de Vincent, como los pintores Eugène Boch o Émile Bernard y algunos famosos marchantes, los cuales le ayudaron a montar algunas exposiciones para dar a conocer las obras del fallecido.

Parece ser que empezó a tener éxito, tras la exposición celebrada en 1905 en el Museo Stedelijk, de Amsterdam. Allí acudieron importantes marchantes de arte y famosos coleccionistas.

Eso hizo que empezara a cobrar fama. Primero en su país y Alemania

y luego en el resto de Europa. Supongo que a ello también ayudó que ella aprobase la publicación de las cartas entre los dos hermanos a fin de comprender la forma de pensar de Vincent. Parece ser que esa idea no gustó demasiado a otros de los hermanos Van Gogh.

En 1912, murió su segundo marido y ya no se volvió a casar nunca más.

Viendo que ahora estaban surgiendo en América los más importantes mecenas y coleccionistas de obras de arte, se trasladó a USA, residiendo en Nueva York entre 1915 y 1919.

Como es natural, dio a conocer las obras de Vincent y, dado que existía un enorme interés por conocer cómo se había desarrollado la vida del artista, tradujo al inglés las cartas escritas entre los dos hermanos. Por lo visto, tuvo mucho éxito.

No obstante, al término de la I Guerra Mundial, regresó a su país. A pesar de ello, siguió traduciendo al inglés el medio millar de cartas existente entre los hermanos.

Desgraciadamente, comenzó a padecer la terrible enfermedad del Parkinson. No obstante, siguió vendiendo las obras de Vincent, las cuales ya habían logrado alcanzar un precio adecuado con su valía.

Desafortunadamente, la muerte le llegó en 1925, con tan sólo 62 años.

Su único hijo y sus 4 nietos heredaron no sólo muchos cuadros de Vincent, sino también del segundo marido de Johanna, aparte de la mencionada correspondencia.

Aparte de ello, también heredaron algunas obras de otros pintores famosos, como Gauguin, Seurat o Toulouse-Lautrec, que habían sido adquiridas por Theo, pero que, a causa de su muere prematura, nunca pudo venderlas.

El Gobierno holandés tuvo el acierto de construir un museo dedicado a Van Gogh, donde depositaron sus mejores obras, que Johanna nunca quiso poner a la venta. Este edificio se inauguró en 1973 y uno de los que lo diseñaron fue Willen, hijo de Theo y Johanna, que era ingeniero. Desgraciadamente, éste murió 5 años después de su inauguración.

Es posible que este artista fuera un adelantado a su tiempo. Como ya sabemos, hoy en día, las pinturas de Van Gogh están valoradas a precios muy altos.

Concretamente, en 1987, una de las pinturas de los Girasoles fue subastada y llegó a alcanzar un precio récord de 40.000.000 de $USA. No obstante, unos meses más tarde, otra de sus pinturas superó ese récord, vendiéndose por 53.000.000 de $USA.

Por ello, está muy claro que la fama actual, que gozan las obras de Van Gogh se la debe a su cuñada, que es nuestro personaje de hoy.

Además, tuvo mucho mérito, porque siempre quiso mantener la mayoría de los cuadros, ya que consideraba que formaban una colección y sólo se desprendió de algunos de menor importancia.

Curiosamente, siempre se negó a desprenderse de un cuadro titulado El almendro en flor. Una obra que pintó Vincent para conmemorar el nacimiento de su sobrino Willem.

Desgraciadamente, en 2004, un bisnieto de Theo, también llamado Theo Van Gogh, que era director de cine, fue asesinado por un terrorista en una calle del centro de Amsterdam.

 

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martes, 28 de marzo de 2023

¿QUIÉN FUE LOUISA GOULD?

 

Cuando vemos películas acerca de la II Guerra Mundial, nos hacemos a la idea de que los británicos no movilizados vivían bastante tranquilos en sus islas, pero eso no es del todo cierto. De hecho, sufrieron muchos bombardeos alemanes.

En 2012, le dediqué uno de mis primeros artículos a las islas del
Canal. Un archipiélago formado por una serie de islas. Unas pertenecen al Reino unido y otras a Francia. Seguro que a más de uno le suenan, porque ahora se consideran uno de esos paraísos fiscales, pero no siempre fue así.

Precisamente, estas islas fueron los únicos territorios de las Islas Británicas, que fueron invadidos por los alemanes, durante la II Guerra Mundial. Ya que el alto mando británico renunció a defenderlas. Por eso, se pueden ver algunas fotos, donde aparecen policías británicos hablando con militares alemanes.

Parece ser que, en 1940, tras la invasión de Francia, el Gobierno británico les dio, a los habitantes de esas islas, la opción de ser evacuados a Gran Bretaña. Dándoles prioridad a los niños y a sus maestros.

Sin embargo, mucha gente decidió quedarse, sobre todo, en Jersey, porque confiaron en que serían defendidos por sus tropas, pero no fue así.

Los alemanes empezaron a bombardearlas a mediados de junio de ese año. Afortunadamente, el Gobierno británico hizo gestiones ante el Gobierno USA, cuyo país todavía

no había entrado en guerra, para que convencieran al Gobierno alemán de no bombardearlas, porque allí ya no quedaba ningún soldado británico.

Gracias a ello, dejaron de hacerlo, aunque en esos bombardeos perecieron unas 40 personas. Así que, a finales de junio de 1940, las tropas alemanas invadieron esas islas.

El Ejército británico hizo algún intento por recuperarlas por medio de incursiones de comandos, pero fracasó estrepitosamente. Por tanto, hasta el final de la guerra, permanecieron en manos alemanas.

Las relaciones entre los alemanes y los isleños pasaron por varios períodos, ya que el Gobierno alemán les fue apretando cada vez más las clavijas a estos últimos.

De hecho, se llevaron detenidos a Alemania a todos los judíos y británicos no nacidos en esas islas.

Incluso, como el Gobierno británicos dio la orden de detener a los civiles alemanes residentes en Irán, que entonces era una de sus colonias, Hitler aprobó una serie de represalias. Entre ellas, la detención y el traslado de un buen número de isleños a campos de concentración situados en Ucrania, tras haber invadido la URSS.

También dieron la orden de enviar unos 16.000 prisioneros de guerra adscritos a la Organización Todt, con el fin de construir fortificaciones para defender las islas.

Espero que a nadie le hayan resultado pesadas estas aclaraciones y ahora es cuando voy a dar comienzo al relato.

Nuestro personaje de hoy se llamaba Louisa Gould, aunque su nombre

de soltera fue Louisa Mary Le Druillenec. Ya sabemos que, al casarse, las mujeres británicas, cambian su apellido por el de su marido.

Es posible que a muchos no les suenen estos apellidos como británicos, la razón es que en esas islas siempre se habló una especie de dialecto normando, pero, después de la llegada de muchos inmigrantes ingleses, su idioma se ha ido implantando y ya hay muy poca gente que hable ese dialecto.

Louisa nació en 1891, en la pequeña localidad de Saint Ouen, en la isla de Jersey. Tenía 5 hermanas y 3 hermanos. Su padre fue el marinero Vincent Le Druillenec.

Ella se casó con Edward William Gould y juntos pusieron una tienda de comestibles. El matrimonio tuvo dos hijos: Edward y Ralph.

Desgraciadamente, en 1933, murió su marido y la dejó al frente de la tienda y, a la vez, al cuidado de sus hijos.

Afortunadamente, ambos hijos obtuvieron sendas becas para estudiar en Oxford. Sin embargo, su hijo Edward se alistó como oficial reservista de la Armada británica.

Como ya he mencionado, tras la invasión de Francia, unos 30.000 isleños pidieron ser evacuados a Gran Bretaña. Sin embargo, Louisa fue una de las muchas personas que decidieron quedarse en su isla de Jersey.

Por ello, sus dos hijos fueron movilizados por el Gobierno británico. Mientras tanto, las nuevas autoridades alemanas decretaron unas nuevas normas. Una de ellas fue la incautación de todos los aparatos de radio, que tuvieran los isleños. Sin embargo, Louisa se negó a entregarles el suyo. Aunque estos no sabían que tuviera uno.

A mediados de julio de 1941, Louisa fue informada, a través de la Cruz Roja, de que su hijo Edward había muerto, unos meses antes, en un combate en el mar Mediterráneo.

En octubre de ese mismo año, un piloto soviético, llamado Feodor Buryi, fue derribado por los alemanes. Tras intentar huir de las tropas alemanas, fue capturado y enviado como prisionero para realizar trabajos de fortificación en Jersey.

Parece ser que los alemanes daban un trato muy cruel a los 

prisioneros de guerra y, especialmente, a los soviéticos, porque los consideraban inferiores.

Por ello, Feodor intentó escaparse en dos ocasiones del duro campo de concentración de Lager Immelmann, pero no tuvo éxito. Sin embargo, lo logró en septiembre de 1942.

En un principio, Feodor, quedó, durante varios meses, bajo la protección de uno de los jefes de la Resistencia local, llamado René Le Mottée, hasta que alguien lo denunció.

Así que Louisa decidió proteger a Feodor en su casa. Le puso el apodo de Bill y le enseñó a hablar inglés con el acento francés con el que se habla en esas islas. Así podía hacerse pasar por un isleño más.

Por lo visto, cuando alguien le preguntó, ella respondió que quiso “hacer algo por el hijo de otra madre”.

Parece ser que Bill permaneció casi 20 meses residiendo en casa de Louisa, la cual solía compartir las noticias de su radio con sus clientes.

No obstante, parece ser que alguien la delató ante las autoridades alemanes. Afortunadamente, alguien la avisó con antelación y eso hizo que Bill tuviera tiempo de huir.

Así que la Gestapo sólo encontró su radio y algunos papeles, donde se mencionaba a un tal Bill, que ellos no sabían quién era. También hallaron en la casa un diccionario inglés-ruso.

Por ello, sólo la pudieron acusar de tener una radio, contraviniendo las órdenes del alto mando alemán.

Así que detuvieron a Louisa y, unos días después, a su hermana Ivy y a su hermano Harold. Todos ellos fueron encarcelados en mayo de 1944.

También arrestaron a otros amigos de Louisa, que solían escuchar las noticias en la radio, que tenía ella en su casa.

Parece ser que Bill había huido a casa de Ivy, pero consiguió escapar, antes de que la Gestapo registrase esa casa.

En junio de ese mismo año, Louisa fue juzgada y condenada a 2 años de prisión por posesión de una radio. Su hermano Harold fue enviado al campo de Bergen Belsen, donde logró sobrevivir hasta el final de la guerra.

Por el contrario, a Louisa la encarcelaron en varias prisiones francesas. Posteriormente, la enviaron al campo de Ravensbrück. Parece ser que, en uno de esos traslados por las prisiones francesas, uno de esos recintos sufrió un bombardeo y otra de las detenidas consiguió escapar, pero ella no pudo.

Según dijeron sus compañeras de cautiverio, allí pasó el tiempo dando clases de inglés a otras reclusas. Desgraciadamente, unos meses después, cayó enferma, aunque desconozco qué enfermedad padecía. Algunos dicen que quedó inválida. Por lo visto, las que dieron esas noticias fueron otras dos mujeres, que coincidieron, en ese mismo campo de concentración, con Louisa.

Lo único cierto es que hicieron con ella lo que solían hacer los nazis con los prisioneros que enfermaban. O sea, ordenaron que fuera llevada a la cámara de gas y allí murió asesinada el 13/02/1945.

Por lo que respecta a Bill, hay que decir que nunca fue capturado. Hasta el final de la guerra, vivió con otro isleño, llamado Bob le Sueur.

Gracias a su dominio del inglés, trabajó como traductor, hasta su regreso a la URSS.

Curiosamente, antes de regresar a su país, fue tanteado por los 

servicios de Inteligencia británicos, los cuales le propusieron que trabajara para ellos como espía, pero él declinó el ofrecimiento.

Sin embargo, como les ocurrió a otros soldados, tras su regreso a la URSS, fue vigilado de cerca por la KGB. Concretamente, lo estuvieron vigilando hasta los años 60.

Curiosamente, en 1992, Bob Le Sueur, su último protector en Jersey, fue a visitarlo a la URSS, donde vivía con su esposa.

En 1995, fue inaugurada en Saint Ouen una placa de mármol, 
donde se recordaba a esta heroína. El propio Feodor asistió a ese acto.

En 2010, fue reconocida como Heroína británica del Holocausto.

Por lo visto, en 2008, una cadena británica de tv dio a conocer los nombres de las denunciantes. Parece ser que se trataba de dos hermanas, que vivían en la misma calle que Louisa. Incluso, mostraron un recibo, donde habían firmado por haber cobrado 100 libras como recompensa.

Curiosamente, su hermana Ivy se libró de ser enviada a Alemania, porque un médico local le diagnosticó, falsamente, que padecía tuberculosis. Este certificado le sirvió para cumplir su condena en la cárcel de Jersey.

En la posguerra se dedicó a la política. En 1948, fue la primera mujer elegida para la Asamblea de esa isla, repitiendo en las elecciones de 1951, aunque perdió su escaño en las de 1954. Siguió viviendo en esa isla, hasta su fallecimiento, en 1997.

Esta historia se narra en la película británica Hijo de otra madre, estrenada en 2017.

 

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