ESCRIBANO MONACAL

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UNA GRAN OBRA MAESTRA REALIZADA EN MARFIL

sábado, 26 de septiembre de 2026

EL CORONEL CASADO Y EL FIN DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

 

Hoy estoy seguro de que este artículo va a continuar la polémica, que lleva muchos años existiendo en torno a este personaje.

Comenzaré por sus datos biográficos. Nació en 1893 en una pequeña localidad segoviana.

Como hijo de militar, también ingresó en el ejército, concretamente, en la Academia de Caballería.

Posteriormente, hizo el curso de Estado Mayor y fue destinado a la guerra de África.

No sé si su afiliación a la Masonería tuvo algo que ver en su nombramiento como jefe de la escolta militar del presidente Alcalá Zamora. No olvidemos que la mayoría de los miembros de las primeras Cortes republicanas eran masones.

Posteriormente, tras su ascenso a comandante, fue nombrado ayudante del presidente Azaña por el arma de Caballería. No confundirlo con el coronel Fernando Casado, que fue ayudante presidencial por el arma de Artillería. Este último fue el padre del actor Fernando Rey.

Al comienzo de la guerra civil, fue nombrado instructor de las Brigadas Mixtas de lo que empezó a ser el nuevo Ejército republicano. Eso le llevó a participar en varias batallas importantes, pero no creo que estuviera pegando tiros en el frente.

Curiosamente, en un contexto en el que el Gobierno republicano nunca se fio de sus militares, sin embargo, parece ser que siempre confiaron en él.

En 1938, le otorgaron el mando del Ejército del centro. La unidad más poderosa del Ejército republicano.  Sustituyendo al general Miaja.

Ese año, sobre todo, después de la derrota en la batalla del Ebro, la inmensa mayoría de los militares profesionales ya sabían que la guerra estaba perdida. Así que Casado se puso del lado de su protector, Indalecio Prieto, el cual opinaba que había que iniciar unas negociaciones para acabar con la guerra.

Supongo que Negrín se quiso quitar del medio a Prieto. Así que, en lugar de cesarlo, lo envió en misión diplomática a Chile para asistir a la proclamación del nuevo presidente de ese país. El final de la guerra le pilló en América y ya nunca regresó a España.

Ya sabemos que Prieto y Lerroux siempre fueron unos grandes especialistas en salir huyendo, cuando veían que se acercaba algún peligro y eso hicieron. Lerroux huyó en cuanto comenzó la guerra civil.

Siempre hubo muchas quejas de los militares republicanos contra los mandos milicianos y, sobre todo, contra los asesores soviéticos. A los que culpaban de haber perdido varias batallas.

Así que no es de extrañar que Casado se acercara a algunos miembros de la Quinta Columna o viceversa, con el objetivo de acabar cuanto antes con la guerra. Pretendía acabarla con una especie de pacto entre caballeros. Solía decir: “entre militares nos entenderemos”.

Por el contrario, en aquella misma época, el presidente Negrín, publicó sus famosos 13 puntos, como si fuera una especie de perdón para los que se habían sublevado. Cuando estos tenían ya ganada la guerra.

Por lo visto, Negrín era un tipo que vivía muy lejos de la realidad. Incluso, padecía bulimia. O sea, comía en exceso para luego tener que vomitarlo, antes de seguir comiendo. Algo increíble en un país, donde cada vez se moría más gente de hambre. Sobre todo, en la zona republicana, porque en la zona nacional se hallaban casi todos los recursos agrícolas y ganaderos.

Yo no lo sé, pero hay quien dice que Negrín estaba al servicio de la URSS, aunque fuera miembro del PSOE. Lo cierto es que estaba empeñado en continuar con la guerra civil, a fin de alargarla hasta que se iniciara la II Guerra Mundial, donde estaba seguro de que le apoyarían los aliados. No le importaba nada que siguieran muriendo hombres, mujeres y niños.

Hay que decir que el Estado Mayor republicano estaba repleto de militares, que colaboraban con la Quinta Columna. El propio general Matallana alegó en su defensa que había proporcionado cientos de documentos a las tropas nacionales. Así que no es de extrañar que los jefes de las milicias dijeran que, cuando iniciaron la batalla de Brunete,  ya les estaban esperando allí los nacionales.

Se supone que Casado tuvo que ir con mucha cautela para ver quién le podría ayudar a acabar con la guerra. Uno de los que se le opuso fue el teniente coronel Luis Barceló. Sin embargo, hubo otros mandos militares, que apoyaron su iniciativa. No sé si Casado les habría prometido que, una vez acabada la guerra, seguirían dentro del Ejército o es que fue algo que creyeron ellos. Como había ocurrido tras las guerras carlistas.

Así que, en marzo de 1939, se decidió a dar el golpe, aprovechando que Negrín se hallaba escondido en un bunker de Levante.

Contó con la ayuda de muchos militares a los que se unieron algunos republicanos, varios miembros del PSOE seguidores de Besteiro y hasta los de la CNT, liderados por Cipriano Mera.

Así que, entre el 5 y el 12 de marzo de 1939, tuvo lugar una pequeña guerra civil dentro del Madrid republicano.

De hecho, los nacionales, que llevaban desde 1936 asediando esa ciudad, dejaron de combatir y contemplaron absortos cómo se mataban los propios republicanos.

Negrín se puso en contacto con Casado y éste le dijo que ya no obedecía sus órdenes. Así que salió huyendo hacia Francia. Antes de ello, intentó atraerse a algunos mandos militares a base de ascenderlos, pero no consiguió nada. Incluso, le prometió a Casado que lo ascendería a general, pero éste no le hizo caso.

Las tropas anarquistas se enfrentaron a las comunistas. Incluso, hubo combates en pleno Paseo de la Castellana.

Entre tanto, los comunistas dieron la orden de que una unidad de carros de combate, situada junto al aeropuerto, se dirigiera a tomar el Palacio del Capricho, en la Alameda de Osuna. Allí capturaron a los miembros del Estado Mayor de Casado. Se los llevaron al Palacio del Pardo y allí los fusilaron por orden de Barceló. Esa fue la razón por la que, cuando lo capturaron, fusilaran también a Barceló.

Cuando los comunistas se enteraron de que sus dirigentes ya habían huido de España, depusieron las armas, con la condición de no ser castigados por Casado.

Ahora tenía el mando el Consejo Nacional de Defensa, presidido por el general Miaja y compuesto por Julián Besteiro, el coronel Casado y Cipriano Mera.

La idea era intentar conseguir un acuerdo de paz, donde no hubiera vencedores, ni vencidos. Ni tampoco ningún represaliado. Sin embargo, ya en febrero de ese año, Franco había firmado una Ley de responsabilidades políticas, por las que pensaban reprimir a todos los que hubieran estado en el bando republicano.

A mediados de marzo de 1939, Casado envió a Burgos a dos de sus militares de confianza para intentar conseguir que no hubiera represalias entre los vencidos.

Sin embargo, Franco, que ya tenía a casi todas las potencias extranjeras de su parte, sólo aceptaría la rendición incondicional. Tampoco aceptó una rendición parcial por zonas, para dar tiempo a escapar a quien quisiera hacerlo.

Así que Franco les dio un plazo para rendirse incondicionalmente. Al finalizar el mismo, lanzaría una ofensiva generalizada para romper todos los frentes.

Por ello, cuando Franco inició esa ofensiva, Casado dio la orden de no oponerse a ella y entregarse. Eso dio lugar a miles de deserciones.

También muchos cargos políticos republicanos, que aprovecharon para salir huyendo hacia las costas levantinas, con la esperanza de poder embarcar en alguna nave y huir antes de que los capturasen las tropas nacionales.

Lo que no sabían era que la flota republicana ya había huido, unos días antes, hacia la antigua Argelia francesa.

Así que el 28/03/1939, las tropas nacionales entraron en Madrid, sin encontrar resistencia y apoyadas por miles de quintacolumnistas, que residían en la capital.

La entrega de Madrid tuvo lugar esa misma mañana en la Ciudad Universitaria entre el coronel republicano Adolfo Prada y el coronel nacional Eduardo Losas.

Parece ser que Casado, ya había contactado, unos días antes, con el cónsul británico en Valencia, al cual le pidió que propusiera a su gobierno que les ayudaran a escapar por algún puerto levantino.

El puerto elegido fue Gandía, a donde llegaron dos barcos de la Armada británica. Parece ser que eligieron ese puerto, porque estaba explotado por una empresa británica.

Como allí había mucha gente esperando embarcar, les engañaron, diciéndoles que se dirigieran a Alicante, donde podrían embarcar en muchos barcos, que llegarían en los próximos días. De esa forma, Casado y las casi 200 personas, que le acompañaban no tuvieron ningún obstáculo para embarcar en esas naves británicas, rumbo a Francia. Para luego continuar Casado su viaje hacia el Reino Unido.

Uno de los que embarcaron con Casado fue Wenceslao Carrillo. En cambio, Miaja no se fiaba mucho y se fue en avión hacia Argelia.

Aunque hubo un barco de la Armada nacional vigilando el embarque de estos personajes en Gandía, no se atrevió a intervenir. Supongo que en Burgos no querrían empeorar sus relaciones con Londres.

El único miembro del Consejo de Defensa Nacional que no quiso escapar fue Julián Besteiro, el cual fue detenido en la sede de ese organismo, situado en los sótanos del Ministerio de Hacienda, al comienzo de la calle de Alcalá. El lugar más bombardeado del Madrid republicano.

Besteiro fue encarcelado, juzgado y condenado a 30 años de prisión. Murió en la cárcel de Carmona, donde estuvo encerrado junto a muchos curas vascos.

El filósofo Julián Marías, que entonces era un joven de 25 años, fue también detenido por ser el secretario de Besteiro. Lo denunció un antiguo compañero de la Universidad.

Eso dio lugar a que estuviera encerrado durante muchos meses, pero, felizmente, fue puesto en libertad, gracias a las gestiones de muchos amigos.

No obstante, esos meses de encarcelamiento le perjudicaron mucho, ya que no le permitieron doctorarse, hasta muchos años más tarde. Ni le permitieron dar clases en las universidades españolas.

Por lo que se refiere al coronel Casado, en abril de 1939, llegó a Londres. En las fotos se le ve extremadamente delgado, debido a sus problemas con úlceras de estómago.

Casado no encontró trabajo en Londres. Así que se trasladó, primero a Colombia y luego a Venezuela, donde trabajó como directivo de una empresa. Posteriormente, se llevó a ese país a su mujer y a sus dos hijos.

En 1961, viéndose ya mayor y enfermo, decidió regresar a España. En cuanto llegó, fue detenido y llevado ante un consejo de guerra. Supongo que fue absuelto por orden de Franco, ya que facilitó mucho el fin de la guerra. No obstante, no le devolvieron ni su empleo en el Ejército, ni le abonaron ninguna pensión.

Era un hombre rodeado de enemigos, ya que los comunistas y buena parte de los republicanos, le consideraron siempre un traidor. Mientras que para los franquistas siempre fue un militar enemigo.

No pudo ejercer ninguna actividad laboral y vivió con mucha austeridad sus últimos años hasta su fallecimiento en diciembre de 1968.

En resumen, aunque muchos lo sigan viendo como una especie de traidor a la causa republicana, yo creo que fue un militar honesto con su pueblo y no permitió que los políticos alargaran una guerra, que ya estaba perdida y que podría dar lugar a otros muchos miles de muertos.

Hay que saber ganar, pero también hay que saber perder. Así que no estaría mal que se le reconociera el haber terminado con el sufrimiento de millones de españoles.

 

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