Hoy estoy seguro de que este
artículo va a continuar la polémica, que lleva muchos años existiendo en torno
a este personaje.
Como hijo de militar, también ingresó
en el ejército, concretamente, en la Academia de Caballería.
Posteriormente, hizo el curso de
Estado Mayor y fue destinado a la guerra de África.
No sé si su afiliación a la
Masonería tuvo algo que ver en su nombramiento como jefe de la escolta militar
del presidente Alcalá Zamora. No olvidemos que la mayoría de los miembros de las
primeras Cortes republicanas eran masones.
Posteriormente, tras su ascenso a
comandante, fue nombrado ayudante del presidente Azaña por el arma de
Caballería. No confundirlo con el coronel Fernando Casado, que fue ayudante presidencial
por el arma de Artillería. Este último fue el padre del actor Fernando Rey.
Al comienzo de la guerra civil, fue nombrado instructor de las Brigadas Mixtas de lo que empezó a ser el nuevo Ejército republicano. Eso le llevó a participar en varias batallas importantes, pero no creo que estuviera pegando tiros en el frente.
Curiosamente, en un contexto en el que el Gobierno republicano nunca se fio de sus militares, sin embargo, parece ser que siempre confiaron en él.En 1938, le otorgaron el mando del
Ejército del centro. La unidad más poderosa del Ejército republicano. Sustituyendo al general Miaja.
Ese año, sobre todo, después de
la derrota en la batalla del Ebro, la inmensa mayoría de los militares
profesionales ya sabían que la guerra estaba perdida. Así que Casado se puso del
lado de su protector, Indalecio Prieto, el cual opinaba que había que iniciar
unas negociaciones para acabar con la guerra.
Ya sabemos que Prieto y Lerroux
siempre fueron unos grandes especialistas en salir huyendo, cuando veían que se
acercaba algún peligro y eso hicieron. Lerroux huyó en cuanto comenzó la guerra
civil.
Siempre hubo muchas quejas de los
militares republicanos contra los mandos milicianos y, sobre todo, contra los
asesores soviéticos. A los que culpaban de haber perdido varias batallas.
Así que no es de extrañar que
Casado se acercara a algunos miembros de la Quinta Columna o viceversa, con el
objetivo de acabar cuanto antes con la guerra. Pretendía acabarla con una
especie de pacto entre caballeros. Solía decir: “entre militares nos
entenderemos”.
Por lo visto, Negrín era un tipo
que vivía muy lejos de la realidad. Incluso, padecía bulimia. O sea, comía en exceso
para luego tener que vomitarlo, antes de seguir comiendo. Algo increíble en un
país, donde cada vez se moría más gente de hambre. Sobre todo, en la zona republicana,
porque en la zona nacional se hallaban casi todos los recursos agrícolas y
ganaderos.
Hay que decir que el Estado Mayor republicano estaba repleto de militares, que colaboraban con la Quinta Columna. El propio general Matallana alegó en su defensa que había proporcionado cientos de documentos a las tropas nacionales. Así que no es de extrañar que los jefes de las milicias dijeran que, cuando iniciaron la batalla de Brunete, ya les estaban esperando allí los nacionales.
Se supone que Casado tuvo que ir con mucha cautela para ver quién le podría ayudar a acabar con la guerra. Uno de los que se le opuso fue el teniente coronel Luis Barceló. Sin embargo, hubo otros mandos militares, que apoyaron su iniciativa. No sé si Casado les habría prometido que, una vez acabada la guerra, seguirían dentro del Ejército o es que fue algo que creyeron ellos. Como había ocurrido tras las guerras carlistas.Así que, en marzo de 1939, se
decidió a dar el golpe, aprovechando que Negrín se hallaba escondido en un
bunker de Levante.
Contó con la ayuda de muchos
militares a los que se unieron algunos republicanos, varios miembros del PSOE
seguidores de Besteiro y hasta los de la CNT, liderados por Cipriano Mera.
De hecho, los nacionales, que
llevaban desde 1936 asediando esa ciudad, dejaron de combatir y contemplaron
absortos cómo se mataban los propios republicanos.
Negrín se puso en contacto con Casado
y éste le dijo que ya no obedecía sus órdenes. Así que salió huyendo hacia
Francia. Antes de ello, intentó atraerse a algunos mandos militares a base de ascenderlos,
pero no consiguió nada. Incluso, le prometió a Casado que lo ascendería a general,
pero éste no le hizo caso.
Las tropas anarquistas se enfrentaron a las comunistas. Incluso, hubo combates en pleno Paseo de la Castellana.
Entre tanto, los comunistas
dieron la orden de que una unidad de carros de combate, situada junto al
aeropuerto, se dirigiera a tomar el Palacio del Capricho, en la Alameda de Osuna.
Allí capturaron a los miembros del Estado Mayor de Casado. Se los llevaron al
Palacio del Pardo y allí los fusilaron por orden de Barceló. Esa fue la razón
por la que, cuando lo capturaron, fusilaran también a Barceló.
Cuando los comunistas se enteraron
de que sus dirigentes ya habían huido de España, depusieron las armas, con la condición
de no ser castigados por Casado.
Ahora tenía el mando el Consejo
Nacional de Defensa, presidido por el general Miaja y compuesto por Julián Besteiro,
el coronel Casado y Cipriano Mera.
La idea era intentar conseguir un acuerdo de paz, donde no hubiera vencedores, ni vencidos. Ni tampoco ningún represaliado. Sin embargo, ya en febrero de ese año, Franco había firmado una Ley de responsabilidades políticas, por las que pensaban reprimir a todos los que hubieran estado en el bando republicano.
A mediados de marzo de 1939, Casado
envió a Burgos a dos de sus militares de confianza para intentar conseguir que
no hubiera represalias entre los vencidos.
Sin embargo, Franco, que ya tenía
a casi todas las potencias extranjeras de su parte, sólo aceptaría la rendición
incondicional. Tampoco aceptó una rendición parcial por zonas, para dar tiempo
a escapar a quien quisiera hacerlo.
Así que Franco les dio un plazo
para rendirse incondicionalmente. Al finalizar el mismo, lanzaría una ofensiva
generalizada para romper todos los frentes.
También muchos cargos políticos
republicanos, que aprovecharon para salir huyendo hacia las costas levantinas,
con la esperanza de poder embarcar en alguna nave y huir antes de que los
capturasen las tropas nacionales.
Lo que no sabían era que la flota
republicana ya había huido, unos días antes, hacia la antigua Argelia francesa.
Así que el 28/03/1939, las tropas
nacionales entraron en Madrid, sin encontrar resistencia y apoyadas por miles
de quintacolumnistas, que residían en la capital.
Parece ser que Casado, ya había
contactado, unos días antes, con el cónsul británico en Valencia, al cual le
pidió que propusiera a su gobierno que les ayudaran a escapar por algún puerto
levantino.
El puerto elegido fue Gandía, a
donde llegaron dos barcos de la Armada británica. Parece ser que eligieron ese
puerto, porque estaba explotado por una empresa británica.
Uno de los que embarcaron con
Casado fue Wenceslao Carrillo. En cambio, Miaja no se fiaba mucho y se fue en
avión hacia Argelia.
Aunque hubo un barco de la Armada
nacional vigilando el embarque de estos personajes en Gandía, no se atrevió a
intervenir. Supongo que en Burgos no querrían empeorar sus relaciones con
Londres.
El único miembro del Consejo de
Defensa Nacional que no quiso escapar fue Julián Besteiro, el cual fue detenido
en la sede de ese organismo, situado en los sótanos del Ministerio de Hacienda,
al comienzo de la calle de Alcalá. El lugar más bombardeado del Madrid republicano.
El filósofo Julián Marías, que entonces
era un joven de 25 años, fue también detenido por ser el secretario de
Besteiro. Lo denunció un antiguo compañero de la Universidad.
Eso dio lugar a que estuviera
encerrado durante muchos meses, pero, felizmente, fue puesto en libertad,
gracias a las gestiones de muchos amigos.
No obstante, esos meses de
encarcelamiento le perjudicaron mucho, ya que no le permitieron doctorarse,
hasta muchos años más tarde. Ni le permitieron dar clases en las universidades
españolas.
Por lo que se refiere al coronel
Casado, en abril de 1939, llegó a Londres. En las fotos se le ve extremadamente
delgado, debido a sus problemas con úlceras de estómago.
Casado no encontró trabajo en Londres. Así que se trasladó, primero a Colombia y luego a Venezuela, donde trabajó como directivo de una empresa. Posteriormente, se llevó a ese país a su mujer y a sus dos hijos.
En 1961, viéndose ya mayor y
enfermo, decidió regresar a España. En cuanto llegó, fue detenido y llevado ante
un consejo de guerra. Supongo que fue absuelto por orden de Franco, ya que
facilitó mucho el fin de la guerra. No obstante, no le devolvieron ni su empleo
en el Ejército, ni le abonaron ninguna pensión.
Era un hombre rodeado de
enemigos, ya que los comunistas y buena parte de los republicanos, le
consideraron siempre un traidor. Mientras que para los franquistas siempre fue
un militar enemigo.
No pudo ejercer ninguna actividad
laboral y vivió con mucha austeridad sus últimos años hasta su fallecimiento en
diciembre de 1968.
En resumen, aunque muchos lo
sigan viendo como una especie de traidor a la causa republicana, yo creo que
fue un militar honesto con su pueblo y no permitió que los políticos alargaran
una guerra, que ya estaba perdida y que podría dar lugar a otros muchos miles
de muertos.
Hay que saber ganar, pero también
hay que saber perder. Así que no estaría mal que se le reconociera el haber
terminado con el sufrimiento de millones de españoles.
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