ESCRIBANO MONACAL

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UNA GRAN OBRA MAESTRA REALIZADA EN MARFIL

lunes, 10 de septiembre de 2012

VÍCTIMAS POCO CONOCIDAS DE LA GUERRA CIVIL (3) ANTONIO GARGALLO MEJÍA


Hoy voy a hablar de otro personaje poco conocido. Confieso que  no había oído ni leído nada sobre él hasta hace bien poco. Por otra parte, es normal, porque era un miembro de los Testigos de Jehová y en España, los protestantes, siempre han estado algo escondidos.


            Antonio Gargallo Mejía nació en Madrid en 1918, pero, al ser su padre funcionario de Prisiones, vivió en varios lugares de España.


            Se sabe que en los años 30 estuvo viviendo con su familia en Jaca y Zaragoza. En este último lugar fue donde nuestro personaje conoció a este grupo religioso.


            Su conversión no fue inmediata, sino que esperó hasta estar convencido y en 1936 fue bautizado en el Ebro por dos misioneros británicos.


            Aunque tenía estudios de delineante, trabajó en una panadería, pero la dejó para predicar su nueva religión por todo Aragón.


            En 1937 fue llamado a filas por el bando nacional. Su destino sería el regimiento Aragón nº 17, con destino en Jaca.


            No tenía intención de presentarse en el cuartel, pero fue presionado por su familia y llegó a vestir el uniforme.


            Todavía no se había publicado en la revista “La Atalaya” la posición neutral de los Testigos sobre la guerra, aunque sí se había editado en la misma hacía unos, años su posición de rechazo hacia la política de las naciones de este mundo.


            Nuestro personaje comunicó a sus superiores, en el momento de jurar bandera, que sus creencias religiosas le impedían empuñar un arma.


            Como le amenazaron, desertó e intentó huir a Francia por Canfranc, donde fue detenido y devuelto a su cuartel en Jaca.


            Durante su Consejo de Guerra, se le dio a elegir entre ir al frente o ser fusilado. El se decidió por la segunda opción al insistir en negarse a empuñar un arma.


            El 18/08/1937 escribió una carta muy emotiva a su madre y a su hermana, donde explicaba sus motivos y les decía que estaba muy tranquilo.


            Ese mismo día fue fusilado. Los componentes del piquete informaron que el reo fue cantando alabanzas a Jehová hasta el lugar de la ejecución.

 
            Se le considera uno de los primeros objetores de conciencia que ha habido en España.


            Más de mil jóvenes Testigos objetores de conciencia pasaron por las cárceles franquistas.

EPISODIOS OLVIDADOS DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA (1)


Me gustaría abrir una serie de entradas sobre este tipo de episodios, porque creo que merecen ser conocidos por todos.


            Al hilo de la entrada anterior, acerca del comandante Bayo, me gustaría contar un acontecimiento de sucedió tras su retirada de la isla de Mallorca.


            Junto a estas tropas, habían desembarcado un grupo de enfermeras de la Cruz Roja Internacional. Tras la retirada republicana, quedaron en la isla muchos heridos y cinco de ellas se quedaron cuidándolos.


            Hay que aclarar que el barco Marqués de Comillas, donde embarcó el personal sanitario, llevaba a bordo unas 300 personas entre médicos, especialistas, expertos en transfusiones, practicantes, auxiliares, etc.


Por lo que se refiere a las enfermeras, había dos equipos. Uno estaba compuesto por las convocadas por el Colegio oficial y otro era el de las voluntarias de la Cruz Roja. En total, unas 100 personas.
 

En particular, nuestras enfermeras desembarcaron en Mallorca el 28/08/1936, aunque el desembarco de tropas había tenido lugar el 16 del mismo mes. Fueron destinadas a un hospital de campaña creado en unas casas abandonadas en una finca llamada Sa Torre Nova. Al día siguiente, las enviaron a un puesto más cercano al frente de combate en las proximidades de Son Carrió. Allí, a pesar de tener izada continuamente la bandera de la Cruz Roja, son diariamente bombardeadas por aviones nacionales.

 
El 04/09/1936 el Gobierno republicano dio la orden de retirada, la cual fue realizada de manera organizada, pero quedaron en la isla unos 200 soldados, junto con estas 5 enfermeras, que no recibieron esa orden, y los enfermos a su cargo.


            Al poco tiempo, las tropas nacionales tomaron esa zona y al frente de ellas estaba un fascista italiano, Arconovaldo Bonacorsi, llamado “el conde Rossi”. A este individuo no se le ocurrió cosa mejor que fusilar a estas chicas, a pesar de que pertenecían a una organización internacional y además dos de ellas tenían nacionalidad mejicana.


            No hay que olvidar que España había firmado hacía bastantes años el convenio de Ginebra sobre el trato a los prisioneros de guerra y no podía tratar  como beligerantes ni al personal de la Cruz Roja ni a los heridos a su cargo.


            No obstante, antes de su triste final, fueron violadas repetidas veces por sus captores en la Escuela Graduada, donde estuvieron encarceladas, y paseadas como un triunfo, por las calles de Manacor. Se dice que fueron también maltratadas por el personal médico que las custodiaba. Aunque llevaban uniformes de milicianas, en la foto se puede ver perfectamente que llevaban en la manga el emblema de la Cruz Roja.


            En lugar de respetarlas, se les paseó en un camión y, con las manos atadas, se las expuso ante la gente de la población de Sa Bassa (Manacor) para que las insultaran llamándolas continuamente prostitutas.
 

            Por supuesto, ningún miembro de la Iglesia protestó, salvo un fraile capuchino, el padre Atanasi de Palafrugell, que fue a pedir clemencia al citado Rossi, pero no le hizo ningún caso.


Su fusilamiento se realizó públicamente, a las 11 de la mañana del 05/09/1936 en el cementerio de Son Coletes y fueron enterradas en una fosa común.
 

Los datos de las chicas de nacionalidad mexicana son Daría y Mercé Buxadé i Adroher, de 22 y 18 años, respectivamente. Eran hijas de Joan Buxadé y de María Adroher.  Su padre era catalán y emigró muy joven a Cuba y luego a México, donde nacieron sus hijas. En 1920, la familia volvió a España, residiendo primero en Santa Coloma de Farnés y, posteriormente, a partir de 1926, en Barcelona. Allí el padre montó una confitería con cafetería, igual a las que había tenido en América. Las hijas se formaron en el colegio del Inmaculado Corazón de María de la Ciudad condal.
 

De las otras 3 fusiladas sabemos poco. Una de ellas se llamaba María García y otra, Teresa. De la última no sabemos nada, salvo que escribió una especie de diario, donde mostraba que las 5 se llevaban muy bien y que había trabajado en Telégrafos. Incluso, se sabe que alguna de ellas tocaba el piano a los enfermos.


            No hará falta decir que este elemento, ni era conde, ni se llamaba Rossi. Simplemente, era un abogado  italiano con espíritu aventurero, al cual Mussolini quiso quitarse de en medio.


            Aparte de ello, no hay que olvidar que Mussolini tenía puesta la vista en las Baleares y en más de una ocasión le sugirió a Franco que podría ser el pago de su ayuda en tropas y armamento. Así que el mencionado “conde”, desde que llegó con sus refuerzos, se convirtió en dueño y señor de la isla. Se paseaba por las calles bien a caballo o a bordo de un coche deportivo rojo.

 
            Tras la retirada de las fuerzas de Bayo comenzó una represión terrible que empezó por fusilar a todos los supervivientes de la expedición republicana, después fusilaron a todos los obreros de izquierda que pillaron y hasta a un barbero mallorquín que les había atendido. Se calculan unas 2.000 víctimas a causa de estos hechos.


            Parece ser que Rossi creó una unidad llamada los Dragones de la muerte, compuesta por 52 estudiantes falangistas, la mayoría entre los 18 y los 20 años, a los que les “lavó el cerebro” y les peló al cero. Les impuso una especie de objetivos sobre fusilamientos diarios.


Esta situación duró unos 6 meses, hasta que Franco se cansó de él y, temiendo que aumentara la influencia italiana en las islas, le pidió a Mussolini que lo relevara del puesto.
 

Los italianos dicen que lo repatriaron a causa de las presiones efectuadas por los británicos al conde Ciano, al objeto de no permitir a los italianos que crearan un protectorado en las islas.
 

Volvió a Italia, pero luego  retornó a España para combatir dentro de las fuerzas italianas en la conquista de Málaga y, posteriormente, de Cataluña.


Posteriormente, participó en la II Guerra Mundial, en la zona de Somalia y acabó la guerra cayendo prisionero de los británicos, los cuales, más adelante, le pusieron en libertad.


Tras la guerra, defendió a algunos criminales de guerra. Fue elegido diputado por un partido neo-fascista y murió en el 62 a causa de una infección tras una operación de urgencia.


Durante la guerra, la importancia de las Baleares aumentó, pues fue una de las bases principales de los nacionales y, desde allí, podían bombardear sin peligro todo el Levante peninsular, aparte de tener controlado el tráfico de mercantes hacia esa costa. De hecho, actualmente, se está intentando vaciar de carga un petrolero hundido frente a Castellón, en esa época, por un submarino italiano.
 

En fin, como dijo Bayo en sus memorias: “perdimos las Baleares y perdimos la guerra”.

 

           

           

 

 

domingo, 9 de septiembre de 2012

ALFONSO LAURENCIC



Para variar, esta vez traigo al blog una figura nada digna de elogios, pues no he encontrado nada positivo en su biografía, pero me parece que debe ser conocida.

Nació en 1902 en Francia de padres austriacos. No se sabe mucho de su vida antes de entrar en nuestro país.

Según confesó más tarde, llegó a España en 1921. Ingresó en la Legión en 1923 y luego viajó como músico por varios países.

Al comenzar la Guerra Civil ingresó en la Comisaría de Orden Público, por, según afirmó él, aunque era falso, haber sido sargento de la Legión y se le asignó como escolta a extranjeros, pues dominaba varios idiomas.

A partir del 37, por sus conocimientos sobre Arquitectura, se le encarga la construcción de varias celdas de castigo. Las llamadas popularmente “checas”. Confesó haber construido las de las calles Valmajor y Zaragoza, ambas en Barcelona.

Estas constaban de un pequeño recinto, donde el encerrado tenía que cargar el peso del cuerpo exclusivamente sobre sus rodillas, con lo cual, al cabo de 10 minutos, declaraba todo lo que se esperaba de él.

También existían otras celdas con torturas psicológicas. Unas estaban pintadas de colores vivos. Otras tenían un reloj con funcionamiento trucado. Otras eran esféricas, para hacer perder el sentido de la orientación.

Las más habituales solían tener 2 metros de alta, 1,5 m de ancha y 2 m de larga. La cama estaba inclinada para que el cuerpo no pudiera descansar. Las paredes y el techo estaban revestidos de alquitrán para que se calentase rápidamente y el suelo tenía pegados trozos de ladrillo puestos de canto para no poder andar bien. Las paredes eran curvas y estaban pintadas con motivos geométricos para producir alucinaciones.

Una de sus víctimas declaró que lo metieron en una especie de armario de hormigón, donde no se podía estar de pie ni sentado. Muy cerca de la cara le pusieron un faro potente y un timbre estridente. Así le tuvieron unas 3 horas. Este tipo de tortura lo utilizaron con miles de personas.

Se calcula que unas 8.300 personas fueron asesinadas durante ese período en Barcelona  y la mayoría habían pasado antes por esas checas. No se sabe si tenían el visto bueno de la Generalitat de Cataluña, pero sí es cierto que no hicieron nada por impedirlo.

 Las checas de Barcelona tuvieron 2 períodos. Desde el inicio de la Guerra Civil hasta mayo del 37 estuvieron en manos de la CNT-FAI y las patrullas de control estuvieron a las órdenes de los enviados de Stalin, los cuales participaron en la represión del POUM.

Lógicamente, esta gente se dedicó a capturar a todo el que le pareciese sospechoso. Lo más normal es que miraran a ver si la persona no tenía callos en las manos. En caso de que no se le vieran, era inmediatamente detenido y enviado a estas cárceles secretas, que solían ubicarse en antiguos conventos.

Desde el 37 hasta el final de la guerra el SIM se hizo con el poder y administró el “orden público” y estas prisiones. A partir de aquí las detenciones y asesinatos se multiplicaron e, incluso, fueron a parar allí muchos militantes de izquierdas.

El sistema de las checas fue copiado de las prisiones soviéticas, pero aquí lo empeoraron para que el detenido sufriera aún más.

Durante la visita que realizó Himmler, el jefe de las SS, a Barcelona, tras la Guerra Civil, le enseñaron estas celdas y se quedó horrorizado.

Laurencic fue capturado por las tropas nacionales en febrero de 1939 y juzgado por un Consejo de Guerra en junio del mismo año. Tras haber admitido su culpabilidad y no haberse arrepentido de ninguno de sus crímenes, aunque también alegó en su defensa haber trabajado para el espionaje nacional, pero no pudo dar los nombres de sus contactos, el Consejo de guerra le condenó a muerte.

Aparte de ello, siempre reconoció que cumplía órdenes directas de Santiago Garcés, jefe del SIM y que hubiera construido más checas si se lo hubieran pedido. Es un dato curioso, porque, cuando te pones a consultar ciertos personajes, se repiten sus nombres durante la Guerra Civil.

El SIM fue creado el 09/08/1937 por el ministro Indalecio Prieto. Su primer jefe fue Ángel Díaz Baza, socialista y amigo del citado ministro. Luego el cargo pasó a Prudencio Sayagües, antiguo universitario militante de la FUE y de Izquierda republicana. Posteriormente, fue nombrado Manuel Uribarri Barrutell, conocido ya por nosotros, pues fue el segundo del comandante Bayo durante su fracasado desembarco en Mallorca. Se trata del jefe del contingente llegado desde Valencia y que reembarcó enseguida tras discusiones con Bayo. De hecho, fue el que le denunció ante el Comité de Milicias. Tras éste, le llegó el turno a Santiago Garcés Arroyo, como jefe del SIM. Si consultamos los datos de este personaje en la red, veremos que fue un personaje muy activo, incluso antes de la Guerra Civil. Estuvo encausado por multitud de disturbios y además fue guardaespaldas de Prieto. Quizás es más conocido actualmente por ser uno de los integrantes del grupo que asesinó a Calvo Sotelo.

Para terminar, diremos que la ejecución de Laurencic se celebró en julio de 1939 en el campo de la Bota, de Barcelona.

TODAS LAS IMÁGENES PROCEDEN DE WWW.GOOGLE.ES


sábado, 8 de septiembre de 2012

EL FAMOSO COMANDANTE BAYO



Después de las vacaciones veraniegas, retomo el blog y os prometo unas entradas de lo más interesantes.

En primer lugar, quisiera hablaros de algunos personajes de la Guerra Civil que no son excesivamente conocidos. Hoy traigo aquí a un militar que fue conocido en esa contienda como el comandante Bayo, alguien que quizás os haya llamado la atención, pues se puede ver en muchas fotos curiosamente vestido de militar de Aviación, dirigiendo un desembarco naval.

Había nacido en Cuba, en 1892, unos años antes de la independencia de esa isla. Estudió unos años en USA, pero luego se decidió por formar parte del Ejército español.

Estudió en la academia de Toledo, pero en 1916 ya consiguió sus “alas” como piloto. Hay que aclarar que, en esos años, no existía aún el Ejército del Aire y la Aviación era una parte del Ejército de Tierra.

Lástima que, en 1924, tras haber participado en un duelo, fuera expulsado del Cuerpo y trasladado forzoso a la Legión española. Es posible que ese duelo influyera negativamente en su vida militar, porque su contrincante fue el capitán González Gallarza, por entonces profesor de vuelo en Cuatro Vientos y héroe de la Aviación española por haber sido pionero en varios vuelos transatlánticos.

Un destino muy diferente el de estos dos personajes, pues el citado héroe siempre gozó del favor del Gobierno de turno. Laureada de San Fernando en 1925. Posteriormente, fue nombrado ayudante del rey e, incluso, acompañó al monarca en su viaje al exilio, y, una vez acabada la guerra, fue ministro del Aire con Franco.

Volviendo a nuestro personaje, se sabe que en 1925 fue herido gravemente en un combate de la Guerra de África, donde estuvo combatiendo a las órdenes del teniente coronel Francisco Franco y del general Queipo de Llano,  y tardó mucho tiempo en recuperarse.

Posteriormente, tras ser condecorado en varias ocasiones, volvió a Marruecos, donde fue asignado a las tropas del teniente coronel Capaz, el mismo que, en 1934, ocupó el territorio de Ifni, que había sido asignado por las potencias coloniales a España.

No puedo olvidar mencionar otras importantes actividades de este personaje, como fueron la creación, en 1920, de una academia para pilotos civiles en Madrid y la colaboración en varios diarios con el seudónimo de “coronel Bayoneta”.

Estas actividades también le trajeron problemas, pues intentó crear otra academia para pilotos civiles en Sevilla y fue procesado por dar clases sin haber logrado aún la pertinente autorización. Afortunadamente, salió absuelto.

Una vez llegada la II República, consiguió su reingreso en la Aviación, pero le tuvieron apartado del servicio, destinado exclusivamente a puestos burocráticos y en una base de segunda categoría, como era la del Prat de Llobregat (Barcelona).

Al comienzo de la Guerra Civil lucha en Barcelona a favor de la República al mando de diversas tropas y participa en el asedio al cuartel de las Atarazanas.

Es entonces cuando brilla su estrella por vez primera, pues convence a su antiguo jefe, el teniente coronel Díaz Sandino, que ahora es el consejero de Defensa de la Generalitat, de la importancia estratégica de conquistar las Baleares, para que no las utilice el enemigo como base para sus ataques a Cataluña. Así que se le nombra jefe de las tropas que ocuparon Ibiza y Formentera, pero, desgraciadamente, fracasó en el intento de ocupar Mallorca el 16/08/1936, hasta el punto que tuvieron que reembarcar hacia la Península.

Este hecho fue muy conocido y discutido en su época y sus antiguos enemigos nunca se lo perdonaron. Así que fue procesado por ello, pero consiguió salir absuelto. Es preciso decir que para esta ofensiva consiguió la aprobación del presidente Giral y del ministro Castelló, pero estos en la práctica no quisieron apoyarle.

La verdad es que la expedición nunca tuvo mucho futuro, pues la mayoría de sus tropas obedecían más al Comité de Milicias que a Bayo. Aparte de ello, la prensa republicana  había aireado unos días antes la posibilidad de ocupar las islas. Además, casi la mitad de los soldados había embarcado sin fusil, con la promesa de que tendrían suficientes armas con las que confiscaran en las islas.

No obstante, a fin de hacerle fracasar, le dieron la orden de acelerar el desembarco en Mallorca, aunque le siguieron negando el armamento necesario. Aparte de ello, algunas tropas, con sus mandos, procedentes de Valencia, se volvieron allí tras agrias discusiones con Bayo. Es preciso mencionar que Bayo simpatizaba con los comunistas del PSUC, sin embargo, el Comité de Milicias estaba dominado por sus enemigos de la CNT

El bando nacional apostó por estas islas y les enviaron refuerzos. Incluso, barcos italianos con tropas y aviones para bombardear a las tropas de Bayo. No olvidemos que éste ni siquiera disponía de artillería para repeler estos ataques.

De todas formas, acertó de lleno en su planteamiento estratégico, pues los nacionales e, incluso, los italianos, utilizaron durante toda la guerra estas islas como una gran base para atacar todo el Levante peninsular.

En septiembre del 36 promovió la guerra de guerrillas a fin de parar el avance del ejército nacional en la zona de Talavera de la Reina y la sierra de Gredos. Esta idea le pareció muy interesante al Alto Mando, pues los militares republicanos sabían muy bien que no podían hacer frente en las mismas condiciones a las tropas de Franco. Así que se crearon grupos de guerrilleros, incluso aéreos, para ir minando la retaguardia enemiga y conseguir información a base de capturar prisioneros.

El problema es que Prieto conoció que Bayo era comunista y, posiblemente, por ello, dio contraorden y no se volvieron a utilizar esas unidades en la guerra.

Posteriormente, estuvo en varios destinos poco importantes hasta que terminó la Guerra Civil, donde perdió un ojo, y luego consiguió exiliarse en México. Allí fue profesor de vuelo en una escuela de aviación y escribió la obra “Mi desembarco en Mallorca”, donde expuso las razones por las que fracasó el citado desembarco.

Todo esto es más o menos sabido por los aficionados a la Historia, pero seguramente no sabrán que fue contratado en 1955, por los guerrilleros encabezados por Fidel Castro y Che Guevara para entrenarlos a fin de tomar el poder en Cuba.

Ellos le contrataron, porque, seguramente, se habían enterado de que Bayo había sido  anteriormente instructor de guerrilleros en Nicaragua y Guatemala.

Incluso, se dice que en 1958 estuvo entrenando guerrilleros republicanos por si pudiera darse en algún momento la posibilidad de reconquistar España.

Fue asesor de este movimiento durante todo el período revolucionario y le premiaron con el rango de general del Ejército Cubano.

Murió en Cuba en 1968, llevando siempre consigo las insignias de piloto de la II República Española.

miércoles, 25 de julio de 2012

VÍCTIMAS POCO CONOCIDAS DE LA GUERRA CIVIL: MANUEL CARRASCO I FORMIGUERA


Este segundo personaje tiene cierta relación con el anterior, pero tuvo menos suerte. En este caso nos referimos a Manuel Carrasco i Formiguera.


Nació en Barcelona, en 1890 y desde muy joven se dedicó a la política, militando en las juventudes de la Lliga Regionalista, llegando a ser elegido en 1920, concejal por este partido en el Ayuntamiento de Barcelona.


En 1922 participó en la fundación de la Acció Catalana y en la de un diario catalanista, donde se publicaron unas caricaturas del dictador Primo de Rivera, lo cual provocó que fuera encarcelado.


En 1930 fue uno de los firmantes del famoso Pacto de San Sebastián, representando a su partido y a Cataluña


En 1931 fue nombrado consejero de Sanidad en el primer gobierno de la Generalitat, presidido por Maciá y, meses después, elegido diputado para las Cortes Constituyentes.


En el debate sobre la Constitución defendió el Estatuto de Nuria, para la autonomía de Cataluña. También intentó que los católicos se reconciliaran con la República y que en el texto no se dijera “El Estado no tiene religión oficial”. A la vez, intentó que los republicanos fueran menos intransigentes con los católicos.


A causa de ciertas discusiones, fue expulsado de Acció Catalana e ingresó en 1932 en UDC, llegando, al año siguiente, a formar parte de su comité de gobierno.


Una vez iniciada la Guerra Civil, se mantuvo fiel a sus ideales republicanos, pero sin dejar de lado sus creencias religiosas. Con ello, consiguió salvar las vidas de muchos perseguidos por el régimen. Esto hizo que fuera señalado como enemigo por ciertos sectores anarquistas.


Para salvar su vida, le enviaron al País Vasco, para colaborar con su Gobierno. Estuvo allí hasta 1937, fecha en que cayó Guipúzcoa, volviendo a Barcelona.


En su ciudad fue de nuevo perseguido, por lo que tomó la decisión de volver a Vizcaya, que aún seguía en manos republicanas, como representante de la Generalitat catalana.


La última parte de su viaje fue una travesía por mar desde Bayona (Francia) hasta Bilbao. Tuvo mala suerte, pues el mercante donde viajaba fue interceptado por un barco de la Armada nacional y fue detenido.


Llevado al penal de Burgos, fue juzgado en agosto del 37, acusado de “adhesión a la rebelión” y condenado a muerte.


Tras conocer este hecho, multitud de autoridades religiosas, encabezadas por el Papa, hicieron múltiples gestiones para conmutar esta sentencia. También se unieron a estas gestiones los gobiernos de varios países.


Algunos autores dicen que Franco no hizo caso al Papa por haber condenado anteriormente los bombardeos franquistas sobre Barcelona.


No obstante, la ejecución se demoró ocho meses, teniendo lugar en abril de 1938.


En septiembre de 2005, el Congreso de los Diputados, a propuesta de CIU, acordó anular el consejo de guerra a que fue sometido nuestro personaje.