Hoy voy a escribir un artículo
sobre un personaje del que he encontrado muy pocos datos. Así que tampoco podrá
ser muy extenso.
Supongo que creció en el seno de
una familia acomodada, pues su padre fue el general de brigada Aureliano
Uribarri León.
No sé si no fue capaz de aprobar
el examen de ingreso en la Academia de Infantería. Lo cierto es que fue soldado
voluntario entre 1914-1916, estando destinado en Ceuta. Ese último año
consiguió ingresar en la Academia de Infantería, que estaba situada en Toledo.
Tres años más tarde, recibió su
despacho como teniente y, como casi todos los nuevos oficiales, fue destinado a
aquella “picadora de carne”, que fue la Guerra de África. Allí consiguió la
Cruz al mérito militar con distintivo rojo. Después fue destinado a un
regimiento situado en Mahón (Menorca). Ahí fue donde escribió su primera obra
teatral, “Justicia de Dios”, donde denunciaba las desigualdades sociales y la
necesidad de efectuar cambios para solucionarlo. Después, escribió otra media
docena de obras teatrales.
Pasó por varios destinos, hasta
que, en 1924, le concedieron pasarse a la Guardia Civil. Por aquel entonces,
ese cuerpo no disponía de oficiales propios. Así que todos procedían del
Ejército.
Estuvo destinado como jefe de
línea en una comandancia de Valencia.
En ese destino le pilló el
comienzo de la guerra civil, cuando ya era capitán de la Guardia Civil.
Así que, en un principio, le
asignaron la formación e instrucción de unidades de milicianos.
Empezó teniendo unos 500
efectivos, siendo la mayoría de ellos guardias civiles y miembros de la CNT de
Valencia. Una mezcla un tanto explosiva.
En agosto de 1936, le encargaron
coordinarse con el comandante Bayo para ocupar las islas Baleares, que estaban
en poder del bando nacional.
Parece ser que Uribarri y su columna no tuvieron muchos problemas en recuperar Ibiza y Formentera. Sin embargo, cuando desembarcaron en Cabrera, para unirse a las tropas del comandante Bayo, surgieron discusiones entre ambos, ya que éste quería tener todas las fuerzas bajo su mando, a los que Uribarri se opuso.
Por ello, Uribarri decidió
regresar con sus tropas a la Península y dejar a Bayo que continuara con su
tarea en las islas.
Posteriormente, Uribarri y su
columna fueron enviados hacia Extremadura, donde les encargaron hostigar a las
columnas nacionales, que avanzaban hacia Madrid y Toledo. Parece ser que habían
conseguido moverse tan deprisa, porque habían incautado muchos vehículos.
En un principio, consiguieron
tomar Guadalupe, pero luego fueron desalojados por las tropas del comandante
Castejón.
Parece ser que no destruyeron el monasterio de Guadalupe, atendiendo a los ruegos de uno de los dirigentes de la Izquierda Valenciana, llamado Josep Castanyer.
Posteriormente, se retiraron hacia Talavera de la Reina.
Estuvieron en esa zona hasta
finales de 1936. Posteriormente, fueron incorporados a la 46 Brigada Mixta,
cuando empezó a crearse el Ejército republicano. Fue ascendido a comandante y
le nombraron jefe de esa unidad.
Supongo que el ser un militar,
militante del PSOE valenciano y masón le hizo destacar entre otros, ya que el
Gobierno republicano nunca confió en sus militares y creo que vieron a Uribarri
como a uno de los suyos.
A pesar de que estuvo en un
frente que no se movió demasiado, uno de sus logros fue el bombardeo y
destrucción de la fábrica de armas de Toledo.
A mediados de 1937, asciende a
teniente coronel y es nombrado inspector de la Guardia Nacional Republicana. El
nuevo nombre de la Guardia Civil.
Durante su breve estancia en esa
organización multiplicó el número de agentes de espionaje, contraespionaje y
confidentes para luchar contra la Quinta Columna. Sobre todo, en Madrid,
Barcelona y Valencia.
Aumentó la vigilancia en los
puertos y pasos de fronteras, para evitar el sabotaje y el contrabando. Aparte
de la evasión de capitales y divisas hacia el extranjero.
Al mismo tiempo, efectuaron miles
de incautaciones, relativas a obras de arte, joyas, dinero en efectivo y en
divisas, relativas a los sospechosos detenidos por sus hombres.
Una de las embajadas asaltadas
fue la de Turquía, donde detuvieron a todos los que se encontraban dentro de
ese recinto.
Al mismo tiempo, centralizó los
lugares de detención e interrogatorios, ya que el Gobierno le había otorgado el
control sobre las checas.
Supongo que esa idea no gustó
nada en Moscú y, por ello, le encargaron al PCE que le acosaran y hasta le
amenazaran de muerte.
Así que, tras la caída del
gobierno donde estaba Prieto, en abril de 1938, se sintió cada vez más
desprotegido a causa de la mayor influencia que estaban teniendo los comunistas
en el gobierno.
En abril de 1938, Uribarri
decidió huir hacia Francia. No sé si sería cierto, pero le acusaron de haberse
apropiado de muchas joyas, procedentes de las incautaciones.
Ese fue uno de los motivos por
los que el Tribunal de espionaje y alta traición abrió un sumario contra él.
Como no consiguieron detenerle, fue declarado en rebeldía, bajo la acusación de
deserción y malversación de fondos públicos. Se ve que no les gustó que no
quisiera repartir con ellos.
En su obra “La Quinta columna española” negó haberse llevado nada que no fuera suyo y justificó su huida, porque se enteró de que unos agentes de la NKVD (después KGB) habían recibido la orden de asesinarle. Así que sólo fue el jefe del SIM entre enero y abril de 1938.
La propaganda del bando nacional
también le criticó, acusándole de ser “el paradigma del policía republicano
corrupto y millonario, que huyó robando las joyas de la Patria”.
Desde su exilio en Francia,
primero marchó a la Cuba de Batista, donde vivió durante varios años. Allí se
ganó la vida escribiendo en diversos periódicos y revistas de ese país. Supongo
que también le fue de utilidad ser miembro de la Masonería.
También aprovechó el tiempo para
escribir sus memorias en dos tomos: La Quinta columna española y El triunfo de
la traición. Publicados ambos en 1940.
Siguió perteneciendo a la Masonería,
ingresando en una de las logias de esa isla y llegando a ser uno de los jefes
de la misma.
En esos tomos justificaba a su
actitud frente a las acusaciones, que le habían hecho los republicanos y el
PCE.
Cuando se produjo el triunfo de
los revolucionarios de Fidel Castro, él enseguida se dio cuenta de que se
trataba de unos comunistas. Así que hizo su equipaje y se marchó a México.
Curiosamente, el que entrenó a
Fidel Castro y sus camaradas fue aquel comandante Bayo, que se enfrentó a
nuestro personaje en las Baleares. Hace tiempo, le dediqué otro de mis artículos.
Si Uribarri no se hubiera marchado de Cuba en 1961, es muy posible que hubiera recibido la visita de agentes soviéticos del KGB, los cuales le hubieran eliminado, ya que se había convertido en uno de los mayores críticos del estalinismo y del comunismo. Aunque Stalin se murió en 1953, mientras que Fidel triunfó en 1959.
Desgraciadamente, como su salud
ya no era muy buena, falleció en 1962 en Veracruz. Pocos meses después de haber
llegado a México.
Por si a alguno le ha quedado
alguna dura, con respecto a la fortuna que se llevó al extranjero, hoy en día
todavía existen tres versiones: la del Gobierno de Negrín y el PCE, que siempre
le acusaron de robo y alta traición. Se ve que no quiso repartir con ellos.
La del propio Uribarri, que
aseguraba que esos fondos correspondían al dinero a pagar a los espías del SIM
y a las embajadas en el extranjero. Él afirma que entregó la mayoría de esos
fondos.
No obstante, cuando Uribarri
llegó a Cuba no parecía una persona con fortuna, sino alguien que tuvo que
trabajar mucho para llegar a fin de mes. Se llevó allí a su mujer y a sus hijos
y parece ser que lo llegaron a pasar muy mal.
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