ESCRIBANO MONACAL

ESCRIBANO MONACAL
UNA GRAN OBRA MAESTRA REALIZADA EN MARFIL

domingo, 6 de mayo de 2018

VASILY ZARUBIN, UN GRAN AGENTE DEL KGB


El verdadero nombre de nuestro personaje de hoy fue Vasily Mihailobich Zarubin y nació en Moscú en 1894, en el seno de una familia de ferroviarios.
Luchó en la I Guerra Mundial y, como ya era un revolucionario, estuvo en el frente haciendo propaganda contra la guerra. Supongo que por ese motivo acabó en un batallón penal. En 1917, tras ser puesto en libertad, fue herido en el frente.

También luchó en primera línea durante la guerra civil rusa, que se desató tras el destronamiento de los zares y acabó en 1920 con la victoria del Ejército Rojo, que, lógicamente, era donde luchaba Vasily.
En 1920, se unió a la Policía y tres años más tarde lo ficharon en la GPU o GRU, el servicio de Inteligencia militar. Fue destinado a Vladivostok, una ciudad costera al este de Siberia, donde se dedicó a perseguir el contrabando de armas y drogas hacia China.
A partir de 1925 fue destinado en el extranjero, trabajando de manera legal o ilegal en varios países. En ese argot se llama trabajar como “legal” a los que están destinados como personal de una embajada o consulado e “ilegal” a los agentes que se infiltran y no son conocidos por los servicios del otro país.
Precisamente, uno de sus destinos como ilegal fue la Alemania de Hitler, donde se camufló tras la identidad falsa de un ciudadano checoslovaco, que iba a organizar una fábrica textil.
Aparte de espiar en todos esos países, también se dedicó a organizar grupos antifascistas, por supuesto, con carácter clandestino. Así que a su vuelta a la URSS fue condecorado por ello.
También estuvo destinado en Francia. De hecho, durante su estancia como ilegal en París, llegó a obtener no sólo documentos secretos franceses, sino también otros procedentes de la embajada de Alemania en París.

Al comenzar la II Guerra Mundial, fue destinado a un campo de concentración para prisioneros de guerra polacos. Su labor era sacarles toda la información posible. Allí estuvo hasta que en Moscú decidieron que había que matar a esos prisioneros polacos en las infames Fosas de Katyn.
Este hombre no debía de tener muchos amigos en la NKVD, porque en más de una ocasión le acusaron de espiar para otros países. La primera fue en 1940, cuando le acusaron de ser un agente de la Gestapo. No sé cómo les convenció de lo contrario, pero lo cierto es que salió vivo, que ya tiene su mérito. No hará falta recordar que, en esa época, asesinaron a miles de personas por mucho menos.
Curiosamente, se dice que, en una reunión del jefe del KGB, Lavrenti Beria, con varios agentes, entre los que estaba nuestro personaje, les dijo que tendrían que colaborar con la Gestapo. No olvidemos que Alemania y la URSS fueron aliados hasta que el primero invadió al segundo.

En 1941, fue destinado a China, donde se cree que obtuvo la información sobre los planes de Hitler de invadir la URSS. Parece ser que se la dio uno de los asesores alemanes de Chiang-Kai-Shek.
Ese mismo año, tras la invasión alemana de la antigua URSS, participó en las conversaciones con los servicios británicos para coordinar la colaboración entre ambas agencias.
Al final de ese año fue destinado, junto a su esposa, Elizaveta, que también era agente soviética, a la embajada de su país en USA. Allí utilizaron el apellido Zubilin y el nombre clave de Vasily era Maksim. De ella hablaré en otro artículo, para no alargar demasiado éste.
Parece ser que su principal misión, que le había encargado personalmente Stalin, era enterarse si USA pensaba firmar, por separado, un acuerdo de paz con la Alemania nazi. Eso era muy importante saberlo, ya que, en ese momento, las tropas alemanas se estaban aproximando peligrosamente a Moscú.
Junto con otros comunistas de USA, fundó una compañía discográfica para servir como tapadera a otros agentes “ilegales” a fin de que se pudieran mover por el territorio de ese país, sin causar demasiadas sospechas.
No obstante, el FBI siempre le vigiló muy de cerca y detectó que, en 1943, Vasily se reunió un par de veces con un alto dirigente del PC de USA con el objetivo de convencerle para que colocara a algunos de sus afiliados en las industrias de guerra de ese país a fin de que les pasaran sus secretos a la URSS.
Según parece, ese dirigente comunista también estaba siendo vigilado por el FBI, el cual había puesto micrófonos en su casa y así pudieron escuchar las conversaciones entre ambos.
Sin embargo, no sé si como prueba de buena voluntad, pues en ese momento los dos países eran aliados en la lucha contra el Eje, un consejero del presidente Roosevelt se puso en contacto con el embajador soviético en USA para advertirle que habían detectado que un miembro de su embajada había pagado una gran cantidad de dinero a un dirigente del PC de USA.
No obstante, tanto él como su mujer obtuvieron unos impresionantes resultados, llegando a infiltrar espías comunistas hasta en los laboratorios donde se estaban construyendo las bombas atómicas.
A pesar de esos triunfos, fue llamado de nuevo, en 1944, para regresar a su país a fin de que respondiera a unas nuevas acusaciones de trabajar para los alemanes. Increíblemente, volvió a salir airoso de este nuevo asunto.
Es más, gracias a sus excelentes resultados, fue condecorado de nuevo y ascendido al grado de general de división de la KGB.
Sin embargo, a causa de esos múltiples contactos que llegó a tener en USA, en 1944, fue declarado persona non grata y expulsado de ese país.
Así que, regresó de nuevo a su país y, tras la II Guerra Mundial, fue nombrado subdirector general de la KGB para la Inteligencia en el extranjero.
En esa labor estuvo hasta 1948, cuando tuvo que ser dado de baja, debido a su delicado estado de salud.
Curiosamente, mientras estuvo trabajando en USA, apareció un documento anónimo, donde se afirmaba que Vasily estaba trabajando para el FBI y antes había cometido crímenes de guerra, durante los asesinatos de los prisioneros polacos. Algo que se desconocía en aquel momento en Occidente.
Además, daba una lista de agentes soviéticos destinados en USA y Canadá. Incluso, ese documento decía que habían introducido agentes dentro de la propia Casa Blanca. Uno de los acusados podría ser Lauchlin Currie, asesor personal del presidente para temas económicos. Como éste era de nacionalidad canadiense, aunque se había nacionalizado como ciudadano USA, al no presentarse a declarar ante una Comisión del Senado, le fue retirada su nacionalidad y tuvo que abandonar USA para siempre.
Lógicamente, llamaron a Vasily a Moscú para que diera sus explicaciones, pero no pudieron demostrar que trabajara para el FBI. 
En su lugar, detuvieron y acusaron a su ayudante, Vasily Mironov, cuyo apodo era Markov, el cual se comprobó que padecía esquizofrenia, como autor de esa carta. Por lo visto, fue encerrado en un campo del Gulag hasta su muerte.
Parece ser que, en la actualidad, un autor ha estado investigando sobre nuestro personaje y no ha visto que Zarubin tuviera ninguna responsabilidad en las matanzas de las Fosas de Katyn.
Incluso, en las declaraciones de los que sobrevivieron a esos campos, de forma unánime, se habla muy bien de él, sobre su relación con los prisioneros de guerra.
Parece ser que falleció en 1972, aunque no hay más datos. Ya sabemos que, hasta 1989, año en que cayó el Muro de Berlín, existió el llamado “Telón de acero”, por lo que se tienen muy pocas noticias de lo que ocurría en los países del Bloque Socialista.

jueves, 3 de mayo de 2018

EL ASESINATO DE SERGEI KIROV Y EL COMIENZO DE LAS PURGAS DE STALIN


Nuestro personaje de hoy se llamaba Sergei Mirónovich Kostrikov y nació en 1886, en una pequeña localidad del centro de la Rusia europea.
La verdad es que no tuvo mucha suerte con su familia, aunque, según parece, era bastante acomodada. Su padre era muy aficionado a la bebida y un día abandonó a su familia. Su madre los estuvo criando a él y a sus dos hermanas supervivientes, pues sus cuatro primeros hijos habían muerto muy pronto.
Desgraciadamente, la madre murió poco tiempo después. Así que no tuvieron más remedio que irse a vivir con su abuela, hasta los 7 años, edad en la que a Sergei lo mandaron a un orfanato.
Parece ser que fue muy buen estudiante. En un principio se hizo mecánico y luego trabajó como delineante. Pero muy pronto asimiló la ideología marxista, convirtiéndose en un activista muy radical. Durante la fallida revolución de 1905, se dedicó a repartir armas entre todos sus compañeros. A causa de ello fue detenido y estuvo poco tiempo en prisión.
Más adelante, fue detenido en varias ocasiones, pasando varios años en prisión. Así que tomó la decisión de mudarse al Cáucaso, donde se puso el apodo de Kirov y se casó. Allí practicó muy a menudo el montañismo.

En 1917, participó en la Revolución Rusa y, posteriormente, en la guerra civil que duró tres años más.
Luego fue nombrado responsable del PC en la zona del Cáucaso, con el fin de insertar la ideología revolucionaria en las mentes de los habitantes de esa región.
También estuvo en Georgia, donde le encargaron aumentar la influencia de los bolcheviques en esa región, donde se habían hecho fuertes sus tradicionales enemigos, los mencheviques.
En 1921, participó en las conversaciones de paz en Riga, tras la cruenta guerra polaco-soviética, que había comenzado el año anterior.
En abril de 1923, pasó a formar parte del comité central del Partido Comunista de la Unión Soviética. Desde entonces, le unió una gran amistad con Stalin y siempre respaldó su política.
Parece ser que en lo que nunca estuvieron de acuerdo fue en asesinar a todo el que se opusiera a la política del partido. Kirov pensaba que esa gente podría ser recuperable para realizar otra actividad.
Parecía que Kirov podría ser un líder con mucho futuro, pues en 1934, con motivo de uno de los congresos del PCUS, fue uno de los que obtuvo más votos, pero él rechazó la propuesta de ser nuevo secretario general. Prefirió seguir como delegado del partido en la antigua Leningrado, donde había sido nombrado en 1926 primer secretario del comité regional de esa zona.
No se sabe si Stalin buscaba tenerlo cerca para poder controlarlo, lo cierto es que, en diversas ocasiones, le propuso ir a trabajar a Moscú, pero Kirov declinó todas esas ofertas.
Parece ser que algunos miembros del comité de Leningrado se habían mostrado disconformes con la postura de Kirov de negociar con otros miembros del PC, encabezados por Zinoviev, que se mostraban opuestos a la política llevada por Stalin. Sin embargo, en esta ocasión, Kirov, salió airoso gracias al apoyo de su amigo Stalin. Precisamente, a Kirov lo habían destinado a Leningrado para que intentara atraerse a las masas obreras, que estaban siendo cautivadas por los mensajes de Zinoviev y Kamenev y, según parece, lo consiguió, porque siempre fue muy respetado.
En 1934, fue condecorado con la Orden de Lenin por su gran labor para reorganizar la industria petrolífera.
Desde 1930 ya era miembro del Politburo del PCUS y en 1934 ascendió a secretario del Comité Central del PCUS.
Lo cierto es que el 1 de diciembre de 1934, Kirov, fue asesinado en su despacho del Soviet de Leningrado por un joven llamado Leonid Nikolaev. Un tipo que, sospechosamente, había sido puesto en libertad unos días antes y que, increíblemente, al salir de la cárcel se le había devuelto el revolver que siempre llevaba consigo. Eso es muy extraño, porque en la antigua URSS era muy raro permitir que la gente fuera armada por la calle.
Parece ser que al NKVD tampoco se le ocurrió aumentar las medidas de seguridad en torno a Kirov, aunque a Nikolaev se le había detenido armado en la puerta del Soviet de Leningrado. Incluso, algunos autores afirman que se redujo su escolta por orden directa de Stalin. También es verdad que Kirov siempre fue muy reacio a llevar escolta.
Lo cierto es que este individuo penetró ese día en las oficinas del Soviet de Leningrado. Fue hasta la tercera planta, donde se hallaba el despacho de Kirov y le disparó en la nuca con su revolver de marca Nagant, matándole en el acto. Una forma de matar a la gente muy habitual entre los miembros de la NKVD.
Parece ser que el asesino fue detenido muy pronto, gracias a la ayuda de dos empleados de ese centro. No sé si el asesino estaría borracho o drogado, porque le dio una especie de colapso y afirmó que no recordaba nada y tampoco conocía a nadie.
Lo cierto es que no se conoce el motivo de este asesinato. Algunos autores dicen que Nikolaev pudo sospechar que su mujer, que trabajaba en ese edificio, pudiera tener alguna relación amorosa con Kirov, pero tampoco se ha demostrado que fuera cierto, aunque hubo muchos rumores al respecto.
Ciertamente, tampoco habría que descartarlo, porque Kirov se había quedado viudo y, según parece, se había vuelto muy mujeriego.
Parece ser que Nikolaev había tenido un pequeño cargo en el partido. Sin embargo, le habían dado un nuevo cargo en otra localidad y él no se quiso ir. Eso se consideraba una falta grave y, por ello, fue expulsado del partido y del trabajo. Así que gracias al sueldo de su mujer pudieron malvivir él y sus dos hijos.
Parece ser que la primera vez que lo detuvieron tramaba asesinar a Kirov en su propia casa, pero fue detenido por la Policía. Posteriormente, le dejaron en libertad al enseñar su carnet del partido y su licencia de armas.
Por eso, mes y medio después, lo volvió a intentar. Entró en el edificio del Soviet de Leningrado gracias a un pase de escolta. No se sabe cómo se habría hecho con él, porque además era un tipo que había padecido raquitismo y, desde luego, no tenía pinta de ser escolta de nadie.
Así que subió al tercer piso y allí se encontró en un pasillo con Kirov, al que disparó por detrás y luego se desmayó. Eso tuvo lugar sobre las 16.30. Fue detenido e ingresado en un Psiquiátrico, donde despertó sobre las 21.00 de esa misma noche.
En verdad, parece que fuera un fallo estrepitoso de la NKVD, una agencia que disponía, sólo en Leningrado, de unos 21.000 informantes habituales y otros 2.000 para casos más especializados.
Por supuesto, enseguida empezó la campaña en la prensa. El diario Pravda publicó que Nikolaev pertenecía a una célula de oposición dentro del PC, liderada por Zinoviev y Kamenev, cuya intención era “restablecer el régimen capitalista”.
A partir de ese momento, comenzaron las infames purgas de Stalin. Ese mismo día se aprobó una reforma en el Código Penal para que las condenas a muerte se ejecutaran de manera inmediata. También se dio la orden de que no se admitieran testigos para acelerar los juicios. Incluso, se ordenó que no se admitieran recursos, ni indultos, porque se iban a rechazar todos.
Esta labor fue encomendada a Zakovsky, en Leningrado, y a Molchanov, en la capital. El primero de ellos se jactaba de obtener cualquier confesión, diciendo: “Dejen en mis manos a Marx y ya verán que pronto reconocería que fue un agente de Bismark”.
Evidentemente, ambos sujetos tampoco se escaparon de su ejecución, unos años después. Sólo el primer año enviaron al Gulag a unas 40.000 personas de la zona de Leningrado.
El primero fue el responsable del NKVD en Leningrado, del cual se dijo que murió al caer desde un camión, tras haber sido detenido por la Policía.
A finales de 1934, un grupo de 14 personas, entre las que se encontraba Nikolaev, fueron sometidas a una especie de juicio, donde todos fueron condenados a muerte y ejecutados inmediatamente.
Incluso, todos los miembros de la familia y hasta los amigos de Nikolaev fueron detenidos y asesinados, sin juicio previo. Su mujer, que alegó que su marido padecía una fuerte depresión, fue inmediatamente expulsada del PCUS, detenida y asesinada 3 meses después y sus hijos fueron enviados a un orfanato.
La purga continuó con los agentes de la NKVD, antecesora del KGB, que se hallaban destinados en Leningrado, los cuales fueron enviados a los campos del Gulag.
Hasta un grupo de 104 presos, que ya estaban en la cárcel, cuando se produjo el asesinato, fueron culpabilizados y asesinados.
El mismo Stalin quiso hacerse cargo de la investigación del asesinato de Kirov y, en una ocasión, se presentó en la cárcel para interrogar a Nikolaev, el cual ni siquiera le reconoció a causa del colapso que había sufrido. Stalin, salió de allí diciendo que la oposición comunista a su gobierno era la que había tramado ese crimen, con la ayuda de los cónsules de varios países.
Así que esa excusa le vino de perlas para quitarse del medio a todo el que se hubiera opuesto a sus ideas en el Comité Central del PCUS, donde nunca había sido muy popular. De esa manera, ordenó las detenciones de Zinoviev, Kamenev, Prigozhin y muchos más. Obviamente, a todos ellos se les realizó un simulacro de juicio para luego ejecutarlos.
La verdad es que no se sabe si el asesinato de Kirov fue ordenado por Stalin, pero lo cierto es que fue el que más se aprovechó de ello.
Se han hecho múltiples investigaciones sobre este crimen y siempre se ha sospechado que Stalin pudiera haber estado detrás de esta trama, pero nunca se le ha podido demostrar su culpabilidad.
Sin embargo, no hay que olvidar que Stalin se llevó por delante a todos los políticos comunistas seguidores de Kirov y los envió a los campos del Gulag de Siberia.
Desgraciadamente, con la desaparición de Kirov se perdió el espíritu de reconciliación en la URSS, que defendía este político, y empezaron en ese país las matanzas a gran escala.
El primer gran juicio tuvo lugar en agosto de 1936 contra los líderes comunistas Zinoviev, Kamenev y 14 acusados más, imputándoles haber organizado un grupo terrorista para matar a Kirov y a Stalin. Todos ellos fueron condenados a muerte y ejecutados.
En enero de 1937, hubo otro gran juicio contra 17 líderes del PCUS. En esta ocasión, 13 de ellos fueron condenados a muerte y el resto enviados a Siberia, donde murieron muy pronto.
En marzo de 1938, tuvo lugar otro gran juicio contra 21 personas acusadas de ser trotskistas. Entre ellos, Yagoda, el antiguo jefe de la NKVD que inició la Gran Purga. En esta ocasión, todos ellos fueron condenados a muerte e inmediatamente ejecutados.
Desgraciadamente, en el caso de los condenados por estos tres grandes juicios, tampoco se libraron de esta pena algunos de sus familiares más cercanos.
La verdad es que en estos juicios no se libró casi nadie. Hasta el mismo Karl Pauker, jefe de los escoltas de Stalin y que había colaborado ampliamente con éste en la detención y ejecución de los condenados, también fue condenado a muerte y ejecutado en agosto de 1937.
Como ya indiqué en mi artículo dedicado al mariscal Tujachevski, los nazis, que estaban estudiando muy de cerca a Stalin, se dieron cuenta de que era una persona con un gran miedo a caer por culpa de un golpe de Estado o algo parecido. Por eso, se dedicaba, periódicamente, a hacer purgas entre sus colaboradores. Algo que también hizo Mao, en la China comunista.
Así que los nazis le hicieron creer, a través del presidente checoslovaco, que los militares soviéticos estaban preparando un golpe contra Stalin. Para ello, prepararon unos documentos falsos, donde se podía leer que había cierta complicidad entre los mandos nazis y los soviéticos para sublevarse contra los gobiernos de sus respectivos países.
Lógicamente, esto hizo que a Stalin se le pusieran los pelos de punta. Así que, sin demora, se llevó por delante a toda la cúpula militar, matando a casi todos los militares de comandante hacia arriba.
Supongo que esto lo harían los nazis para ir preparando su futura invasión del territorio de la URSS. Seguramente, por eso mismo, avanzaron tanto en tan poco tiempo, ya que la mayoría de los puestos de los ejecutados habían sido ocupados por personajes del partido sin ninguna formación militar.
Tampoco fue ajeno a estas purgas el Politburó o máximo órgano de gobierno del PCUS. Casi todos sus miembros históricos, a excepción de Stalin, fueron ejecutados o se suicidaron antes de que los mataran.
Igual ocurrió en el caso de los casi 2.000 participantes en el XVII Congreso del PCUS de los que más de la mitad fueron ejecutados. Os recuerdo que en ese congreso fue en el que se propuso a Kirov para secretario general y se rechazó la candidatura de Stalin para ese puesto.
En esta época fue donde ocurrieron las purgas a los miembros del espionaje soviético en el extranjero, que ya mencioné en mi artículo dedicado a Reiss. Incluso, como ya dije, en esta labor de búsqueda de esos agentes, colaboraron miembros de los PC de los países donde éstos se hallaban escondidos.
Incluso, tras el Pacto Ribentrop-Molotov, supongo que, para estrechar la amistad con el Gobierno nazi, Stalin, les envió a todos los comunistas alemanes, que habían huido de la Alemania de Hitler, buscando refugio en la URSS.
En 1938, el Gobierno soviético se dio cuenta de que se habían pasado mucho con las purgas, pues se cree que entre 1937 y 1938 habían ejecutado a más de 300.000 personas cada año. Así que cesaron a Yezhov de su cargo de jefe de la NKVD y pusieron a Lavrenti Beria. Éste redujo la represión, pero antes purgó a toda la antigua dirección de la NKVD, empezando por Yezhov.
A partir de entonces, las purgas se hicieron más selectivas y se redujo el número de condenados y ejecutados. Aunque esta etapa no terminó hasta la muerte de Stalin, en 1953.
En cuanto a los familiares de los condenados, se construyeron unos campos de concentración especialmente dedicados a este tipo de presos. Los que no habían sido condenados a muerte, solían ser condenados a una pena entre 5 y 8 años.
Incluso, si los niños eran calificados como “socialmente peligrosos” podrían ser condenados a realizar trabajos forzados de por vida. En aquella época, los orfanatos no daban abasto, por la gran cantidad de huérfanos, originados por  las purgas. Aumentó mucho la delincuencia juvenil.
En resumen, siempre se ha sospechado que Stalin estaba detrás del asesinato de Kirov. Aunque siempre habían sido muy buenos amigos, se volvió mucho más popular que Stalin y así, en el XVII Congreso, hubo muchos votos en contra de la política de Stalin.
A mí me parece que Stalin no dejaba de ser otra cosa que un mediocre y como tantos otros, continuamente, tienen que quitarse del medio a todo aquel que le pudiera hacer sombra. Como Kirov se estaba haciendo demasiado popular, como ya he dicho, le quisieron hacer secretario general, aunque no accedió a ello, pues era un estorbo para Stalin.
Con esa excusa, se pudo quitar del medio tanto a su oponente como a todos sus seguidores, que habían votado contra él en el XVII Congreso.
No obstante, también es preciso decir que Kruschev, que, tras la muerte de Stalin, acusó de todo a su antecesor, nunca dijo que tuviera algún tipo de responsabilidad en el asesinato de Kirov.

martes, 1 de mayo de 2018

IGNACE REISS Y LA LARGA MANO DE STALIN


Hoy voy a seguir hablando sobre la antigua KGB soviética. Esta vez, voy a dedicar mi artículo a un antiguo agente al que se le ocurrió la nefasta idea de abandonar esa agencia. Algo que, lógicamente, nunca le perdonaron en Moscú.
El nombre real de nuestro personaje de hoy era Nathan Markovic Poreckij, sin embargo, en todos los manuales aparece como Ignace Reiss, el nombre que utilizó, cuando trabajaba para la KGB. Por si alguno no lo sabe, se trataba del servicio de espionaje y contraespionaje de la antigua URSS.
Ignace nació en 1899 en un pueblecito de la región de Galitzia, por entonces, dentro del extinto Imperio Austro-Húngaro.
Tras la I Guerra Mundial, pasó a ser territorio polaco, con la restauración de Polonia. Sin embargo, al finalizar la II Guerra Mundial, la URSS, exigió que se movieran hacia el oeste las fronteras de Polonia y Alemania. Así que ahora pertenece a Ucrania.
Curiosamente, nació en el seno de una familia mixta. Siendo su padre cristiano, mientras que su madre fue una judía rusa.
Posteriormente, su familia les envió a él y a su hermano mayor a estudiar a la ciudad de Lviv, capital de esa provincia, y donde conoció a algunos compañeros que serían muy importantes a lo largo de su vida. También allí nació su interés por el socialismo, que luego le llevó al comunismo.
Más adelante, estuvo estudiando la carrera de Derecho en la Universidad de Viena.
 Al final de la I Guerra Mundial y una vez conseguida su licenciatura, regresó a su ciudad, donde trabajó para el ferrocarril. Por entonces, su ciudad se estaba desarrollando a marchas forzadas y parecía que podría aportar un futuro muy prometedor a la gente joven.
En 1919, una vez restaurado el Estado de Polonia, se afilió al PC local. Posteriormente, fue enviado a Viena, para trabajar en el llamado Komintern y ahí pasaría a ser un agente del GPU o servicio de inteligencia del Ejército soviético. Más tarde, lo sería también de la NKVD. El antecesor de la famosa KGB.
En 1920, estalló la guerra entre Polonia y la antigua URSS. Esto debió de ser un gran contratiempo para nuestro personaje, al ser polaco, vivir en Polonia y trabajar para el espionaje soviético. Precisamente, su hermano mayor murió durante ese conflicto bélico.
Así que, dos años más tarde, fue arrestado, bajo la acusación de espionaje, lo cual solía suponer una condena de 5 de años de cárcel. No obstante, consiguió escapar, mientras era conducido en un tren hasta la cárcel.
Durante los siguientes 7 años estuvo residiendo en Berlín y Viena. Lógicamente, siguió trabajando para la Inteligencia soviética. Allí conoció a otros personajes famosos, como Richard Sorge.
Posteriormente, estuvo residiendo en Moscú hasta 1932. Esta vez se dedicó a coordinar el espionaje soviético en Polonia, dentro de un departamento a las órdenes del general Berzin. Un hombre muy capaz, que también fue asesinado en una de las infames purgas de Stalin.
En ese departamento, volvió a coincidir con Richard Sorge, un doble agente, que llegó a
infiltrarse en la embajada alemana en Japón. De esa manera, consiguió informar a Moscú de la fecha del ataque japonés a Pearl Harbor y, sobre todo, de la fecha de la invasión alemana
 a la URSS. Desgraciadamente, en ambos casos, no fue escuchado por Stalin.
Otro de sus compañeros en ese departamento fue Leopold Trepper, el cual fue el creador de una célebre red de espionaje, llamada la Orquesta Roja, que llenó de espías toda la Alemania nazi. Incluso, llegó a infiltrar a uno de sus agentes dentro del Alto Estado Mayor alemán.
Reiss, también era considerado como otro de sus agentes más valiosos. Parece ser que, durante su etapa como agente de campo usó varios apodos, sin embargo, el que más utilizó fue Ludwik.
En 1936, comenzaron las famosas purgas de Stalin. Muchos de los amigos de Ignace fueron llamados a Moscú, donde a casi todos les esperaba el paredón. Él consiguió que, de momento, aceptaran sus excusas para no comparecer en la capital.
Parece ser que uno de los principales motivos que le llevaron a la deserción fue que, en junio de 1937, recibió una carta de Abram Slutsky, uno de sus jefes del NKVD, en la cual le decía que, si no comparecía pronto en Moscú, sería considerado como un traidor y perseguido por ello. Curiosamente, al año siguiente, el mismo Slutsky, fue “purgado” por el mismo motivo.
Así que, a mediados de 1937, Reiss, se decidió a enviar un escrito al propio Stalin, donde, además de devolverle sus condecoraciones, le decía que no quería trabajar nunca más para “los verdugos de los mejores representantes de los trabajadores de Rusia”.
También, en el mencionado escrito, criticaba las infames purgas de Stalin y a los servicios que colaboraban con ellas. Incluso, se permitió llamar al líder soviético “asesino de los sótanos del Kremlim”.
Por último, afirmaba que se iba a unir a Trotsky, porque representaba mejor la ideología de Lenin. No obstante, aseguraba que no iba a difundir ninguno de los secretos que había conocido gracias a su trabajo.
Ya sé que todos pensaréis que este hombre actuó de una forma errónea. Más concretamente, como un iluso, al pensar que Stalin y sus secuaces lo iban a dejar en paz, cuando habían asesinado a varios miles de personas por mucho menos.
Reiss, cuyo cabello había encanecido en muy poco tiempo, posiblemente, debido a la tensión que estaba soportando, pensó que estaría seguro con su familia en una pequeña aldea enclavada en un remoto valle de Suiza. Pues, aunque parezca mentira, hasta allí llegó el potente brazo de Stalin.
Esta vez, enviaron a una persona a la que él había conocido muchos años antes, durante uno de sus viajes a Leipzig. Se trataba de Gertrude Schildbach, también comunista, igual que él. Lo que no sabía es que ella, a pesar de que afirmaba querer dejar el NKVD, seguía trabajando para ese servicio de espionaje. En ese momento, se hallaba destinada en Italia.
Parece ser que ella contactó con él y le propuso que se reunieran en Lausana, porque quería que la ayudara a desertar, igual que había hecho Reiss. Desde allí, él pensaba viajar hasta Reims, donde vivía un holandés, de ideología comunista trotskista, que le había propuesto publicar la carta que había dirigido Reiss al propio Stalin.
Lo cierto es que nunca llegó a su destino. A primeros de septiembre de 1937 se publicó en la prensa suiza
que había sido hallado en medio de una carretera de ese pequeño país, un coche, en cuyo interior se encontró el cadáver de un hombre con un pasaporte checoslovaco. Al leerlo, su mujer supo enseguida que se trataba de él y fue a denunciar el hecho ante la Policía suiza.
Otras fuentes dicen que el cadáver se encontró tirado en mitad de una carretera. Mientras que el coche de alquiler se encontró abandonado en una cercana estación ferroviaria.
Como ya he dicho, parece ser que Reiss cenó con Gertrude, para intentar que ella también desertara y se pasara al trotskismo.
A la salida del restaurante, él fue golpeado en la cabeza y obligado a entrar en un coche, donde fue llevado hasta una carretera comarcal, donde les esperaba el jefe de ese grupo, Roland Abbiate. Al verle, éste le disparó una ráfaga de ametralladora y luego salieron todos huyendo en otro coche, dejando abandonado el suyo. Lo cierto es que se cebaron con él, pues el cadáver tenía nada menos que 15 balas alojadas en su interior.
Parece ser que el NKVD se tomó esta operación muy en serio, pues había desplazado a un segundo grupo de agentes para que cometieran este asesinato, en el caso de que hubiera fallado el primero. Algo que llegó a comprobar la Policía suiza. La cual, pidió a Francia la detención y la extradición de los miembros de este grupo. Sin embargo, Francia, no colaboró en ningún momento con Suiza y, tras haberlos detenido, los puso en libertad, para que se escaparan. Algo que molestó mucho a las autoridades suizas.
Incluso, por la documentación que dejaron abandonada en su hotel, se llegó a comprobar que estos agentes también se hallaban realizando un seguimiento tanto de los movimientos de Trotsky como de los de su hijo, León Sedov. Este último, apareció asesinado en Francia en febrero de 1938.
Parece ser que, en el caso de Sedov,  el suceso ocurrió mientras estuvo ingresado en un hospital parisino a causa de una enfermedad no demasiado grave. A pesar de que había ingresado bajo un nombre falso, alguien lo reconoció y lo delató. Se sospecha que la NKVD se sirvió para matarlo de un médico francés afín al comunismo.
Lo mismo le ocurrió a Rudolph Klement, trotskista y secretario de la IV Internacional, cuyo cuerpo apareció flotando, en el verano de 1938, en las aguas del río Sena.
Como ya he dicho, las Policías suiza y francesa, llegaron a identificar a los asesinos. Sin embargo, aunque se produjeron algunos arrestos, ninguno de ellos fue procesado, porque, en esos momentos, gobernaba en Francia el Frente Popular y no querían molestar a sus “maestros” de Moscú.
También es cierto que, en esos momentos, el Gobierno francés se hallaba reunido con el soviético para discutir los puntos del futuro tratado de amistad franco-soviético y no querían perjudicar esas negociaciones.
No obstante, muy pronto se identificaron a los asesinos. La primera fue Gertrude y se comprobó que el mechón de pelo canoso, que fue hallado en la mano del cadáver correspondía a ella.
Junto a su habitación del hotel, que habían ocupado en Suiza, y donde habían dejado abandonado todo su equipaje, se encontró también el de su cómplice, Roland Abbiat, un ciudadano de Mónaco, nacido en Londres. Junto a ellos, había actuado un ciudadano francés, llamado Etienne Charles Martignat, que también era un agente soviético. Parece ser que la orden de asesinarlo partió del jefe del servicio exterior de la GPU, Michail Spiegelglass, que, en ese momento, se hallaba de visita en París.
Durante algunos días, varios agentes del NKVD, anduvieron tras la pista de Reiss y el enlace entre ellos fue Renata Steiner, una joven maestra suiza, afiliada al PC. Esta fue la primera detenida por la Policía, pues a nombre de ella figuraba el coche alquilado con el que los asesinos se desplazaron para matar a Reiss.
Lo cierto es que parece muy extraño que Reiss se fiara de Gertrud, cuando, tras su deserción, veía muy claro que no podría fiarse de nadie. También es muy extraño que no aprovechara para exiliarse en un país donde, al menos, en teoría, podría estar más seguro. Como el Reino Unido o USA. Aunque, como es de suponer, el precio de esta seguridad sería delatar a todos sus antiguos colegas ante los servicios de Inteligencia de esos países.
Por lo visto, en la NKVD, también habían pensado en deshacerse de la esposa y el hijo de Reiss por medio de una caja de bombones, en cuyo interior habían inyectado estricnina. Sin embargo, Gertrude, se negó a entregarlos por la amistad que le unía con esa familia. Esa caja fue hallada por la Policía suiza, al efectuar el registro de las habitaciones en donde se habían alojado los asesinos.
No sé si, por ese motivo, Gertrude, que fue la única condenada en Francia a una mínima pena de 8 meses de cárcel. Posteriormente, fue deportada a la URSS y allí fue de nuevo encerrada en el Gulag hasta su muerte.
Parece ser que, antes de asesinar a Reiss, la Inteligencia soviética, había intentado servirse de la Policía suiza para localizarlo, acusándole de ser un peligroso traficante de drogas.
Lo cierto es que muchos otros agentes aprendieron de la forma en que había sido tratado Reiss y, cuando se atrevieron a desertar, lo hicieron de una forma mucho más cautelosa y, así y todo, muy pocos consiguieron permanecer mucho tiempo con vida. También la larga mano de Stalin llegó hasta ellos.
Parece ser que Reiss, cuando trabajaba en Moscú para la KGB, fue el que reclutó a Kim Philby, uno de los dobles agentes más famosos de la Historia. Se dice que el encuentro entre ambos tuvo lugar en Viena.
Incluso, del mismo Reiss, se dice que reclutó e infiltró a sus agentes dentro del mismo bando franquista, durante la Guerra Civil española, pero sobre eso no se tienen apenas datos. Por supuesto, uno de ellos, sería el propio Philby, que actuaba como reportero y, a causa de resultar herido en uno de los combates, fue condecorado por el propio Franco.
Es más, llegó a tener un agente infiltrado en la oficina de cifrado del Foreign Office, el
Ministerio británico de Asuntos Exteriores. Así que muchas veces Reiss llegó a ver ciertos documentos secretos antes de que los leyera el propio ministro.
También se dice que, tras su deserción, Reiss, había advertido de forma anónima a varios de los agentes soviéticos, que estaban destinados en nuestro país, durante la Guerra Civil, que Stalin había dado las órdenes oportunas para acabar con ellos. Con el fin de que no volvieran a la URSS, si eran convocados por su Gobierno.
Precisamente, en esa época, se produjo el secuestro, tortura y asesinato del líder comunista español Andreu Nin, que encabezaba un partido llamado POUM que, a pesar de ser comunista, no se quiso plegar a las órdenes llegadas desde Moscú. Su cuerpo nunca ha sido hallado y se cree que estuvo preso en una casa cercana a una antigua base aérea. Donde hoy se encuentra el nuevo campus de la Universidad de Alcalá.
Tanto Sorge como Trepper, los dos antiguos compañeros de Reiss, tuvieron un infortunado final. El primero fue arrestado en Japón y, tras la renuncia de Stalin a canjearlo por otros presos en poder de los soviéticos, fue condenado a muerte y ejecutado.
Por lo que se refiere a Trepper, fue capturado por la Gestapo y encerrado en uno de sus campos de concentración. Sin embargo, tras ser liberado de ese campo, regresó a la URSS, donde otra vez fue detenido y encerrado durante 10 años en uno de los campos del llamado Gulag soviético, a causa de una acusación absurda de ser un agente de la Gestapo. Murió varios años después en Israel.
De hecho, como se puede ver en las fotos, muchos líderes soviéticos no estuvieron tranquilos hasta que se produjo la muerte de Stalin.
Ignace, tras su asesinato, dejó sola a su esposa, Elsa, al cuidado del único hijo de ambos, Román, que entonces tenía 12 años.
Parece ser que Elsa estaba deseando escapar de Europa. Así que se puso en contacto con gente que le ayudó a cambiar de identidad y a conseguir un pasaporte para llegar a USA. Uno de los que les ayudaron fue el famoso político socialista belga, Paul-Henri Spaak, que, posteriormente, fue uno de los creadores del Benelux y uno de los fundadores del Mercado
Común, hoy llamada Unión Europea.
Parece ser que, tras la llegada de Elsa y su hijo a territorio USA, fueron interrogados en varias ocasiones por agentes del FBI y de la CIA. Precisamente, uno de los interrogadores de esa agencia de espionaje fue Jim McCord. El mismo que, muchos años después, fue uno de los principales condenados por el famoso asunto Watergate.
Curiosamente, el único hijo de Reiss y Elsa, que ahora se llama Román Bernaut, fue reclutado por la CIA, al final de la II Guerra Mundial, mientras estaba finalizando sus estudios universitarios.
Incluso, lo enviaron a la Alemania ocupada para servir como enlace entre su servicio y la Inteligencia militar soviética. O sea, los mismos que, unos años antes, habían asesinado a su padre. Parece ser que su misión era localizar y detener a los dirigentes nazis para hacerlos comparecer ante los tribunales de Justicia.
Posteriormente, estuvo trabajando muchos años como economista en la OCDE hasta que le llegó la edad de la jubilación. Paradójicamente, aunque su padre fue un fiel comunista, él trabajó en esa organización, que siempre ha sido acusada de ser una de las máximas defensoras del sistema capitalista.