Seguramente, al leer el título de este artículo, muchos de vosotros hayáis pensado que se trata de algo parecido a una historia de ficción, porque eso de los golpes de Estado es algo que suele ocurrir en los países de Sudamérica, pero no en USA. Ahora veréis que también pudo ocurrir uno en USA.
Los pocos lectores que me siguen,
desde hace muchos años, saben que hace tiempo dediqué uno de mis artículos a un
general de marines llamado Smedley Butler. Un tipo muy sensato, como podréis
leer en este artículo.
Butler fue un tipo muy peculiar. Nacido
en 1881 en una localidad de Pensilvania y en una familia bastante acomodada.
Por lo visto, falsificó su edad
para ser admitido en el cuerpo de Marines, cuando sólo tenía 16 años, asegurando
que tenía 18. Precisamente, cuando estaba teniendo lugar la guerra en Cuba y
Filipinas contra España.
No sé si a su padre le hizo mucha
gracia esta ocurrencia, porque se trataba de una familia cuáquera, que, para el
que no lo sepa, son muy pacifistas.
Lo cierto es que, como su padre
era miembro del Congreso USA, le admitieron como segundo teniente, sin
necesidad de haber pasado por una academia militar.
Ello dio lugar a que fuera el militar
más condecorado del Ejército USA y un general muy popular entre sus soldados. Con
los cuales solía estar muy a menudo.
Parece ser que también era un
poco bocazas. En cierta ocasión, criticó que Mussolini atropellase a un niño y
no parase a auxiliarlo. Algo que no gustó nada ni al Gobierno italiano, ni a
sus mandos en USA, porque, por entonces, se hallaban en medio de unas importantes
negociaciones comerciales con Italia. Así que fue arrestado y sometido a un
consejo de guerra, del cual salió libre sin cargos.
Como ya sabemos, en 1929, tuvo
lugar una dura crisis económica, que dejó a mucha gente en la miseria.
Por ello, a partir de 1932, miles
de veteranos, junto con sus familias, fueron llegando a Washington DC, con el
fin de que les abonaran el importe de unos bonos, que les habían dado como
indemnización, tras haber luchado en la I Guerra Mundial.
Butler y uno de sus hijos
estuvieron en el campamento de Anacostia, situado al sur de la capital. Allí les
dirigió unas arengas en las que les dijo que tenían perfecto derecho a
protestar para luchar por sus intereses, como cualquier otro ciudadano y les
instó a que no perdieran su dignidad.
En julio de 1932, el presidente
Hoover ordenó que unas unidades militares, al mando del general MacArthur, se
aproximaran a Anacostia, pero sin llegar a cruzar el puente, que separa las dos
orillas de este río.
Incluso, no hizo caso de las
advertencias de Eisenhower, que siempre fue el jefe de Estado Mayor y el
protegido de MacArthur.
Por este motivo, en 1933, Hoover
fue derrotado por Franklin Delano Roosevelt (FDR), el cual ganó la presidencia 4
veces seguidas, ya que, hasta 1947, no había límite de veces para ser reelegido
como presidente USA.
Ese mismo año, tomó contacto con Butler
un tipo llamado Gerald P. MacGuire, que era una especie de agente de
inversiones en la Bolsa, además de ser el jefe de la Legión americana en Connecticut.
Por lo visto, le dijo que era el representante de gente muy importante del país y que estaban dispuestos a invertir una gran cantidad de dinero para dar una especie de golpe de Estado, a fin de apartar al presidente del poder, porque lo veían como un socialista.
FDR sólo había intentado mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos a base de crear miles de puestos de trabajo, salario mínimo, subsidios para el desempleo y una seguridad social. Todo ello, había sido muy mal visto por los empresarios, en un contexto en que estaba de moda el fascismo.
Butler, como un buen estratega,
puso este tema en conocimiento de un periodista, llamado Paul French, al cual
también puso en contacto con MacGuire. Evidentemente, sin avisarle de que era
un periodista.
Parece ser que FDR también
simpatizaba con los veteranos, pero no fue a verlos, sino que envió a su esposa
para que hablara con ellos.
Por lo visto, lo que pretendían estos magnates era que Butler, que era un militar muy querido por los veteranos, se pusiera al mando de unos 500.000 de ellos y diera un golpe de Estado, con el fin de imponer a una especie de dictador por encima del presidente.
Algo parecido a la famosa Marcha sobre Roma, que hizo Mussolini.
De hecho, habían enviado a MacGuire
a Italia y a Alemania para aprender las tácticas de los fascistas y los nazis,
ya que querían imponer un gobierno fascista en USA.
Butler les siguió la corriente
para poder enterarse de quiénes estaban metidos en esta conspiración. Poco después,
lo denunció ante el Congreso USA.
Allí se formó el Comité
McCormack-Dickstein
Lo cierto es que, en 1935, este
comité declaró que todo lo relatado por Butler era cierto, aunque afirmaba que
en esa conjura estaban implicados gente tan importante como J.P. Morgan, Du
Pont, Prescott Bush (padre y abuelo de los presidentes Bush), Robert Clark (dueño
de la empresa de máquinas de coser Singer) y la American Liberty League, una
organización que se oponía al New Deal de FDR. Las armas serían aportadas por
la famosa empresa Remington.
Paradójicamente, nadie fue
encarcelado. Algunos autores dicen que FDR llegó a un compromiso con los
acusados de no procesarlos, si dejaban de oponerse al New Deal. Por eso mismo, las
actas de esos interrogatorios fueron archivadas como material clasificado y no
se conocieron hasta 1967.
A FDR le interesaba tener a los empresarios e industriales de su parte, porque no olvidemos que los aliados vencieron en la II Guerra Mundial gracias al poder industrial de USA y no porque tuvieran unos ejércitos superiores a los del Eje.
El propio Butler declaró que era tan leal a FDR que, si los implicados conseguían movilizar a 500.000 hombres contra el Gobierno, él movilizaría a otros tantos para defenderlo.
No hay que olvidar que, por entonces,
los países de Occidente temían al comunismo y eso hizo que muchos de ellos no
mantuvieran relaciones diplomáticas, ni comerciales con la antigua URSS. Como era
el caso de USA o, incluso, de España.
MacGuire falleció de manera repentina
en marzo de 1935 a causa de una oportuna neumonía.
Por el contrario, Butler publicó
en 1935 un escueto libro titulado “La guerra es una estafa”.
En él escribió algunas frases
como: “Pasé la mayor parte de mi tiempo en las fuerzas armadas como un matón de
clase alta, al servicio de las grandes empresas… Un gánster al servicio del
capitalismo… Podría haber dado algunas pistas a Al Capone”.
Los cuáqueros se basan en cada individuo tiene una luz directa hacia Dios y su conciencia le dejó muy claro que unirse a esos conspiradores sería una traición al pueblo USA:
“Mis soldados no son mercenarios, sino ciudadanos”.
En cambio, Patton afirmó no
conocer a un veterano llamado Joe Angelo, que le había salvado la vida durante
la I Guerra Mundial y ordenó su detención.
Desgraciadamente, Butler murió en
1940, a causa de un cáncer.
No hay mucha bibliografía sobre
estos hechos, aunque es cierto que se han publicado algunos artículos. Aunque se
mencionan estos hechos en la película Amsterdam (2020).
Por otro lado, en 2000, el famoso
Oliver Stone quiso filmar una película sobre este tema, pero lo descartó. Supongo
que no le quisieron dar financiación para ello.
Al final, Paul French, publicó su
exclusiva en el Philadelphia Record y el New York Times tuvo que publicar un
artículo para darle la razón a Butler.
Una de las cosas que aparecieron en el artículo de French fue una conversación, donde MacGuire le dijo: "Necesitamos un gobierno fascista en este país para salvar a la nación de los comunistas que rodean a Roosevelt. Necesitamos que las empresas tengan el control. Vamos a necesitar un hombre a caballo... Butler es el hombre ideal porque tiene a los veteranos en el bolsillo".
El informe final del Comité McCormack-Dickstein decía: "Este Comité ha podido verificar la exactitud de las afirmaciones del General Butler en cada detalle esencial... El testimonio del Sr. Paul French fue fundamental para confirmar que no se trataba de una charla ociosa, sino de una conspiración real".
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