ESCRIBANO MONACAL

ESCRIBANO MONACAL
UNA GRAN OBRA MAESTRA REALIZADA EN MARFIL

lunes, 12 de septiembre de 2016

EMMA GOLDMAN, UNA REVOLUCIONARIA EN USA



Esta vez voy a hablar de una mujer que le dio más de un quebradero de cabeza al famoso J. Edgar Hoover, fundador del FBI.
Nuestro personaje de hoy se llamaba Emma Goldman y nació en 1869 en la
ciudad de Kaunas, hoy perteneciente a Lituania y, por entonces, al Imperio Ruso.
Nació en el seno de una familia ortodoxa rusa, que poseía un modesto hotel en esa ciudad. Según parece, el padre ya había tenido antes otros negocios, sin embargo, en todos había fracasado.
Tras la muerte del zar Alejandro II, a causa de un atentado terrorista, se sucedió una gran represión contra varias minorías, como los judíos. Así que ellos se trasladaron a la capital, San Petersburgo.
Se rebeló contra su padre, porque, siguiendo la tradición familiar, la quisieron casar, contra su voluntad  y con sólo 15 años. Así que se fue con una hermanastra, hija del primer matrimonio de su madre,  a los USA. Se trasladaron a la casa de una hermana, que ya vivía allí.
Anteriormente, también había tenido múltiples discusiones con su padre, porque ella quería seguir en la escuela y el padre no era partidario de que las mujeres estudiaran. Incluso, era muy dado a utilizar un látigo con sus hijos.
Allí no le fue color de rosa y comenzó trabajando en una fábrica textil. En 1886, tras una revuelta en Chicago, alguien explotó una bomba que dio de lleno a unos policías. Por ello, tras un juicio más que discutible, se condenó a varios anarquistas a la horca.
Ella vio todo esto tremendamente injusto, así que muy pronto se afilió a un grupo anarquista. Ya se sabe que los sacerdotes suelen decir: “Sangre de mártires, semilla de conversos”.
Lo curioso es que estos anarquistas ni siquiera habían estado presentes en esa ciudad, sino que se hallaban celebrando un congreso en Pittsburg. Sin embargo, como necesitaban a un culpable, tiraron de estos pobres desgraciados.
Al cumplir los 20 años se casó con un inmigrante ruso. El matrimonio sólo duró unos 10 meses y luego se separaron. Algunos dicen que la causa fue que él era impotente. Ella no llegó a divorciarse para así tener derecho a la ciudadanía USA, que había adquirido al casarse con él, que ya la tenía.
Poco después, conoció a un líder anarquista alemán,  llamado John Most, el cual era partidario del terrorismo para arreglar estos conflictos. Parece ser que a ella no le convencieron sus razones y no duró mucho con él.
Posteriormente,  conoció a otro inmigrante lituano y judío, llamado Alexander Berkman, y fueron pareja durante muchos años.
En cierta ocasión, a un tipo propietario de una acería en una localidad de Florida, no se le ocurrió mejor cosa, para eliminar las huelgas, que atacar violentamente a los obreros más revolucionarios con el fin de cargárselos.
Contrató agentes de Pinkerton y de esa forma, provocó la muerte de 10 obreros y otros 60 resultaron heridos.
Evidentemente, a Berkman eso no le hizo ninguna gracia. Así que un día se presentó en las oficinas de ese empresario y le disparó dos veces, aunque no lo mató. No obstante, Berkman fue capturado y condenado a 22 años de cárcel.
En 1893, también Emma fue encarcelada. Parece ser que el arresto fue motivado por la publicación de ciertos artículos, donde se animaba a los obreros a exigir el trabajo y el pan
a los empresarios o a quitárselo, si no se lo daban.
Por aquel entonces, USA se hallaba en una profunda crisis. En la cárcel la entrevistó un
periodista del New York World que, en su artículo la denominó como “la moderna Juana de Arco”. Aprovechó su estancia en la cárcel para estudiar Enfermería.
Unos diez meses después fue liberada. Ese día, unas 3.000 personas la recibieron apoteósicamente en el Teatro Thalia, en Nueva York, y luego tuvo que dar muchas entrevistas a la prensa.
En 1901 fue de nuevo encarcelada, acusada de participar en el complot para el asesinato del presidente
McKinley. Parece ser que ella conocía al asesino, pero no tuvo nada que ver con ese hecho. Por ello, salió en libertad pocos días después.
Sin embargo, intentó defender al asesino del presidente y eso hizo que se produjera una división en el movimiento anarquista, que fue aprovechado por los socialistas para aumentar su prestigio entre la clase obrera.
No obstante, el nuevo presidente USA, T. Roosevelt,  aseguró que iba a hacer una campaña para terminar con todos los anarquistas y deportarlos del país.
De hecho, en 1903, se promulgó la Ley de Inmigración, por la que se prohibió la entrada en USA de anarquistas, mendigos, enfermos de epilepsia e importadores de prostitutas.
En 1906, Berkman, fue liberado. Juntos de nuevo, se dedicaron a editar todo tipo de panfletos de tipo anarquista, para atraerse a la población obrera. Como los periódicos “La madre Tierra” o, más tarde, “La explosiva”.
Entre 1910 y 1911, Berkman, fue uno de los profesores del Centro Ferrer, fundado en honor del anarquista español Francisco Ferrer i Guardia, fusilado en Barcelona.
En 1915, una bomba explotó durante un desfile en San Francisco, California. La policía sospechó de esta pareja, pero no pudo acusarles de nada. En cambio, arrestaron a dos obreros, que ni siquiera eran anarquistas. A uno le condenaron a  muerte y a otro a cadena perpetua.
Berkman y Goldman, consiguieron, tras realizar una amplia campaña de protestas, que el presidente Wilson le pidiera al Gobernador de California, que conmutara esa condena a muerte. Cosa que hizo a regañadientes. Ambos llegaron a  ser indultados en 1939.
En 1916, fue encarcelada de nuevo, tras una serie de conferencias, donde se mostraba partidaria de la anticoncepción. En aquella época coincidió en muchos temas con Margaret Sanger, una luchadora a favor del control de la natalidad.
También trataba en ellas otros temas como el ateísmo, el militarismo, la libertad de expresión, el capitalismo, el amor libre y la homosexualidad. O sea, que, como dijeron algunos, era una mujer muy adelantada a su época.
En 1917,  otra vez fue encarcelada, junto a Berkman, por manifestarse en contra del servicio militar. No hay que olvidar que el país estaba metido en la I Guerra Mundial, contra la que cargaron también, alegando que era un acto propio del Imperialismo.
En 1919, la pareja fue expulsada hacia la antigua URSS, junto con más de 200 personas más, a bordo del barco Buford.
El presidente del comité que les condenó a ser expulsados era nada menos que J. Edgar Hoover, que la calificó como “una de las mujeres más peligrosas de América”. La pareja estaba aún en la cárcel y no la dejaron salir a la calle pretextando que “su regreso a la comunidad dará lugar a un daño indebido”. Fueron directamente de la cárcel al barco.
Ella apeló a que era ciudadana de USA y esa Ley sólo se podía aplicar a los no ciudadanos. Sin embargo, como ella había adquirido la nacionalidad tras haberse casado y a su marido se la habían revocado en 1908, argumentaron que también se la habían revocado a ella.
Eso fue durante un periodo llamado el Miedo Rojo o Miedo Bolchevique, donde los ciudadanos de USA estuvieron sometidos a una auténtica psicosis por la que se temía que los comunistas y los anarquistas fueran a poner bombas por todo el país, matando a miles de personas.
En un principio, cuando llegaron a la URSS, viajaron los dos muy entusiasmados por todo el país, pues el Gobierno bolchevique les había encargado recoger material de todas las regiones para fundar un museo. Así pudieron ver en primer persona lo mal que lo estaban pasando los obreros de ese país.
Parece ser que, al volver a Moscú, fueron recibidos por el mismo Lenin, el cual les dijo que las libertades volverían a la URSS, cuando la revolución estuviera fuera de peligro. Parece ser que los comunistas calificaban  la libertad de expresión como “una superstición burguesa”.

En 1921, tras la represión posterior al levantamiento de Kronstadt, que fue liderada por Zinoviev, presidente del Soviet de Petrogrado, y Trostky, no les quedó otra que marcharse a otro sito.
El motivo fue que ese levantamiento había sido organizado por los anarquistas cont
ra el gobierno comunista. Así que ellos tuvieron que salir huyendo de allí, por si acaso, ya que habían apoyado las reivindicaciones de los sublevados y tuvieron que escapar en pleno mes de diciembre.
En principio, huyeron a Suecia, para luego ir a Alemania y, posteriormente, a Francia. En todos esos países publicaron libros denunciando lo que estaba haciendo el gobierno bolchevique en la URSS. Es curioso, porque ellos llegaron allí muy ilusionados y se fueron muy descontentos.
En 1924, asistieron a una cena en Londres, donde denunciaron lo que estaba ocurriendo en la URSS. Parece ser que algunos de los asistentes, entre los que se encontraban Bertrand Russell y H. G. Wells, entre otros, se asombraron de lo que estaba contando. Incluso, algunos le dijeron que aún era prematuro criticar ese experimento revolucionario.
Sobre sus experiencias, Emma, escribió dos libros “Mi desilusión en Rusia”, de 1923; ampliado por “Mi mayor desilusión en Rusia”, publicado en 1924. Parece ser que esos títulos se los pusieron los editores y a Emma no le gustó nada la idea.
En 1925, Berkman y ella vivían separados y el Gobierno británico la quiso expulsar de allí. Sin embargo, un anarquista de ese país se ofreció a casarse con ella, para que adquiriera la ciudadanía y ella aceptó. Eso le dio tranquilidad para residir allí o poder viajar a otros países.
En 1933, el Gobierno USA, le permitió entrar en el país para dar una conferencia. Aparte de ello, pudo volver a ver a muchos amigos y dar muchas entrevistas. Su visado caducó tres meses después y se tuvo que ir a Canadá.
Mientras tanto,  Berkman escribió “El mito bolchevique”, que llegó a ser publicado en 1925.También, el mismo autor, publicó en 1929, “Ahora y después: El ABC del anarquismo comunista”.
Berkman estuvo viviendo unos años en Niza, donde lo pasó muy mal, porque no tenía trabajo, ni ingresos de ningún tipo. A mediados de  1936, tuvo problemas con la próstata e intentó suicidarse, muriendo unos días más tarde. Emma fue avisada, pero cuando llegó, Berkman, se hallaba en un estado de coma, muriendo poco después.
En 1936, Emma, fue invitada a dar unas charlas en Barcelona, en medio de la Guerra Civil española. Allí dijo encontrarse muy a gusto, pues la CNT y la FAI habían intentado hacer una revolución de tipo anarquista, según sus mismos principios.
En Huesca les dijo a sus compañeros: “Su revolución destruirá para siempre la idea de que el anarquismo es sinónimo de caos”. Incluso, llegó a conocer al líder Buenaventura Durruti y habló muy bien de él.
Ella empezó a preocuparse cuando la CNT aceptó entrar en el Gobierno de la II República y cuando le dieron muchas concesiones al PCE. Así que se volvió a Londres, como representante oficial de la CNT-FAI.
Volvió a España a mediados de 1937 y ya no vio lo mismo. Había tenido lugar un enfrentamiento con los comunistas, los cuales se cargaron muchas colectivizaciones y había fracasado el experimento anarquista.
Volvió a Canadá y dijo que el Reino Unido y Francia habían perdido su oportunidad de pararle los pies al fascismo. Así que ocurriría “una nueva forma de locura en el mundo”.
A principios de 1940, sufrió un derrame cerebral. Podía oír, pero no hablar. Algo muy duro para ella, que siempre fue una buena oradora.
Ya a mediados de ese mismo año, le dio otro ataque, que le llevó a la muerte el 14 de mayo en Toronto.
El escritor Howard Zinn escribió una obra teatral sobre la vida de nuestro personaje, la cual ha sido representada en USA y varias capitales europeas.
En fin, yo pienso que fue una mujer que sufrió por tener una mentalidad muy adelantada a la de su época.

jueves, 8 de septiembre de 2016

JULIET ANN OPIE HOPKINS, LA ENFERMERA DEL SUR



Normalmente, cuando se habla sobre un modelo de enfermera, inmediatamente, todo el mundo piensa en la británica Florence Nightingale, que se hizo famosa, en el siglo XIX, durante la Guerra de Crimea.
Yo no dudo  que esa mujer fuera todo un ejemplo y seguramente, fue todo un modelo para nuestro personaje de hoy. Ya que la Guerra de Crimea comenzó en 1853, mientras que la Guerra de Secesión en USA se inició en 1861.
Sin más aclaraciones, vamos a entrar en faena. Nuestro personaje se llamaba Juliet Opie Hopkins y nació en mayo de 1818 en un pueblo situado en el actual Estado de Virginia Occidental.
Nació en el seno de una familia bastante pudiente. Su padre tenía una plantación y se calcula que poseía unos 2.000 esclavos, nada menos.
Fue educada en su propia casa hasta que sus padres la enviaron a una escuela privada en Richmond, también en Virginia.
Desgraciadamente, su madre falleció prematuramente, cuando ella sólo tenía 16 años. Así que su padre la llamó para ejercer las labores de ama de casa, que antes había realizado su madre.
En 1837, se casó con Alexander George Gordon, un capitán de la Armada USA. Un matrimonio que duró hasta el fallecimiento del marido. Unos diez años después de la boda.
En 1854, casó por segunda vez. En esta ocasión, el marido fue Arthur Francis Hopkins, el cual ya era viudo y le sacaba nada menos que 20 años.
Arthur había estudiado Derecho. Tenía su despacho como abogado en Alabama. Posteriormente, fue elegido senador y miembro del Tribunal Supremo de Alabama.
Evidentemente,  tras este matrimonio, ella cambió su apellido de soltera por el de Hopkins,  como se suele hacer habitualmente en USA.
Además, Juliet, nunca tuvo hijos, de ninguno de sus dos matrimonios. Sin embargo, adoptaron una sobrina.
En enero de 1861, dado que cada vez existía más tirantez dentro de USA, se fundó la Confederación de Estados de América. En mayo del mismo año, se acordó que la capital estaría en Richmond.
En noviembre, el gobernador del Estado encargó a Arthur la supervisión de los hospitales de Alabama.
La pareja se dedicó en cuerpo y alma a poner en orden los ya existentes
y fundar nuevos hospitales.
Incluso, llegaron a vender muchos de sus bienes para que tuviera éxito la tarea que les habían encomendado, ya que la Confederación no disponía de suficiente dinero para ello.
Parece ser que ella consiguió en sólo cuatro meses, convertir tres fábricas de tabaco en hospitales, para atender a los miles de  heridos que estaba provocando esa sangrienta guerra. Se calcula que cada uno de esos hospitales podía albergar a unos 500 pacientes.

Además, llegó a preocuparse de escribir las cartas de los soldados, que no podían hacerlo. Incluso, les proporcionó libros para que se entretuvieran leyendo durante su período de convalecencia.
Según parece, cuando uno de sus pacientes moría, se preocupaba de escribirle a su familia y enviarles dentro del sobre un mechón del cabello del fallecido. Algo muy de moda en esa época.
Se implicó tanto en este asunto que llegó a visitar algunos de los frentes de batalla. Estando en la batalla de los Siete Pinos, en 1862, fue herida dos veces en la cadera, cuando estaba evacuando heridos hacia el hospital de campaña. Esta lesión le provocó una cojera de por vida.
Como la gente había leído sobre el trabajo realizado por Nightingale a ella la apodaron la “Florence Nightingale del Sur”.
Hasta la máxima autoridad del Ejército Confederado, el general Robert E. Lee, elogió el trabajo que estaba realizando con los heridos. Incluso, le fue otorgada la Medalla de Honor de los Estados Confederados.
Posteriormente, siguiendo la orden dada por el presidente de los Estados Confederados, tuvieron que evacuar a los heridos de los hospitales más pequeños y centralizarlos en otros más grandes.
La guerra se fue convirtiendo en una guerra total, donde no se respetaba la retaguardia. Por ello, el matrimonio, hubo de huir hacia el vecino Estado de Georgia, para no caer en manos del general federal Wilson, que estaba penetrando profundamente en el interior de Alabama.
Al acabar la guerra, su familia quedó en la ruina más absoluta. Incluso, su marido murió sólo siete meses después de acabado el conflicto.
Juliet, todavía poseía una casa en Nueva York, que no habían vendido cuando fundaron los hospitales. Allí se trasladó, pero tuvo que vivir muy pobremente.
Posteriormente, se trasladó a la casa de su hija adoptiva, también llamada Juliet, donde vivió hasta su fallecimiento, en 1890, con 71 años.
Considerando la fama que había tenido en los Estados del Sur, fue enterrada, con honores militares en el famoso cementerio nacional de Arlington.
Su cuerpo reposa en una tumba, junto a su yerno,  yerno, el general Romeyn Beck Ayers, un militar del Ejército federal, que murió un año antes que ella.
Parece ser que su ataúd fue llevado a hombros por miembros del Congreso del Estado de Alabama.
En 1987, fue colocada una lápida de mármol, indicando el lugar exacto donde se halla su tumba.
En 1999, su figura se incluyó dentro del Salón de la fama de las mujeres del Estado de Alabama.
Para terminar, me gustaría señalar algunas de las innovaciones médicas surgidas durante esa guerra.
Como no había manera de parar las infecciones, comúnmente, se procuraba amputar el miembro afectado, antes de que contagiara el resto del cuerpo. Por ello, se vieron miles de mutilados, tras la guerra.
También, como se solía utilizar el cloroformo como anestesia y esta sustancia era escasa, debido al bloqueo marítimo, los médicos confederados inventaron el inhalador, por el que se conseguía el mismo fin, pero ahorrando una gran cantidad de ese producto.
Las heridas en el pecho solían acabar con la muerte del paciente. Sin embargo, un médico militar inventó un procedimiento por el que aplicaba unas vendas de hilo, sujetas por unas suturas metálicas y todo ello empapado en colodión. Con ello, se formaba una especie de capa que cerraba esa zona herméticamente.
Tampoco se olvidaron de los soldados desfigurados en la guerra. Un cirujano de Nueva York probó a reconstruir la carta de un soldado hospitalizado y logró un resultado bastante aceptable. Más tarde, consiguieron restituir un aspecto más parecido al original a otros 32 soldados con sus rostros desfigurados por la guerra.
Incluso, se consiguió organizar un elemental sistema de evacuación de los heridos hacia los hospitales a través de caravanas de ambulancias. Además, enviaban el material médico necesario a través de la red ferroviaria. Algo que no se había realizado hasta esa fecha.
Espero que os haya gustado este artículo, que, además, me ha salido bastante cortito.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

EL DESTINO DE LOS TERRORISTAS DEL ATENTADO DE SARAJEVO



  • ·         MUHAMED MEHMEDBASIC (1886-1943).- era un miembro de la antigua nobleza bosnia y ahora se dedicaba a la carpintería. Se afilió a la Joven Bosnia y en 1914 fue designado para asesinar al general Potiorek, gobernador militar austriaco de Bosnia-Herzegovina, por medio de una daga envenenada. Para ser que, cuando viajaba en un tren desde Dubrovnik hacia el lugar donde tenía que cometer el crimen, se asustó cuando vio que entraban en el tren unos policías. Lo cierto es que estaban persiguiendo a un ladrón. Sin embargo,  salió huyendo pensando que le buscaban a él. Se deshizo de la daga y del veneno y desistió de realizar el atentado.

Posteriormente, fue uno de los miembros encargados de asesinar al heredero, Francisco Fernando, en Sarajevo. En esta ocasión, también falló. Adujo que no había lanzado su bomba, porque tenía un policía a su lado, el cual no le hubiera permitido que la lanzara.
Sin embargo, tuvo suerte y logró huir a Montenegro. No obstante, fue detenido en ese país y encerrado en la cárcel, porque se jactaba públicamente de haber intervenido en ese atentado. Consiguió escapar antes de ser extraditado. Se sospechó que los guardianes le habían facilitado la huida y fueron encarcelados por ello.
El coronel serbio apodado Apis también le encargó asesinar al rey de Grecia. Lo esperó en un teatro, donde estaba previsto que acudiera esa noche el monarca. Sin embargo, no fue posible realizar el atentado, porque el rey estaba muy resfriado y ese día no fue al teatro.
También estuvo en los planes de Dragutin para asesinar al príncipe regente de Serbia, por lo que fue juzgado y condenado a 15 años de prisión.
Tras la I Guerra Mundial, en 1919, volvió a Sarajevo, donde fue indultado por las autoridades del nuevo reino de Yugoslavia. Luego se dedicó a su antiguo oficio de carpintero.
En 1943, durante la II Guerra Mundial, fue capturado y asesinado por los milicianos croatas, que eran aliados de los alemanes.
Otros dicen que no lo mataron, sino que murió a los pocos días de ser liberado a causa de los múltiples daños producidos en su organismo por efecto de la tortura.


  • ·         CVJETKO POPOVIC (1896-1980).- por entonces, un joven estudiante nacido en Bosnia. Fue reclutado, para la Joven Bosnia, por Danilo Illic, como a la mayoría de los miembros del grupo.

Recibió su formación terrorista en Serbia. Parece ser que, cuando el primer ministro serbio Pasic, se enteró de que este grupo se trasladaba a Sarajevo, para realizar un acto terrorista, dio órdenes de detenerlos en la frontera, pero no le hicieron caso. Ese es un tema que aún sigue en discusión.
Tras el atentado, la Policía, logró detener a Princip y a Cabrinovic, los cuales, sometidos a un interrogatorio, dieron los nombres de los demás. Así que fueron detenidos un poco más tarde.
Popovic, que también fue declarado culpable, al tener sólo 18 años, fue condenado a 13 años de prisión en la cárcel de Terezin. Fue liberado al acabar la I Guerra Mundial.
En la posguerra, se dedicó a dar clases de Filosofía y también fue conservador en el departamento de Etnografía del Museo de Sarajevo.
En 1964, cuando se celebró el cincuenta aniversario del atentado declaró que él no hubiera participado, si hubiera sabido que iba a provocar una guerra.
Murió en 1980, en Sarajevo, a la edad de 84 años.


  • ·         VELJKO CUBRILOVIC (1886-1915).- nació en Bosnia y empezó a trabajar como maestro de escuela. En 1914 fue fichado por la Mano Negra y elegido para asesinar al archiduque. Fue detenido al poco tiempo de haberse cometido el atentado.

Como la mayoría de los acusados eran menores de 20 años, a partir de la cual eran considerados mayores de edad, no podían  ser condenados a muerte.
En el caso de Cubrilovic, sí pudo ser condenado a muerte, por tener 28 años. Fue ejecutado, junto con otros dos miembros del grupo, el 03/02/1915.


  • ·         VASO CUBRILOVIC (1897-1990).- hermano del anterior. Pertenecían ambos a una conocida familia nacionalista de Bosnia. Sólo tenía 17 años, cuando se cometieron los crímenes, pues había nacido en 1897, en Bosnia. Era el más joven de la banda.

Fue detenido tras el atentado y en el juicio se le condenó a la pena de 16 años, por traición al Imperio.

Durante el juicio, alegaron haber cometido el atentado, porque el Imperio estaba gobernado por austriacos y húngaros y, en cambio, tenía sometidos a los eslavos. Curiosamente, él se identificó como un serbo-croata.
En un principio, le cayeron 10 años. Posteriormente, cuando se declaró ateo y también que no tenía ningún remordimiento por haberlo hecho, le cayeron otros 6 años más.
Estuvo encerrado en varias prisiones, hasta que, en 1917, trasladaron a todos los reos implicados en  este atentado a la prisión de Zenica.
Al final de la I Guerra Mundial, fue liberado y después estudió Historia en Zagreb y Belgrado. Posteriormente, a partir de 1934, fue profesor de esta última Universidad. Incluso, llegó a ser académico en su país.
Siempre fue un tipo con unas ideas muy radicales. Parece ser que en una conferencia, durante el período de entreguerras,  abogó por la expulsión de la minoría albanesa de la antigua Yugoslavia, aunque se tuviera que utilizar la violencia para que abandonaran el país.
Durante la II Guerra Mundial, fue capturado por los alemanes y encerrado en un campo          de concentración, donde pasó encerrado casi todo el conflicto.
Posteriormente, fue ministro de Agricultura en la República de Yugoslavia, presidida por Tito,  y aprovechó para intentar modernizar el campo.
Luego, durante la posguerra,  también le pidió a  Tito  la expulsión de todas  las minorías, como las alemanas y húngaras. Parece ser que estaba muy obsesionado con ese tema.
Llegó a ser muy amigo y consejero del famoso Slobodan Milosevic y no sería de extrañar que también le hubiera aportado algunas de sus ideas para realizar la llamada limpieza étnica. Falleció en 1990.
Fue el último en morir  de los integrantes de esa banda  terrorista, que provocó el famoso magnicidio.


  • ·         TRIFKO GRABEZ (1895-1916).- nació en 1895 en una pequeña localidad al este de Bosnia. Su padre fue un sacerdote ortodoxo.

Fue expulsado del colegio, por pegarle a un profesor y se trasladó a Belgrado, donde fue fichado por la Mano Negra. Era un  ferviente partidario de la unión de Bosnia-Herzegovina con Serbia.
El coronel Dimitrijevic llamó a Trifko y a 6 terroristas más para que organizar el atentado de Sarajevo. Les dio un arma a cada uno, una bomba y una cápsula de cianuro.
Como también padecía  tuberculosis, al igual que dos de sus compañeros, se esperaba que no vivieran muchos años.
El primer ministro serbio, Pasic, no consiguió detenerlos antes de que traspasaran la frontera. Así que allí se juntaron con el resto de los cómplices.
Tras el atentado, parece ser que los terroristas detenidos delataron enseguida al resto y pudieron ser capturados muy fácilmente por la Policía imperial. Según parece, Ilic, fue el que dio todo tipo de detalles.
Definió ese atentado terrorista, como “el mayor acto revolucionario de la Historia”.
Dado que Trifko, cuando se produjo el atentado, aún no había cumplido los 20 años, sólo se le pudo condenar  a la pena máxima de 20 años de prisión.
La igual que Princip, murió en prisión, en 1916, a causa de la tuberculosis y de las malas condiciones en las que estaba encerrado en su celda.


  • ·         DANILO ILIC (1891-1915).- nacido en 1891 en Bosnia. Estudió y llegó a ser maestro de educación primaria.

En 1913 se mudó a Belgrado, donde se afilió a la Mano Negra y también trabajó como periodista.
Al año siguiente, regresó a Bosnia, donde también trabajó en un periódico y fichó a varios de los terroristas para la organización Joven Bosnia. Parece ser que tenía una buena amistad con Princip.
No participó directamente en la muerte de los archiduques, sin embargo, fue capturado en un control policial realizado en Sarajevo.
No pudo aguantar la presión de los interrogatorios y llegó a delatar a todos los integrantes de la banda.
Tras el juicio, fue condenado a muerte. Como ya había superado los 20 años de edad, fue uno de los tres ejecutados en un cuartel de Sarajevo, el 03/02/1915.


  • ·         MISKO JOVANOVIC (¿?-1915).-  comerciante y director de un Banco en la ciudad de Tuzla. Aparte de eso, era dueño de un cine, presidía la junta escolar local y era miembro del consejo episcopal de la Iglesia serbio-ortodoxa.

También fue miembro de la Mano Negra. Su misión en el atentado fue la de transportar y ocultar las armas hasta el momento de la visita de los archiduques a Sarajevo.
Solamente, ocho de los 25 juzgados fueron condenados por el atentado. Sólo se pudo condenar a muerte a los mayores de 20 años.
Como Jovanovic era mayor de edad fue colgado en un cuartel de Sarajevo, junto a Cubrilovic e Ilic.


  • ·         NEDELJKO CABRINOVIC (1895-1916).- declaró,  en el juicio, que Francisco Fernando era un enemigo de los eslavos y, en particular, de los serbios. También se refirió a que en el Imperio sólo mandaban los alemanes y los húngaros. En cambio, los eslavos estaban oprimidos.

Fue condenado a 20 años de trabajos forzados en la cárcel de Theresienstadt. Las condiciones de su celda, su día de ayuno mensual y su castigo extraordinario, cada 28 de junio, le llevaron a empeorar  su tuberculosis y a morir en 1916.
Durante la II Guerra Mundial, esa cárcel se convirtió en un campo de concentración nazi.


  • ·         BRANKO ZAGORAC.-  estudiante acusado de complicidad en el atentado. Fue condenado a 3 años de prisión. Pena que cumplió por completo.



  • ·         IVO KRANJCEVIC.- fue un croata que escondió las armas de los terroristas, tras realizar el atentado. Fue condenado a 10 años de trabajos forzados y sobrevivió al encarcelamiento.



  • ·         JEZDIMIR DANGIC.- era un estudiante afiliado a la organización Joven Bosnia. Fue condenado por complicidad en el atentado a la pena de 3 años de prisión, que cumplió en su totalidad.

Cuando salió en libertad, estudió Derecho uy pasó a ser un miembro de la Policía y, posteriormente, un oficial de Caballería.
Durante la II Guerra Mundial, fue el encargado de acompañar al rey Pedro II de Yugoslavia, hacia una ciudad costera, camino del exilio.
Posteriormente, fue un comandante de los grupos de guerrilleros serbios, que se enfrentaron a los alemanes y a los croatas.
Por otra parte, intentó entablar buenas relaciones con los ocupantes alemanes, a fin de que mejoraran las condiciones de vida de los serbios. Sin embargo, éstas fracasaron por la negativa de los croatas, que presionaron a los alemanes.
En 1944, fue capturado por las tropas alemanas y encerrado en un campo de concentración en Polonia. Afortunadamente, logra escapar de él y se une a la lucha del pueblo polaco contra los nazis.
Al final de la II Guerra Mundial, fue capturado por los soviéticos, los cuales le encerraron en la prisión del KGB en Moscú.
Posteriormente, en 1947,  fue entregado al Gobierno comunista de Yugoslavia, liderado por el mariscal Tito. Allí fue juzgado, acusado de traición, por haber hecho tratos con el enemigo. Fue condenado a muerte y ejecutado.

  • ·         LAZAR DJUKIC.- era un estudiante al que Ilic intentó fichar para part
    icipar en el célebre atentado. No aceptó esa oferta, sin embargo, le presentó a otros estudiantes, que sí estuvieron interesados en la misma.

Tras el juicio, fue condenado a 10 años de cárcel, muriendo en Praga en 1917. Sus restos, probablemente, fueron arrojados a una fosa común y nunca fueron encontrados.

  • ·         MARKO PERIN.- Por entonces, era un estudiante y fue acusado de complicidad en el asesinato de los archiduques. Sólo fue condenado a 3 años, pero murió en la cárcel.

  • ·         JAKOV MILOVIC.- era un joven agricultor del este de Bosnia. Se sabe poco de él, salvo que, en un principio, fue condenado a muerte y luego se conmutó esa pena por la de 20 años de cárcel. Parece ser que el ministro de Finanzas fue el que pidió la conmutación de su pena al emperador. Algo que parece muy sospechoso.

Murió en prisión, antes de acabar la I Guerra Mundial. En total, 8 de los 13 conspiradores murieron en prisión. Algunos afirman que no sólo por su enfermedad, sino por el maltrato que recibieron en la misma.

  • ·         GAVRILO PRINCIP (1894-1918).-  sobre este personaje yo creo que ya lo he dicho casi todo. De todas formas, me parece que nunca quedará aclarado, realmente, para los intereses de qué país trabajaron ello. Ellos pensaron que lo hicieron para Serbia, pero yo creo que fueron utilizados por Serbia, por Rusia y por el Imperio Austro-Húngaro.

Antes de la visita, Potiorek, comunicó a Viena que con sólo 40 agentes de Policía no era capaz de asegurar la ruta por dónde iba a pasar el cortejo. Tampoco pudieron enviar tropas militares, porque se hallaban fuera realizando maniobras.
Volviendo a Gavrilo, nunca se consideró un criminal, sino alguien que había matado a un tirano. Casualmente, eso me suena  a lo que pensaban al respecto los
jesuitas sobre la legalidad de derrocar violentamente a  los tiranos. Incluso, es lo mismo que dijo el asesino del presidente Lincoln, tras cometer ese magnicidio: “Sic Semper tyrannis”. Tradicionalmente, se dice que esa frase la dijo Bruto, mientras asesinaba en el Senado romano a Julio César
Siempre dijo que Serbia no había tenido nada que ver en este tema y que el Gobierno de Serbia los quiso detener para que no cruzaran la frontera. Es lo que les habían dicho los militares serbios, porque no era lo mismo que unos jóvenes bosnios intentaran cargarse, por su cuenta, al heredero de la corona a que el atentado hubiera sido organizado por una potencia enemiga.
También declaró que no tenía intención de matar a la esposa del archiduque, sino que su disparo iba dirigido al gobernador Potiorek. La esposa era checa y ellos consideraban que los checos estaban tan oprimidos como ellos.
Lo curioso es que siempre se ha dicho que algunos de estos chicos, incluido Gavrilo, estaban ya enfermos de tuberculosis, antes de ingresar en la cárcel y murieron a causa de un empeoramiento de esa enfermedad.
Sin embargo, un médico eslovaco llamado Dr. Martin Pappenheim, especializado en Neurología y Psiquiatría, parece ser que lo visitó en diversas ocasiones en la prisión donde cumplía su condena. Precisamente, en 1926, publicó un  libro titulado Confesiones de Gavrilo Princip.
En esa obra, el citado médico, da a entender que los ocho prisioneros que murieron y que pertenecían a esa banda, no se apreciaba que hubieran padecido tuberculosis, con anterioridad al atentado.
En cambio, sobre todo en el caso de Princip, afirma que la causa de su muerte se debió a varios factores, como son el hambre, el abuso y el maltrato continuo. Aparte de que las heridas que le habían producido el día del crimen, no habían sido tratadas adecuadamente.
En el caso de Princip, su estado empeoró, porque las autoridades de la prisión le obligaron a tener todo el día encadenado su brazo izquierdo, dentro de la celda de aislamiento. Eso provocó que tuvieran que amputárselo.
Incluso, se sabe que quiso suicidarse en varias ocasiones. Concretamente, una de ellas, usando una toalla.
En fin, este médico afirmaba que, por alguna razón desconocida, a esos presos se les fue matando poco a poco.
Murió en 1918, casi al final de la guerra, en la cárcel. Oficialmente, a causa de un agravamiento de su tuberculosis, que se convirtió en ósea.

  • ·         ACUSADOS ABSUELTOS.- Jovo Kerovic, Blagojwe Kerovic, Nikola Forkazic, Dragan Kalenber, Miko Micic, Obren MNilosevic, Ivan Momcinevic, Franjo Sadilo y Angela Sadilo. Aparte de ello, los familiares de varios de los acusados fueron perseguidos por el Imperio Austro-Húngaro. Unos fueron encerrados en campos de concentración y otros obligados a exiliarse en Serbia.

  • ·         IVO ANDRIC.- este es un caso aparte. Fue otro delos miembros de la organización Joven Bosnia. No participó en el atentado, pues se hallaba estudiando en Cracovia, en la actual Polonia.Tras enterarse de lo ocurrido en Sarajevo, volvió a toda prisa y fue detenido por la Policía en Split. Pasó por varias cárceles, por ser miembro de esa banda terrorista, y, tras salir de la prisión, también sufrió arresto domiciliario, hasta que se decretó una amnistía general en 1917.

En el período de entreguerras, se dedicó a la diplomacia, siendo embajador de Yugoslavia en varias capitales extranjeras. Incluso, fue designado como enviado extraordinario a la Alemania de Hitler.
Se dedicó plenamente a la Literatura y en 1939, fue elegido miembro titular de la Real Academia Serbia.
En  1961, le fue otorgado nada menos que el Premio Nobel de Literatura. Ya sabemos todos que la Academia sueca es muy rebuscada a la hora de encontrar escritores a los que otorgar este premio.