ESCRIBANO MONACAL

ESCRIBANO MONACAL
UNA GRAN OBRA MAESTRA REALIZADA EN MARFIL

sábado, 10 de noviembre de 2012

TRAIDORES EN LA II GUERRA MUNDIAL: IVA TOGURI


En esta ocasión le toca el turno a una mujer de origen japonés y nacida en USA. Se llamaba Iva Toguri, aunque en algunos lugares aparece con el nombre de Iva Ikoku.

            Nació en Los Ángeles en 1916, hija de unos inmigrantes japoneses, aunque ella nunca tuvo esa nacionalidad.

            Era muy aficionada a tocar el piano e, incluso, llegó a graduarse en la Universidad.

            En el verano de 1941, su familia tuvo noticias de que una tía suya, residente en Japón, se encontraba gravemente enferma. Así que ella se desplazó a esas islas para cuidarla.

            Llegó a Japón el 25/07/1941, unos meses antes de que estallara la guerra contra los USA.

            Mientras ella estuvo residiendo en casa de unos tíos, su familia, como muchos miles de japoneses residentes en USA, fue obligada por ese Gobierno a vivir recluida en un campo de concentración. A causa de ello, la madre de nuestro personaje murió en el viaje hacia uno de esos campos.

            Al mismo tiempo, el Gobierno japonés encarceló a muchos extranjeros residentes allí, pero no a ella por su ascendencia japonesa, aunque hablara muy mal japonés.

            No obstante, sufrió continuas vejaciones por parte de sus vecinos y varios interrogatorios por parte de la policía y los servicios de información. Además, la noticia del encarcelamiento de su familia en USA le hizo padecer una fuerte depresión.

            Tras su salida del hospital conoció al mayor Charles Cousens, un prisionero de guerra australiano que había sido obligado a trabajar para los japoneses en Radio Tokio, pues tenía experiencia en emisoras USA.

            Le recomendó que trabajara con él y empezó mecanografiando guiones con otras muchas chicas jóvenes que trabajan en ese programa.

            Más adelante, le propusieron hacer un programa musical, donde, de vez en cuando, emitían mensajes dando a entender la segura victoria japonesa en la guerra, aunque nunca hizo propaganda contra USA.

            También enviaban mensajes de los prisioneros de guerra USA a sus familias. Algunos de estos mensajes procedían de interrogatorios practicados por los agentes de la inteligencia japonesa.

            Realmente, su apodo japonés era Ana la huérfana, pero sus oyentes americanos la llamaron la Rosa de Tokio. Muchos recordaban al escucharla, a la esposa o a la madre que habían dejado en su país. Era una forma de reducir la moral del combatiente.

            También otras muchas locutoras, norteamericanas de origen japonés, se presentaron como la Rosa de Tokio, pero todas siguieron la misma línea inicial de ese programa.

            Ella nunca quiso renunciar a su ciudadanía USA, lo cual hizo que al terminar la guerra  fuera perseguida.

            Por ello, fue detenida y trasladada a USA, donde la acusaron de varios delitos. No pudo demostrarse claramente ninguno de ellos y el fiscal retiró los cargos.

            La opinión pública se puso de su parte e, incluso, algunos prisioneros, como Cousens, declararon a su favor.

            Como el juicio estaba claramente amañado, el juez obligó a proseguir con el mismo hasta dar lugar a un veredicto. El jurado sólo pudo acusarla de hablar delante de un micrófono sobre barcos americanos hundidos durante la guerra.  Eso hizo que la sentenciaran a 10 años de cárcel, más una multa de 10.000$. Para cobrar la multa el Gobierno USA confiscó las tierras de su padre.

            El mismo juez reconocería años más tarde que no actuó con imparcialidad, pues había sufrido la guerra combatiendo contra Japón y odiaba a los japoneses.

            En 1956 fue liberada y deportada a Japón, donde pudo reunirse con su esposo, un portugués que conoció cuando trabajaba en la emisora de radio. Luego pudo volver a USA y se fue sola  a vivir a Chicago, porque a su marido no le permitieron entrar en los USA.

            A mediados de los años 70, un grupo de periodistas investigó este caso y demostró que se habían cometido múltiples regularidades e, incluso, los acusadores habían sido obligados a establecer una serie de acusaciones sin base legal alguna.

En 1977, el mismo presidente Gerald Ford le otorgó el perdón oficial y manifestó públicamente que había sido acusada falsamente y condenada. También le devolvió la ciudadanía USA que le había sido arrebatada.

Murió en 2006 en USA a los 90 años de edad.

 

           

sábado, 3 de noviembre de 2012

TRAIDORES EN LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL: AXIS SALLY


La verdad es que la vida de este personaje, en un principio, fue de lo más monótona. No se distinguió por nada en particular de las del resto de la gente.

            Nació en 1900 en Portland, Maine (USA) y fue llamada Mildred Elizabeth. Sus padres se divorciaron en 1907 y su madre volvió a casarse, esta vez con un dentista, tomando ella el apellido de su padrastro.

            Como otras jóvenes de su época, se graduó en 1917 y luego estudió en la Universidad hasta 1922, pero no pudo conseguir el título de Arte Dramático. Sin embargo, se dedicó a estudiar idiomas y vocalización.

            En  los años 30 trabajó en alguna de esas comedias musicales que se hicieron por docenas en esa época.

            Entre 1934-35 se fue a Alemania y estuvo estudiando en Dresde, a la vez que trabajó como vendedora y profesora de inglés en la academia Berlitz.

            Volvió un corto período de tiempo a USA, pero regresó a Alemania tras el ataque a Pearl Harbour. Allí trabajó como administrativa y como aspirante a actriz.

            Tuvo la suerte de conocer a Max Otto Koischwitz, antiguo ciudadano USA, el cual era el director de los programas de difusión de la propaganda política que emitía Radio Berlín.

            Así empezó a trabajar como locutora en esa emisora, en programas cuya función era bajar la moral de los ciudadanos USA. Su nombre de guerra fue Midge en el micrófono. El apodo de Axis Sally le fue impuesto por los soldados USA que combatían en el frente.

            Fue la principal estrella de un programa musical donde se insultaba claramente a los judíos y al presidente USA. Fue un programa que se emitió a diario hasta mayo de 1945.

            Lógicamente, todos estos programas fueron grabados por las fuerzas USA y se usaron luego en su juicio.

            El 11/05/1944 emitió un programa para las tropas aliadas que se disponían a desembarcar en Francia. Se hacía pasar por una madre americana que soñaba que su hijo acababa de morir en un barco que acababan de hundir los alemanes en el Canal de la Mancha.

            Tras la guerra estuvo trabajando para ayudar a los desplazados, buscándoles alojamiento, comida, tratamiento médico, etc.

            En la navidad de 1946 fue arrestada y encarcelada en un campo de prisioneros en Alemania. Posteriormente, fue puesta en libertad. Sin embargo, unos meses después al ir a renovar su pase en Frankfurt, fue detenida.

            En agosto del 48 fue llevada a los USA y encarcelada. Se le encausó por traición y, posteriormente, fue juzgada.

            Un jurado le absolvió de 7 de los 8 cargos de los que se le acusaba. Concretamente, se le condenó por su programa contra la invasión aliada. Por ello, fue condenada a una pena entre 10 y 30 años y al pago de 10.000 $ de multa.

            Salió de la cárcel en 1961 y estuvo trabajando como maestra en un colegio de monjas.

            En 1973, volvió a la Universidad para obtener un grado en locución.

            Murió a causa de un cáncer en 1988.

           

viernes, 2 de noviembre de 2012

TRAIDORES EN LA II GUERRA MUNDIAL: WILLIAM JOYCE


Hoy voy a empezar un nuevo ciclo sobre personajes que traicionaron a su país durante la II Guerra Mundial. Algunos son muy conocidos hoy en día. Otros, no tanto.

            Me gustaría empezar por William Joyce. Nació en Nueva York en 1906, hijo de padre irlandés y de madre inglesa. Hay que tener en cuenta que todavía no existía Irlanda como nación independiente.

            En plena infancia, su familia se mudó a Irlanda, donde estudió en uno de los mejores colegios de Galway. Nunca fue un buen estudiante y menudearon sus peleas con otros alumnos. En una de esas peleas, le rompieron la nariz y, como no dijo nada, le duró esa lesión toda su vida, haciendo que su voz tuviera un tono nasal muy marcado.

            Como su familia estaba a favor de que Irlanda continuara junto al Reino Unido, las insurrecciones en la isla hicieron que su familia decidiera mudarse a Inglaterra, pues el negocio de su padre sufrió varios ataques violentos.

            Así que, cuando llegó en 1921 la independencia de Irlanda, se mudaron definitivamente a Inglaterra.

            Allí, el joven William practicó varios deportes y eso le mantuvo en buena forma física para sus actividades cotidianas como camorrista.

            En 1923 se afilió a un partido fascista británico. En sus mítines, era frecuente que se presentaran miembros de otros partidos con el único objetivo de organizar una buena pelea. En una de ellas, fue golpeado en la cara, lo que le dejó para siempre una gran cicatriz.

            En 1925 abandonó ese partido y probó suerte en el Partido Conservador, pero lo dejó enseguida, porque no era lo que iba buscando.

            En 1932 se afilió al partido fascista de sir Oswald Mosley, donde destacó por su trabajo a tiempo completo, sus discursos y sus escritos. Eso hizo que le ascendieran hasta ser el director de propaganda del partido.

            En la Conferencia de Olympia, de 1934, se montó una gran algarada, la cual aumentó tras el enardecido discurso de Joyce. Eso hizo que Mosley se lo pensara y echó a Joyce del partido en 1937.

            Hizo otros intentos de montar un gran partido fascista, pero fracasó. Así que una semana antes de comenzar la II Guerra Mundial, se mudó con su familia a Berlín. Allí, sus amigos alemanes le presentaron al Dr. Erich Hetzler, secretario privado del ministro de Exteriores, Von Ribbentrop. Fruto de esta relación fue su nombramiento inmediato como editor y locutor de las emisiones alemanas para Europa. Transmitió desde Berlín, Hamburgo, Bremen, etc.

            Sus emisiones fueron muy populares en Inglaterra, aunque era ilegal escucharlas, y, a causa de su acento nasal, un periodista británico le apodó Lord Haw Haw. Allí pudo denunciar públicamente las corruptelas de muchos políticos de la isla. La BBC se vio obligada a cambiar su programación a fin de contrarrestar el efecto de sus discursos.

            Siempre empezaba sus programas con la frase “Alemania llamando, Alemania llamando”. Además, solía ser muy escuchado, porque daba una noticias muy precisas, que solían haber sido censuradas a los británicos.

            Tras la Batalla de Inglaterra su programa tuvo menos audiencia. No obstante, él siguió dirigiéndose por radio al público inglés hasta el final de la guerra.

            Disfrutó de una vida muy confortable en Alemania e, incluso, fue condecorado por el mismo Hitler.

            Al final de la guerra, se mudó a Hamburgo, no sin antes, advertir a los ingleses, en su última transmisión, en 1945, que, tras la guerra, vivirían en la pobreza y que los rusos serían los nuevos amos de Europa.

            Al terminar la guerra, fue capturado huyendo por un bosque y herido en una pierna a causa de un disparo.

            A partir de ahí, la prensa británica comenzó una verdadera “cruzada” contra él y así consiguió que lo devolvieran a Inglaterra.

            Aunque Joyce había nacido en USA, crecido en Irlanda y nacionalizado alemán el 26/09/1939, el fiscal lo acusó de traición.

            Estuvo a punto de salir absuelto, por no ser inglés, pero tuvo un error fatal. Como vivió en Irlanda tenía pasaporte británico, el cual caducó en 1940. Eso hizo que fuera condenado a la horca por un delito de traición, aunque para ello tuvieron que apelar a una ley medieval que continuaba vigente entonces en ese país.

            Fue ejecutado el 03/01/1946, cuando no había cumplido aún los 40 años. Parece ser que su última frase fue: "en la vida como en la muerte, desafío a los judíos, que causaron la guerra y desafío a las fuerzas de la oscuridad que ellos representan."

sábado, 20 de octubre de 2012

EL BOMBARDEO DE POMPEYA


 
Todos hemos oído hablar más de una vez de Pompeya, esa ciudad romana que un día de agosto del año 79 DC despareció del mapa bajo varios metros de tierra y, casualmente, fue encontrada en el siglo XVIII por unos ingenieros militares españoles, cuando estaban realizando unas obras para construir unas fortificaciones junto a Nápoles.

Evidentemente, estos ingenieros españoles no estaban allí de visita, como las tropas que se envían de vez en cuando a Afganistán o a cualquier otra zona en conflicto. Simplemente, estaban ahí, porque, en aquella época, el sur de Italia pertenecía a España.

Como todos sabemos, durante la II Guerra Mundial, tanto los aliados como las potencias del Eje, se dedicaron a bombardear donde les dio la gana, por el simple placer de hacer el mayor daño posible al enemigo. De lo contrario, nadie podría explicar esas 800.000 víctimas civiles que provocaron los bombardeos aliados sobre la población civil alemana, que no participaron nunca en la guerra.

Parece ser que hubo un error, pero nadie se dio cuenta de ello hasta que pasaron 8 angustiosos días. En las dos fotos que he insertado, podemos ver una casa romana antes de ser bombardeada y cómo está en la actualidad.

Aunque parezca mentira, las dos destrucciones, la del volcán y la de los bombardeos, se iniciaron un 24 de agosto.

Concretamente, fue en 1943 cuando se produjo este hecho a cargo de bombarderos británicos y americanos. Esto hizo que se perdieran para siempre casi 2.000 objetos de gran valor arqueológico.

Se cree que las zonas más afectadas fueron la Casa de las Venus, donde había, aparte de una exposición de objetos, varios moldes de cuerpos, y el fresco más grande que se había desenterrado. También fue muy afectada la llamada Casa del quirurgo.

Aparte de éstas, también resultaron afectadas la Casa de Triptolemo, la de Rómulo y Remo, los arcos del Foro, etc.

Además, las bombas revolvieron el terreno, causando en fechas posteriores el derrumbe de algunos edificios más. También, a veces, se siguen encontrando bombas sin explotar.

Como los aliados siempre supieron manejar muy bien los resortes de la prensa y la publicidad, esta noticia prácticamente no se dio a conocer.

Tampoco pudieron expresar sus quejas los responsables de estos monumentos, porque habían sido nombrados por el Gobierno fascista y las autoridades de ocupación no les hicieron ningún caso.

Todos los responsables hicieron lo posible por tapar esta historia. Laurentino García y García, autor del libro «Danni di Guerra a Pompei», publicado en Italia, con gran abundancia de fotos, dice al respecto que fue «un desastre que hubiera sido divulgado a los cuatro vientos si lo hubiesen cometido los nazis».

El superintendente de Pompeya en ese momento, Amedeo Maiuri, hizo un llamamiento a los países neutrales para que cesara el castigo sobre la ciudad, pero no le hicieron caso. Ni siquiera le mandó el Gobierno el suficiente material para documentar fotográficamente el destrozo.

Mejor suerte tuvieron algunas estatuas y joyas de Pompeya, sacadas del Museo Arqueológico de Nápoles, que se llevaron, en un principio, a la abadía de Montecassino, por considerarlo un sitio seguro, y que luego, por decisión del general alemán Frido von Senger se trasladaron al Vaticano.

Al final de la guerra, la Comisión americana de protección de obras de arte dictaminó que el sitio más seguro durante la guerra había sido el Vaticano y el peor, Pompeya.

Actualmente, existe un gran debate sobre estos restos arqueológicos. Está ocurriendo que muchos muros se van cayendo poco a poco, todo ello debido a la falta de mantenimiento.

Por otra parte, se rumorea que el Gobierno italiano tiene interés en hacer con estas ruinas algo parecido a un parque temático y así privatizar un monumento que siempre ha sido público.

En fin, ya veremos cómo acaba esta historia.

TODAS LAS IMÁGENES PROCEDEN DE WWW.GOOGLE.ES

sábado, 13 de octubre de 2012

LA CAPTURA DEL DOBLE CONVOY INGLÉS


A pesar de la comedura de coco a que nos someten los anglosajones, con sus películas, en las que nos muestran a los españoles del siglo XVIII absolutamente decadentes y a merced de la marina británica y de los piratas del Caribe, me gustaría contar un hecho real que desmiente buena parte de todas esas “historias”.
 
            Como todos sabemos, tras el Motín del té, los cabecillas de la independencia de USA se declararon independientes de la metrópoli y ésta les “obsequió” con toda una guerra
 
            En aquel entonces, reinaba en España Carlos III. Como Francia tomó partido a favor de los rebeldes de USA, pues, a causa de los famosos Pactos de Familia, nuestro rey se vio obligado a declarar también la guerra a los británicos.
 
            En 1780, llevando ya varios años con las hostilidades, los servicios de inteligencia españoles informaron a nuestro Gobierno que una doble flota británica iba a llevar armas y refuerzos a las tropas que combatían en USA y en la India.
 
            Pronto, la flota combinada hispano-francesa, al mando de D. Luis de Córdova, consiguió avistar y capturar estos dos convoyes.
 
            Las pérdidas por esta captura supusieron para el Reino Unido el mayor desastre de toda su Historia naval.
 
            Fueron capturados 52 buques, 1350 marinos, 1357 oficiales y soldados de infantería y algunos civiles, 80.000 mosquetes, 3000 barriles de pólvora y la equitación para 12 regimientos de infantería. Además de gran cantidad de víveres y de 1.000.000 de libras en oro. Esto provocó una bajada enorme en la Bolsa de Londres y una dificultad añadida para las finanzas británicas.
 
            Aparte de este éxito, nuestros desmemoriados amigos británicos parecen no recordar que en 1779 otra flota combinada hispano-francesa, esta vez al mando del francés Louis Guillouet, consiguió atemorizar a los habitantes de las costas británicas, tras haber derrotado a la flota inglesa del Canal de la Mancha, apresar un navío y estudiar el terreno para una futura invasión aliada de esas islas.
 
            No hará falta decir que el litoral inglés quedó prácticamente desierto, aparte de que su comercio naval y las actividades de la Bolsa de Londres cesaron. Esto hizo que, a partir de entonces, la Armada británica se obsesionara con la protección de sus costas.
 
            Volviendo a nuestro tema, el hecho fue que nuestros agentes se enteraron de que 2 flotas iban a partir inmediatamente de sus puertos, con destinos hacia USA y hacia la India. Debido a la exigencia de protección de sus costas, sólo irían escoltados hasta la altira de Galicia, volviéndose entonces los navíos militares a sus puertos y dejando a los convoyes prácticamente desguarnecidos, aunque fueran armados.
 
            Nuestra flota, al mando de D. Luis de Córdova, se hallaba vigilando el Estrecho de Gibraltar. A ella se unió otra flota francesa con 10 navíos más. Los franceses nunca estuvieron de acuerdo en darle el mando a Córdova, pues ya tenía una edad avanzada.
 
            Tras navegar varios días por el Atlántico, enviando por delante varias fragatas para averiguar dónde se encontraban los británicos, la madrugada del 09/08/1780, una de ellas pudo ver el gran contingente de barcos enemigos, navegando a la altura del cabo San Vicente.
 
            Tras dar los aliados la orden de ataque, los navíos militares ingleses que iban de escolta recibieron la orden de huir. Eso provocó una desbandada general, que aprovecharon los aliados para capturar todos los barcos que quisieron, aunque iban armados.
 
            Durante todo el día se dedicaron a capturar los barcos de los convoyes enemigos y, posteriormente, pudieron darse cuenta del daño que les habían inferido.
 
            Es curioso que nada de esto aparezca en las películas a las que nos tiene acostumbrados Hollywood. Seguro que, si hubiera sido al revés, tanto los ingleses como los USA hubieran realizado no una película, sino toda una serie.
 
            Otro día hablaré del famoso Desastre de San Juan, donde participó el mismísimo Nelson, al cual conocemos todos, pues ha sido muy mimado por la Historia.
 
            Con esto, espero haberle dado gusto a una de mis lectoras, la cual me dice siempre que sólo elijo temas tristes para mi blog.