Hace unos días publiqué otra
entrada sobre este general, el cual siempre me ha parecido que tuvo una
intervención muy llamativa durante la II GM. No sé si estaré en lo cierto, pero
creo que fue el mejor general de todo el bando aliado. Desde luego, siempre fue
el más temido por los nazis. Quizás no tuvo mucha suerte en la vida, porque
siempre fue un poco bocazas y al Alto Mando USA nunca le gustaron los generales
con mucho protagonismo. Siempre fue un auténtico líder.
Patton
definía habitualmente el liderazgo como “el arte de conseguir que los
subordinados hagan los imposible”. O sea, conseguir que hagan lo que no les
gusta y lo hagan bien.
Puede
ser que el general Eisenhower, jefe de todas las fuerzas aliadas occidentales,
estuviera ya preparando su futura carrera política y, como era un tipo muy
soso, pues este tipo de gente podría hacerle sombra.
Al
final de la guerra y con los aliados combatiendo dentro de la propia Alemania,
el 26/03/1945 el general Patton ordenó que un grupo de la 4ª División de
Blindados rompiera el frente alemán en Ashaffenburg y avanzaran hasta
Hammelburg, distante unas 60 millas dentro del peligroso territorio en manos de
los alemanes.
Tendrían que dirigirse al campo de
concentración Oflag XIII B y liberar a los oficiales norteamericanos que se
encontraban allí presos a fin de traerse a las líneas propias la mayor cantidad
posible de ellos.
Por
alguna razón desconocida, los alemanes habían creado ese campo sólo para los
oficiales aliados, mientras que existía el Oflag XIII C para el resto de la
tropa. Se calcula que en este campo habían encerrado a unos 5.000 soldados aliados.
La
misión era complicada, porque, aunque la guerra ya estaba llegando a su fin,
los alemanes no la daban aún por perdida y combatían con más ahínco que antes,
pues ahora estaban defendiendo su propia tierra.
Algunos
autores dicen que el motivo de esta extraña misión realmente fue liberar al
yerno de Patton, el teniente coronel Waters Knight, el cual había sido apresado
en la campaña de Túnez, en 1943.
A
este campo de concentración habían enviado militares procedentes de otros, como
el yerno de Patton, que había estado en otro situado en Polonia y que había
sido evacuado a causa del avance soviético. También había muchos oficiales
capturados en las Ardenas. Se calcula que había alrededor de 1.500 oficiales
aliados.
Parece
ser que la evacuación desde el anterior campo, en Polonia, hasta allí se
realizó a pie casi todo el camino. La distancia aproximada son unas 340 millas
y tardaron unas 7 semanas en realizarlo.
Patton
no tenía ni idea de que su yerno estuviera allí, pero, por lo visto, se lo dijo
Eisenhower, que había recibido un aviso de la Cruz Roja Internacional.
Cuando
llegaron al campo se encontraron que no tenían vehículos suficientes para
transportar a tantos prisioneros y, como, además, estaban muy débiles, optaron
por llevarse a los que pudieran ser aprovechables para combatir.
Es
normal que estuvieran muy débiles a causa del cansancio de la larga marcha,
aparte de que la alimentación y la madera para calentarse eran muy escasas.
Parece ser que la temperatura habitual dentro de los barracones era de -7ºC.
Los
alemanes detectaron la presencia de esa unidad USA y dirigieron hacia allí
algunas de sus unidades.
El
propio yerno de Patton intentó parlamentar, pero fue herido por un vigilante
alemán y trasladado a la enfermería del campo. Los aliados fueron derrotados.
Cuando
el grueso de las tropas USA conquistó esa zona primeros de abril, fue evacuado
e ingresado en un hospital militar.
A
causa de esta fallida operación, Patton tuvo que aguantar las reprimendas de
Eisenhower y de Bradley, por haber perdido tantos hombres y armamento.
Parece
ser que tenía que haber enviado una unidad mayor para realizar esa misión, pero
pensaban que no había tantas tropas alemanas en esa zona.
En
resumen, de los 300 hombres que componían esa unidad, sólo pudieron volver a
sus líneas 12 soldados y 25 prisioneros. Los 57 vehículos que la componían se
perdieron en la lucha, incluidos tanto blindados como simples jeeps.
El
declaró a la prensa que no sabía que estuviera allí su yerno, pero que se le
había ocurrido esta idea antes de que los alemanes asesinaran a todos los
presos, como solían hacer al evacuar estos campos.
Algunos
dicen que Patton se inspiró en un rescate de prisioneros efectuado por los
Rangers en Filipinas, en enero de 1945.
Para
terminar, me gustaría hablar un poco sobre la vida del general Patton.
Nació
en 1885 en California, y fue miembro de una adinerada familia con gran
tradición militar, que se remonta a la Guerra de la Independencia USA.
Uno
de sus abuelos fue general en el bando confederado, durante la guerra civil, y
murió en una de las batallas de la misma.
Su
propio padre fue muy amigo del general Mosby, uno de los héroes de la
caballería USA, lo cual, según parece, le influyó para que se decidiera por
seguir la carrera militar.
Estudió
un curso de preparación en el Instituto militar de Virginia, para trasladarse
luego a West Point, donde se graduó en 1909.
En
1912 representó a los USA en los Juegos Olímpicos de Estocolmo, en la
disciplina de pentatlón moderno, que era la primera vez que se realizaba en
unos juegos.
Aunque
hubo discusiones sobre su prueba de tiro, quedó en quinto lugar, pues no pudo
demostrar que la segunda bala había pasado por el mismo agujero que había
realizado la primera en la diana.
En
1916 participó con su unidad en una expedición punitiva sobre México, bajo el
mando del general Pershing, conocido porque luego estuvo al mando de las tropas
enviadas por USA a la I GM.
Allí
se hizo famoso ante la opinión pública, pues al mando de un simple pelotón
consiguió derrotar y acabar con la vida de uno de los más importantes mandos
del ejército de Pancho Villa.
Durante
la I GM fue destinado a Europa, donde Pershing le dio el mando del recién
creado Cuerpo de tanques. Con ellos participó en la batalla de Cambrai, la primera donde se
utilizaron estos vehículos de forma autónoma del resto del Ejército.
Gracias
a sus éxitos y al desarrollo de su escuela para tripulantes de tanques, fue ascendido hasta el rango de
teniente coronel y se le puso al mando de toda la fuerza de tanques del
ejército USA en la I GM.
En
1918 fue herido cuando intentaba ayudar a los tripulantes de otro tanque para sacarlo del barro.
Mientras
permaneció hospitalizado, fue condecorado varias veces y ascendido a coronel,
pero al recibir el alta, no pudo volver al frente, porque la guerra había
concluido.
En
los años 20 conoció a Eisenhower, con el que hizo buena amistad. Esta relación
sería muy importante durante la II GM.
Durante
el período de entreguerras se dedicó a pedir más fondos del Estado para mejorar
los tanques del Ejército, sin mucho éxito. También escribió varios artículos
sobre la conveniencia de dar más protagonismo a estos vehículos en el frente.
Posteriormente,
estuvo al mando de algunas unidades acuarteladas en Hawai y en Virginia.
Tras
el comienzo de la II GM y la observación de la guerra relámpago, que utilizaban
los nazis, pudo conseguir algunos fondos del Congreso para mejorar los tanques
USA. Se creó una brigada blindada y fue ascendido a general de la misma.
Posteriormente, se convirtió en una división y él fue ascendido a general de
división.
Fue
muy elogiado durante las famosas maniobras realizadas en 1941 en Louisiana.
En
1942 desembarcó en Marruecos al mando del I Cuerpo blindado USA, durante la
operación Torch. Allí, su barco fue atacado por un barco francés a la entrada
del puerto de Casablanca.
Tras
la derrota de las tropas USA ante Rommel fue nombrado teniente general al mando
del II Cuerpo de Ejército, destacado en el desierto.
A
pesar de que les exigió mucho, siempre fue muy popular entre sus tropas y así
pudieron, en una acción concertada entre Montgomery y él, derrotar a los
alemanes y expulsarles del norte de África. A pesar de ello, nunca tuvo buenas
relaciones con el general británico, achacándole no adaptarse a la realidad de
la contienda.
Volvieron
a encontrarse los dos en Sicilia y allí siguieron los dos compitiendo por
llegar cuanto antes a Messina.
En
ese escenario tuvo algún problema, como cuando abofeteó a un soldado
convaleciente por fatiga de combate. Inmediatamente, se desató una campaña de
prensa contra él.
Fue
relevado del mando justo antes de iniciarse la invasión de Italia. Su prolongada
estancia en Sicilia hizo pensar a los alemanes que estaba organizando un
ejército para desembarcar en el sur de Francia. Esto hizo que muchas unidades
alemanas no fueran llevadas al frente y las reservaran para un posible
desembarco aliado por esa zona.
Los
aliados se dieron cuenta de que Patton era muy respetado entre los alemanes.
Así que, antes del Desembarco de Normandía, lo dejaron en el Reino Unido, como
si estuviera organizando un Cuerpo de Ejército, que era inexistente, para un
futuro desembarco definitivo en Calais y hacerles pensar que lo de Normandía
era un simple señuelo. Con esa táctica, los aliados lograron que los alemanes
no movieran de Calais una serie de potentes unidades blindadas en previsión de
un desembarco aliado en esa zona.
Por
fin, un mes después del desembarco, fue destinado a Normandía como jefe del III
Ejército USA. Inmediatamente y dentro de la Operación Cobra, de la que hablaré
en otra entrada, se abrió paso hacia el centro y el sur de Francia. Para ello,
incluso, utilizó tácticas, como la guerra relámpago, propias de los alemanes.
Se dice que avanzó 900 Km. en sólo dos semanas.
Sus fuerzas
envolvieron París para dejar así que Leclerc pudiera hacer su entrada triunfal
con tropas francesas, donde había muchos españoles.
A finales del
44 los alemanes organizaron su última gran ofensiva, conocida hoy en día como
la de las Ardenas.
El 16/12/1944
el Alto Mando alemán lanzó 29 divisiones contra un punto de las líneas aliadas,
dirigiéndose hacia el río Mosa. Debido a la niebla y a la nieve pudieron
avanzar muy rápidamente sin ser molestados por la aviación aliada.
Cuando Patton
se enteró, sin consultar antes con Eisenhower, tomó la determinación de dirigir
sus tropas hacia el norte para ayudar a las fuerzas que estaban allí sitiadas,
en la zona de Bastogne. Dicen que fue su mejor maniobra en la guerra.
Los alemanes
les llevaban mucha ventaja, pues se habían beneficiado de condiciones
climáticas que les harían invisibles a los aparatos enemigos, debido a la niebla
y la nieve.
También se
beneficiario de la llamada Operación Greif, de la cual ya he hablado en otra
entrada anterior.
Patton llegó a
condecorar a un sacerdote al cual le había encargado una oración para que
hubiera buen tiempo durante 24 horas, las cuales les permitirían avanzar y
bombardear al enemigo.
En febrero
pudo proseguir su avance, llegando hasta la zona del Sarre, con la idea de
dirigirse hacia Praga. Tuvo que parar su avance, pues el Alto Mando le ordenó
que dejara esa zona para los rusos.
En una de sus
reuniones con éstos, en el transcurso de una charla, dio su opinión contraria
al comunismo, lo que hizo que fuera relevado discretamente del mando.
Tras este
incidente, fue nombrado gobernador de Baviera, donde no le importó en absoluto
contar con antiguos nazis para realizar sus proyectos civiles, porque los
consideraba gente muy competente. Esto no gustó nada al Alto Mando y fue
destinado a una modesta unidad que se dedicaba a escribir una historia de la II
GM. Esto le hizo plantearse dejar el Ejército.
Posteriormente,
lo enviaron a otra unidad, donde el 09/12/1945 sufrió un grave accidente de
tráfico, que le llevó a la muerte el 21 del mismo mes, siendo enterrado en un
cementerio militar en Luxemburgo. En su momento, se rumoreó que ese accidente
había sido muy sospechoso y pudiera haber sido causado por una trama contra él.
Se cuenta que
tuvo muchas visiones, donde decía hallarse en batallas de la Antigüedad. En
ellas se veía a sí mismo como un legionario romano, un comandante de Napoleón o
como el mismísimo general cartaginés Aníbal.
También decía
que solía comunicarse con sus ancestros, los cuales le asesoraban sobre la
mejor manera de dirigir sus ataques al enemigo.
Los soldados
lo idolatraban, porque odiaba a los cobardes y premiaba continuamente los actos
de valentía.
Tampoco tuvo
nunca en gran estima el valor de los soldados negros, aunque muchos de ellos
sobresalieron en los combates.
Sus soldados
lo veían como el mejor jefe que podían tener para salir con vida al final de la
guerra.
Algunas de sus
frases fueron: “El
valor es aguantar el miedo un minuto más”, "El secreto de la victoria no
radica pura y exclusivamente en el conocimiento. Merodea invisible en esa
chispa vitalizadora, intangible, sin embargo evidente como un rayo, que es el alma
guerrera. La firme determinación de adquirir un alma guerrera, adquiriéndola
para conquistar o perecer con honor, es el secreto de la Victoria.",”No
queremos que nuestros soldados mueran por su patria, sino que los del enemigo
mueran por la suya”.
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